Title: Regreso a casa (26/8/1225)
Description: Villa cerca de Rouen, Normandía
Geraud Gallois - December 7, 2005 08:10 PM (GMT)
Gallois se encontraba en la proa de la barcaza que en los últimos días le había transportado por el Sena. Con espectación aguardaba a que la embarcación atravesase el último menadro antes de llegar a su destino.
Poco a poco el giro del rio fue haciendo aparecer en una orilla un gran caserón aislado, la base era una muralla de roca, algo necesario en un territorio tan propenso a ser atacado, pero el antiguo fuerte había ido creciendo y sobre él se alzaba un edificio con estructura de madera vista y muros pintados, la construcción típica de esa zona.
Unas luces en el embarcadero indicaban que ya estaban prevenidos de se visita, conforme se fueron acercando Gallois pudo distinguir los uniformes hospitalarios de los soldados que portaban antorchas, y más en la sombra entre el grupo la figura femenina y oscura de la dueña del lugar.
Geraud descendió de un salto antes de que su embarcación se amarrase al embarcadero, y se acercó con el impetu de alguien que se alegra por el encuentro con un ser querido hacia la dama que le esperaba, pero tras ver más claramente el gesto de ella no correspondía su alegría, su primer impulso perdió fuerza y acabó en una reverencia puramente ceremonial.
- Bienvenido a Rouen, mi chiquillo Geraud, espero que tu viaje haya sido tranquilo.- dio la dama.
Ella vestía completamente de negro como Geraud. La palidez de su tersa piel contrastaba con la profunda oscuridad de su larga y lisa melena. Erguida sobre el embarcadero, iluminada por la inestable luz de las antorchas y los reflejos del agua tenía un aspecto severo, y su voz no indicaba ninguna emoción por su visitante.
- Bien hallado, oh mi sire Marthena, siempre es agradable navegar por el Sena, sobre todo cuando se sabe que el premio final del viaje es contemplar vuestra belleza. - dijo elocuente Geraud.
Geraud Gallois - December 8, 2005 07:07 PM (GMT)
El inexpresivo rostro de Marthena se movió ligeramente cuando ella arqueó una ceja.
- Tu comportamiento jovial y zalamero tuvo una cierta gracia durante tus primeras décadas, comportarse como humano es un error permisible para los neonatos, pero aquel tiempo ya pasó. Aunque se te ha concedido una eterna juventud física, se espera de ti que vayas alcanzando cierto grado de madurez mental con el paso del tiempo. La superficialidad no nos ayudará en estos tiempos difíciles.
El reproche en cada una de las palabras pronunciadas por su sire hería en lo más profundo al toreador, que bajó su mirada.
- Recuerdo con nostalgia aquellos primeros tiempos, cuando viajábamos juntos por todas las cortes de Europa, marcando ritmo y estilo, proyectando grandes empresas, pienso que fueron tiempos felices ... para ambos. Entonces también hubo momentos difíciles, pero los superamos juntos. A mi no me disgustaría que todo fuese como entonces.
- Aquellos tiempos pasaron, todo cambia, nuestro destino es ser testigos de lo efímero que es todo lo que nos rodea.
Geraud observó los muros que protegían la villa de Marthena, a los caballeros que vigilaban su encuentro, las ropas negras que todos los presentes vestían y finalmente miró a Marthena.
- Reconozco en vuestras palabras la mas dramática de las perspectivas de los sueños de un toreador, es cierto que muchas cosas cambian o desaparecen, pero nosotros, inmortales, seguimos aquí. Es cierto que el pasado no puede regresar, por eso vengo a hablaros del futuro, de planes para nuestro futuro.
Los labios de Marthena temblaron, como si fuese a decir algo que al final no salió de su boca, en lugar de ello sonrió tímidamente, casi de un modo forzado. Hizo un leve gesto y la comitiva que le acompañaba comenzó a caminar hacia el interior del edificio.
- Puede que te haya juzgado mal y sí hayas sido capaz de aprovechar tu tiempo. - la dama ofreció extendió su mano hacia su chiquillo - Ven, escucharemos esos planes después de que descanses y te alimentes.
Geraud Gallois - December 15, 2005 11:18 AM (GMT)
Una hora más tarde, en el gran salón de la mansión de Marhena.
Geraud danzaba en el centro diáfano de la estancia afferrado a una de las doncellas mortales al servicio de su Sire. Los intensos ojos verdes de él estaban fijos en los de ella mientras giraban, la gran sala parecía difuminarse como si sólo existieran ellos, como si su danza hipnótica produjese su propia melodía que sonaba sólo para ellos sobre el silencio reinante.
La boca de él se se aproximaba lenta e inexorablemente hacia ella, que a la vez temía y aguardaba su llegada.
Poco a poco sus vertiginosos giros perdieron intensidad, sus figuras se fueron redibujando, surgiendo del torbellino completamente abrazadas, la cabeza de él perdida en el cuello de ella. Ella no pudo evitar desgarrar el silencio con un leve gemido al sentir su beso, y despues unos eternos instantes en los que se hizo la quietud.
Lejos, la luz de la chimenea proyectaba sobre ellos largas sombras. Más cerca de la chimenea dos tronos de largo respaldo aguardaban a que Geraud terminase de alimentarse. En uno de ellos Marthena le esperaba mientras leía unas notas manuscritas.
- Inaceptable - susurró la fría Marthena.
Fue una palabra que nadie escuchó, en la sala sólo estaban ella, Geraud y la criada, y estos estaban demasiado ocupados como para interesarse por las valoraciones de su señora.
- ¡Inaceptable! - repitió Marthena en alta voz.
Geraud retiró sus labios del cuello de la criada, era evidente que Marthena no estaba de humor.
- Si estas son las noticias que vienes a ofrecerme, , no te había juzgado mal, sigues comportándote como el chiquillo que hace décadas dejaste de ser, este plan es inaceptable.
El toreador dedico una caricia y una cálida mirada a la criada, despues le indicó que se marchase y la muchacha abandonó apresurada la sala. Geraud se acercó en silencio hacia el asiento vacío que se encontraba junto al de Marthena.
- Ni siquiera es un plan. Es una orden, una obligación unilateral de alguien a quien no conozco.- la mano de Marthena estrujó los papeles que leía cerrándola en un puño que alzó hacia su chiquillo-¿es esto todo lo que tenias que ofrecerme?.
- Transcribí las indicaciones de Elois de Umbrelle tal como ella me las transmitió- contestó calmado Geraud.
Geraud Gallois - December 21, 2005 10:49 AM (GMT)
- Vuestra transcripción puede ser correcta, pero el tratamiento que nos profesa es del todo inadecuado. ¿Quién se cree que es? ¿de qué presume? no me impresionan ni su generación, ni su antiguedad, ni su linaje, ni su influencia sobre los caballeros hospitalaros... yo tengo todo eso. Puede que su clan tenga cierta importancia en París, pero mi clan ES Francia.
- Ella es duquesa de Orleans. - repuso Geraud.
- Orleans... un burgo de villanos sin historia, perdido en el centro de nada. Normandía lleva dos siglos siendo la clave que marca el destino de Francia e Inglaterra, fuera de francia nuestra región es propietaria de su propio imperio que se extiende hasta Italia y tierra santa, tampoco me va a impresionar un triste título mortal que le hace heredera de ninguna parte.
Geraud agachó su cabeza, el ataque de dignidad de su sire parecía olvidar que Normandía no se encontraba en sus mejores momentos.
- Pensé que vos querríais la ayuda y el apoyo de los nobles de París. Incluso tras informaros en mi anterior visita de que los más importantes señores toreador estaban demasiado ensimismados en sus cuestiones personales como para preocuparse del destino de las provincias, creí entender que no verías mal el aliaros con alguien que si se preocupase de esas cosas, y sin duda Elois lo hace.
- Aceptaría una alianza, un pacto entre iguales, una colaboración para el mutuo beneficio. Pero esto ... - dijo mirando el papel arrugado - esto es una imposición de un vasallaje no solicitada, un trato esclavista sin opciones que no aceptaré.
Marthena se levantó de su asiento y arrojó la chimenea el manuscrito traido por Geraud. En unos intantes el papel estalló en un chisporroteo de luz y ceniza. Marthena comenzó a caminar con dignidad hacia una de las puertas de la sala, probablemente dando por terminada la reunión. Pero su chiquillo tenía todavía algo más que decir:
- En realidad mi señora, sí existen opciones, o aceptais el trato que ella os ofrece, con sus condiciones, pero tambien con posibles beneficios o por el contrario podeis elegir quedar excluida de ambos.
Geraud Gallois - December 27, 2005 12:10 PM (GMT)
Marthena detuvo su huída. Se produjo un incómodo silencio, la dama permanecía parada frente a la puerta, de espaldas a Geraud que aguardaba expectante la decisión de su sire ¿se marcharía dando la conversación por finalizada o le ofrecería más margen para la conversación?. Finalmente ella giró la cabeza, la azulada luz de la luna iluminó su perfil.
- Hace veinte años recuperamos Normandía para Francia, hace diez la defendimos de los intentos ingleses por recuperarla. Ya hemos derramado toda la vitae que esta tierra requería, ahora disfrutamos de un breve tiempo de paz y estabilidad, un tiempo en que necesitamos otros métodos para consolidar esta situación ... – nego con la cabeza - y no es precisamente estabilidad lo que ofrece la Duquesa de Orleans.
- Sabéis que los intentos de los ingleses por apoderarse de esta tierra no cesarán, invadir Normandía es el camino más directo para apoderarse de París. Sólo la debilidad de los ingleses garantiza aquí la paz, y la oferta de la duquesa surgió a partir de un mutuo propósito de reducir la capacidad de acción de los ingleses.
- La empresa que Elois nos ofrece bien podría conseguir ese propósito o todo lo contrario, son los detalles los que determinan el resultado y su propuesta carece de detalles, es inaceptable sin discutir esos detalles.
- Ella exigió un compromiso categórico, sus condiciones fueron muy claras e indiscutibles.
- En ese caso - sonrió Marthena - os daré una respuesta igual de contundente para que se la hagáis llegar.
Geraud Gallois - January 3, 2006 03:11 PM (GMT)
Marthena meditó unos instantes, quizás por no estar segura de encontrar las palabras adecuadas, quizás para que Geraud prestase atención.
- Me gustaría colaborar con ella, pero nunca en las condiciones que plantea. ¿Creeis que sabrá captar el mensaje en toda su amplitud?.
- Si me lo preguntais, creo que eso es una negativa, y posiblemente pondrá fin a vuestra posible colaboración. – respondió sincero, pero temeroso Geraud.
La dama se giró hacia Geraud y le miró sonriendo.
- En ocasiones sí es agradable ver cuan joven llegas a ser. Pero es posible que no seas el único, muchas cosas han sucedido en el breve periodo de tu no-vida, mi chiquillo, grandes pilares de la estirpe, que han estado allí durante siglos han caído en los últimos años, y muchos antiguos sucumben a estos vertiginoso tiempos, cegándose en enemistades y conjuras que carecen de prespectiva.
El gesto de Geraud manifestaba que no sabía muy bien de que hablaba su sire, ella tampoco parecía preocupada por aclarárselo, porque sus siguientes palabras fueron nuevamente poco esclarecedoras, pero ella no hablaba para su chiquillo, sino para ordenar sus propios pensamientos.
- Hace mucho tiempo que ventrue y toreador se enfrentan por obtener la supremacía sobre Francia. Últimamente esa competencia por la superación es evidente, aunque hubo otros tiempos mejores, en los que se consiguió un equilibrio frágil en el que la confrontación dio paso a una colaboración que trajo momentos de gran prosperidad para Francia. Fue ese diálogo entre toreador y ventrue lo que hizo grande a esa corte que ahora sólo conserva la grandeza en el nombre, pero todo eso se perdió a causa de...
El arquero supuso que tenía que permanecer callado, Marthena ya no hablaba, se guardaba su discurso para sí misma.
- No queremos ofrecer una negativa, ni aceptar una colaboración que nazca viciada, nos gustaría que Elois comprendiese nuestra perspectiva sin ofenderle. – Marthena puso su mano sobre el hombro de Geraud - He cambiado de opinión, decidle a Eloís D’Umbrelle únicamente esto: cumpliremos el encargo que nos has traído, con las condiciones que ella ha puesto, en cuanto ella demuestre estar en posesión de La Rosa Blanca.
Marthena ya no matizó más su mensaje, no hizo más preguntas, ni volvió a hablar del tema. Gallois dio por sentado que ya estaba todo dicho sobre esa cuestión. Sire y chiquillo continuaron conversando sobre asuntos más personales el resto de la noche.