Title: El Club de las luchas
Description: 19 de Agosto, A.D. 1225
Elois D'Umbrelle - December 20, 2005 12:41 PM (GMT)
Un cochero aburrido daba algo de agua los corceles inmaculados, al tiempo que otro trataba de pulir más si cabe el carruaje de la duquesa.
Otros tantos carruajes y cocheros había también en las cocheras, una reunión tenía lugar en el seno del flamante caserón.
En el interior parecía haber una pequeña disputa...
Evento - December 20, 2005 10:29 PM (GMT)
Louis Martine et Loire concluía su particular resumen de lo acontecido en La Gran Corte, junto a éste yacían otros tantos miembros del clan ventrue, frente a ellos, nada más y nada menos que la mismísima Elois D'Umbrelle, conservando su compostura habitual, pese al aburrimiento que le pudiera propiciar aquella charla que se tornaba un tganto pesada y tortusa.
Al fin terminó Louis, pero la francesa no tuvo descanso pues recogió el testigo, el áspero Romuald, un cainita presuntuoso que se creía más importante que el resto y probablemente había sido el artífice de aquella conjura.
- Madame D'Umbrelle, exijo una acción inmediata por su parte, Geoffrey no está actuando correctamente.
Elois D'Umbrelle - December 20, 2005 10:32 PM (GMT)
El tono brusco, como el propio cainita, la sobervia derrochada, no hizo más que sorprender a la ventrue en lugar de enojarla. Sutil como era respondió con su suavidad habitual dispuesta en el cálido regazo del sillón en el que estaba.
- Monsieur Romuald. ¿Exige?
Y se pausó.
- Primeramente no tiene derecho alguno a hablarme con esa tonalidad, mucho menos a exigirme nada, así que hágame el favor de serenarse.
Fue contundente, pero aplacar la sobervia de aquel ignorante era dificil.
Evento - December 20, 2005 10:35 PM (GMT)
Romuald la gritó en primera instancia.
-¡Madame!
Mas los gritos se sucedieron, con un puño cerrado ante el caballero y acechando amenazadoramente a la dama.
- ¡Debe transmitir a Geoffrey nuestras demandas!
El ventrue estaba en todo su derecho para increparla, al menos desde su punto de vista.
Elois D'Umbrelle - December 20, 2005 10:39 PM (GMT)
Elois no salía de su asombro cuando aquel rechoncho y asqueroso tomaba la palabra, sobre todo si la interrumpía... Por fin calló permitiendo que la dama sin más dilación se pusiera en pie, a la misma altura que el incauto quien después de todo no levantaba un palmo del suelo.
Tenía que haber desaparecido él y no Ettien.
Pensaba la ventrue para sus adentros, después sonrió y pronunció un breve discurso.
- Caballeros, les deseo una buena noche. Cuando deseen hablar civilizadamente las puertas de mi Chateaux estarán siempre abiertas.
La duquesa se dispuso a marcharse, frente a lo atónitos que quedaron todos, incluido Romuald.
Evento - December 20, 2005 11:59 PM (GMT)
Y así habría sido, pues ya había dado un par de pasos, pero otra voz, más suave que la del exaltado orador la reclamó.
Un apuesto caballero de rubios cabellos y ojos verdes, la increpó con más sutileza al tiempo que acallaba al impetuoso Romuald.
- Elois, por favor, esperad, debeis escuchar...
Elois D'Umbrelle - December 21, 2005 12:06 AM (GMT)
Las palabras se las llevó el viento pero sofocaron la marcha de la Maestra quien atendió a escuchar según la petición, se giró en el mismo lugar donde había quedado petrificada, su talante no era muy favorable, se la veía bastante molesta y poco dispuesta a recobrar su asiento en aquella reunión supuestamente a espaldas de Geoffrey.
Por algún motivo, quizás su actuación en la Gran Corte, los cachorros querían proclamarla como representante ante el príncipe.
¿Es que no tenían valor para hacerlo ellos mismos?
Una pregunta que recorría lo más interno de su ser y que pronto alcanzaría el exterior si la situación proeguía con aquellos derroteros.
- Escucho.
Dijo en tono seco y áspero en dirección al caballero que la había reclamado con más coloquialidad que el resto, no le era del todo desconocida su voz...
Geoffrey - December 21, 2005 11:10 PM (GMT)
Hacia el fondo de la sala, una figura pasó desapercibida. Callaba, y gritaba si hacía falta, aunque sin demasiado entusiasmo. Embozado y sin distintivo de ninguna clase, ninguno de los jóvenes había reconocido a aquel que tenía el deber de ser el Chambelán mismo de la Corte: Icaro. Ciertamente, no le sorprendía, era curioso que tantos de los jóvenes se creyesen por encima de él, como si él tan sólo fuese un criado, y no lo mirasen siquiera cuando entrasen; pero Icaro era un hombre tranquilo, y aunque pudiese reirse para adentro del estúpido orgullo de más de uno, aceptaba para el exterior comportarse como si ellos hubiesen sido extremandamente educados.
Sin embargo, esta noche no estaba allí por ellos, sino que la mismísima Elois lo había llamado. Y, como antiguo amigo de ella que era, él había acudido. Lo que estaba escuchando, sin embargo, no le estaba gustando demasiado. Podía entender a los detractores del Principe, pero no había imaginado que los neonatos Ventrue estuviesen tan sedientos de sangre, los había esperado más civilizados.
Evento - December 22, 2005 11:41 AM (GMT)
El caballero se alzó sobre el resto, caminó dejando tras de si al desafortunado Romuald y se interpuso entre este y la Maestra. Era espigado y de nariz aguileña, una frondosa barba negra adornaba su rostro de aspecto noble, se trataba de Fontane, conocido por todos como "el marsellés", apelativo asociado a su ciudad natal.
Cerca de la dama, expuso con solemnidad una disculpa más directa.
- Madame D'Umbrelle os pido disculpas y cuando lo digo lo hago en nombre de todos los presentes.
Se le veía madera de buen orador, al menos mejor que Romuald pues estaba conciliando a la dama D'Umbrelle con el resto de ventrue reunidos.
- Lo que Romuald quería decir, o no supo decir, es que necesitamos que seais nuestra voz ante su alteza Geoffrey pues estamos muy descontentos.
En la mirada de Fontane y en sus gestos había cierta elegancia y aires nobiliarios destacados, mas su buen hacer parecía ser efectivo.
- Monsieur de Trevillon desapareció y no sabemos nada de él ni de las investigaciones, muchos ya lo damos por perdido, mientras que Geoffrey nos da largas y se ampara en su espada quien parece estar demasiado pluriempleada...
Sus palabras gozaban de mucha coherencia conforme las exponía.
- Consideramos que su Majestad no presta demasiado caso a nuestras demandas y para colofón no tiene más que permitir a los Tremere que crezcan en número, ¿que hicieron ellos por París?, acaso no son los más indignos, acaso no tiene nuestro clan mayor privilegio para engendrar que los usurpadores, mas si cabe con el agravante de la pérdida de uno de los nuestros.
- Y al igual que nosotros se encontrarían el resto de clanes afectados por las desapariciones y su alteza se mofa de todos nosotros concediento privilegios infundados a un linaje indigno.
Fontane estaba consternado, sin embargo exponía tranquilo pese al hecho de hablar para alguien como lo era Elois D'Umbrelle.
- Madame D'Umbrelle, seguro que entiende y comparte nuestra forma de pensar. En ese detalle, su majestad ha sido muy desconsiderado.
Existía cierta tensión en el ambiente que podía percibirse sin apenas esfuerzo y tardó poco en romperse ligeramente la calma, al modo Ventrue.
- Es un ultraje.
Exclamó otra voz desde el anonimato que se propagó como la peste y fue secundada por el resto, prácticamente la mayoría de los presentes. Aunque Fontane con un gesto de sus manos logró apaciguarlos y proseguir una vez volvió el silencio.
- Madame D'Umbrelle, ese es sólo el principio de las deferencias que proclama Geoffrey, sentaos y escuchad el resto de nuestras demandas, después podeis partir sin compromiso alguno, pero por favor, escuchadnos pues necesitamos de su ayuda.
Elois D'Umbrelle - December 22, 2005 11:47 PM (GMT)
Una leve mueca se dibujó en el rostro de la suspicaz Elois. Fontane había dicho muchas verdades, que también recorrían el pensar de la dama, mas cuando aquella situación se la tornaba ventajosa en detrimento de la autoridad de Geoffrey todos habían pasado por alto un hecho, no le gustaba que se cuestionase la autoridad de un príncipe, aquello era Traición en la peor de sus formas, no contra Geoffrey, eso realmente le importaba poco, sino contra la autoridad que éste representaba.
Pese a todo el impulso oportunista era demasiado arraigado en su corazón, se quedaría, a regañadientes para escuchar todo cuanto le sería propuesto.
- Elois escuchará monsieur Fontane, pero lo hará sólo por vos.
Brusquedad desmesurada y poco acorde con la imagen de la doncella que para nada se sentía cómoda y así lo demostraba.
Caminó el pequeño trayecto y acabó donde había empezado, en su asiento en la sala.
- Hablen.- Expuso practicamente a desgana.
Entre tanto observaba a unos y otros, encontrando un oasis de confort en la imagen del bueno de Icaro, su viejo amigo... Había acudido en su rescate aquella noche, la mera presencia del chambelan daba fuerzas a la ventrue que cambió radical su pose adquiriendo su vigor habitual.
Esperaba a que hablasen, luego, les respondería...
Heinz Bavenberg - December 26, 2005 08:05 PM (GMT)
Codicia había sido enviada como representante del mismo Heinz entre sus hermanos de clan. El maestro del pecado había sido informado de aquella reunión, los neonatos del clan sabían que quizás podrían contar con el apoyo del antiguo ancillae por la negativa que el mismo había recibido por parte de Geoffrey en su reclamo de dominio. Pero el pecador estaba lo suficiente mente ocupado como para encontrarse allí en persona y quien era mejor para representarlo que su propia hija Codicia. La pecadora se encontraba entre sus hermanos Ventrue escuchando atentamente lo que allí sucedía. Luego se acerco a uno de sus compañeros de clan y murmuro a su oído en forma de comentario:
- Y no nos olvidemos que ridiculizo a un ancillae de prestigio dentro del clan, negándole lo que es suyo... su propio dominio.
Geoffrey - December 27, 2005 05:26 PM (GMT)
Icaro sólo sonrió con tranquilidad ante la mirada de la Ventrue. Ninguno de los presentes sabía a qué se debía que ella mirase a un Cainita tan insignificante y desconocido como aquel embozado del fondo, pero Icaro sabía la importancia que esa mirada tenía para su amiga. Por eso la sonrisa, para darle fuerzas a la Ventrue y que continuase.
Había mucho movimiento a su alrededor, neonatos hablando unos con otros, chismorreando, manipulando, decidiendo y, en general, demostrando su ira y miedo. Era curioso estar en el extremo del huracán y ser un mar de tranquilidad, muy curioso.
Evento - January 8, 2006 01:21 PM (GMT)
Se alzó con cierta determinación uno de los presentes cercano a Codicia, dio un par de pasos con suma tranquilidad dejando tras de si a Romuald y situándose a la altura de Fontane. Bien distinguido por sus formas el caballero miró primero a la dama D'Umbrelle y le prestó una reverencia, luego miró a Fontane e inclinó la cabeza, la mirada bastó para que tomase la palabra.
- Todos me conocen, soy Cristian Henri Betancourt.
El caballero giró sobre si mirando a todos los que allí estaban.
- Llevo en París mucho tiempo, no tanto como Madame D'Umbrelle pero si el suficiente para estar indignado por la actitud de su alteza Geoffrey.
Su voz fue tornandose agria, la indignación era muy evidente.
- Siempre he respetado las formas en la corte y he seguido las atenciones al orden como muchos otros que dictaba Madame D'Umbrelle en estas, incluso soy un devoto de la via Regalis como monsieur Fontane. Ambos escuchamos los sabios consejos de nuestra distinguida Maestra al igual que todo aquel que se proclame seguidor de la Vía.
Miró a Elois con intensidad.
- Madame, sois un referente para muchos en Paris y vuestra voz es muy tenida en cuenta.
Cristina Carraspeó, giró un momento hacia el resto y volvió su mirada a Elois.
- Madame D'Umbrelle. Monsieur de Trevillon pereció o desapareció y el culpable aún no ha sido ajusticiado. Para mayor humillación Geoffrey Du Temple concede derechos de progenie a los Bajos Clanes... Usurpadores de la sangre de Caín y con todo ello se mofa del resto de la Estirpe que lo es por derecho y de los más dignos, elegidos para acaudillar. Los Ventrue ven cada vez más mermada su existencia en esta ciudad, mientras....
El discurso iba cobrando fuerza.
- ... Mientras el pelele de Salianna, dice y hace lo que ella le pide.
Profundo dolor había en esa frase que no fue dicha al azar, porque como muchos otros afines a Elois sabía que ese comentario la escocería y mucho.
- Madame D'Umbrelle, como Maestra de la via y más antigua entre los nuestros queremos que transmita nuestras demandas a Geoffrey, pues para mayor desconsideración no tenemos Voz en la primogenitura tomando el la decisión por nosotros y negandonos un derecho que muchos de los Bajos Clanes contemplan como un privilegio.
El ventrue cruzó los brazos, mientras relfexionaba.
- ¿Que será lo siguiente?, darles nuestros terrenos de caza a los Brujah o los Toreador... porque ya nos desprovee de los dominios... ¿Y que será de nosotros entonces?
Tras lanzar esas preguntas al aire, pero dirigiéndolas en verdad a Elois se hizo a un lado, junto a Fontane, dando paso a un revuelo alzado de tono, donde los presentes gritaban entre ellos, exponiedo sus demandas e impugnaban a la Maestra.
Geoffrey - January 9, 2006 02:14 PM (GMT)
Icaro permanecio callado en el fondo de la sala. Sabia que Elois no responderia hasta que cesase el bullicio y los neonatos volviesen a tomar asiento, asi que ni siquiera se molesto en ponerse en pie para seguir viendo cuando el neonato sentado delante de el se levanto para gritar con fuerza.
Tanta vehemencia, tanta ignorancia, tanta inocencia. Elois no era precisamente mala lider, ciertamente, pero Icaro sabia que algunos de los razonamientos dichos estaban muy equivocados y solo eran pronunciados porque muchos de los jovenes no recordaban con claridad los tiempos de Alexander como Principe. Ciertamente, el Clan Ventrue nunca habia tenido Voz en la Corte, quizas deberia recordarselo... pero no, callo y siguio tranquilamente sentado en su lugar, en silencio.
Elois D'Umbrelle - January 10, 2006 02:47 PM (GMT)
Muchas verdades se habían dicho hasta entonces, pero también algunas incoherencias y pese a todo la ventrue aguantó el temporal de quejas y súplicas con entereza, la propia de una reina.
Las voces crecieron y crecieron, mas la ventrue mantenía la misma diligencia, esperando su momento, cuando estas se templaran para quedar extinguidas, sería entonces cuando hablaría ella.
Por fin llegó el instante esperado, cuando Fontane y Betancourt se deshicieron en gestos para aplacar la turba y cederle la palabra a la maestra.
Elois, cordial como siempre les sonrió y se dispuso a ponerse en pie desde donde mejor orar. En frente suya, podría decirse que tenía el clan al completo prácticamente, salvando al propio Geoffrey que es quien en verdad debería ocupar su lugar.
Atajo de cobardes, no tenéis el valor para enfrentaros al príncipe, incapaces de hacerle frente y prestar digna oposición. En verdad tenéis el gobierno que os merecéis y si por mi fuera renegaría de la gran mayoría de todos vosotros... Borregos y descerebrados. Si un príncipe fuerte regentara la ciudad, ninguno de estos indeseables moraría aquí más de dos noches...
Antes de tomar la palabra, antes de ponerse en pie, lanzó una mirada a Icaro, su viejo amigo, al igual que ella, era el único que tenía conciencia de lo que aquella reunión significaba. En tiempos de Alexander, todos los presentes habrían recibido un lindo bronceado por traidores. Icaro tenía la madurez para callar, el saber estar, quizás fuera de los pocos, sino el único que se salvasen de la criba que Elois haría en el clan.
La ventrue ya estaba dispuesta a orar, la mirada a Icaro la fortalecía, le daba esperanzas, aún quedaba algo por lo que luchar en París.
- Caballeros. Monsieur Betancourt ha expuesto locuazmente el sentir de muchos por lo que parece.
Sus palabras adquirieron cierto cariz de solemnidad, su ojos penetraban el cuerpo de cada cual al que miraba rasgándole hasta las entrañas y pese a todo en su mirada albergaba tristeza.
- Quisiera matizar un detalle a los presentes y es el hecho que el clan nunca ha tenido voz en la corte, al menos desde que yo recuerde, pues ya en tiempos de su alteza Alexander conservaba el patriarcado del clan para si. Algo muy loable en un príncipe y que Geoffrey ha conservado sabiamente.
Hasta entonces todo era normal, pero el escozor en boca de Betancourt haría mella en el discurso y la mordacidad de la Maestra.
- Sin embargo, era tiempos de Alexander cuando el clan ventrue tenía el respeto que merecía. Él era una inspiración para muchos y así la Gran Corte lo era realmente, y para aquellos que no recuerden su grandeza: moraban muchos ventrue que daban un paso al frente cuando era preciso, sin temor a represalia exponían sus quejas y demandas, ello los ensalzaba y ensanchaba la leyenda de honorabilidad que los cainitas que a ella pertenecían. Cainitas como Saviarre, como vos mismo Betancourt o vos mismo Fontane y otros muchos cainitas aquí presentes. Yo me pregunto, ¿que ha sido de todos ellos?, caballeros y damas de la Gran Corte, ¿Donde están?, ¿se les ha comido la lengua Salianna?...
Un frío silencio demoró la última palabra de la Maestra con el nombre de la Matriarca que adquiría un delicado desdén y agriedad mientras era recitado por los carnosos labios de la boca de Elois. Del mismo modo el resto de palabras si que escocieron en la muchedumbre, pues todos quedaron enmudecidos. Ni el más mínimo comentario resoplaba en la sala, muchos cedían la mirada hacia el suelo avergonzados, ya fueran Fontane o Betancourt, otros buscaban esconder su rostro entre la multitud como Romuald y, podría decirse que estaban avergonzados en su mayoría. Elois los había humillado en cierta medida exponiéndoles la visión de la cruda realidad, eran unos cobardes.
- En estas noches, no sé que ha ocurrido, tampoco sé si es o no culpa de Geoffrey o de Salianna, tampoco me importa. Pero lo cierto es que el clan ventrue ha perdido la sensación de unidad y sobriedad que en otro tiempo lo hacía fuerte. ¿A caso han olvidado todos los presentes los preceptos de la Vía?.
Elois gesticulaba con su mano derecha ante si en tanto que exponía su parecer, pero no había acabado ahí la cosa ni mucho menos.
- Caballeros, somos ventrue, fuimos abrazados en la noche para guiar a los cainitas y gobernar sobre ellos. No somos Lasombra conspiradores en las sombras a las que ellos mismos demuestran afinidad, no somos degenerados Toreador obcecados en erigir estatuas y lindezas, ni somos melancólicos Brujah que no hacen más que rememorar lo grandes que fueron.
Una especial emoción y sentimentalismo crecía al tiempo que oraba Elois y parecía contagiar al resto, sin embargo sus palabras en lugar de cobrar fuerza para ser claramente escuchadas fueron disminuyendo, casi susurradas, haciendo más dificultosa su audición por lo que todos debían estar atentos y concentrados en escuchar lo que esta decía. Un gran recurso para tenerlos a todos callados y espectantes.
- No caballeros. Nosotros debemos gobernar con fuerza y unión tomando lo que por derecho nos pertenece y reconocer la gran labor de Geoffrey que a muchos debía servir de ejemplo. Pues su alteza tomó una decisión, arriesgada, pero que con determinación y honorabilidad le ha llevado al puesto que ahora ostenta y es por ello que no debemos darle la espalda mientras represente el poder ventrue, los ventrue gobernando en París. No permitamos que otro clan ostente ese privilegio que por derecho es nuestro desde tiempos inmemorables.
El discurso patriótico no agotaba a Elois, tenía mucho que decir y no por temor a espías de Geoffrey en la reunión que probablemente los hubiera, sus palabras parecían sinceras y sus gestos pese a ser altivos también eran conmovedores, tanto como la tristeza que procesaban sus ojos.
- Auqnue también me temo que ustedes tienen parte de razón. Puede que Geoffrey en su intento por ser justo haya errado en su proceder e incluso los mantenga algo alejados de su política, pero es nuestro deber hacérselo saber. Yo les digo que es justo, algunos ya lo conocían antes de ser príncipe, incluso lo apoyaron y es por ello que ahora, si se ha equivocado... pues nadie es perfecto, debemos hacerle ver su error y pedirle una rectificación.
La doncella se quedó pensativa unos instantes para luego sacar a relucir una idea inverosimil.
- Si les parece bien que yo sea su portavoz, así lo seré. Pediré a Geoffrey explicaciones en nombre de su clan, también solicitaré compensaciones por la pérdida de monsieur de Trevillon y los dominos perdidos, le haré ver la disconformidad del clan. Mas antes impondré algunas condiciones, si les parece bien.
Y Elois calló, debían reflexionar todos, desde el primero al último. Era de esperar que la Maestra no se arriesgaría a la ira del príncipe sin obtener una compensación a cambio, pero quizás sólo era una treta de ésta para que todos se echaran atrás en sus intenciones... Ella simplemente esperaba a que alguien diera el primer paso, se la veía bastante confiada, como siempre.
Evento - January 31, 2006 10:38 AM (GMT)
Muchos estaban avergonzados tras el discurso, cabizbajos y distraidos, pero aún quedaba pendiente el motivo de aquella reunión y Betancourt, uno de los organizadoes tuvo que dar la cara cuanto menos dando el primer paso, preguntanto lo que estaba en boca de todos.
- ¿Cuales serían vuestras condiciones madame?
Elois D'Umbrelle - January 31, 2006 11:10 AM (GMT)
Parecía que la ventrue sonreiría ante la pregunta pero no sería así, mantuvo el talante serio y comprometido desde su última intervención.
Miró a Betancourt, había perdido parte del respeto que Elois tenía en él, así como en Fontane y muchos otros, que con el declive de Alexander padecían el mismo mal degenerativo en su vigor, aunque no por ello dejarían de ser lo que antaño fueron, sólo necesitaban reorientarse tanto o más que el príncipe.
- Muy bien.
Dijo soez a quien había preguntado.
- Desean ser escuchados, desean que yo eleve su voz a lo más alto y así se hará si es generalizado, pero para ello todo aquel que quiera tal concesión deberá firmar un documento que así me acredite para ello. Uniendo nuestras voces en una.
Elois miró a la sala, podía sentir el disgusto de muchos, pues si firmaban no tendrían escapatoria quedarían ligados al destino que la ventrue sufriese. En cierto modo era obvio que la Maestra quisiera salvaguardarse las espaldas...
- Esa es mi primera condición.
Añadió tras observar la nueva ausencia de valor.
La idea debía calar en cada uno que debía sopesarla per se, pero cuando se evaluaban pros y contras Elois intervino nuevamente.
- En segundo lugar y para que nuestras exigencias cobren fuerza. Todo el clan actuará como una piña, unidos al unísono. El respaldo del principado se debe a una alianza cimentada con el Sacro Imperio y Avalon. Para empezar, haremos un bloqueo económico, se cancelarán todas las actividades económicas con esos reinos y nos centraremos en Iberia, Lombardía y otros mercados.
Muchos no estarían conforme a esta medida pues les implicaría una pérdida considerable, pero también debían entender que la pérdida sería mutua para el Sacro Imperio y Avalon, minando los lazos de Geoffrey y Salianna, era una primera medida que al mismo tiempo beneficiaba a sus aliados hispanos.
La reticencia era palpable en el ambiente, así que Elois profundizó en el tema económico.
- Comprendo que ello implica pérdidas económicas, pero todos deberemos hacer un sacrificio para obtener un fin mayor, y esa sólo será una medida preventiva, un medio de presión. Y para aliviar la carga que les suponga, les puedo poner en contacto con mercaderes marselleses o catalanes que gustosamente negociarían acuerdos con aquel que así lo desee.
La comisión que Elois se llevase no venía a cuento, a fin de cuentas les propiciaba una salida para no acabar arruinados. Incluso a los más emprendedores les sedujo la idea de abrir nuevos mercados, la codicia afloraba en muchos, la ventrue había tocado la fibra sensible de la gran mayoría de sus consanguíneos.
Ya estaban en lugar apropiado que Elois deseaba, era el momento del último punto, que en verdad era el más beneficioso y deseado por la ventrue.
- Para finalizar, todos los que posean tropas en la cruzada las reclamarán y cesarán el acoso a los cátaros, concediéndoles una leve tregua que dará en que pensar a los dirigentes parisinos. No me importan si sus fuerzas retornan a sus tierras, pero estarán conmigo en que se aproxima el invierno y esta guerra contra Sclaramonde nos está resultando demasiado costosa a todos bajo las promesas que cada vez se antojan más lejanas.
Este punto era muy delicado, Elois sabía que igual que los nobles mortales, los cainitas sufrían un cruento gasto, como es el gasto de una guerra. Muchos serían partidarios de retirarse, ya habían pedido cosechas de temporadas pasadas por faltar mano de obra, aunque por otro lado el hecho de conseguir nuevas tierras en el sur era muy suculento, pero como había dicho la Maestra, el momento de la victoria se auguraba lejano y las pérdidas acrecentaban y acrecentaban.
Una mirada con determinación a su alrededor, ya había concluido, les tocaba hablar a los cobardes, a los conspiradores, Elois cumplió su cometido y se sentó nuevamente.
Heinz Bavenberg - January 31, 2006 05:09 PM (GMT)
La reunión para los seguidores de la Via Peccati había finalizado. La política y la economía no era algo que les interese demasiado a los pecadores del Templo, en este momento. Los negocios locales no eran de interés de su sire y menos aun cuando estos respondían a los intereses de otros. La Ventrue permaneció expectante, aunque sin mucho interés. Ya que tendría que informarle a su sire sobre lo sucedido en aquel lugar.
Evento - February 1, 2006 10:15 PM (GMT)
Existía mucha reticencia en el ambiente tras las palabras que Elois Pronunció, sin embargo encontró cierto grado de atención y porqué no aceptación con la oportunidad de expandirse en otros mercados, además las guerras en el sur eran ya demasiado costosas y sus pérdidas se hacían insostenibles.
Fontane dió el primer paso.
- Que traigan pluma y papel, como ejemplo madame D'Umbrelle yo rubricaré el primero demostrando así la plena confianza que tengo en vuestro buen hacer.
Unos siervos trajeron papel y pluma. Como prometió Fontane plasmó su firma y tras éste Betancourt y otros tantos ventrue que los secundaron.
Elois D'Umbrelle - February 3, 2006 12:16 PM (GMT)
La Maestra quedó gratamente sorprendida y felizmente complacida. Ni en sus mejores previsiones contemplaría aquel éxito, pero jugaba como siempre con doble baraja, algo que muchos desconocían y que así seguiría por el momento.
Tampoco le extrañaba en demasía la reacción, allí no había más que borregos y gallinas, una granja peculiar con una fauna mansa y demasiado sumisa para su gusto. Jamás volvería tolerar un comportamiento así, incluso sintió vergüenza.
Asintió con la cabeza cuando le motraron el documento, incluso reveló satisfacción, cuando en verdad existía decepción en su haber.
Unas breves palabras de despedida y partió, aquella reunión quedaría disuelta en breve bajo el manto de la sospecha.
Nada de lo ocurrido gustó a la principal protagonista, aunque era de esperar una reacción así de los cachorros, pero hasta en esta ocasión lo hacían de forma tardía.
Elois suspiró antes de acomodarse en su carruaje, rumbo a su dominio.
Geoffrey - February 3, 2006 06:18 PM (GMT)
Icaro se levanto con pesar de su asiento, y por un momento estuvo tentado de hablar en la reunion. Pero el era ya demasiado viejo para meterse en politica, ahi no estaban sus intereses. El volveria a su peculiar reino de sirvientes y deberes sencillos, con tranquilidad y gusto, y veria desarrollarse los eventos.
Nunca habia sido un miembro de gran destaque en su avance por el Camino de los Reyes, sin embargo era consciente de que el honor Ventrue habia sido destruido esa noche por las palabras de su amiga. Aquellos que servian a sus senores y rehacian sus pactos se encontraban con que la confianza depositada en ellos iba a ser traicionada, romperian sus pactos de vasallaje y retrocederian a sus miseras fortalezas a lamer sus heridas, en expectativa de una mayor y facil recompensa en Paris.
Los Toreador conquistarian la ciudad, y por los tiempos de los tiempos se recordaria la desercion de los Ventrue de Paris.
Elois D'Umbrelle - February 5, 2006 11:29 PM (GMT)
El coche trotaba lentamente rumbo a su destino. En su interior moraba una desconsolada dama, triste por lo que había ocurrido, por lo que le habían obligado a hacer...
Elois hizo lo que debía, interpretó su papel y logró su premio, el cual codiciaba no recibir, pues era símbolo del declive que el clan Ventrue tenía en Francia, acaso era el momento de pasar Página, quizás debiera dejar su patria a los Toreador de Salianna y resignarse.
Una lágrima recorría su pálida piel sin que nada mediara para interrumpirla.
Dos golpes en el respaldar.
- Cochero, llévame a la Concergierie. A prisa
Sólo una cainita en París podía comprender lo que sentía en aquel momento.
Había sido la primera en partir de la villa y por tanto la primera en llegar, su carruaje esperaba justo en la entrada, nadie salió de él, simplemente esperaba a quien debía esperar.