View Full Version: Descendientes

Edad Oscura Paris > Pasado de la zona adyacente a París > Descendientes



Title: Descendientes
Description: 26 de Agosto


Bela Basarab - December 22, 2005 02:52 PM (GMT)
Rápido era el corcel del transilvano, y más con las modificaciones musculares que su aliado, Ferakk Obertus le había regalado. Y cual sombra fugaz, en las tierras de Montparnasse, llegó ante el imponente y seguro castillo.

Había hecho acopió de su valor, para superar del miedo que le producian las antorchas del sendero, aferrandose al caballo, y incitandole a que diera más de su propia fuerza. Por suerte, Bela Basarab, disponía de una convicción en su Senda poderosa, y la bestia y el Rostchrek solían de serle lejanos, aunque no por eso le dejaban de rugir.

Cuando llegó ante las puertas, vió en la puerta, a los dos fornidos guardias, y al chambelán que le esperaba. Recompuesto ya el Tzimisce, se puso ergudio, junto con su caballo, y trotando, se acercó en la misma posición, hacia los guardias y el cortesano.

Y con sus mejores ropas, Bela, no parecía más que un Noble de tierras lejanas, imponente y de porte bello, que si no fuera por las cicatrices le darían de una fuerte presencia.


-Tengo de citación con la viuda del Duque de Orleans.

Sabía cuanta forma se había de tener ante los mortales, sabía de cuan valioso era conservar la forma mortal a ojos de los humanos, y no sería un descendiente quien fallará a Elois.

Tras elló, entregó de la carta con el sello de la Dama.

Elois D'Umbrelle - December 22, 2005 10:59 PM (GMT)

Pier la tomó con delicadeza indicando la entrada al noble.

Este cruzó la entrada en aquella morada de honorabilidad donde desde el principio se respiraba un extraño aroma, bastante agradable pero a la vez confuso, una mezcla entre candez y poder nada desdeñable para alguien como Bela.

A los dos centinelas firmes le sucedieron un conjunto de criados que salieron al paso del Tzimisce, portaban bandejas con agua fresca para el viajero cansado y su montura, perfumes para aliviar el sudor, e incluso algo de comida y sobre todo mucha sumisión.

Pronto quedó atrás el patio de armas, numerosos guardias apostados en almenas, torreones y el propio patio hasta llegar a la verdadera entrada del castillo, un portón al cual llevaba una alfombra roja de terciopelo y custodiado por un caballero maduro, apuesto y fornido, portando también el emblema de la Orden de San Juan.

D'Artois recibió con amabilidad al huesped y lo condujo al pequeño salón noble donde la duquesa gustaba de recibir ese tipo de visitas. Atrás quedaron escasos tapices, alfombras de seda por cada pasillo de roca y un pobre mobiliario.

Dentro del salón noble, esperaban a Bela, varios sillones dispuestos de forma circular sobre una pequeña mesita de mármol. La iluminación era tenue, muy tenue, al gusto de la señora duquesa, una chimenea apagada, una alfombra morisca y unas oscuras cortinas de seda cubriendo un ventanal. Tampoco era preciso más...

El ghoul invitó al Tzimisce a pasar y le hizo compañía hasta que la señora llegara, mas le dio alog con que conversar.

- Mi señor, ¿puedo hacer algo por su gracia mientras acude la señora duquesa a la recepción?

Y esperó, entre tanto llegaba Pier de nuevo, el viejo Pier con su enfermadad pronunciada que portaba una bandeja de plata con una jarra y dos griales del mismo material, dejándola sobre la mesa antes de partir tal como llegó.


Bela Basarab - December 22, 2005 11:26 PM (GMT)
Era de una hospitalidad diferente a la hospitalidad Tzimisce, sin embargo, era de un trato acuerdo con su naturaleza, y no podía Bela Zdrakov de sentirse más a gusto. Su orgullo creció, pues veia que Elois d'Umbrelle sabía tratarlo como correspondía, a pesar de la condición de neonato.

Saboreó cínicamente cada uno de los sumisos sirvientes, y si no fuera porque no quería abusar de la bondad de la Maestra de la Via, hubiera jugado y torturado mentalmente a cada uno de ellos. Sin embargo, no era el castillo de su Sire, sino el de Elois, y el deseo de saber el trabajo de la mente que había ejercido Elois en su gente, tuvo que saciarse de otro modo.

Con el servilismo que le mostraban. No podía Bela dejar de recrearse y reir por sus adentros.

Al final, el corto baño de placer que le habían brindado, se acabó y se encontró con quien podía de ser el hombre de confianza de la Dama de Orleans. A pesar de que sabía de Bela que no era de su trato, no quiso ser en ningún momento descortes, pues sabía cuan celosos eran los Señores de sus hombres, y de cuanto valor tenían.

Siguió simplemente el juego.

- Soy lejano viajero Transilvano, y no me estaria de más conocer de las tierras de la Duquesa. Sin embargo- Dijo Bela con un semblante amable- si me habla vuestra persona se que habrá de subjetividad, pero siempre he considerado, que no hay nadie mejor a pesar de la subjetividad, que uno que habita en ella para explicar como es la tierra que ama.

Bela sonrió.

-Pues os aseguro, que si me haceis hablar a mi de Transilvania, todo parecerá bello y sin temor. No es cierto, pero mi corazón así lo ve.

Aunque el discurso era sincero, cuando Bela usaba del don de la palabra para camelar a cortesanos, siempre había cinismo en sus pensamientos. Y sutilmente, podría llegar, en caso de que la conversa se alargara, a saber a traves del hombre de la Duquesa, a saber de como gobernaba.

Sin ningúna descortesia.

Elois D'Umbrelle - December 22, 2005 11:39 PM (GMT)


Bela sin quererlo había dado en el punto flaco del ghoul, su señora y el orgullo que sentía hacia ella. El leal siervo rio con sinceridad y gentileza al transilvano antes de exponer sus demandas.

- Verá su gracia pues la señora duquesa posee más riqueza incluso que el propio rey de Francia.

No parecía haber exageración en las palabras del hospitalario, sino convencimiento y devoción en demasía. La duquesa se hacía respetar, adorar y querer por aquellos que la servían, mas no debía confiarse el demonio pues no por ello dejaba de ser una soberana, exigente y tirana, mas su habilidad era tal que traducía su mandato en cortejo para regocijo de los siervos que se tornaban más leales con cada ración de respeto servido en un caliz envenado con la astucia de la ventrue.

- Madame tiene tierras en toda Francia, el ducado de Orleans, condados en el sur y en el norte, huestes decididas a dar su vida por ella, en su nombre y con fiereza.

Añadió un ghoul crecido que no salía de su cuerpo con el fervor que hablaba sobre aquella anfitriona.

- Que quereis saber en concreto monsieur.

Replicó suspicaz, indicando que había tanto donde elegir que quedaba abrumado por la pregunta sin saber que parte contar...

Bela Basarab - December 23, 2005 12:11 AM (GMT)
Bela sonrió para sus adentros, el caballero se había confiado enseguida con el trato del Transilvano, y eso para el Basarab era bueno, pues buena sería la imagen que daría a Elois. Estuvo el vástago incluso tentado a usar del poder de la sangre, sin embargo, lo consideraba de una debilidad tener que usarlo ante mortales, y no le gustaría en parte, que la Maestra de la Via se diera cuenta, siendo para él una falta de cortesia.

Era el hungaro suficiente como para saber como tratar. Y el caballero se había destapado en plena explosión de júbilo. Su debilidad era de su señora. Buen momento para conocerla.

- Veo en vuestra persona de mucha admiración por la Alteza Elois d'Umbrelle. Debe de ser sin duda mujer excepcional, más cuando gobierna mejor que muchos hombres, según entiendo por sus palabras... o me equivoco?

Antes de que el mismo ghoul le respondiera, Bela prosiguió.

- Dicen en mis tierras, que una tierra es esplendida si su señor es esplendido. Habladme si no es descortes, de como son sus tierras de Orleans, y a si sabré de la plenitud de vuestra señora.

Perfecto. Bela sonrió está vez, amablemente. Sabía que estas palabras le gustarían al viejo caballero, y sabía que Bela, podría conocer más de Elois antes de verla.


Elois D'Umbrelle - December 23, 2005 12:26 AM (GMT)

- Cierto es.

Dijo una voz enalzada, pero a la vez suave e hidratante que se deslizaba por cada recóndito lugar de la habitación hasta empapar lod oídos de cuantos la rodeaban.

Elois dispeusta en la entrada, era sutil como una sierpe, tal como su lengua tenía fama de viperina.

Tampoco ella dio tiempo a respuesta pues encadenó frases con decisión y autoridad al tiempo que recorría el espacio entre ambos mientras su criado se apartaba.

- Podría hacerse una leve idea monsieur Zdrakov de Basarab, chiquillo de Lazlo de Basarab, Conde de Transilvania. Nova Arpad es el vivo ejemplo en el este.

Los ojos de la ventrue miraban con superioridad al cainita, sus pasos parecían no serlo, el suelo era hierba a su paso y ella flotaba en lugar de caminar, mas lo hacía con suma elegancia, dignificando en cada gesto o movimiento las virtudes de la nobleza.

Estaban ya próximos mientras ésta observaba cual halcón con la intensidad de los siete mares conjugados a voluntad y eso era algo que la dama rebosaba, junto a su astucia, pues esperaba que el comentario sobre Nova sembrar discordia en el demonio. Quizás la ventrue se sintiera amenazada o puede que tan sólo fuera un simple aviso aquel proceder, aunque como siempre resultaba simpatía y cortés con su invitado. Personificando la hospitalidad bajo su figura y rompiendo la creciente tensión con nuevas palabras.

- Habeis entrado en mi morada por voluntad propia, si la paz trajísteis con vos con ella partireis monsieur.

Casi podría decirse que hablaba como un Tzimisce, ¿aquello sería bueno o malo para Bela?. La verdad es que el sentimiento de hospitalidad en Elois estaba muy arraigado, como en los demonios...


Bela Basarab - December 23, 2005 04:31 PM (GMT)
Y de repente, la situación giraba totalmente. Y sólo había hecho falta de que una voz a sus espaldas sonara. Bela sonrió. Reconoció de su superioridad, y de como le había noqueado en cada una de sus palabras. Así pues, sin serle estúpido, pero servicial y pelota decidió que la Duquesa tomará las riendas de la conversa.

Por más que ello le hiriera en el orgullo, el demonio, tuvo que que hacer mucho más acoplo de calmar su bestia cuando vio la superioridad de su Maestra, en la mirada, y cuando sobretodo, sonó el nombre de Nova Arpad.

Bajó de la mirada, haciendo un gesto de cortesia y inclinando la cabeza. Aprovechó entonces el Basarab para calmar su temple, sin embargo, un rugido cual perro rabioso podia de oirse muy lejanamente. Rugido efímero e inaudible, pues era un noble con orgullo, y no caera ante las provocaciones de quienes se pueden permitirlo.

Bela prefirió de pensar que todo ello era más una prueba, que una provocación. Pues sólo así evitaría que su bestia surgiese. Y el hecho de pensar en que un simple fallo ocurriera ante Elois, podría traerle del severo correctivo de su Señor Dazbog Von Vertzang, ya hacían de efecto paralizador.

Levantó al fin la mirada, sin embargo preferió el descendiente de fijarse en sus labios, pues sus ojos serían demasiado poderosos para él.

- Alteza, en primer momento, le presento mis respetos, en persona. Bela Zdrakov de Basarab, seguidor de la Via Regalis, de la progénie del Voivoda Lazlo Basarab - hubo una ligera pausa- le presenta de sus respetos, y el reconocimiento a su señoria de Maestra de la Via, con todo lo que ello representa

Volvió a inclinarse.

- Señora, en cuanto a ponerme de ejemplo a Nova Arpad, me temó que me sería más descortes por mi parte, puesto que la opinión que llega a mis ojos es la de mi Sire, así pues, para no faltarle en cortesia - Bela sonrió, amablemente con una sonrisa incluso camelante - me quedaré con la opinión de vuestros vasallos.

Dazbog podía de felicitarle.

Elois D'Umbrelle - December 26, 2005 02:48 PM (GMT)

El Tzimisce, parecía sumiso a primera instancia, escondiendo el rabo entre las piernas incluso, algo insólito para la ventrue, aunque después de haber conocido a De la Voud, se podría decir que lo había visto todo en un Tzimisce.

Caminó tranquila bordeando a este, que yacía cabizbajo, hasta llegar a un asiento, su asiento, en tanto en cuanto D'Artois cerraba las puertas del lugar, dejando a ambos cainitas a solas.

Así se presentó como era debido, un digno caminante de la Vía, mas orgullo había en su mirada y sonrió Elois satisfecha, su dardo envenenado había herido profundamente el ego de quien tenía delante, midiendo en consecuencia el talante de Bela, que sabía estar en todo momento donde debía, mas la ventrue no estaba impresionada, era lo que se esperaba de él.

Las rodillas de la doncella se inclinaron levemente propiciando una sutil reverencia que duraría centésismas de segundo para cuando regresara a su pose inciial.

- Tomad asiento Bela Basarab, sois mi huesped, vuestras formas son más que correctas, no menos será vuestra anfitriona.

Su brazo abarcó todo cuanto había ante ella postrando el acomodo que el invitado gustase. Mientras éste acudía en post de su reclamo ella habló.

- Debo pediros disculpas monsieur Bela Zdrakov de Basarab, pero mi desconocimiento sobre vuestro sire me sonroja, no dudo por ello de su importancia, mas os confienso que Transilvania es una tierra un tanto desconocida para mi. Salvando las noticias que Nova me transmite de cuando en cuado, lamento decir que sólo poseo una ínfima visión de lo que allí ocurre.

Entonces sonrió desairada.

- Mas tengo empeño que vuestra visita me sea de grado satisfactorio y complemente mi formación acerca de la intrigante región que no es otro que vuestra patria natal.

Un par de pasos y miró fijamente al Tzimisce con la intensidad de los océanos rugiendo en aquellos ojos de pasión marina. Sobria como lo era se sentó con tranquilidad, implicando así que Bela también podía tomar asiento.

- Quizás os suene a vos el nombre de Vladimir Rustovich, quien conjunto a monsieur Von Vertzang son los miembros más refutados de su linaje de quienes tengo noción estas noches. A los cuales de buen grado añadiré el de monsieur Lazlo Basarab y por extensión su progenie Bela Zdrakov si así me lo permitiis...

Y la ventrue se sonrió tratando de limar asperezas, quizás impulsadas por su comentario sobre Nova Arpad, que de sobra sabía Elois no sería bien acogido por un demonio, no obstante la ventrue dejó claro quien mandaba en sus dominios, y tal mención fue suficiente para aplacar al demonio de cuajo. Demostrando que debajo de tanta cortesía y hospitalidad había un ser vil y cruel cuando hacía falta, con le nuga viperina y una astucia equiparable a la del más audaz de los voívodas.
Debía mostrar su fuerza ante el nuevo demonio o no hallaría en éste ningún respeto, así entendían la no vida los demonios a juicio de Elois, así se haría notar su poder, crudeza y fuerza bajo las más tiernas sonrisas y lujosas palabras.

- Contadme, pues lo que considereis oportuno de vustra patria, ardo en deseos de colmar mi ignorancia monsieur Bela Zdrakov de Basarab.



Bela Basarab - January 8, 2006 10:18 PM (GMT)
Tsk. Tsk. Tsk.

Chasquido. Dedo roto. Dos. Tsk. Chasquido. Dedo Roto. Tres. Cuatro. Chasquido. Dedo Roto.

El Demonio calmaba lentamente su ira, con el puño izquierdo cerrado, rompiéndose los dedos uno a uno lenta y pausadamente, mientras en su mente venían las palabras de la maestra de la vía.

Lazlo Basarab. Dazbog Von Vertzang. Vladimir Rustovich. Rabia, rabia. Cinco, dedo roto. Elois d’Umbrelle. Sonrisa.

”Los herederedos de la estirpe de los demonios no se arrodillan ni inclinan la cabeza. Les inclinan la cabeza y se les arrodillan”

”JAJAJAJAJAJAJAJA”

Ira y desprecio. Dedos rotos, y ahora había calma, y una sonrisa en la comisura del Basarab. Todas las palabras de Elois, por alguna extraña razón que se le escapaba, se le clavaban como la más profunda de las estacas, en el corazón de su orgullo. Sin embargo era fiel seguidor de su senda, y un lejano sentimiento de admiración y desprecio se le empezaba a despertar en el Tzimisce. Dichosa dicotomía.

Sabía pero el Transilvano, que aquí era cuando se probaba su virtud de rey, o en caso mucho más probable, su virtud de supervivencia ante los antiguos hijos de Caín. Ello, el orgullo de dejar a su linaje con la cabeza alta por el comportamiento de su neonato, y el horrible temor y terror que le producían de Lazlo Basarab o Dazbog Von Vertzang si les dejaba en evidencia, hacían del húngaro comportarse como era. Un neonato.

A pesar de su condición pero, no era Tzimisce Bela por casualidad.

- Del Voivoda Rustovich, y de su defectuosa familia, le diré que sus cenizas se verán pronto esparcidas por su estéril e inútil tierra. Las mejores estirpes a veces crean perros podridos.

Hablaba demasiado, pero sabía el transilvano que ello lo hacía para centrar su ira contra Rustovich y no contra la maestra de la vía. Bela hizo una pausa. La próxima frase si no se hacia con el decoro necesario podría de ser motivo de ofensa, y la etiqueta del joven neonato era suficiente como para que las ofensas de su lengua fueran provocaciones sin que en ello hubiera ofensa.

- Aunque mi persona se supone que a un miembro del Alto Clan Ventrue, como vuestra persona, alteza, no le hará falta explicar de que en el oro, a veces hay incrustada mineral podrido que de no ser arrancado ensucia el oro.

Tsk. Pronto respondería. Tsk.

- Así me enseñó a discernir Lazlo de Basarab. De la estirpe de los demonios, y fiel seguidor y maestro de la Via Regalis en la Senda del Tirano. Haciendo de su reino un infierno a ojos de sus enemigos y vasallos guerreros y un paraíso para su rebaño. Temido, admirado, respetado y querido. Sobre las tierras Transilvanas son tal como las forja su señor, pues no hay nada de esa tierra que no tenga grabado la personalidad de quien las tiene. Así pues, mis tierras, son temidas, admiradas, respetadas y queridas.

Y ahora la respuesta. Sonrisa.

- Aliado de mi señor Dazbog Von Vertzang, en cuanto a que son de los mayores azotes de los Tremere y de aquellos que ensucian su linaje y el alto clan cayendo en los juegos de codicia del bajo clan usurpador.

Bela observó está vez a Elois, mirando quizás por primera vez en los ojos, aunque de manera escueta, para volver a concentrarse en sus labios.

– Sin duda no sería grato en París, ni París le sería grato. Excepto de vuestra señoría, y el Voivoda Von Vertzang.

Elois D'Umbrelle - January 10, 2006 03:12 PM (GMT)

Sin quererlo Bela había abierto una puerta en las elucubraciones de Elois, si como decía Rustovich agonizaba era el momento de actuar, primero debía corroborar esa información y que Herr Hans hiciera lo propio.

Por otro lado aquel cachorro, orgulloso de su patria natal, podría prestar un gran servicio en los planes de la ventrue, aunque debía Elois urgar más en la herida.

- Lo que habeis comentado es sumamente interesante para los oídos de quien os escucha, mas permitidme una nueva pregunta si no es imprudencia por mi parte al abusar de tal modo de vuestra suma corrección.

Elois sonrió, sabía perfectamente que podía preguntar una y mil veces que Bela trataría de satisfacerla aún a disgustos, aunque no convenía abusar o perdería un potencial aliado.

- Decidme, monsieur bela Zdrakov de Basarav, son verdad todo lo que se dice de los Usurpadores. De seguro que vos mejor que nadie podeis contarme con mayor fidelidad sus horripilantes atrocidades.


Bela Basarab - January 11, 2006 04:38 PM (GMT)
Tranquilidad y silencio. La ira del neonato ya había acabado, ahora todo podía empezar a ser mucho más senzillo. Sabría callar.

Si Elois no le volvía a provocar para hacerle hablar.

El rostro de Von Vertzang. El sursurro del viento. El poder del Voivoda. Rustovich y sus aliados. Los Ventrue. Nova Arpad. Elois D'Umbrelle.

Se fijó otra vez en los penetrantes ojos de la Ventrue, y antes de quedarse hechizado, como si Elois tuviera en esos ojos el poder de la Serpiente, Bela sonrió, sabiendo que ahora podría controlar mejor de sus palabras.

- Alteza, no abusais, y puesto que mi correción es producto de respuesta a la vuestra, teneis derecho en cuanto a formas a preguntar lo que querais, pues es vuestra persona quien recibe, y quien me otorgais el privilegio de poderme presentar. Es justo que como mínimo pidais algo a cambio, y si ello son las preguntas dad por seguro que las contestaré, por más que me inoportunen, siempre y cuando este la corrección de la que vuestra persona me es maestra.

Tsk. Escupir.

- Debo pero, lamentarme en cuanto a no poder satisfacer a su pregunta, debido a que dicha pregunta adquiere carácter político, tanto en Transilvania como en París, y hablar de lo que conoce el Clan Tzimisce sobre los usurpadores, es una decisión que afecta al Voivoda Von Vertzang, y es de su persona a quien le corresponde contar las atrocidades de los Usurpadores. Ruego me disculpe, pero en mi defensa diré que en caso de inmergirme políticamente sin el consentimiento previo de mi señor, no serviría adecuadamente, y fallaría en Senda y Via. Me complace en ello saber que es precisamente de su persona quien mejor entenderá dicho apuro.

Si acertaba como era Elois, sabía que habría encontrado el mejor método para sobrevivir a los interrogatorios de ello. Ahora sabría cuan cierto era.

Elois D'Umbrelle - January 15, 2006 11:19 AM (GMT)

Elois sonrió por la respuesta dada. El orgulloso tzimisce era también cauto y la prudencia le dictaba no mediar palabra, entonces aquella reunión era una simple e insulsa presentación protocolaria. Una gran decepción planeó sobre la ventrue que esperaba más demonio, pero a fin de cuentas estaba acostumbrada a esa serie de acontecimientos y quizás Bela estubiese tanteando a la Maestra a lo que Elois esperaba haber dejado ciertos matices de su caracter bien claros.

- Muy bien.

Volvió a sonreir desairada, la sonrisa era un recurso tan simple y efectivo que Elois era toda una experta en su uso y variedades.

- Entonces abusaré de vos por última vez y os exigiré que tras nuestro encuentro acudais a ver a monsieur Von Vertzang de inmediato y le transmitais que Elois D'Umbrelle le da la enhorabuena por la excelente corrección de su vasallo Bela Zdrakov de Basarab.

Un breve silencio, el cual precedía a un cambio de tema que la ventrue propiciaba y dio pie al breve discurso protocolario, ya que protocolo es lo que buscaba el tzimisce.

- En otro orden si vos no teneis a bien solicitar nada de la Maestra de la Via, ésta os informará que para año nuevo es posible que todos los fieles descendientes de París se congreguen en un acto único. Es por ello que precisaré vuestro refugio para llegado el momento haceros llegar la invitación pertinente.


Bela Basarab - January 18, 2006 11:38 PM (GMT)
La tensión se acabó. Si mantuviera su condición de mortal, hubiera sudado, producido por una mezcla de rabia y temor. Sin embargo, todo pasó, y había conseguido la consiguiente felicitación, algo que hacía crecer en orgullo al Tzimisce, y le hacía redimir su pecado ante la falta de obediencia para con su Señor Von Vertzang.

- Sus palabras son generosas, y bajo ellas le doy mi palabra que sabré de seguir la correción de mi camino, para proseguir con mi ascenso.

- En cuanto a mi refugio, se halla en la aldea de la Violet, en la pequeña iglesia que se encuentra en dicha aldea. Espero estar a la altura de dicho acto, y con ello, alteza, si de su persona no desea de nada más, le solicito de mi retirada, agradeciendole el que me haya recibido y disculpandome, si es el caso, que le haya procurado alguna fátiga de mi visita.


Y el impertérrito demonio, ahora empezó a sentir de nervios.

Elois D'Umbrelle - January 29, 2006 01:15 PM (GMT)

La dama, duquesa y cainita, alzó su cuerpo hasta enervarse agil cual gacela yalcanzar una posición elevada sobre el voívoda, mirada autócrata en su rostro acompasada de un gesto distinguido de su diestra fueron los preámbulos de la despedida.

Su voz, cobró una firmeza atípica en ella y ficifílmente atribuible a una dama, pero así resultó.

- Monsiuer Bela Zdrakov de Basarab, distinguido miembro del clan Tzimisce hasta la presente habeis sido y sereis bien recibido en el Chateuax D'Umbrelle.

Caminó hacia las puertas y estas se abrieon mediación de los siervos, mas la ventrue no había mediado palabra.

- Podeis partir con mi gracia.

La ventrue se interpuso entre Bela y la puerta, donde un criado esperaba al invitado para acompañarlo a la salida. La despedida se antojó más protocolaría de lo que cabía esperar, incluso fría, pero así asentaba Elois las bases de respeto y honor entre ambos de cara al futuro.





Hosted for free by InvisionFree