Title: Limosna
Description: 16 de Agosto, 17 de Agosto, al anochecer
Bela Basarab - December 20, 2005 04:20 PM (GMT)
Prestamente, se había ido de la al campamento de refugiados el Basarab con su noble corcel. Sólo verlo, Bela, ya sonrió.
El deporable aspecto y el hecho de que fuera un dominio librado, le daban facilidad al Basarab para crecerse ante la situación. Observó de la capilla, si el noble Ventrue germano, se atrevía a increparlo en ello, sabría que en ello no tendría la razón, pues el mismo se libró de la responsabilidad. Y el Basarab sabría de usar muy bien de esta carte, para hospedarse en esta zona.
Bajó del caballo, y lo dejó, para pasearse a pie entre los mortales que iban ya a dormir. Muchos cerraban asustados y empobrecidos tras el paso del Tzimisce, y tampoco el Tzimisce se acercaba de donde habían hogueras, pues temía no poder controlarse si se acercaba en demasía.
Fue cuando alguien chocó con él. Un niño. Bela, no pudo más que sonreir.
Fdi: Cortó aquí, por si alguien del entorno de Heinz me detecta ya que no he sido precisamente sútil. Si en un dia no hay nada, continuaré el post :D
Heinz Bavenberg - December 20, 2005 07:36 PM (GMT)
Fdi: Puedes seguir tranquilo, Heinz libero la zona en la gran corte no interfiere.
Bela Basarab - December 20, 2005 11:10 PM (GMT)
Cuando el niño topó con el cuerpo del noble, cayó de espaldas. Al verlo no podia sino intentar escapar asustado. En esos tiempos no se confiaba en nadie, y menos en esa situación.
El Basarab, se dirigió hacia el niño en un griego bizantino, con el lenguaje que se usaba de en la alta clase bizantina, aprendido en sus estudios como noble cortesano a lo que estaba destinado.
- No os apresureis, pues donde se ha visto que el miedo pueda más que la curiosidad en alguien de su picardia?
El niño titubeó. Lo suficiente como para que Bela sonriera, amablemente.
- Bien, en este caso, si no os decidiis, ya habrá alguien otro a recibir del oro como recompensa a anteponer la curiosidad ante el miedo. Sólo los valerosos pueden hablar con caballeros, así pues, parto
Lentamente, Bela se dió de la espalda. A pesar de que disfrutaba ante la fragilidad mental de los refugiados, y con la facilidad que haría de su trabajo, le empezaba a asquear de sobremanera el niño y la debilidad de los mortales, comprendia el miedo de el niño dada la situación, y no era ello lo que encontraba más débil, sino el hecho de que toda esta sarna de refugiados sin organización no supieran enfrentarse a nada. Cuanta razón tenia de su Senda cuando los veia como los pastores van a sus ovejas. Obviando el cariño y el sentimiento zoofílico que podia de tener un pastor.
A cada paso que daba el Tzimisce observando el refugio, atrás estaba el niño, dando un paso. Bela, que ya lo vio suyo, sólo tuvo de girarse, y sonreirle.
- Me seguis por el oro o por la curiosidad?
- Sos... caballeros señor? Sos ...cruzado?
"Estúpido cachorro humano" Pensó, mientras seguia con una sonrisa mayoritaria. Sin embargo no cabia en Bela el enfado. Le hacía terriblemente gracioso
- Para proteger los angeles de vuestra dulzura.
- Y teneis de historias? Muchas historias? Porque perdisteis? Porque tuvimos que irnos? QUe ocurrió, es que no sabiais luchar? Porque nuestro Diós nos abandonó?
El sollozo del niño no pudo dejar de demostrar como era la fragilidad de esta gente. Encantador según Bela, claro que era todo el motivo opuesto al que podía tener un verdadero caballero. No le haría falta de quebrar ningúna mente, para poder incidir en sus debilidades para que le fueran suyos. Ningúna.
Realmente fascinante. No dejaría de estudiar psicologicamente la mente de todos estos individuos. Puso un semblante serio.
- Diós da de la fe, si sois vivo por fe, es que él existe. Los ejercitos no los mueve Diós, sino los señores de la guerra. Como los señores que mandan en París, es de su culpa que vosotros esteis aquí. Y sin embargo no os acogen.
Sonrió para sus adentros. Indució ya un odio hacia los francos en el niño, una semilla que sabía que recordaría. Bela Basarab fue consciente de que si él quería, podia sublevar todos los refugiados contra París, a pesar de que ahora hablara con un simple cachorro humano, de bien seguro que sus padres no serian más díficiles.
- Pero esto lo deberían hablar los mayores, vos deberias de oir historias. Quereis de historias?- Sonrió otra vez, quitando la máscara del semblante serio para ponerse la amable- Si me enseñais de las familias con las que te tratas, yo os enseñaré de historias, para ti sólo y que luego puedas presumir ante tus amigos. Uno siempre ha de ser importante no? .
Los hijos del niño brillaron. Bien, no era especialmente dificil, lo podría hacer hasta el más inepto de los toreadores, aunque no negarían que ya hubieran usado de presencia... mostrando el pateticismo particular de la estirpe de la Rosa.
-Tened de estas monedas de oro. Mañana volveré aquí, me esperareis a la misma hora? Durante el día hago de mis asuntos como señor caballero y no podré de atenderos.
-Porque haceis todo esto?
- Porque soy caballero ante todo, y mi espada está para vosotros
Sino fuera por lo gracioso y divertido que le estaba resultando la escena, hubiera podido el Tzimisce morirse de asco. Quien sabe si ese niño lo podría acabar usando a su placer.
Bela marchó, dejando al niño entusiasmado, y lentamente se acercó hacía su corcel. Todo iba a resultar demasiado fácil. Tenia ya ganas de conocer a sus familias candidatas.
Bela Basarab - December 21, 2005 12:32 PM (GMT)
Bela no quiso dejar de tener una presencia ante el campamento, así pues, con su corcel fue al paso de trote internandose en la zona. Era la segunda noche que se dejaba caer, y en ella tendría de más trabajo. Sonrió cuando vio que su trabajo sería nimio, y cuanto podia moldear la mente de esta gente.
Realmente, Bela no sabía de moldear la carne, pero no por ello dejaba el Tzimisce dejarse de sentir un metamorfo, pues podia cambiar de la mente de los mortales y vástagos inferiores, tal y como los metamorfosistas de su clan moldeaban la carne. La fragilidad psicológica no dejaba de serle un termino que le fascinaba, y veia el campamento de refugiados como una buen campo de aprendizaje.
- Señor?
También lo podria ser para el moldeo de la carne. Cuando era un aparecido, no le interesaba tanto el moldeo de carne, pero des del abrazo, y el conocimiento de las diversas familias Tzimisce le habían hecho que se quedase fascinado ante las obras de la carne. Se preguntó cuanto querría su señor Von Vertzang a cambio de aprender el saber de la alteración corporal.
- Se... Señor Caballero?
Al fin despertó. Y clavó sus fieros ojos en el niño. El hecho de que le distraieran de sus cavilaciones lo enfadó de sobremanera, y lo hizo notar en los ojos. Sin embargo, mientras miraba fieramente, no dejo de sonreirle, creandole al niño una confusión más. Para no dejar en frio el gesto, el transilvano quiso de tener un gesto.
- No debeis de importunar nunca a un caballero, o a un señor. Le hablarás cuando él lo proponga. Respeta la piramide feudal, y sereis protegido. No la respetes, y un caballero franco podría de martate
- Señor...
Bela, adivinando que le iba a pedir cortó al niño. Estaba seguro que el niño se horrorizaria de la historia, y no se concentraria en sus quehaceres. Mejor dejarlo para luego.
- Antes vos teneis que cumplir de vuestros deberes, y así obtendreis de vuestra historia. Pero no antes, sino después.
Bela observó al niño. Tenia su belleza. Quizás podria de servirle como presente hacia su voivoda, aunque lógicamente, desconocia hasta que punto podría aceptar a un niño. O quizás más bien este niño seria suyo, para practicar la perversión de mente que tenia poco a poco planeando. Quien sabe, si hasta podría gustarle como creciera y pudiera de ser un loco sirviente a su servicio entrenado des de pequeño.
Tan sólo haria falta matar a sus padres. Mientras pensaba de ello, Bela sonrió amablemente al niño, y le indico que ya podría empezar a pasearle por las diversas familias, sin entrar a conocerlas.
Bela Basarab - December 22, 2005 12:38 AM (GMT)
Patético. Desestructurados, organizados en simples estructuras patriarcales, cuales gitanos, cual manada de animales. Sin embargo, para Bela, no dejaba de serle precioso. No pudo dejar de sonreir ante lo que le mostraba el pequeño infante. Los animales eran mucho más fáciles de ser engañados, que una sociedad ya trabajada de una ciudad. Más cuando parecía que los organizadores, si es que según Bela se le podia dar tal adjetivo, eran viejos decrépitos que creían ser sabios por ser bizancios, cuando su imperio estaba tocado de muerte.
- Y ahora la historia?- Dijo un risueño niño, caido lamentablemente ante la falsa simpatia de su señor.
La estúpida historia.
Lo observó. Sí, poco a poco se haría con la mente del niño. Eso era lo que le fascinaba más al neonato, pues hasta el momento no había tenido la percepción de jugar con la mente de un infante con el saber de un vástago.
Y lentamente, una idea salió de la mente del transilvano. Sonrió, amablemente con su máscara, y cínicamente por dentro.
- Os han atacado nunca los lobos?
- Alguna vez algunos de nuestros cazadores les han dado caza porque nos malmetían nuestros escasos rebaños... En hinvierno sobretodo. Siempre me han dado miedo.
- Haceis bien. Sin embargo, usad de coraje cuando los veais, pues son fieros, y ahora corren rumores de que están más fieros que nunca. No por que les escasee la comida, sino porque se sienten acorralados...
- Por qué?- titubeó ligeramente el pequeño.
Bela sonrió. No pudo esconder mayor sonrisa. De satifacción. Con una actitud celebrante.
Sino fuera por el infante que se encontraba ante él hubiera reido. Sin más. Pero sería de asustarlo, y el juego de fragmentarle la mente se le iría, y se quedaría sin su diversión.
Bela Basarab - January 19, 2006 12:06 AM (GMT)
- Os contaré una historia de lobos...
Una jovial y semi cínica sonrisa salió de la comisura labial del demonio, una sonrisa que denotaba el placer por lo que su mente planeaba, y unas ganas de celebrar con la facilidad que iba a instaurar un rumor.
- Debes conocer tus temores, no te será de una historia fácil
"Era de una niña de vuestra edad, jovial y enérgica, que vivía en cierta aldea de la profundidad de las tierras de los francos. Sus padres, habían dejado del campo debido al sufrimiento que les producía, y habían decidido instaurarse, dejando la casa familiar que el Señor había dejado a sus vasallos. Querían de probar suerte en la aldea, con más penúria que gloria, sin embargo de ello se salían suficientemente bien como para no morir de hambre. Sin embargo, existia un problema, la abuela de la niña no disponia de fuerza suficiente para emigrar, y tenía que residir en la casa familiar. Ello les obligaba a mandar alimentos, atravesando el peligroso camino que normalmente hacía el padre con sus hermanos.
Pero hubo de un día, que el padre no pudo asistir en dos dias, al igual que los hermanos, y la madre tampoco podía de dejar las labores de cuidar a los hermanos pequeños de la niña, puesto que ella era la mayor. Con mucho pesar en el corazón, la madre decidió de mandar a su querida hija. Y ella partió, pues quería a su abuela. Pero un hecho trágico cambió la vida de estas familias. La niña, mientras atravesaba el bosque, se encontró con un lobo. Ella, asustada, quiso empezar a correr... pero curiosamente el lobo se transformó entre un ser medio humano medio lobo.
- No te asustes, pues sólo quiero de hablar.
La niña no contestó. El lobo emitió una larga y aullante carcajada.
- Donde vas?
- A ... casa de mi abuelita, ...que que... que...está enferma y necesita comida-contestó la dulce nieta.
- Hay demasiados peligros para ir sola. Volveré a mi condición de lobo, y te acompañaré hasta su casa.
La niña accedió, más por el terror que tenia que por el hecho de que le diera confianza, sin embargo prefirió esto a que antes que ofender al extraño lobo.
Y la desgracia se cernió al llegar en la casa familiar. La niña fue devorada, por el pérfido lobo después de ser violada. Y el mismo destino tuvo la abuela."
-De esta historia te diré que es real, en cuanto a que el Señor feudal, conocido mio, encontró los cuerpos muertos de dichas mujeres. Y extraños seres hay en el bosque como para no creer en lo más disparatado.
Bela sabía que poco a poco el niño perdería de toda cordura.
FDI: Ala, ya sabeis de donde viene el cuento de la caperucita, y como los Grimm censurarón a Bela!