En su trono,Dazbog sujeta una misiva mientras uno de sus "criados" aguarda con la cabeza baja frente a él.
Mientras lee, una sonrisa indescifrable brota en sus labios.Al terminar alza su mirada,doblando ceremoniosamente la hoja para meterla de nuevo en su sobre.
He aquí el contenido de la carta:
Su señoria,Dazbog Von Vertzang,Voz del noble Clan Tizmisce de Paris.
Heme aquí pidiendoos audiencia con todo el respeto que me procura vuestra persona.Mi nombre es Morgan le Saux,Hija de Malkav,Chiquilla de Duncan Truffaut, Distinguido Principe de Montpellier.
Hace escasos meses de mi llegada a esta gran ciudad actualmente en desdicha para con La Estirpe de Cain.Los desafortunados hechos conocidos y justamente tratados por su señoría hacen que mi sangre no descanse tranquila.Hechos terribles que con el paso de cada luna me inquientan sobremanera.He aquí que por esto os pido audiencia si teneis a bien otorgármela y con la confianza que me inspiran vuestras capacidades para el pronto reestablecimiento del orden en la ciudad.
Sin más ánimo de importunar vuestras tareas,recibid el más humilde y gentil de los saludos,quedando agradecida de antemano por leer esta misiva.
Que Caín este siempre con vos y os otorgue Gloria.
Afectuosamente.
Morgan.
La exquisita educación y correccción de las palabras escritas sorprendió gratamente al eslavo. Era una virtud que escaseaba en las noches actuales.
Además, ciertas palabras habían despertado su interés. La chiquilla de un Príncipe francés. Que idea más placentera creacía en su mente. Que de posibilidades. Sería un placer conocerla.
Que detalle por su parte, el de dar su nombre en la misiva. Facilitaba mucho las cosas.
Se concentró en su nombre y susurró unas palabras. Palabras que volaron con el viento y llegaron a oidos de la malkavian como si se las hubiera susurrado a la oreja.
.....será un placer recibirte, Morgan le Saux....espero con gran expectación el momento de tu visita...
Morgan esta sentada en el suelo en el centro de una decena de velas, dispuestas en geometría circular, que proyectan la luz a su alrededor.
Sus piernas están cruzadas una sobre otra.La espada de la malkavian yace resplandeciente a su derecha.Hace diez minutos que ha sido limpiada de sangre reseca.
Piensa en ello.En como un giro de muñeca ha truncado la pata trasera del gato.Es negro,dicen que trae mala suerte y ella lo duda.¿Qué mejor que comprobarlo in situ?
Un maullido llega a sus oidos proveniente de la cocina.No quiere matarlo.Quiere hacerle sufrir.Intentar que el animal se desangre gota a gota.Quizá así pueda comprobar si las habladurias son ciertas.
Se levanta descalza y recorre el camino que dista hasta el pozo, regodeándose con cada lamento del animal.Una vez allí,agacha la cabeza.Dos pequeños ojos ambarinos piden clemencia, suplicantes, desde allá abajo.Lamiendo la pata cortada,chupando la sangre y mirándola intermitentemente.
Morgan sonrie.
Quéjate lo que quieras,no voy a sacarte de ahí,bestia maldita.
Con la misma ceremonisidad vuelve al centro del salón.
....será un placer recibirte, Morgan le Saux....espero con gran expectación el momento de tu visita...
El eco de esas palabras suenan en su cabeza,la torpedean,hacen que de un respingo y caiga al suelo mirando en todas direcciones.Su sangre bulle de miedo.No hay nadie,está segura,el poder de su vitae se activa y...no,allí no hay nadie.
¿Quien eres? - no hay respuesta.
Gira la cabeza asustada hacia el pozo.
Piensa en el gato y se levanta para correr a donde está.Lo saca cogiendolo con un pavor cada vez mayor,lo mima,lo acaricia y seca con su propio vestido.Rompe un trozo de seda y tapa la pata herida,que ahora es un muñón.
¿Sigues ahí?
Quizá no sea el gato,quizá se haya precipitado pero piensa en la leyenda un segundo más.Es negro.La mira a los ojos.
Mejor no tentar al diablo.