Ahi estaba: La Roca del Augurio.
Los tres fantasmas me esperaban con enigmas, ahora había llamado la atención de los dioses y me habían purificado y encontrado digno. Pero quedaba una prueba.

La Roca del Augurio se levanta imponente, majestuosa. ¿Cómo alcanzar su cima? Los fantasmas permanecían en silencio mientras me acercaba a los antiguos altares. La luz del Portal me bañaba purificadora cuando la montaña empezo a hablar. Un rayo abrió el cielo y golpeó con fuerza la montaña.

Lo que parecía imposible estaba sucediendo, la inmensa roca empezó a romperse.

Los dioses habían hablado y el camino se abría ante mi. No sabía a que retos debería enfrentarme pero yo estaba preparado. Empecé a correr hacía la Roca mientras la montaña gemía de dolor bajo el poder de los dioses.

En su interior estaba el secreto y me dirigía a descubrirlo. Entonces apareció él, un guerrero espectral enfundado en una armadura imponente esta esperando en la sala, llevaba un magnifico arco, entonces avanzó hacia mi.

La lucha duró poco, los dioses me había preparado bien para pasar esta prueba.


Cuando acabé con él, su cuerpo desapareció en un destello cegador.¡Lo había conseguido!

No puedo imaginar que retos me esperan ahora, pero he oido de unos dragones que guardan poderes que no puedo imaginar todavía... pero eso será otra historia.