Title: Bailarina Escurridiza 10-8-1225
Description: Geraud y sus pesares...
Boadicea do Teixido - December 1, 2005 03:34 PM (GMT)
Boadicea tomo dirección a los puentes de Ile de la Cité, a la torre de Le Chátelet y esperó a que Geraud diera señales de no-vida por los alrededores.
No sabía si lo que Axiz le habia contado era un indicio cierto, pero era un comienzo.
Boadicea vestida con una túnica bastante austera, esperaba la presencia de Geraud mientras contemplaba la corriente del Sena.
Geraud Gallois - December 1, 2005 09:58 PM (GMT)
Pero no fue Geraud quien apareció por allí, sino su siervo Hugh Cranchauve. Salió por una de las puertas auxiliares de la pequeña fortaleza de le Chátelet conversando con uno de los guardas que vigilaban la edificación, al ver a Boadicea, el veterano Cranchauve se despidió de su acompañante y se dirigió con presteza a saludar a la seguidora de Set.
- Señora Boadicea, que agradable sorpresa encontraros, ¿qué os ha traido hasta la Vilé desde el alejado Montparnasse?.
Acompañó sus palabras con una amplia sonrisa, que aunque sincera, parecía grotesca en su cara marcada por una enorme cicatriz. Sus ojos exploraban el rostro de Boadicea con la esperanza de ser reconocido, puesto que él recordase, sólo había visto a la cainita una vez.
Boadicea do Teixido - December 3, 2005 04:30 PM (GMT)
-Buenas noches, monsieur Cranchauve. Me alegro de verle, las doncellas de Du Forgeron estan tristes de no escuchar sus amenas andanzas por el mundo. Debería relajarse mas a menudo y visitarnos, vuestro dios también supo descansó al acabar su trabajo...
Dijo Boadicea sonriente y calmada.
-Deseaba hablar con vuestro señor Geraud, pero no me he decidido a entrar en la fortificación. No son de mi gusto las visitas a estas construcciones militares, a no ser que sea acompañada por un gentil hombre como vos...
-Si sois tan amable de ayudar a esta humilde dama, podríais acompañarme hasta la morada de vuestro señor? Tengo nuevas de interés para él.
Geraud Gallois - December 4, 2005 08:05 PM (GMT)
Cranchauve sonrió recordando su última visita a Du Forgeron.
- Por supuesto que visitaré vuestra taberna, y os serviré de guía por donde querais, pero si buscais a mi señor Gallois no le encontrareis en le Chátelet, salío en cuanto anocheció y no dijo ni donde se dirigía ni cuando volvería.
Las palabras del veterano, daban a entender que eso sucedía frecuentemente, aquella sobria y siniestra fortaleza-prisión no parecía el lugar en el que uno pensaría encontrar el refugio de un toreador, era probable que Geraud se sintiese tan atrapado allí dentro como el resto de sus inquilinos.
- Si me las contais, yo le trasmitiré las noticias que teneis que darle. Si preferis hablar directamente con él - dijo guiñando un ojo - puedo llevaros hasta su refugio, aunque no se cuánto tardará. Si teneis prisa hoy, le informaré en cuanto le vea de vuestro interés por hablar con él y os irá a ver a Montparnasse lo antes posible. Como vos prefirais.
El siervo se quedó observando a la seguidora de Set a la espera de su decisión.
Boadicea do Teixido - December 5, 2005 04:04 PM (GMT)
-Si os referís a esa austera torre como su refugio, prefiero que el señor Geraud venga a mi humilde taberna, que no es una joya pero seguro que es más cómoda para ambos... En cuyo caso espero también vuestra presencia. De sobra sabeis que para gente respetada y querida como vos y monsieur Geraud, Du Forgeron está abierta hasta las últimas horas de la noche.
-Y si el señor Geraud tiene otro nido para evadirse de las penurias terenales, estaría gustosa de que me acompañarais hasta el lugar.
Boadicea se acercó a Hugh, su perfume era inconfundible y el aroma que desprendía rara vez era olvidado por sus acompañantes. Las exótica y dulce entonación de sus palabras se convirtieron en un susurro.
- Podeis decirle que he encontrado un indicio de esa fugaz mujer, que tal vez debería investigar...
Geraud Gallois - December 5, 2005 05:56 PM (GMT)
El asentimiento de Cranchauve confirmaba que a su señor Gallois le interesaría mucho esa información. Había pasado muchos años con su jefe viajando por el mundo en pos de aquella quimera, y sospechaba que su señor no aceptaría un retraso de un día para conocer todos los detalles, asi que trató de retener amigablemente a la informadora.
- Mi señor no dispone de mucho en esta ciudad, tan sólo esa torre, pero como sucede con él, puede que el aspecto exterior de ese edificio sea sobrio e intinidante, pero su interior es mucho más acogedor y tranquilo, si quereis esperarle un rato, puede que podais resolver vuestros asuntos esta misma noche.
Boadicea do Teixido - December 6, 2005 05:56 PM (GMT)
Boadicea miró sonriente a Hugh, y le ofreció su mano para que la acompañara.
- Aceptaré de buen grado la invitación, no puedo resistirme a tener una placentera conversación con vos.
- Aunque deseo que la espera no se alargue mucho, no puedo olvidar mis devotas obligaciones. Seguro que lo comprendeis.
Geraud Gallois - December 6, 2005 08:49 PM (GMT)
El mortal tomó con galantería la mano que le ofrecía Boadicea y la guió hacia la compacta fortaleza que se alzaba justo junto al plácido Sena.
- Al contrario que mi señor, siempre me manejé mejor en los campos de batalla que ante una bella dama, pero haré lo posible pora que mi conversación os haga corta la espera.
La fortaleza era en si misma una gran puerta, en tiempos una entrada de la ciudad, , formando una estructura que había crecido de forma desordenada, coronada por múltiples torres de muy diversas formas y alturas. Cranchauve llevó a la seguidora de Set hasta una pequeña puerta y a través de ella entraron directamente al interior de una de esas torres, era un lugar oscuro y con mucha humedad.
El soldado se hizo con una lámpara de aceite que iluminaba la entrada y con ella fue marcando el camino a la dama a través de una irregular escalera de caracol que ascendía hasta lo alto de la torre.
- Mi señor Gallois se instaló en este lugar cuando llegó a la ciudad, con la intención de que fuese un refugio temporal desde el que realizar sus asuntos en la ciudad. Pero su estancia se demoró más de lo que él pensaba, y con el tiempo le fue cogiendo cariño a este sitio.
El comentario del soldado resultaba dificil de creer, sobre todo cuando a través de los resquicios de las paredes de gruesa piedra se filtraban los gritos y lamentos de los prisioneros de le Chátelet.
Al atravesar la trampilla que daba fin a la escalera, accedieron a la parte superior de la torre. Una única sala, con el techo cónico característico de las torres medievales... el refugio del arquero tenía forma de flecha. La sala estaba ocupada por muebles y objetos curiósos de las procedencias más diversas (celtas, arabes, egipcios, normandos), almacenados en el lugar formando una decoración peculiar, muy personal, y tal como Cranchauve había prometido, bastante acogedora.
El mortal solicitó a la dama que aguardase un instante y dejó la lámpara sobre una pequeña mesa de madera con grabados árabes, seguidamente señaló un banco lago recubierto de cojines el centro de la habitación.
- Podeis sentaros mientras esperamos, o si lo preferís podemos salir al balcón.
Con diligencia Cranchauve abrió unos portones y tras ellos se reveló el secreto que hacía interesante esa guarida para un toreador: Una magnífica vista del Sena que miraba de frente a la Ile de la Cité, donde se encontaban algunas de las construcciones mas bellas y notables de la ciudad (Notre Damme, la Sainte chapelle la conciergerie).
Boadicea do Teixido - December 12, 2005 06:29 PM (GMT)
Boadicea seguía a Cranchauve, los austeros pasillos de la fortificación no tenían nada que ver con aquella habitación. Le gustaba, y despreocupadamente iva observando y tocando las artesanías que Geraud había estado coleccionando. Tenía buen gusto, no podía ser menos.
Cuando Hugh abrió el portón pudo contemplar la asombrosa vista. Las embajadas del orden, de la tradición y de la ley se erguían con lujo en la Ille de la Cité emergiendo del Sena. A su mente llegaron recuerdos de su vida en el sagrado Nilo, añorando su crecidas, deseando que el Sena volcase toda su ira en la Ille como lo hacía el Nilo en los aluviones. Este balcón sería un buen sitio para ver la destrucción de la arrogancia humana a manos de la sabia naturaleza. Boadicea intentaría retener ese deseo para verlo cumplido a lo menos en sus sueños. Cuando giró la cabeza y vió a Hugh despertó de este trance y dijo...
- Bonito solar, me pregunto si su dueño lo arrendará. Necesito tierras bien regadas para cultivar los dones de la naturaleza...
Dijo con una contagiosa sonrisa, intentando ocultar su desprecio por los iconos de la ley que se levantaban allí con una broma, algo falta de gracia quizás. Era una manera de ver el mundo que seguramente no compartiese un siervo toreador.
Geraud Gallois - December 14, 2005 10:57 AM (GMT)
Cuando Boadicea abandonó su ensoñación pudo comprobar durante un instante que Cranchauve no estaba observando el paisaje como correspondería a su conversación, tampoco le pilló observando el bello cuerpo de la cainita, el siervo miraba directamente bajo la torre, al puente por el que Geraud Gallois se encaminaba con diligencia hacia su refugio. Cranchauve miró despues a Boadicea, por un intante su rostro parecía más aliviado al saber que su señor se presentaría pronto, pero despues se quedó pensativo.
- Lo siento, no os he entendido bien vuestro comentario ¿a qué solar os referis? esta parte de la ciudad es muy antigua y está muy poblada, no creo que os sea fácil disponer un regadío en estos lares. ¿acaso no os complacen vuestras posesiones en el exterior de la ciudad? vuestro refugio me parece una residencia muy agradable, Montparnasse es más parecido al pueblo donde yo nací, pero mi señor Gallois tiene una adicción... necesita sentirse rodeado de personas y eso es algo que abunda en el centro de la ciudad.
Boadicea do Teixido - December 14, 2005 06:48 PM (GMT)
- Tal vez ni yo misma comprenda mi própio comentario, querido Hugh. Nuestra mente a veces juega con nuestra percepción, con nuestro deseos, y ni siquiera somos capaces de comprender bien su significado. Es lo que nos alenta a pensar en lo que somos y lo que queremos de verdad, alejándonos de lo que consideramos en un principio realidad y que no era más que un vago envoltorio creado por nosotros mismos.
Boadicea contemplaba sonriente el paso de Geraud, pronto estaría arriba. La espera ya no lo fué tanto.
- No me parece adicción lo que vuestro maestro desea. Su deseo es volver a la orilla del comienzo, pero ahora el puente esta caído y no hay retorno. El reino de lo mortal ya no es el suyo, pero lo sigue observando con su particular catalejo desde el barranco...
Boadicea intentaría cambiar la lente de ese catalejo. Por algo era la devoción que sentía por su causa. Tal vez fuera un intento estéril, pero era la lucha lo que daba satisfacción a la caza y lo que nos hacía ver lo lejos que son capaces de llevarnos nuestros pasos.
- Me agrada conversar con vós tanto como con vuestro maestro. Ahora comprendo a mis jóvenes doncellas -le decía dulcemente-. Espero que el agrado que mostrais por Montparnasse y por mi humilde refugio se traduzca en agradables visitas.
Geraud Gallois - December 14, 2005 10:59 PM (GMT)
- Espero tener oportunidad para esas visitas, sería un placer para mí, aunque mis obligaciones me ocupan día y noche... es duro servir a un ser nocturno. Tambien a mí me gustaría conversar más con vos, reconozco mis limitaciones a la hora de comprender los bellos acertijos con los que hablais, pero creo conocer a mi señor y no creo que hayais comprendido bien sus deseos... tendríamos mucho que debatir sobre esa cuestión.
Geraud abrió la puerta de la sala, había sido rápido, pero su aspecto era bastante relajado, con curiosidad observó a su vasallo hablando con la seguidora de Set.
- Señor Gallois que fortuna que hayais venido, - saludó Cranchauve - la señora Boadicea, dueña du Fogueron os esperaba porque tiene información para vos. Aunque tenía cierta prisa le he rogado que esperase porque he pensado que os agradaría hablar con ella sin tardanza.
- Pues sed bienvenida a esta humilde morada - saludó Geraud a Boadicea.
Geraud se acercó a su goul y le dió una palmada amistosa en el brazo.
- Gracias amigo Cranchauve, sabes hacer tu labor- dijo Geraud con una sonrisa - puedes irte ahora, si la dama tiene prisa y mi llegada la ha demorado es preferible que comencemos nuestra conversación sin más retrasos para que pueda proseguir con sus obligaciones.
Cranchauve cumplió las ordenes de su señor, no sin antes despedirse de Boadicea.
Geraud ofreció asiento a la dama en el mismo banco que le había señalado anteriormente Cranchauve y acercó para si mismo una pequeña butaca de madera tallada toscamente, mientras preguntaba:
- ¿Y bien? Ardo en deseo de conocer vuestras nuevas.
Boadicea do Teixido - December 15, 2005 11:32 PM (GMT)
- Hubiera preferido que ese ardor fuera mortivado por mi presencia...-dijo con esa hipnónica voz que poseía-
Boadicea se sentó en el banco y mientras acariciaba la madera volvía de nuevo a mirar los alrededores de la habitación. La sensualidad de sus gestos era patente en cualquier mínimo movimiento, y su constitución débil pero elegante hacía que se mostrara con esa delicadeza que la carazterizaba.
- Las noticias son pocas desgraciadamente, por eso hay tiempo de sobra para ello. Si no fuera por mis deseos de tener una nueva conversación con vós se las hubiera dicho a vuestro agradable siervo.
- Complaced los deseos de esta humilde invitada vuestra y conversemos plácidamente... Os he visto subir con prisa, quizá sean demasiados los problemas que debeis solventar en esta ciudad?
Geraud Gallois - December 16, 2005 05:12 PM (GMT)
El arquero depositó su arco y su capa sobre unos soportes especificamente preparados para ello y sonrió silenciosamente mientras escuchaba a Boadicea. Despues se sentó en la butaca que había aproximado al asiento de la dama y estiró sus piernas en una posición distendida preparándose para una conversación relajada.
- No, a mi pesar los problemas de esta ciudad me rehuyen, y no venía con premura persiguiéndolos. Simplemente tenía prisa porque no es habitual que la luz brille en el interior de mi refugio cuando yo estoy ausente,- señaló la lámpara que Cranchauve había subido y colocado estratégicamente para que se viese desde el exterior - asi que he supuesto que me aguardaba algun tipo de sorpresa, reconozco que mi imaginación no esperaba una sorpresa tan agradable como la de vuestra visita.
Geraud observaba a la seguidora de Set con el atrevimiento y la complacencia que eran habituales en él, si bien era cierto que no había halagado con palabras a la dama, cada uno de los gestos del toreador era en sí mismo una manifestación de admiración ante la perturbadora presencia de Boadicea.
- La última vez que hablamos yo os revelé la importancia que tenía para mí la cuestión que quedasteis en investigar, asi que no os hagais de rogar y contadme lo que hayais averiguado.
Boadicea do Teixido - December 20, 2005 09:48 AM (GMT)
- Es mi temor por vuestra reacción lo que hace que intente alargar una agradable conversación...
Boadicea tenía dudas en utilizar su manipulación para distorsionar los hechos que se podían suceder y que rondaban su cabeza. Para Gallois esto era importante, como lo era su resolución e importante sería la manera en que lo hiciera. Según fuera la respuesta de Geraud lo sería la de Boadicea.
- Me temo que alguien ha estado encubriendo a esa mujer. Reconoceis el nombre de... Axiz? El, desde luego, no olvidará el vuestro en mucho tiempo...
Geraud Gallois - December 20, 2005 03:07 PM (GMT)
Geraud quiso aparentar indiferencia ante ese nombre, pero no pudo evitar que de forma refleja se cerrasen sus puños al oír hablar de Axiz. La tensión duró tan solo un instante, no era cortés incomodar a la dama con un ataque de ira, ni inmiscuirla en disputas ajenas.
- Sí, conozco a Axiz, habita en la Vilé, no muy lejos de aquí. ¿le estais acusando a él de ocultar a la bailarina porque él me odia o algo así?
Seguro que Axiz era capaz de eso y mucho más, pero Boadicea no había hecho más que una insiunación y en estas cuestiones era mejor estar seguro.
Boadicea do Teixido - December 21, 2005 01:58 PM (GMT)
- Ni mucho menos, Geraud. Eso es algo que debereis sopesar vos. Yo gozo de una grán relación con monsieur Axiz, de no ser así quizas no tendría la información que deseabais, y confío en el. Pero vos no podeis hacer la misma afirmación que yo, y desconozco el motivo de tal antagonismo...
Los hechos eran extraños de por sí. Boadicea tenía un acuerdo con Axiz, pero muy reciente. Era lógico pensar que una rivalidad insana podía dar muchos frutos a lo largo de la no-vida. La información que le dió fue poco precisa y los motivos de su estancia extraños. Era un hilo del que poder tirar, pero no lo haría hasta ver las reacciones del toreador.
- Axiz acogió a un mujer árabe hace unas pocas semanas, según decía había sido asaltada en el viaje. Simplemente se hospedó allí pagando con su trabajo y se marchó sin decir nada, dejando una carta. Carta que Axiz decía no poseer. Al parecer la despreocupación de Axiz por la mujer hizo que no pudiera darme mayores explicaciones.... Es una información escasa, intencionadamente o no, es lo que Axiz me ha dejado conocer.
- Pero decidme, que es lo que os hizo? Porq esa enesmistad que intentais disumular... Tal vez podamos uniz piezas.
Geraud Gallois - December 21, 2005 03:02 PM (GMT)
Geraud miró a Boadicea, algo contrariado.
- Por favor, no me acuseis de disimular ante vos, no despues de que yo haya compartido con vos el mas humillante secreto de mi pasado.
El hombre se levantó de su asiento y caminó por la habitación.
- Os equivocais al preguntarme a mí sobre las causas de una afrenta de la que no me considero responsable, puesto que es evidentemente Axiz quien se muestra hostil hacia mí, quien hace lo posible por expulsarme de este refugio desde que me instalé en la Vilé y quien da cobijo a la asesina que yo busco.
Porque sin duda se trataba de la asesina, el arquero llevaba suficientes años siguiéndola como para no reconocer su forma de actuar, llegar sin avisar y desaparecer con la misma precipitación, sin dejar rastro de su paso.
- Porque no nos engañemos, se trata de ella, y Axiz quería que me lo hicieseis saber... - apretó los labios mientras negaba con la cabeza, desaprovando la conducta del árabe - no puede ser otra cosa que intencionada la desaparición de una carta que podría indicar a dónde se fue ella.
Boadicea do Teixido - December 22, 2005 10:57 PM (GMT)
- Monsieur Andre, no me dijo más sobre esa mujer, pero si dejo claro que esperaba su visita... -dijo con cierto sarcasmo- Normalmente habíamos tenido conversaciones bastante amenas, pero desde que nombré a esa mujer y a vos mismo... Solo eschuche irrespetuosos comentarios que incluso ponían en questión mi propio acuerdo con el.
Era cierto, y de ser corroborado por futuros acontecimientos, cambiaria drásticamente la situación. Si se diera el caso de que Axiz había ocultado más información, de tener en su posesión esa carta, eso supondría una injuria hacia su nombre y su acuerdo. De momento se había quedado neutral, estaba ayudando a Geraud, pero se debia mostrar más impulsivo para que Boadicea tornase sus esfuerzos hacia él. En cambio de Axiz, esperaba que aquel acuerdo fuera de confianza, de no ser a sí, la marcada personalidad vengativa de Boadicea empezaria a obsesionarse. En cuyo caso no solo supondria una amenaza para Axiz sino que arrastraria a Geraud en su contrapartida. Boadicea había dejado claras las condiciones del trato.
- Si de verdad quereis encontrar a esa mujer debeis ir a hablar con el, pero yo seria cautelosa en ello.Y si sois capaces de obtener alguna información, esperaria que me la comunicárais, no solo por mi voluntad de ayudaros, sino también para evaluar la confianza que ha depositado Axiz en mi. He de decir que las desconfiadas cuestiones de Axiz me obligaron a decir lo que esa mujer suponía para vós, a pesar del acuerdo que teníamos, aunque no dí demasiados detalles sobre el motivo. Sé que es un tema delicado para vos, aunque alegró el caracter de Andre...
Estaba claro que se habia mofado de su error. Pero Boadicea no tenía por que habérselo insinuado. El deseo de la setita en este momento era ver la reacción del toreador ante Axiz y comprovar la fidelidad de su acuerdo. Esa falta de respeto haria acelerar los hechos y determinar la aportación de Boadicea en el desenlace de los hechos.
Geraud Gallois - December 23, 2005 01:07 PM (GMT)
Geraud caminaba por la sala, estaba muy nervioso, más de lo que el creía y su situación se agravaba conforme iba escuchando a Boadicea. Seguramente Axiz le quería furioso, por eso había enviado con esas noticias a Boadicea y por eso quería que despues de enfurecerse fuese a verle. Siempre había sospechado que el fin de la enemistad del brujah era llegar a algun tipo de catarsis violenta, algun tipo de pelea ritual brujah para demostrar quién era mejor guerrero de los dos, por eso Axiz le estaba incitando de esa manera, pero el toreador no se iba a dejar torear, si Axiz le quería furioso no iba a estarlo.
Una respiración profunda, recuerdo de tiempos antiguos, y una mirada a Boadicea sirvieron para que Geraud comenzase a calmarse.
- Teneis razón en llamar a la cautela ante una posible conversación con Axiz, dudo que él sienta ningun interes por ofrecerme una información que me ayude y yo no dispongo de muchos medios para hacerle cambiar de opinión.
El recorrido del arquero a través de la sala le llevó junto al asiento de la dama.
- Pero la pista que me habeis dado es el único y fragil hilo que todavía sostiene una pequeña posiblidad de llevarme hasta la bailarina. Aunque temo las consecuencias, mi única oportunidad es ir a ver al señor Axiz.
Si bien esa conversación parecía más inevitable que indeseable, su propósito tenía que ser obtener información, puede que a Axiz tuviese pensado dar rienda suelta a la ira acumulada, pero eso no beneficiaba en nada a Geraud, asi que se buscaría un seguro que garantizase que la conversación entre ambos se mantuviese en límites aceptables.
Geraud se arrodilló junto a Boadicea, para hablar con ella frente a frente.
- Sin duda ya me habeis ayudado tanto como podía pediros, sin embargo me veo obligado a pediros más, vos conoceis a Axiz y él os respeta, tambien quereis conocer el desenlace de esta cuestión ... ¿podríais acompañarme a hablar con él?
Boadicea do Teixido - December 28, 2005 12:23 PM (GMT)
Boadicea miraba a Geraud mientras andaba y cavilaba para si. No le gustaba la forma en que estaba reaccionando. Parecia demasiado temeroso de enfrentarse a Axiz, y queria utilizarla de escudo. Realmente esperaba más del impetu guerrero del toreador.
Boadicea queria comprovar varias cosas, y no creia que su presencia alentara su curiosidad. Si no tenía más remedio lo acompañaría.
- Lo que me pedís es un tema muy delicado. Puede degenerar mi relación con André. Tanto temeis la ira de Axiz?
- Cuando vos me contasteis vuestra historia, dijisteis que era un tema que deberiais solventar solo. Creo firmemente que uno debe valerse por si mismo y reaccionar como la situación obligue. Mi ayuda solo necesita que sea apoyada con lo que vuestros instinto os dicte. Es un tema en el cual no podeis reprimiros y de hacerlo perdereis mi ayuda. Y ganareis más pesares...
Geraud debia mostrarse más libre de las ataduras establecidas para zanjar su problema correctamente. Si se seguía mostrando débil e intentaba controlar sus instintos acarrearia un pesar para Boadicea de fracaso. Con sus consecuencias.
- Entiendo que la situación de la ciudad no merezca mayores problemas entre cainitas y accederé a acompañaros para que el antagonismo que manteneis no conlleve una disputa inmediata. Pero me sentiré deshonrada si vos no haceis lo conveniente por solucionar vuestro problema. Mi tiempo es valioso, y si vos no teneis la voluntad debida, sino correspondeis los anhelos de vuestra voluntad... lo comprenderé como una ofensa.
-Ni que decir tiene, que si os acompaño, solo lo haré por iniciar una conversación, yo no soy un escudo para las ofensas que Axiz os pueda infligir. Y no quiero verme metida entre vuestra infantil disputa.
Geraud Gallois - December 28, 2005 08:58 PM (GMT)
Geraud estaba muy próximo a Boadicea, tan atento a sus palabras como a sus gestos. Algo de lo que ella dijo produjo extrañeza en él, sólo un instante, despues su rostro mantuvo una sonrisa, como quien hubiese descubierto un secreto que no fuese a compartir.
- Asi que vuestra ayuda está condicionada a que yo libere mi instinto... no es frecuente que los seguidores de la via humanitas se gobiernen de esa manera... - comenzó a jugar distraidamente con el cabello trenzado de Boadicea - aunque nadie me ha acusado nunca de ser muy estricto en el seguimiento de mi camino.
- De hecho, es mi instinto el que me dice que la poco elegante invitación de El Axiz para que le visite no es otra cosa que una trampa para provocar una pelea. Y os recuerdo que no es pelear con él lo que yo busco, sino a la bailarina. Considero que satisfacer los intereses de gente despreciable en lugar de los propios no es guiarse por el instinto, sino por la estupidez, asi que evitaré esa trampa y para ello solicito vuestra compañía: dos caballeros en presencia de una dama no se comportarán mal, y si alguno de los dos no es un caballero, os interesará saberlo, ¿tanto temeis que Axiz no esté a la altura?.
Sólo una cuestión le quedaba por aclarar.
- Pero si optais por acompañarme, que no sea por compromiso o por el bien de la ciudad, venid sólo si surge de vuestro deseo, pensé que podía ser así cuando os lo propuse, pero en otro caso buscaré otra solución.
Boadicea do Teixido - December 29, 2005 10:38 PM (GMT)
Boadicea dejaba que Geraud jugase con sus cabellos, para que su perfume embriagase una vez más los sentidos del toreador. Sus palabras eran inteligentes.
- Querido Geraud, cuando vos me confiasteis vuestro problema, yo os escuché. Y os dí mi tiempo para que pudierais encontrar en la ciudad a esa mujer, y es lo que he hecho. Fuera de mis pensamientos estaba que vos pudierais tener la relación que teneis con Axiz, y menos aún que pudiera ser el una pieza en el entramado de esa bailarina tan viajera. Ha dejado de ser una bailarina a una posible conspiración. Y no deja de ser una posibilidad, pero vos teneis la seguridad de que es lo que quiere Axiz...
- Para mi esto deja de ser una información para convertirse en un reto en el que quereis que os ayude. Mi dogma no me permite alentaros por caminos de virtudes de la paciencia o del sosiego. No puedo y no quiero. Para mi algunos de los valores que seguramente sosteneis son la semilla de la debilidad y a mi parecer, el motivo por el cual aún no habeis resuelto este tema o el motivo por el cuál os encontrais en el. Habeis perseguido a esa mujer a vuestra manera, tal vez es hora de expandir la visión del horizonte a nuevas tierras.
El tiempo no parecía pasar en esa habitación, y solo existía perfume y la cálida voz de la setita.
-Iré con vós. Pero decidiré allí mi implicación en este tema.
Geraud Gallois - December 30, 2005 12:59 PM (GMT)
El toreador tomó la mano de Boadicea con las suyas y la besó delicadamente agradeciendo que ella hubiese aceptado su petición.
- Dado que a ninguno de nosotros dos nos agradan los planes y el sosiego, no teoricemos sobre posibles conspiraciones, no anticipemos nuestras futuras decisiones si aceptamos nuesta libertad. No más palabras, es mejor pasar a la acción.
Él la miró maliciosamente. Lentamente se incorporó tras haberse arrodillado, ese movimiento le acercó hacia ella y cuando estaban casi rozándose, le susurró al oido:
- El tugurio de Axiz no está lejos, vayamos ya y dejemos que lo que tenga que suceder suceda.
Acto seguido, tiró con delicadeza de la mano de Boadicea, guiándola, pero sin forzarla, para que ella se levantase y le acompañara fuera de alli.