Title: Finalizando el fetiche
Description: Tres días más tarde
Dicter Mc Ulster - November 21, 2005 11:10 AM (GMT)
Tres días más tarde, cuando el sol estuvo de nuevo en su punto álgido, Dicter abandonó presuroso sus obligaciones como Maestro del Rito y anduvo el camino que llevaba a la entrada de la gruta. Las entrañas de la tierra ya deberían haber librado a la joya de toda mancha terrenal y eso dotaría al colgante de las propiedades necesarias para albergar en su interior al espíritu escogido.
Atravesó el umbral de la cueva siseando una plegaria a los antepasados y pasó de largo de los trofeos y pendones de guerra caminando a zancadas hasta alcanzar el pequeño pedestal blanco. Una vez allí, con un ejercicio menor de concentración, salvó la celosía apareciéndose en el mundo de las ideas.
Allí estaba, sobre el pedestal blanco y justo donde lo había dejado. El amuleto de su familia con las antiguas y doradas inscripciones Garou brillando levemente y reflejando el inmaculado brillo que desprendía el altar a Halcón. Alargó el brazo y cogió el colgante con firmeza.
Dicter Mc Ulster - November 24, 2005 03:14 PM (GMT)
Con el amuleto fírmemente sujeto en su mano, Le Grand agradeció al tótem su ayuda antes de desandar el camino a la salida de la cueva tan enérgicamenete o más que antes para quedarse finalmente plantado, ya en el exterior, a una corta distancia de la entrada de la gruta.
Era el momento de la verdad.
Con el protofetiche en la diestra, levantó la mano izquierda y susurró unas palabras en la lengua de los espíritus.
-Servidor de Gaia, escudo protector, ven y acude a mi llamado
Durante unos segundos pareció que la invocación no había sido escuchada. Dicter podía sentir la brisa en su rostro, el suave tacto de la hierba bajo sus pies, los sonidos amortiguados del poblado, el olor del bosque. Aumentó más su concentración. Cerró los ojos. Hinchó de aire los pulmones. Los vació con lentitud, pausadamente. Vació la mente de todo pensamiento y se desatendió de todo lo que le rodeaba. Entonces volvió a hablar, con más fuerza.
-¡Ven y acude a mi llamado!
Lentamente, a pocos codos enfrente suyo, una criatura informe comenzó a materializarse. Era el espíritu que había invocado. Era un ente complicado de describir, pero podría decirse que sería lo que Platón habría intuido de imaginar cómo sería la Idea o el concepto de la Protección.
Dicter abrió los ojos y contempló satisfecho al espíritu.
-¡Salve a aquel poderoso entre los poderosos y grande entre los suyos! Escucha mis palabras, habitante de la armadura, y contempla la morada que mis ancestros construyeron para albergar a uno de tan alta alcurnia como la vuestra. Yo, Dicter le Grand Mc Ulster Mc Llew Mc Llyd, Antiguo Philodox y Maestro del Rito del Clan del Honor Sangriento perteneciente a la larga estirpe de los Colmillos Plateados te conmino a servir a Gaia irectamente a través de mí, protegiéndome para que yo protega la faz de la madre en los oscuros días que están por venir y durante la larga cruzada contra la encarnación del Mal, que busca emponzoñar la tierra y ahogarnos a todos con la hiel de la discordia.
Evento - November 26, 2005 02:43 PM (GMT)
El espíritu asiente levemente. Aprobador.
-Yo también os saludo, Dicter Mc Ulster Mc Llew y ojalá que vuestro linaje perdure por siempre. Pero antes de llegar a ningún acuerdo he de decir que vuestro objeto no es el más adecuado para alguien de mi clase. Un yelmo o un escudo sería lo más apropiado.
Dicter Mc Ulster - December 15, 2005 09:43 AM (GMT)
Se hizo un incómodo silencio. LeGrand observó al espíritu con la misma expresión de tormenta cantenida que habría tenido de oir expresar en voz alta a un cachorro su opinión sobre la futilidad de hacer la guerra contra el Wyrm. Del mismo modo, al menos daría una oportunidad de retractarse antes de actuar en consecuencia.
-Memeces. Confiad en mi criterio si cuando os diga que esto es más apropiado que cualquier clase de escudo o placa. ¿O es que os atreveis a dudar de mi genio? ¿Me tomais acaso por un cliath insapiente y pusilánime, que no habría tenido en cuenta todas y cada una de las ramificaciones de rito semejante y habría acudido aquí con el primer objeto que se me hubiera venido a la cabeza? ¿Me creeis acaso dotado de estupidez e inexperiencia tales, como para no haber considerado a priori toda consecuencia deribada de mis actos? ¿¡Con quien creeis que estáis platicando, vos habitante de la armadura!? ¿¡Con un necio!?
Mientras se acaloraba en su discurso, le Grand iba adquiriendo una luminiscencia alarmante como su su carne fuera iluminada por un fuego interior.
-Ésta joya lleva siglos en mi familia, pasando de generación en generación como un símbolo del valor y la sabiduría propio de los Ulster ¿Y os atreveis a despreciarla, como si se tratara de la baratija de un linaje marchito?
Evento - December 16, 2005 08:38 AM (GMT)
El espíritu se remueve incómodo e intimidado. Despertar la cólera de un anciano no era lo que pretendía lograr con sus palabras.
-Comprendo. Disculpadme por mi ignorancia, Mano de Helios, no era mi intención haceros sentir insultado.
-Sin embargo, y a pesar de la historia e importancia de vuestro objeto, no estoy dispuesto a invertir la mayor parte de mi existencia albergando en uno que no sea más afín a mi condición. Por ello os pido que dispongamos una duración limitada a nuestro acuerdo
Dicter Mc Ulster - December 22, 2005 12:02 PM (GMT)
Dicter se relajó ligeramente. La luz que hasta entonces había emitido su cuerpo desapareció. Sus músculos se destensaron y la expresión animal de ira que había en su cara fue sustituida por el rostro inmutable, severo e inflexible de todos los días.
-Una duración limitada... -dijo entre dientes- ¿Es que acaso te disgustaría pasar a mis hijos, protector? No, no contestes, no quiero saberlo ni me importa. Está bien, acepto tu condición. Será como tú dices, la duración del acuerdo terminará cuando lo haga mi vida. Con mi muerte volverás a ser libre, armadura. Y no protestes porque no seré generoso en este aspecto. No te habría invocado si no necesitara a uno de los tuyos.
Dicter era paciente por naturaleza. Y en su más temprana juventud habría dedicado horas a parlamentar, adular, intimidar o regalar al espíritu de mil maneras para convencerle de que vincularse a él era lo mejor que podía hacer. Sin embargo, hoy día estaba harto. No le sobraba precisamente el tiempo y donde antes habría usado las palabras utilizaría ahora la fuerza bruta si el maldito no se dejaba persuadir.
Evento - December 22, 2005 12:09 PM (GMT)
La expresión del espíritu se endureció. Quizás estuviera ante un anciano, pensó, ¿Pero quien se creia que era para burlarse de mí de modo tal?
-Vos pensais que sois el agraviado, pero yo lo soy en realidad ¿Insultándome con semejantes palabras altaneras habíais esperado que me sometería? Me temo que no soy el que buscais
El espíritu se preparó para desvanecerse y abandonar el lugar.
Dicter Mc Ulster - December 22, 2005 12:23 PM (GMT)
Dicter antes sólo había estado ligeramente mosqueado. Ahora estaba verdaderamente furioso. Sus músculos crecieron hasta alcanzar proporciones inhumanas y su cara se volvió bestial como la de un demonio. Los ojos grises centelleaban de rabia y dientes de la boca estaban largos y afilados como los de un oso. Con una mano enorme ribeteada de garras agarró al espíritu por el cuello y lo alzó en vilo como si no se tratara más que de un muñeco de trapo.
Su voz, en contraste, estaba serena.
-¡Sois un imbécil, habitante de la armadura, si creíais que me rechazaríais como a un pretendiente molesto! Si no he sido lo bastante claro, lo seré ahora ¡Marcharos y no hayareis paz! Os perseguiré como a un perro, os hostigaré sin que podais esconderos y cuando me canse de vos os enjaularé en una celda de la que no podreis escapar! ¿Os parece aburrida la idea de compartir mi vida y formar parte de mi leyenda? ¡Despreciarme y pasareis el resto de la eternidad transformado en piedra y dentro de un pozo! ¡Elegid, habitante de la armadura! y si creeis que el orgullo es la opción, pensad que mi orgullo es diez veces mayor y que no os perdonaré nunca.
Evento - December 22, 2005 12:27 PM (GMT)
Dudó, bien lo sabía Gaia, entre el orgullo o seguir a aquel loco. Pero de todo lo que había dicho dos cosas eran verdad. No le perdonaría nunca. Y nunca más volvería a tener paz.
-Está... -se le atragantaban las palabras- Está bien, Mano de Helios. Capitulo. Terminemos de una vez.
Dicter Mc Ulster - December 22, 2005 12:48 PM (GMT)
Dicter soltó su presa de acero. Y aunque por fuera no lo exteriorizó, sintió en su interior un profundo alivio. Todo lo que había dicho era cierto y por su honor que lo habría hecho una cosa tras la otra, pero prefería indudablemente la otra opción.
Aún en forma glabro, lanzó el amuleto al cielo. El espíritu de armadura salió despedido a su gaza, persiguiéndolo mientras describía su trayectoria. En el cenit de la parábola el amuleto brilló, reflejando los rayos del Sol, y después cayó pesadamente sobre la hierba.
LeGrand avanzó hasta él, se ínclinó y lo recogió el colgante por la cadena levantándolo hasta la altura de sus ojos. Lo inspeccionó con expresión crítica. No muy seguro sobre si realmente el espíritu había cumplido su palabra o si habría utilizado una estratagema para escapar con ventaja.
Lo tocó con el dedo índice y trató de sintonizar con él.
Fdi:
Dicter Mc Ulster rolls 6 dice to Crear Fetiche 1,10,8,4,10, 9
Dif: 10, gasta 1 de FV, dos exitos
Ddi:
¡Lo sentía! Dentro estaba el espíritu de armadura, latente, con sus poderes desarropados y en breve listos para utilizar. Aunque tendría que esperar todavía un poco, pues el proceso había agotado las reservas del ente y el fetiche no podía ser utilizado propiamente hasta que el habitante hubiera recuperado todo su poder. Un par de días tardaría, a lo sumo.
Se colgó el amuleto del cuello y volvió al túmulo a grandes zancadas.