View Full Version: [Relato] Dhaufvir Do'Urden, el Segador de Almas

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Title: [Relato] Dhaufvir Do'Urden, el Segador de Almas


Dhaufvir - February 3, 2006 07:53 PM (GMT)
Primera Parte. Orígenes.

Una mañana fría castigaba las nevadas tierras de la aldea Lecánobar situada al sur, más allá de las tierras de Cantha. Después de una dura jornada buscando leña, el fuerte Laethien Do Urden se dirigio a la posada del poblado para entregar el fruto de su trabajo. Cruzando por la plaza aprovechó para saludar a amigos y vecinos. Había mucho movimiento aún a pesar del frío.

Laethien entró en la posada, entregó la leña, cobró su jornal y como siempre, pidió una cerveza antes de ir a casa al
encuentro de Unielith, que seguramente ya habría empezado a preparar la comida.

- ¡Brrrr! Parece que Grenth está enfadado, no ha dejado de soplar viento y nevar en todo el día...

Justo al acabar de prounciar estas palabras un ruído atronador sonó en la plaza de la aldea. Todos se apresuraron a ver qué estaba pasando. El espíritu de Grenth, dios de la muerte y el frío estaba allí plantado con aire desafiante. Levantó la vista y pese a no verse los ojos, Laethien sintió la translúcida mirada del espiritu sobre él...

Con una voz atronadora el espíritu anunció:
- Un héroe nacerá en esta aldea. Contará con mi bendición desde el mismo momento de su nacimiento. Su destino esta ya escrito y al igual que yo será inmortal. No importará cuantas veces sea vencido pues su alma esta ligada a la mía. Se unirá con un grupo de campeones y juntos librarán múltiples batallas hasta que la paz vuelva a tomar las riéndas en este mundo. Ese héroe tendrá una marca de nacimiento, no le despreciéis por ello pues será vuestro salvador.

Ante la mirada atenta y sorprendida de los allí presentes, Grenth desapareció como tragado por la tierra. Pasó un año y la visita de Grenth seguía apareciendo en las conversaciones de los aldeanos. El parto de Beledrin Grande fue duro tal vez más por la espectación de la gente que por las propias molestias del parto. Todos quisieron ver a sus gemelos e inspeccionarlos a fondo para encontrar la marca de Grenth. Nada parecía indicar que tuvieran algo de especial así que toda la aldea se centró entonces en Unielith que pronto daría a luz también. A los diez días rompió aguas y la ansiedad de los aldeanos iba en crecimiento. "Sé que es varón, es igual de revoltoso que tú, le llamaremos Dhaufvir" dijo Unielith a Laethien con media sonrisa mientras se preparaba para dar a luz.

Dhaufvir nació sin problemas y el pueblo entero enmudeció al ver a la matrona con un niño de piel negra y cabello blanco. ¿Era esa la marca de Grenth? No, esa no podía ser la marca, ese niño era una aberración, un desacierto de la fortuna.
Durante años los aldeanos fueron de casa en casa para observar a los nuevos miembros de la comunidad en busca de la mencionada marca del dios y entre tanto Dhaufvir crecía. Nunca se relacionó con nadie a parte de sus padres pues todos los aldeanos le dieron la espalda por su diferencia. Contaba ya con 4 años cuando por fin nació el tan esperado "hijo de Grenth", dado a luz por hija primogénita de la famila más rica de Lecánobar, los Niallan.

La criatura tenía en su espalda cuatro marcas como si hubiera recibido un zarpazo propinado por el propio Grenth. Le llamaron Ethilan y siempre estuvo cuidado, no sólo por la familia, si no también por el resto del poblado pues todos le consideraban como su propio hijo. Era un héroe tan sólo por haber nacido.

Dhaufvir - February 3, 2006 07:58 PM (GMT)
Segunda Parte. La caída.

- ¡Aparta escoria!

Espetó Ethilan a la muchacha al tiempo que le propinaba un puntapié que la hacía perder el equilibrio y caer sobre el fango. El barro ensució por completo los modestos ropajes de Veinna. "Te odio" se repetía sin cesar en la mente de la joven mientras intentaba encontrar una postura que le permitiera escapar del charco. Ethilan soltó una carcajada mientras espoleaba su montura. El corcel se encabritó e hizo perder de nuevo el equilibrio a la joven que volvió a caer, esta vez de espaldas. El apuesto jinete cabalgó unos veinte pasos emitiendo una ruidosa y exasperante carcajada cuando recibió el impacto de una bola de barro que borró por completo el emblema de la casa Niallan. Ethilan enmudeció y tiró de las bridas con toda su fuerza.

- Mal nacida! Cómo te has atrevido! No deberías ni mirarme!

Tiró de la brida para voltear la montura al tiempo que posaba la mano sobre la empuñadura de su bracamarte.

- Sois un indeseable, os odio! Menuda estafa de heroe nos ha traido Grenth!
- Te atreves a contestarme! Ahora te daré tu merecido, tu y tu familia de payasos deberíais haber pasado de largo de Lecánobar!


Ethilan soltó el bracamarte, en su lugar escogió su arco corto y lanzó una flecha a la velocidad del rayo. El proyectil iba dirigido al pecho de la joven que lo vio acercarse sin posibilidad de reaccionar. Cerró los ojos, de un color azul muy claro casi gris, y esperó el impacto mas eso no sucedió, en su lugar recibió un empellón que la volvió a lanzar de bruces contra el barro. Levantó la mirada y pudo ver al joven de la familia Do'Urden con su piel negra y la flecha atravesando su antebrazo.

- No vales nada Ethilan Dijo Dhaufvir con voz pausada y tono calmado. - Siempre andas por ahí con esos aires de grandeza pero en tu interior sabes que no eres más que basura. Tienes que aprovecharte de los indefensos para sentir algo de aprecio de ti mismo. Eso se debe a tu pobreza de espíritu.

- Cállate negro! Tu padre fue un deshonrado y tu madre era una fulana! Gracias a ella y a un mono existes!

Tiró de nuevo de la cuerda y disparó otra flecha. Dhaufvir recibió el segundo impacto en el tórax y esta vez se vio obligado a retroceder dos pasos para mantener el equilibrio. El tiro había impactado cerca del corazón. Notó que le faltaba el aire y comenzó a sentir cómo corría la sangre por todo su cuerpo. La adrenalina que corría por sus venas no dejaba al corazón deneterse pero la mortal herida hacía mella en su cuerpo provocándole una cadencia irregular al latir. Un cansancio enorme se apoderó repentinamente de él y antes de caer al suelo sólo tuvo tiempo de mirar los ojos de la muchacha, que se abalanzaba sobre él, cubierta de fango, para intentar socorrerle.

Ethilan escupió sobre la pareja con gesto resolutivo. - Llego tarde a mi entrenamiento, aunque hoy ha empezado antes de lo previsto.
Encaminó su montura hacia el norte y reanudó su marcha hacia la fortaleza de la Guardia de Turandal donde le esperaba su maestro de esgrima.

Dhaufvir - February 9, 2006 03:06 PM (GMT)
Tercera parte. El encuentro.

Kasha Sangrenegra, apodada asi porque fue encontrada en un charco de sangre charr a las puertas de las catacumbas de la abadía de Ashford,
arreó su montura pues el tiempo jugaba en su contra.

Una vez cruzado Cantha, más allá de las tierras de los Kurzicks, se hallaba una pequeña ciudadela llamada Lecánobar y en ella un joven de excepcionales cualidades que debía encontrar. La nigromante Munne le había encomendado la misión de encontrarlo y llevarlo a Ascalon puesto que en un futuro no muy lejano, el devenir de los hechos le aseguraba un lugar en los libros de la ciudad y seguramente de toda Tyria. Fijó su mirada al final de la recta que
era el camino y espoleó de nuevo su caballo.

- Dhaufvir!

Sonó más como una orden que a su propio nombre.

- No tienes nada que temer, no encontrarás el final ni aqui, ni ahora.

La voz poderosa resonaba fuerte en su cabeza como si le estuviera hablando su propia conciencia.

- Abre tus ojos, hay algo que debes saber...

Abrió los ojos lentamente y una luz ténue le permitió ver un camino borroso, tal vez en el que se encontraba hacía unos instantes o tal vez unos años.
Tenía la sensación de haber dormido durante días y había perdido por completo la sensación del transcurrir del tiempo. Todo se desarrollaba despacio, muy despacio. Lentamente alzó la mirada y fijó la vista en una figura de aspecto humano cubierta con una túnica. No podía ver sus ojos pero sentía su mirada afectuosa. Todo era borroso.

- Dhaufvir Do Urden tu eres mi campeón. He depositado en ti mi confianza para librar grandes batallas y ayudar a las tierras de Tyria a conseguir la paz.
Es por eso que no morirás... todavía.


El dolor provocado al tirar de la flecha le hizo abrir los ojos súbitamente. Fijó la mirada en la punta de la flecha con una mirada entre la sorpresa y el dolor.
Se encontraba tumbado en el barro con la cabeza apoyada en el regazo de Veinna. Una mujer desconocida empuñaba la flecha con el brazo en lo alto.

"Todo está bien Dhaufvir, ahora descansa. Estas apunto de empezar tu viaje..." Fue lo último que pudo escuchar de los labios de la joven desconocida.

Despertó en su alcoba, sentía el pecho dolorido y observó su antebrazo vendado. Intentaba recordar cómo había llegado hasta allí pero no consiguió hacerlo. La última imagen clara que tenía en mente era el rostro de Ethilan esbozando media sonrisa. "Esa sonrisa..." pensó...
De repente un ruido que parecía ser un plato que cayó al suelo le llamó la atención. Inmediatamente después y por un momento le pareció escuchar la
voz de su madre renegando en la cocina. Su pulso se aceleró y una sensación de eufória le invadió haciéndole olvidar en lo que estaba pensando y el dolor de sus heridas. Intentó incorporarse pero una punzada recorrió su antebrazo devolviéndole a la realidad. Sus padres habían muerto hacía ya dos años. Ese contacto con la realidad le devolvió a recordar aquella sonrisa...

Dhaufvir - February 20, 2006 09:22 AM (GMT)
...
Lecánobar había crecido casi el doble en los últimos años. Todo empezó a raiz de un pequeño seismo que afectó a dos rutas comerciales y obligó a varias caravanas a cambiar su ruta y hacer parada allí. Poco a poco algunos de esos comerciantes habían descubierto la aldea y decidido asentarse en aquella tranquila comunidad. Y aunque el ambiente era calmado la familia Niallan decidió que lo mejor para la población era traer a la Guardia de Turandal ya que éstos velarían por la seguridad de todos ante la oleada de extranjeros. Para ello, Niallan, instauró un nuevo y elevado impuesto. Estaba claro que las pretensiones de la familia eran enriquecerse aún más a costa de los habitantes de la aldea. Algunas familias, encabezadas por los Do'Urden se negaron a la imposición de esta tasa ya que consideraban su aldea un hogar seguro y veían claramente el abuso de la familia más poderosa de la comunidad.

Laethien fue encontrado muerto en un camino lejos de Lecánobar. Por su trabajo de leñador era habitual que fuera a dar largos paseos pero nunca tan lejos puesto que después debía volver con la leña obtenida. Por las heridas que mostraba el cadaver, el monje del pueblo y algunos hombres influyentes, entre ellos el patriarca de los Niallan, resolvieron que lo habían matado entre varios hombres armados, muy posiblemente bandidos. Ni Dhaufvir ni Unielith creyeron nunca en esa versión. Esa misma noche Dhaufvir partió hacia Gonatarr, una aldea situada a unos cuántos kilómetros al sur, en busca de la hermana de su padre. En esos días difíciles la família debía permanecer unida.

Al enterarse de la noticia su tía decidió marchar con él a la mañana siguiente para asistir al funeral de su querido hermano Laethien. Temprano al alba partieron en dirección a Lecánobar, esperaban llegar sobre las 11 de la mañana, a tiempo de asistir a los oficios. Al llegar a su hogar el destino o tal vez cualquier otra fuerza divina había preparado para Dhaufvir una dura prueba. Un tumulto se agolpaba a las puertas de su casa, a duras penas consiguió apartar a los vecinos para poder encontrar la entrada. Cuando por fin se asomó prefirió no haberlo hecho pues su madre se hallaba colgada de viga. Una nota a sus pies rezaba: "La vida sin ti no es vida, Laethien, espérame!"

Sintió que flaqueaban sus fuerzas y en un giro desesperado en busca de apoyo, más moral que físico, paseó su mirada sobre los rostros de la gente que estaba casi sobre él. Una media sonrisa se dibujaba vagamente en la cara de Ethilan, algo así como una señal de aprobación. A su diestra estaba su abuelo, con los brazos cruzados observando el cadaver de Unielith como aquel que aprecia el trabajo de un pintor. A su siniestra un caballero de la Guardia de Turandal que mantenía una postura altiva y parecía más preocupado por que no le robaran la bolsa que de la escena que tenía ante sus ojos. Un aura invisible de satisfacción cubría al trío.

Arrodillado abrazando a su tía, Dhaufvir clavó su mirada en los ojos de Ethilan que seguía esbozando esa siniestra sonrisa...
...

Dhaufvir - February 20, 2006 03:59 PM (GMT)
Una joven con el cabello entre rubio y rojizo y recogido en dos colas abrió la puerta de la alcoba. Sostenía en sus manos una bandeja con una jarra y un plato de gachas.

- Esto te irá perfecto para recuperarte joven Dhaufvir. Dijo con un tono jovial.
- Te estarás preguntando quién demonios soy. Ya tendremos ocasión de charlar detenidamente por el momento te basta con saber que me llamo Kasha Sangrenegra.

Por la puerta, tras Kasha apareció Veinna. Estaba concentrada intentando limpiar lo que parecía una mancha de vino en su falda. No se dio cuenta que Kasha se había detenido y le dio un ligero empujón. Kasha intentó mantener el equilibrio lo mejor que pudo pero sin evitar que unas gotas de vino de la jarra se derramaran sobre la bandeja. Dhaufvir se vio venir la bebida encima e instintivamente hizo un gesto para incorporarse. Al apoyar de nuevo el brazo en la cama otra punzada lo dejó clavado en el sitio con una cara entre la sorpresa y el dolor.

- Perdón! Lo siento, qué torpe soy! Se disculpó Veinna sonrojada.
- Veo que sigues tan patosa como siempre... Dijo Dhaufvir con voz suave y calmada. Intentó reír pero un dolor en el pecho le hizo toser.

Las dos mujeres empezaron a reír al unísono, el joven no había perdido su humor, señal de que estaba mejorando. Veinna se acercó y ayudó a Dhaufvir a incorporarse, inmediatamente tomó la bandeja de manos de Kasha y la puso sobre las piernas del joven. Seria aunque sonrojada todavía le miró a los ojos y se acercó para besarle en la frente.

- Gracias Dhaufvir. Susurró. El pulso del joven se aceleró y pareció enrojecer sus negras mejillas.

Empezó a comer satisfecho por sus acciones y sobretodo por el resultado, pues ver a Veinna sana y salva era un motivo de alegría. La amaba en secreto. Nunca se había atrevido a decírselo aunque se temía que ella lo sabía. La muchacha por su parte sentía un cariño recíproco pues encontraba en él una comprensión y apoyo que poca gente sabía darle.

- Come y descansa, debes estar en condiciones cuanto antes. Tienes una misión que debes cumplir y para ello debes acompañarme al norte, a la ciudad de Ascalon. Comentó Kasha. - Es una lástima que mis nociones sobre curación sean tan limitadas. Sólo pude cursar un año en la Abadía de Ashford así que aparte de sanar arañazos, preparar antídotos y ungüentos con plantas y condimentos bajos en colesterol, póco más puedo hacer por ti excepto vendarte las heridas como Grenth manda.

Una vez hubo comido el sueño se apoderó de el y quedó traspuesto.

- Puedo preguntarte ¿cómo os conocisteis?
- El... el me recogió del suelo... dijo Veinna mirando al suelo y sonrojada de nuevo con media sonrisa. Kasha rió estrepitosamente e inmediatamente se tapó la boca mirando hacia las escaleras que llevaban a las habitaciones de la casa.

- Espero no haberle despertado... Así que se basaba en hechos concretos, ¿verdad? Rió de nuevo, esta vez moderando el volumen.
- En mi defensa debo decir que no fue del todo culpa mía, me explico. Esa mañana fui al río a buscar agua para la comida y como siempre fui con Tramposo, mi caballo. Volvía con los cubos llenos cuando un tronco se desplomó provocando un gran estruendo, eso hizo que Tramposo se encabritara. Normalmente solía ir caminando tirando de las riendas pero ese día llegaba tarde y preferí ir montada. Caimos yo y el agua...
Entrecruzaron la mirada y de nuevo las dos rieron.
- Dhaufvir había retomado el oficio de su padre y se encargaba de buscar leña para el pueblo. En cuanto escuchó el ruido en el camino apareció corriendo y me ayudó a levantarme. Si por él fuera todavía hoy estaría disculpándose...
- Desde luego es la forma más peculiar de conocerse dos personas que he oido hasta ahora.
- Todas las mañanas desde entonces quedamos cerca del río para almorzar juntos y charlar.
- Seguro que ya lo sabes pero eres muy afortunada. Es un gran chico y grandes aventuras le esperan todavía. Todos le deberemos mucho si se cumple... Kasha calló. Miró a Veinna y no supo qué más decir pues ella no aparecía en los planes de nadie... ¿Qué le sucedería a Veinna? se preguntó.
Veinna la miró con curiosidad evidente y al fin preguntó - ¿Si se cumple qué?
- Nada, nada, como te decía es un gran chico y eres sin duda una mujer muy afortunada al poder compartir algo más que amistad con él.
Veinna enrojeció por completo, Kasha la había pillado. Levantó las manos para taparse la cara y sin querer golpeó un vaso que estaba sobre la mesa haciendolo caer y derramando todo el agua por el suelo. Kasha volvió a reír estrepitosamente...




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