View Full Version: Buscando pistas del asesino o asesinos

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Title: Buscando pistas del asesino o asesinos
Description: 9/8/1225 continuación de St. Genevie


Herio - November 7, 2005 09:27 PM (GMT)
A paso tranquilo pero sin pausa, llegaron al cementerio de Saints-Innocents. Tal y como había dicho el capadocio, era mucho más grande que el de su señor. SI bien no le parecía tan hermoso....

- Mi señora. Hemos llegado. ¿Quiere que busquemos algo en especial?

Buscar algo sin saber lo que es en realidad, es algo dificil, aunque no imposible.



Isolda Lamartine - November 7, 2005 09:31 PM (GMT)
Isolda se detuvo justo frente a la entrada. Era lúgubre, como todos los cementerios. Aunque...

Observó por un rato a través de la reja que impedía la entrada. A lo lejos, en la oscuridad, algunos árboles llevando la carga, pesada siempre, de la muerte y los llantos de los vivos, se doblaban sobre sí mismos abrazando la tierra, en espera de ser también tragados por ella.

Sin embargo no lograba ver mucho más allá.

Se giró hacia Herio. -¿Sabe usted si este lugar tiene también... residentes?

Herio - November 7, 2005 09:41 PM (GMT)
Por supuesto que tenía residentes. Centenares de muertos que tenían en este cementerio su lugar de descanso eterno. Además, tambien habría sabandijas varias y quuizá incluso algun ser desconocido o no tan desconocido. Claro que, esto último, Herio lo ignoraba.

- De forma "oficial" no, maddame. Nadie tiene ni refugio ni dominio en este lugar. Pero eso no es impedimento para que algo o alguien pueda habitarlo en secreto.

Posó su huesuda y palida mano en las rejas de la entrada.

- ¿Entramos?


Isolda Lamartine - November 7, 2005 09:45 PM (GMT)
Con que era eso. Esperaba que pocas fueran las reacciones nevioss frente a la intrusión, que por otro lado no debería ser tomada más que como lo que era: un simple deseo de acercamiento a los que ya no están entre nosotros.

Sin embargo, si encontraba lo que fuera que estuviera buscando, cualquier problema menor no tendría importancia, sería salvable, incluso alguna herida o algún gran enemigo podría Isolda llevar a cuestas si obtenía aquel conocimiento. ¿Sería capaz el muerto de llevar el mismo peso?

Asintió ante la propuesta del cadáver. No tenía mucha fuerza, y comprobó si la puerta estaba abierta. Extrañamente no había pensado en aquello, que a pesar de ser ridículo le era sumamente engorroso, especialmente si tenía que brincar algún muro.

Herio - November 7, 2005 09:55 PM (GMT)
Herio movió ligeramente la verja. Estaba cerrada a cal y canto. Se giró hacia su acompañante con un gesto de desconcierto en el rostro.

- Me temo que la puerta esta bien cerrada. No habrá más remedio que saltar la tapia.

Buscó con la mirada algun punto bajo del muro con algun tipo de asidero para las manos y los pies y se acercó a el. Una vez lo observó de cerca, se colocó en posición para ayudar a su acompañante a saltar el muro. Como decían en su pueblo natal, quien quiera peces, que se moje el trasero.

- Si se le ocurre un modo mejor....


Isolda Lamartine - November 7, 2005 10:01 PM (GMT)
Isolda observó a Herio con los ojos bien abiertos. Esperaba que este muerto rompiera las cadenas con una fuerza sobrenatural, o que la tomara en brazos y saltara como si volara, o que hiciera un agujero bajo la puerta de modo que pudieran entrar arrastrándose. Eso lo prefería.

¿Pero saltar?

Observó las manos juntas del muerto, y tragó saliva. Era la primera vez en su vida que saltaba, pero en efecto era la única posibilidad "normal" que tenían. Suspiró profundo.

Puso su piecesillo derecho sobre las manos unidas del judío. Sintió cómo este la impuslaba. Sintió cómo su cuerpo se elevaba. Observó el otro lado del cementerio.

Algo, sin embargo, falló en el proceso, porque en lugar de quedarse allí, detenida sobre el muro, una falla en los cálculos hizo que el cuerpo de Isolda y con ella toda su magia, siguiera su recorrido hasta tocar el suelo al otro lado.

Levantó la cabeza, adolorida, y con esfuerzo se paró apoyándose en el muro. Al menos ya estaban adentro. Suspiró.

Herio - November 7, 2005 10:10 PM (GMT)
Al ver a la joven desaparecer en lugar de mantenerse en lo alto del muro, sus ojos se abrieron como platos. Dió un enorme salto que lo impulsó hasta que la parte superior del muro estaba a la altura de su cintura y con una sorprendente habilidad, posó sus manos en el y pasó al otro lado, cayendo con ligereza al otro lado.

- Maddame, ¿se encuentra usted bien?

Había una preocupación real en su voz. Y eso le sorprendía al propio Herio más de lo que seguramente lo haría a la maga.

- Disculpeme, por favor. Ha sido culpa mia. Debí de darle demasiado impulso. Lo siento mucho. Yo...

Enmudeció. Como si se diera cuenta de lo ridiculo que era que un vampiro se preocupara de una humana de tal forma. En realidad, casi tenía ganas de reir a carcajadas.

Isolda Lamartine - November 7, 2005 10:19 PM (GMT)
A Isolda le ocurría lo mismo que al vampiro. Una respetada Magister Mundi de la Orden de Hermes, Regente de la Capilla de París, cayendo de bruces intentando entrar furtivamente a un Cementerio.

Si hubiera estado sola hubiera estallado de risa. Agradeció silenciosamente aquella interrupción del destino, pues lo que encontrarían -si lo encontraban- no le traería a ella más que preocupaciones.

Aún sosteniendo su cabeza en el lugar donde recibiera el golpe, la mujer sonrió al cadáver.

-No se preocupe. No suelo practicar mucho mis entradas subrepticias a los cementerios de París.

Luego de la chanza su rostro volvió a tornarse serio, y su vista se perdió de nuevo en la negra inmensidad de aquel lugar. Debía encontrar el lugar adecuado para celebrar el ritual. Antes de tener que lidiar con inesperadas visitas.

Sin saber muy bien hacia dónde, sus pasos comenzaron a dirigirse hacia la pared norte del cementerio.

Herio - November 7, 2005 10:26 PM (GMT)
Herio se puso recto, se sacudió un poco los ropajes con ambas manos y carraspeó suavemente. Su gesto, serio y afable de nuevo, regresó a su rostro, semioculto tras la poblada barba.

- Yo tampoco lo tengo por costumbre.

Siguió con paso sigiloso a la joven. Tal era su costumbre al caminar entre las tumbas de los que ya no viven. Sus sentidos estaban alerta ante cualquier posible detalle digno de atención. (auspex 1)


Evento - November 8, 2005 07:46 PM (GMT)
La busqueda por el cementerio revela que varios lugares podrian ser apropiados para un acto tan siniestro, pero todos ellos estan solo cubiertos por la suciedad fruto del tiempo y de la tierra. Uno de ellos da senales de haber tenido alguna vela ardiendo encima, pero probablemente fuera en tributo a alguno de los enterrados cerca, o derramada de una vela encendida por alguien que pasaba, o algo por el estilo.

Isolda Lamartine - November 13, 2005 07:23 AM (GMT)
Recorría lentamente desde la pared norte, todo el cementerio. Sus blancos ojos, llenos de inusitada paz en tan lúgubre ambiente, observaban, más aún, traspasaban aquel paisaje yermo, y en más de una ocasión Herio pudo incluso ver cómo parecían las negras tinieblas hacer venía ante el paso de aquella que lo acompañada, aún sumida en banal cotidianidad, siendo aún su naturaleza tan anónima como ella lo deseaba.

Discurrían entonces entre ambo contradictorias sensaciones, pues mientras crecía su aura misteriosa y poderosa, se acrecentaba también en el Capadocio, y en todo aquello que los rodeaba, una tendencia a ignorarla, pues tan normal era que aburrida era la visión que se desprendía de ella.

Isolda, conciente y ajena a la par de lo que se movía fuera de su santo cuerpo, pensaba y no en otro asunto completamente diferente. No veía las velas, ni los restos de posible usurpación de sagrados cuerpos. En realidad, aunque nadie más lo notara, ella caminaba de manera sistemática por aquel cementerio, dejando que cada uno de sus precisos pasos, medidos todos y premeditados, marcara una piedra más, con hermoso detalle, de una complicada figura geométrica en esencia, espiritual y mágica en su verdadera naturaleza, donde incluso el Capadocio era parte importante, pues en su propia inconsciencia contribuía con aquella maga obra.

Largos fueron entonces los minutos, demasiados tal vez para alguien sin paciencia, en que ambos oscuros caminantes, protegidos por la oscuridad que reinaba en aquel lugar, abrigados de mítica manera por el halo propio del camposanto, deambularon al parecer en busca de nada, como si fuera un jardín lleno de flores, todas iguales, y ellos dos enamorados concentrados sólo en no concentrarse en nada, preocupados por no arruinar tan silencioso y hermoso instante.

Por fin, cuando habían casi llegado al mismo lugar donde iniciaron, la figura había sido completada. Tenía varias funciones, pues había sido enorme el esmero de la Magíster Mundi, y era grande la consciencia sobre lo invisible de aquella mujer sencilla, en apariencia, de ojos azules y cabellos deshilachados y marchitos. Nada saldría de aquel lugar, y nada entraría. Las esencias flotarían allí hasta que todas hubieran sido apresadas, y servía a la par como cárcel y como protección. No podría permitir, en caso de que tuvieran suerte, que si el malévolo ser que habría actuado aquellos crímenes se encontrara allí, escapara.

Suspiró y observó a Herio. Ahora sólo quedaba por empezar el ritual.

-Creo, señor Aaron, que ahora que por fin hemos observado todo el lugar, podremos dar inicio a la busca que hasta aquí nos trajo.

Isolda Lamartine - December 9, 2005 02:52 PM (GMT)
Isolda cerró los ojos. En su mente todo el complicado trazado que había realizado estaba más que claro, y los desniveles, los puntos de mayor y menor poder, los centros de energía de aquel cementerio estaban también ya organizados.

Caminó hasta uno de ellos. No temía las malas influencias de sus fuentes, si es que las había, pues no serían malas para ella sino alimento. Tal había sido la dedicación que había puesto en la realización de la complicada jaula de conceptos e ideas. Ahí era entonces donde todo comenzaba.

El aire se detuvo, juicioso, y los sonidos perdieron consistencia. Isolda aún permanecía con los ojos cerrados, y a pesar de estarle dando la espalda al vampiro, era sumamente cuidadosa con su estado de ánimo, que sentía desde que terminara el círculo. A pesar de la ausencia de vientos, el frío comenzaba a acentuarse a gran velocidad, haciéndose casi insoportable. Cruzó los brazos con burdo gesto y bajó la cabeza, mientras sus rodillas se doblaban lentamente sobre el suelo del cementerio.

Fueron sólo unos segundos. Segundo en el mundo "real", en el mundo "normal" donde se movían los vivos e incluso los muertos. Porque el otro, el "irreal", corrió deprisa, tanto como podía, atragantando de sentidos confusos y contradictorios las respuestas y preguntas que comenzaban a agolparse en la mente poderosa de la hermética.

Contonuaba trazando mapas conceptuales, y las veintidós letras hebreas comenzaban a tomar formas irreconocibles, mágicas y poderosas, que ni los más sabios talmudistas podrían entender o siquiera descifrar. Impresiones. Una tras otra. Las mentes robadas de todos aquellos que habían pisado aquel lugar. Ordendando sabiamente según sus clasificaciones más simples. Y no sólo en este mundo. Sino en el "otro". Y en el "otro".

Si aquel asesino había pisado aquel lugar ella lo sabría. Si aún estaba allí, entonces sería castigado. Por supuesto, se llevaría a su casa todas las otras impresiones de lo que había sucedido. ¿Temer tan arriesgada empresa? Isolda entendía los entrecijos de la mente, y la suya tan poderosa era que aquello que no pasaba el inicial filtro simplemente era guardado, y no intervendría hasta que ella lo convocara.

FDI: espero a evento. Evento, si necesitas que explique lo que he hecho, me dices.

Evento - December 12, 2005 04:33 PM (GMT)
Los signos se iluminan y retuercen, transmitiendo sus oleadas de informacion de vuelta a la Magister Mundi que los habia entretejido. La respuesta no deja de ser sorprendente y frustrante: el asesino tras el que ella se hallaba no habia estado en el cementerio.

PD: siempre que uses poderes, a parte de la descripcion tienes que referenciar que poder usas entre parentesis; por ejemplo (Corona 3).

Isolda Lamartine - December 13, 2005 01:01 PM (GMT)
Isolda estuvo largo rato arrodillada sobre aquel lugar, reciclando todas y cada una de las impresiones que entraban en su mente. Le pareció impresionante sentir allí a uno de los Lobos, a varios daemons de curiosas naturalezas, algunos cadáveres, uno de ellos muy conocido...

Sin embargo, a pesar de que otras cosas había allí que no le gustaban, no era eso lo que estaba buscando. Se puso de pie y negó a Herio, con gesto decepcionado. Cerró los ojos y puso sus manos sobre ellos. ¿Cómo podía ser que se hubiera equivocado dos veces? Recordó las palabras del Dios del Río. Recordó las impresiones que recogió cerca de la casa del niño.

Si bien era cierto que los Elementales raras veces dicen lo que quieren decir, había algo inequívoco en sus palabras. Era evidente que las había interpretdo mal. Y también había interpretado mal la sensación que había sentido.

Observó a Herio, y se acercó a él con la mirada baja.

-No está aquí, señor Aaron. Disculpe usted el trabajo que le he hecho pasar sin necesidad.

Se apoyó* en el brazo del Capadocio para pasar una zanja abierta en la tierra del cementerio, y luego le soltó de nuevo.



FDI: Corona 3. *Algo así como toque del espíritu. Busco sabe si... fue Herio. :( Me estoy volviendo loca, lo sé, pero es que...

Herio - December 13, 2005 03:31 PM (GMT)
El capadocio había obsevado lo sucedido impasible, pero alterado en su interior. Aquella mujer era mucho más de lo que decía ser y el brillo de la magia mortal había brillado en su aura por unos instantes. Sin embargo, no acertaba a saber qué la motivaba y porqué razón había buscado la ayuda de su señor. Había demasiadas preguntas y pocas respuestas.

- No es necesario que se disculpe. Lamento que no haya encontrado lo que buscaba. ¿Desea que le ayuda a salir del cementerio?

Evento - December 13, 2005 06:20 PM (GMT)
La impresion magica de Herio no encaja con la del asesino. El no ha cometido los crimenes.

Sin embargo, justo en los limites del circulo, por el exterior del cementerio, unas cuantas briznas de hierba se ajitan. Solo eso, un sencillo agitar de hierbas, imperceptible a los ojos de ambos personajes.

Isolda Lamartine - December 15, 2005 05:57 PM (GMT)
Por supuesto. O no tan cierto. El hechizo aún persitiría por algunas horas, lo que no lo preucupaba. Al contrario. Si entraba entonces ella lo sentiría. Auqnue por lo visto, por lo bien que ocultaba sus pasos, debía tener algún conocimiento mágico, o ayuda en ese sentido.

Pensó de nuevo en las palabras del elemental. Una sospecha se formó en su cabeza, pero la desechó de inmediato.

-Se lo agradecería-, dijo sonriendo tímidamente al cadáver.

Isolda Lamartine - December 25, 2005 09:09 PM (GMT)
Herio ayudó a la maga a saltar de nuevo la verja. Aquello había sido casi un desatrse. El casi era obvio, pero para evitar molestias, habría de ser guardado en la mente de Isola hasta que alguien lo extrajera a la fuerza.

Con un gentil y atemorizado gesto, le agradeció al cadáver que tenía frente a ella, y se despidió. Tendría de todos modos que visitar a Trang Oul.

Encapuchada, tal y como abía llegado al hogar de los Capadocios, Isolda desapareció tras la primera esquina que encontró.




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