A mediodía, un hombre entró en la taberna du fogueron. Nada inusual. Se acercó a la barra y pidó una cerveza. Mientras el tabernero se la servía, dejó un carta encima del mostrador, mientras decía
- Alguien que vela por vuestra señora quiere entregarle esto...
A continuación, se bebió la cerveza en un par de largos tragos, y abandonó la taberna, tras haber dejado una abundante propina.