Title: La espada y el arco (13-8-1225)
Description: Privado Alvaro y Geraud.
Geraud Gallois - November 16, 2005 10:39 PM (GMT)
El enlutado uniforme Hospitalario de Geraud Gallois parecía mas oscuro en esa noche de tristes noticias. Su negra y estilizada figura recorrió como una sombra apresurada las calles de la ville, hasta plantarse ante ese lugar de nombre impronunciable que servía de refugio al primogénito brujah.
Llamó a la puerta de la Sphairisteria y cuando alguien se acercó a abrir, "el mejor arquero de Francia"* solicitó ser recibido por "La espada de París".
-Un mensaje previo para solicitar la entrevista es lo habitual cuando un estraño pretende acceder a esta casa.- Le respondieron desde dentro.
- Yo soy mi propio mensaje. - dijo el arquero- No se trata de una visita de cotesía, sino de una cuestión que no puede demorarse por la formalidad de una correspondencia previa, dejad que hable con Alvaro Castellar y que nuestra conversación sirva para que su señoría decida si me recibe.
Geraud aguardó la decisión que tomasen en el interior.
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* - No es un gran mérito. Por esa época más del 90% de las armas a distancia del ejército Francés eran ballestas. Asi que los arqueros eran escasos y además utilizaban arcos cortos, porque el uso del arco largo sólo se había extendido por las islas británicas.
Alvaro Castellar - November 17, 2005 12:53 AM (GMT)
Jean Claude se mostró un poco excéptico ante la soberbia de ese hombre y una petición como la que demandaba no se conseguía así, y menos en la Sphairisteria.
-Me temo señor que debo pediros que os identifiqueis y que me expliqueis el motivo de vuestra visita -Respondió cortés el senescal-.
Geraud Gallois - November 17, 2005 11:42 AM (GMT)
- ¿Que sucede Jean Claude? - rió el arquero - El tiempo pasa inexorable peor no creo que haya marchitado ya vuestra memoria ni vuestros sentidos. Soy Geraud Gallois, del clan toreador, el arquero más conocido de todo París, con el rango nobiliario de chevalier y antiguo cruzado que en tierra santa sirvió a los Hospitalarios. Tambien me considero amigo de esta casa... por lo menos en la parte que a mi me toca.
El presumido arquero no podía evitar cierto disgusto al no sentirse inmediatamente reconocido, asi que despues de identificarse sintió la necesidad de hecharle en cara al guardian de la sphairistería ese descuido.
- Entra dentro de vuestras funciones conocer ese tipo de cosas. Que vuestros actos no den argumentos a esos rumores que comienzan a circular, esta casa no está cerrada en sí misma y distante ante los infortunios que en las últimas fechas sufren los habitantes de París. Precisamente el motivo de mi visita es acallar esos rumores, vengo a ofrecerle a Alvaro Castellar mi ayuda y a dar fe de que la Espada de París le da el debido tratamiento al último suceso acaecido en el territorio que vigila.
Alvaro Castellar - November 17, 2005 12:47 PM (GMT)
Tras centrarse un poco Jean Claude reconoció de inmediato ese jocoso y confiado tono, identificándolo con la persona de Geraud Gallois, y por lo que parecía, no había perdido el filo con las palabras. El senescal se sintió abochornado por esta falta y en seguida le abrió las puertas al visitante.
-Maese Gallois, disculpad mi torpeza.-Había un claro deje de vergüenza en sus palabras-, mas pese a lo que decís me honra, mi vista empieza a jugarme malas pasadas de vez en cuando. Por favor, pasad, iré a avisar a don Alvaro de vuestra visita y os recibirá en cuanto pueda.
Una vez dentro, el toreador fue guiado hasta el salón de invitados del primer piso, donde Jean Claude llevó enseguida una jarra con vitae fresca para que el invitado pudiera refrescar su sed y esperar comodamente a ser atendido.
Tras llevar a cabo sus labores debidamente, el ghoul se apresuró a volver con su maestro, quien se hallaba reunido con varios vastagos de su clan, en su mayoria neonatos, y que como todos, se sintieron chocados ante el evento acontecido hoy.
Jean Claude esperó junto la puerta de la estancia, al parecer su señor no había terminado de discutir con sus vasallos y según oía, no se trataba de una amigable charla, sino más bien enfurecidos y apasionados dircursos. El senescal escuchó claramente palabras como venganza y guerra, y aunque sabía que su señor solventaría esta situación, sería un peso más sobre sus ombros.
Transcurrieron unos minutos más, y tras algunas ordenes a viva voz por parte del primogénito, todo quedó en silencio. Jean Claude no pudo entender nada más, pero por lo que parecía los cainitas aceptaron finalmente las palabras de su maestro y comenzaron a dirigirse a la puerta. Justo cuando los frustrados jovenes estaban a punto de salir, la voz de Alvaro reclamó su atención de nuevo. Y esta vez, si pudo oir sus palabras Jean Claude.
-Sé que estais inquietos e impacientes ante los hechos que están ocurriendo en la ciudad ultimamente. Sé que más que nunca, quereis ser útiles al clan y demostrar vuestra valía. Sé que quereis una retribución por la muerte de nuestro compañero. Pero también sé, que quien sea el responsable de todo esto, está buscando que hagamos precisamente esto.
-Sería muy fácil echarle la culpa de todo a los lupinos y entrar en guerra contra ellos, pero solo sería una satisfacción momentánea, pues nos acabaríamos preguntando si realmente fue suya la artimaña, y si el verdadero culpable no seguiría oculto, maquinando más planes como este.
Cabizbajos y avergonzados, aunque con la rabia contenida de alguien que entiende y se da cuenta de la verdad de esas palabras, los vastagos asintieron.
-Comprendo vuestra frustración hijos míos, pero ahora es el momento de ser pacientes. Marchad, y haced correr la voz de lo que he dicho aquí, seguir con vuestra rutina diaria pero manteneos alerta. Es todo.
Como si de una cuadrilla militar se tratase todos asintieron al unísono nuevamente y ya más resueltos marcharon de la estancia.
Transcurriron unos largos instantes y Jean Claude entró finalmente en la sala. Sentado en un sillón y apoyado sobre la mesa de estudio que tenía ante él, Alvaro tenía las manos entrelazadas ante su rostro y su expresión amén de seria dejaba entrever la preocupación y el agotamiento.
El ghoul se acercó a su amó y este alzó la mirada, enseguida apareció una cansada sonrisa en su rostro.
-Había olvidado lo duró que es tratar con la impetuosidad de la juventud, -dijo con deje cómico-, mas no te preocupes viejo amigo, estoy bien.
-Pese a que en verdad si me preocupa su actual estado don Alvaro, lo cierto es que estoy aquí para avisarle que tiene una nueva visita.
El celote lo miró unos instantes y se reconstó en su asiento, con los ojos cerrados y tras un largó suspiro, Alvaro preguntó por la identidad del nuevo visitante.
-Geraud Gallois de Toreador mi señor. Le está esperando en el salón de invitados del primer piso.
El español dió un nuevo suspiró. Geraud..., por lo que había oido de él, gustaba de curiosear y colaborar en asuntos que no le concernían. Y supongo que algo tan jugoso como la destrucción de un cainita a manos de un lupino era algo digno de involucrarse...
Sea, pensó Alvaro. Veamos que tiene que decirme. Recuperada su compostura y su porte, confiado y resuelto, La Espada de París se puso en pie y se dirigió a recibir a su invitado, seguido de su fiel senescal, quien le miraba con apreció. No importaba la situación, su maestro parecía incansable y siempre resuelto a la hora de cumplir con sus obligaciones..., no, quiza era ese aura de confianza que emanaba de él, esa fuerza que era capaz de transmitir a los demás en momentos de necesidad. Sonriente y lleno de orgullo por su señor, Jean Claude se apresuró para presentar a su señor.
Había transcurrido no menos de media hora desde que Geraud aguardaba, cuando finalmente, las puertas del salón se abrieron y el señor de la Sphairisteria entró en la sala. Su rostro denotaba seriedad a la vez que determinación, hoy era una de esas noches en las que el celote no tenía tiempo para relajarse, mas estaba acostumbrado a ello, y no permitía que esto le hiciera perder las formas. Jamas.
-Buenas noches maese Geraud, disculpe mi tardanza pero tenía invitados previos a usted a los que debía atender.
-Dígame pues, ¿qué quería comentarme?
En realidad, Alvaro lo sabía de sobras, pero prefería escuchar la argumentación del toreador antes de hacer juicios precipitados.
Geraud Gallois - November 17, 2005 07:08 PM (GMT)
El arquero recogió su larga capa negra en uno de sus brazos, para inclinarse y saludar a Álvaro.
- Au contraire, monsieur Castellar, os agradezco que hayais hecho un alto en vuestros quehaceres para recibirme, soy yo quien se disculpa por haber venido tan precipitadamente. Son las noticias de que uno de vuestros vasallos ha sido destruido por una de esas criaturas del bosque las que me han traido hasta vuestra morada, en primer lugar para ofreceros mis condolencias por esa pérdida, en segundo lugar para pediros perdón porque me siento un responsable indirecto de lo sucedido.
Geraud sabía que sus palabras requerían de una explicación, asi que introdujo un breve resumen de los motivos que le habían llevado a sentirse responsable.
- La noche antes de la Gran Corte estuve hablando con el primogénito nosferatu, Zack Thomas, y me informó de que los lobos estaban haciéndose presentes en el interior de la ciudad. Ante esa noticia yo le pedí que informase a todo el mundo, pero el primogénito nosferatu se negó considerando que un aviso general podría causar la imprudencia de algun chiquillo que qusiese demostrar su valor intentando cazar a algun lobo. Finalmente, como pudisteis comprobar en la gran corte, Sir Thomas decidió informar a todo el mundo, pienso que a causa de mi petición y unos días despues ha sucedido este lamentable incidente... - el toreador parecía apesadumbrado - ha sucedido lo que me advirtieron y no puedo dejar de pensar que existe una relación.
Sin embargo Geraud no estaba alli para lamentarse, los problemas no se solucionaban con lamentos.
- Lo cierto es que desconozco los motivos que llevaron al neonato Darksky a internarse sólo en el bosque, probablemente vos le conocieseis mejor que yo y me podais informar. Pero en todo caso me gustaría colaborar con vos en las investigaciones que lleveis a cabo a raiz de este incidente.
Los intensos ojos verdes del arquero miraron con interés al Espada de París, tratando de sondear qué reacción producían sus palabras.
Alvaro Castellar - November 19, 2005 03:15 PM (GMT)
Tras el primer comentario del Toreador afirmando parte de culpa, Alvaro no pudo evitar enarcar una sorprendida ceja que demandaba una explicación. Explicación, que Geraud se apresuró a relatar.
Una vez acabada su historia no había sorpresa en el rostro de Alvaro, sabía esto desde hacia 2 semanas, poco antes de la gran corte, cuando tanto él como Zack y Geoffrey se reunieran en la Concergieria para tratar el asunto.
Aunque todo había comenzado con los rumores de que los lupinos estaban involucrados en los altercados de las tabernas, el que un cainita fuera destruido por uno de ellos no hacían más que empeorar las cosas.
Por todo ello, la expresión de Alvaro no dejaba de reflejar la tensión que estaba soportando por muy bien camuflada que esta estuviera.
-Lo que me contais no es nada nuevo Geraud, Yo mismo he hablado sobre el asunto con Zack Thomas, pero teneis razón al pensar que todo esto guarda alguna relación.
-Tenemos que confirmarlo pero creemos que existe alguna conexión entre los incidentes en las tabernas y la presencia de los lupinos en el interior de la ciudad.
-Respecto a Darksky..., en realidad y pese a ser uno de mis vasallo poco puedo aportar. Nunca tuvimos oportunidad de charlar en privado y apenas lo ví ni tuve noticia de él, hasta que lo encontraron despedazado en el bosque...
-Desconozco tanto como vós que le llevo a internarse en territorio lupino, pero al hacerlo firmo su sentencia de muerte al parecer, ya que por lo que he podido comprobar los lupinos son muy territoriales.
Geraud Gallois - November 20, 2005 07:04 PM (GMT)
El toreador estuvo atento a todas las palabras y gestos de Álvaro. Ciertas cuestiones le hicieron sentirse tentado a derivar la conversación hacia alguno de los temas expuestos por el primogénito, pero prefirió centrarse en el punto fundamental.
- Efectivamente los lupinos son territoriales, precisamente por esa razón resultaba preocupante saber que andaban por el interior de la ciudad, pero si antes de la incursión de Darksky se comportaban de un modo extraño, ¿qué harán ahora?
La noticia que había traido a Geraud hasta la spharistería, no era algo que se pudiese dejar pasar por alto sin hacer nada, porque lejos de parecer un incidente aislado o un incidente más, amenazaba con ser el germen para mayores conflictos: puede que los lobos sólo hubiesen empezado a marcar sus territorios, puede que fuesen los chiquillos cainitas los que clamasen venganza saturados de ser las víctimas de ataques desde difierentes frentes.
- Por esa razón creo que sería importante averiguar más sobre Darksky y sobre lo sucedido en el bosque... Pero poco importa mi opinión, vos sois la ley y probablemente ya hayais tenido en cuenta esas cuestiones para decidir cómo vais a evitar que vuelva a suceder algo así, por eso me gustaría conocer qué teneis pensado hacer, para poder cooperar con vos... no quisiera ser un estorbo.
Alvaro Castellar - November 21, 2005 11:32 AM (GMT)
Ahí estaban, las palabras que Alvaro sabía que Geraud pronunciaría. Como había esperado, el Toreador se había presentado aquí con el fin de obtener información y de ofrecer su colaboración para enterarse del asunto en profundidad. Por supuesto, suponía que también habría buena fé en sus intenciones, sino, por mucha curiosidad que tuviera, no metería las narices en algo tan peligroso como este asunto... o al menos, así lo creía el Brujah.
-Entiendo vuestro punto de vista maese Geraud, y desde luego tomaré medidas, medidas, que por supuesto incluyen una visita a su majestad el príncipe Geoffrey. Si realmente deseais ayudarme en esta empresa, acompañadme pues a la Concergierie, pues esa era mi intención si vós no hubieseis aparecido.
En realidad, no es que fuera disfrute para Alvaro que el arquero quisise colaborar, no por desprecio, sino porque prefería que este asunto se llevara en secreto y con tan solo la colaboración de mayor confianza. Sin embargo, de negarle la posibilidad a Geraud, estaba seguro que intentaría una investigación particular, y eso atraería demasiado la atención.
Si el Toreador se iba a meter en este asunto con o sin su aprobación, prefería tenerlo cerca de él, donde pudiera controlarlo facilmente.
Geraud Gallois - November 22, 2005 03:02 PM (GMT)
Geraud sonrió, suponía que su colaboración no era deseada, porque no había sido reclamada, pero el señor de los brujah había sido habil dándose cuenta de que ese no era el momento adecuado para discutir sobre la colaboración del toreador. Con una inclinación reconoció la habilidad de Alvaro.
- Os agradezco que me concedais la posibilidad de acompañaros. No quisiera retrasar vuestros planes, mas bien al contrario, pretendo colaborar para que la justicia sea tan expeditiva y certera como debe ser... si vuestra intención era visitar al príncipe, vayamos sin más dilaciones hacia allí.
Con un educado gesto de su mano cedió el paso al primogénito, para que fuese él quien guiase el camino hasta la Concergierie y se dispuso a seguirle cuando Alvaro considerase oportuno.
Alvaro Castellar - November 23, 2005 01:01 PM (GMT)
-Que así sea pues.
Nada se hizo esperar, enseguida había un carruaje preparado que no tardó en partir hacia la Concergierie. Nuevos y escabrosos conflictos se avecinaban, y cuanto antes se tomaran medidas, antes se hallaría un remedio.