Title: La llegada de Philippe
Description: 23-Julio-1225
Philippe_du_Michaelis - November 20, 2005 11:38 AM (GMT)
París era una ciudad grande para un chico del Norte de Normandía, Philippe du Michaelis era un recién llegado a la ciudad tras haber abandonado la Cruzada en Occitania.
El apuesto joven iba vestido con una armadura ligera, iba a pie, con una mano agarrando la empuñadura de su espada, una espada bastarda que era su única posesión. A pesar que no aparentaba más de 20 años, Philippe estaba bien curtido en el arte de la guerra, sin embargo, no quería volver a desenvainar su acero en duelo, estaba harto de la violencia… sólo quería reposo…
Vincent du Sanniere, su fallecido sire, en una carta le había mandado en una carta días antes de morir, le instaba a buscar en París a Alvaro de Castelar… allí estaba, frente al edificio indicado, frente al dominio del Primogénito Brujah. Tras entrar se cruzó con el “recepcionista” del lugar.
- Buena noche, quisiera ver a Don Álvaro de Castelar, mi nombre es Philippe du Michaelis, pupilo de Vincent du Sanniere.
Alvaro Castellar - November 21, 2005 11:58 AM (GMT)
Jean Claude observó al caballero y reconoció el nombre que su señor le pidiera recordar, ya meses atrás. Al parecer, la visita que tanto tiempo aguardaba se presentaba al fin en su casa.
-Por supuesto caballero, -respondió educado el senescal- Jaume, acompaña al caballero al salón de invitados mientras voy a avisar a Don Alvaro que tiene una visita.
Afirmando con la sien, el criado guió a Philippe a través del primer piso de la Sphairisteria, donde el joven pudo apreciar a su paso los numerosos escudos de armas trabajados en la piedra, amén de multiples armas y armaduras dispuestas en los muros complementado la peculiar decoración del lugar.
Una vez llegó al salón, Philippe fue dejado a solas. La decoración del cuarto no se diferenciaba del resto de la mansión, frente a él, pudó apreciar dos butacas y una mesa sobre la cual había dos copas y una jarra de vitae, dispuesta siempre allí para refrescar la sed de los invitados mientras esperaban por su anfitrión.
Mientras tanto, Jean Claude había llegado a la biblioteca, donde sabía que hallaría a su señor, y en efecto allí se encontraba Alvaro, quien tras ver llegar a su senescal, cerró el libro que tenía entre manos y preguntó con la cabeza que ocurría.
-Ha llegado mi señor, Philippe du Michaelis. Os espera en el salón del primer piso.
Los ojos del español reflejaron la sorpresa que se adueñara un instante del celote, más enseguida se cerraron, mientras una extraña sonrisa se dibujaba en su rostro.
-Bien,-dijo Alvaro levantándose- ha llegado la hora de cumplir una promesa.
Pronto, las puertas del salón se abrieron y el primogénito hizo acto de presencia ante su futuro pupilo.
-Buenas noches Philippe du Michaelis, chiquillo de Vincent du Sanniere, camarada de armas y viejo amigo mío. Me alegra que hallas llegado por fin a mi casa, la cual, será también tu hogar a partir de ahora.
Philippe_du_Michaelis - November 22, 2005 09:30 PM (GMT)
La cara del celote se iluminó súbitamente, al entrar a aquel lugar y ver los escudos de armas, una extraña sensación de comodidad invadió sus entrañas. Tras ver a Álvaro y su imponente figura, el Brujah recordó todas las historias que su difunto sire le había narrado sobre los combates y el buen hacer del Primogénito
- Es un gran honor ser recibido por alguien como usted Don Álvaro de Castelar - dijo haciendo una reverencia, cortés y simple - mi difunto maestro, Vincent du Sanniere, como bien sabrá, encontró la muerte. En cuanto lo supe, decidí abandonar la Occitania. En una carta recibida tras la muerte de mi adorado maestro, este me remitió a usted.
El joven Brujah tenía buena planta, era bastante musculoso y tenía la cara con varias cicatrices de guerra, además de los nervios que eran palpables, Philippe mostraba un estado un tanto deslustrado, al parecer los últimos días no fueron en absoluto fáciles para él.
Alvaro Castellar - November 23, 2005 12:55 PM (GMT)
-El honor es sin duda mío, pues aprecio el espíritu de mi buen amigo en tus quehaceres, Philippe. Comprendo muy bien, el porqué te apreciaba tanto.
-Pero por favor, sientate y acomódate,-inquirió señalando ambos sillones- debes de estar cansado después de tan largo y arduo viaje.
Agredecido, el joven Brujah aceptó gustoso la hospitalidad de su anfitrión, y una vez reposado su agotado cuerpo, continuó la conversación.
-Es sin duda un gran pesar, que Vincent halla tenido que partir al más allá, sin embargo, alguien que muere por sus ideales tiene por garantizado un pacífico y merecido descanso. Estoy seguro que él murió sin arrepentimiento ni petición alguna..., salvo una, una vieja promesa.
-Si estas aquí, es porque la conoces en parte. Hace tiempo, la última vez que tuvimos contacto, Vincent me pidió que de ocurrirle algo antes de que concluyera tu tutelaje, yo tomara el relevo en esa tarea. Como camarada de armas y fiel amigo, no dude en dar mi palabra a tu maestro, pues sabía que de suceder lo mismo por parte mía, mi buen amigo no dudaría en hacer lo mismo.
-Así pues Philippe, si tu así lo deseas también, y dado que eres un recien llegado a esta ciudad, sería un placer para mí el poder hacer honor a esa promesa.
Philippe_du_Michaelis - November 23, 2005 09:10 PM (GMT)
El recuerdo de su antíguo sire apenó momentaneamente al Brujah, sin embargo... había que seguir hacia delante
- Estoy totalmente dispuesto a ser su fiel discípulo y de ayudar al nuestro clan en todo lo que sea posible - dijo firmemente - con mis pensamientos, mis acciones y si hace falta, mi vida
Sin duda, era un joven impetuoso, aun le quedaba bastante por aprender, pero su predisposición... le hacia alguien interesante
- Siento decirle que estoy un poco perdido en esta gran urbe, ¿quién gobierna tan gigantesca urbe?
Alvaro Castellar - November 26, 2005 02:34 PM (GMT)
Alvaro sonrió afable, casi paternalmente, antes de responder.
-Calma amigo, calma. Ya vendrá el tiempo en el que tengas que probarte a ti mismo y a los demás, pero de momento, trata de adaptarte al lugar y a aprender de el todo lo que puedas.
-Durante la próxima semana te llevaré por París para que conozcas sus recovecos y los sitios que visitaras con frecuencia amén de los que debas recordar, como el palacio del príncipe. Respuesto a tu instrucción me gustará ver lo que el pupilo de mi buen amigo es capaz de hacer, y como que debo hacer para completarla.
-Pero como ya te dije, invertiremos esta semana en tu descanso y en información para tu persona.
-Así pues, y ya que has sacado el tema, el señor de esta ciudad es Geoffrey du Temple, del clan Ventrue. Es el duque de París y un buen amigo mío, espero que como yo le sirvas con honor y lealtad.
Philippe_du_Michaelis - November 26, 2005 09:58 PM (GMT)
El joven Celote sonrió
- Geoffrey du Temple, por supuesto que le serviré con honor, señor - dijo enérgicamente - debemos dejar en buen lugar el nombre de nuestro clan
Philippe era un Brujah a la antigua usanza, fue educado en el honor y en el estudio, no como los jóvenes rebeldes que rara vez preguntaban antes de usar su hoja.
- En el momento que haya descansado un poco, una noche o dos, podré demostrarle de lo que soy capaz... siento decirle que estoy agotado- dijo un tanto avergonzado - soy diestro en el manejo de la espada, pero igualmente soy diestro en la dialéctica, mi querido sire me ilustró en la cultura griega, en la dialéctica y en la filosofía
Sin embargo aun quedaba un gran hueco en cuanto al conocimiento de la Estirpe, Philippe estaba bastante alejado de los politiqueos que los diferentes clanes llevaban entre si.
Alvaro Castellar - November 28, 2005 02:49 PM (GMT)
Alvaro río energicamente, las ganas del muchacho le contagiaban su jovialidad.
-Desde luego Philippe, estaré más que encantado de comtemplar tu pericia con el acero. Y ya que gustas de la historia y los pensamientos del mundo antiguo, te agradará saber que dispongo aquí, de una extensa biblioteca sobre ello, amén de otros manuscritos de igual interés que he ido obtiendo con el paso de los años.
-Pero por favor, permíteme guiarte hasta tus aposentos, desde luego pareces extenuado por tu largo viaje y cierto es que necesitas descanso.
Con su consentimiento, Alvaro guió a su pupilo a través de la Sphairisteria, bajando hasta el sotano y luego a través de numerosos pasajes en las catacumbas que conducían a varias estancias, llegando a una en particular, que el celote no pisaba desde hacía muchos años. Era su antigua habitación, la que solía usar cuando su sire aún residía aquí.
La estancia era rectangular con un cómodo camastro al fondo de la habitación y con escritorio según se entraba por la puerta a mano derecha, con un candil listo para iluminar la sala. La austeridad del lugar, sin ningún tipo de lujo ni decoración, revelaba que su única utilidad era el descanso del inquilino.
El español dejo paso a Philippe para que entrara en su nueva habitación y que se familiarizara con el lugar.
-Bien, este será tu lugar de reposo a partir de ahora, es seguro como un castillo y suficientemente cómodo para su función. Por supuesto, si necesitas algo para ponerlo más acorde a tus comodidades no dudes en hacermelo saber.
-Pero en fin, a parte de ese detalle, ¿hay algo más que quieras saber antes de descansar Philippe?
Philippe_du_Michaelis - December 1, 2005 01:08 PM (GMT)
- Increíble, sin duda tiene usted un pequeño paraíso para los nuestros en este edificio – dijo asombrado mientras observaba la estancia – Es grato saber que guarda fuentes de conocimiento en esta magnífica construcción, puede estar seguro que estudiaré cuando tenga ocasión los documentos a los que se refiere
La austeridad había sido la compañera de Philippe a lo largo de su vida, mientras se hacía paso en su nueva estancia, el Brujah recordaba las viejas estancias de su dominio en Normandía, eran igual de austeras, sin duda estaba como en casa.
- Es todo un honor que me acoja en sus estancias, señor – dijo sonriendo – esta habitación me recuerda a mis tiempos pasados. Intentaré ser un digno discípulo suyo.
El joven sacó de su cinto un par de bolsas con monedas, eran sus únicas ganancias, lo único que quedaba desde que tuvo que “donar” su dominio a la Santa Iglesia
- Señor, en estas bolsas tengo monedas y un par de joyas familiares, ¿podría guardarlas usted? – dijo firmemente - es lo único que me queda después de mi… donación a la Santa Iglesia
Alvaro Castellar - December 1, 2005 01:16 PM (GMT)
-Desde luego Philippe, las guardaré en lugar seguro.
Muchas penalidades habría pasado el joven celote para llegar hasta, y empeñar su fortuna parecía que había sido una de ellas.
-En fin, descansa hijo, lo necesitarás para estar recuperado lo antes posible y adaptarte a la ciudad.
Philippe asintió con un cansado cabeceo y Alvaro lo dejo solo en su nueva habitación, para que procediera a dar reposo a su agotado ser.
Philippe_du_Michaelis - December 2, 2005 10:11 PM (GMT)
- En cuanto me sienta recuperado, estaré a su completo servicio - dijo antes de que Álvaro abandonase la habitación.
El joven Celote se sentó en la cama, al fin descanso. Tras quedarse en ropa mas cómoda, miro atentamente al techo, todavía tenía fresca las matanzas de Cátaros en Occitania, quería borrar esa imagen de su cabeza... había llegado la hora de vivir algo nuevo... vivir en Paris...