Alexander llevaba siendo invitado de Lord Jürgen desde su exilio forzado de Paris. Muchas cosas habian ocurrido, y a muchos Cainitas habia conocido. Viejos y nuevos, todos ellos tenian opiniones e intereses en los hechos acontecidos y por ocurrir. Y, sin embargo, ningun encuentro habia sido tan importante como el que iba a ocurrir esta noche.
El propio Hardestadt, Lord de los Feudos de la Cruz Negra, iba a visitar a su vasallo Lord Jürgen durante un mes. Y, obviamente, Alexander era una de las principales razones para lo que iba a acontecer. Nunca se habian encontrado cara a cara uno y otro con anterioridad, aunque habian cruzado numerosas cartas y mensajes por diferentes vias. Y, sin embargo, dos de los mas poderosos Hijos de Ventrue se iban a encontrar esa noche en las camaras del castillo que dominaba la ciudad germana. Pocos iban a ser los Cainitas invitados al encuentro, solo unos pocos de los mas distinguidos de entre los habitantes de la ciudad, pero de seguro que el encuentro se les quedaba grabado en sus mentes a fuego y sangre.
Lo que ocurrio en el interior de aquel castillo aquella noche nadie lo sabe con certeza, aunque debio ser algo de profundo impacto. Durante tres largas noches, ni Lord Hardestadt, ni Lord Alexander, ni Lord Jürgen fueron vistos, y a partir de entonces nunca volvieron a ser vistos juntos los tres, y nunca se encontraron los dos Matusalenes cara a cara de nuevo. Lo alli hablado ha pasado a las tierras de las fabulas y los secretos, y tan solo los pocos mudos testigos de lo que ocurrieron saben con certeza de que graves asuntos se hablo... y ellos se niegan a decir referencia alguna a lo acontecido.
Dicen las antiguas leyendas Nodistas que los mas antiguos de entre los miembros de la Estirpe juegan una interminable guerra. La llaman la Yihad, y en sus giros y vueltas involucra a todos los Cainitas desde los mas debiles a los mas proximos a ellos. Pocas son las ocasiones en que dos de los jugadores de esa partida de ajedrez a infinitas bandas se encuentran, y ciertamente, dichos encuentros son siempre de importancia trascendental.
Las respuestas a lo ocurrido esa noche en el castillo de Magdeburgo son ahora material de deseo por los Cainitas desde la dividida Iberia a Tierra Santa. Todo el mundo sabe que mucho de lo que aconteza en el mundo Cainita desde ahora en adelante puede tener mucho que ver con aquellos peones, alfiles y caballos que se movieron esa noche cuando, por una vez en mucho tiempo, los que se movieron fueron los reyes...