View Full Version: Llegando a la ciudad (12-6-1117)

Edad Oscura Paris > La Concergierie > Llegando a la ciudad (12-6-1117)



Title: Llegando a la ciudad (12-6-1117)
Description: Joseph se instala en París


Joseph_el_Egipcio - May 21, 2005 08:43 PM (GMT)
La caravana de mercancías había llegado esta misma tarde a París. Aunque estaba acampada en la villè, Joseph se dirigió a primera hora de la noche a la Isla. No era la primera vez que pasaba por París y sabía que allí era donde se encontraba el principe de la ciudad, un tal Alexander, Ventrue.
El norte de Francia se estaba convirtiendo en uno de los centros de poder más importante de Europa. No era por nada que los Francos fueran los mayores impulsores de las cruzadas, o que las grandes órdenes del Císter y de Cluny proveniesen de allí. Y ésto no pasaba desapercibido para los hijos de Set.
A nadie sorprendió la elección de Ptahotep, con una ya larga experiencia de más de un siglo por el norte de Europa, como encargado de coordinar estos movimientos mercantiles desde el propio París. Y aunque los Hijos de Set no acostumbraban a asentarse en estas tierras extrañas, la lejanía del amado Egipto lo hacía necesario sino querían que los Aragoneses, Venecianos o Genoveses coparan completamente las rutas de comercio en Europa.
Era por esto que ahora se dirigía a hablar con el príncipe de la ciudad, que según le habían dicho tenía en esta pequeña isla su refugio. Esperaba que no le fuese muy difícil convencerlo para que le concediese la estancia. A una ciudad en pleno crecimiento como era París no le traería más que beneficios la presencia de importantes mercaderes dentro sus incipientes muros.
Pero antes tenía que encontrar su residencia...

Joseph_el_Egipcio - May 21, 2005 08:53 PM (GMT)
En una esquina de la Citè se hallaba el palacio de la Concergierie. Según le habían indicado allí debería estar la corte cainita. Un inusual movimiento para esas horas de la noche dentro del edificio así lo apuntaba. Decidido, Joseph se acercó a la puerta.
Uno de los guardias le preguntó rapidamente si buscaba algo allí. Con unas dulces palabras le pidió que avisase al chambelán, como era costumbre de las cortes europeas.
Tras unos instantes de vacilación, uno de los guardias entro en el edificio y no tardó en aparecer acompañado de un anciano muy bien vestido, que se anunció como Ícaro, Chambelán de la corte de París. Su intuición no había fallado. Ptahotep sonríó contento consigo mismo.

Alexander - May 22, 2005 12:32 AM (GMT)
La Gran Corte no se hallaba convocada esa noche de verano. Los Cainitas se hallaban dispersos por sus lugares, pero el movimiento no era menor. En el interior, los diferentes sirvientes corrían de un lado a otro cumpliendo los encargos de los amos nocturnos de la fortaleza. Diversos Cainitas se encontraban en el interior, planeando el envío de tropas a las Cruzadas de Tierra Santa, y Alexander los observaba con un tranquilo desapasionamiento. Como siempre, había que enviar hombres y hombres, y aunque no se podían abandonar las tierras conquistadas, los combates tan lejos de sus tierras habían hastiado al Principe. No por eso desatendería sus deberes de Cristiano, pero era consciente de que mayores peligros anidaban en ciertas partes de Europa, en especial la Herejía Cainita de Narsés de Venecia.

Mientras tanto, fuera, fue Icaro quien abrió la puerta ante los Cainitas, y su anciana mirada los estudió con desapasionada atención.

-Buenas noches, caballeros, ¿en qué puedo servirles?- su voz, educada, tenía el tono justo para que resultase al mismo tiempo servil y educada.

Joseph_el_Egipcio - May 22, 2005 03:40 PM (GMT)
-Me presento ante vos como Joseph el Egipcio, Hijo de Set y recién llegado a la ciudad, y como tal solicito audiencia con el príncipe Alexander.
Me agradaría que le comunicaseis al príncipe mi deseo de tratar personalmente con su alteza temas de gran importancia como el establecimiento de nuevas rutas comerciales así como la modificación de otras que pasan por esta ciudad, decisiónes que están en mis manos y que desearía contrastar con las opiniones del príncipe antes de tomarlas.

Joseph intentó decir estas palabras en el tono más dulce y adulador que pudo, conocedor de la importancia que daban los Francos a ese tipo de cosas. Esperaba haberlo impresionado lo suficiente como para no tener que esperar demasiado a que el principe lo recibiese. En otras ocasiones había tenido que esperar días a principes ociosos, mientras otros buscaban un hueco en su apretada agenda para recibirlo lo antes posible. Se jugaba mucho en esta visita...

Alexander - May 22, 2005 05:01 PM (GMT)
Icaro se mesó la barba brevemente, mientras pensaba rápidamente. Los Hijos de Set no eran habituales tan al norte, y desde luego eran un Clan con una reputación... dudosa. Bueno, su Señor decidiría.

-Adelante, Joseph el Egipcio- dice, con voz tranquila- mas he de advertiros que el Principe se halla extremadamente ocupado esta noche, de modo que no podrá concederos más que unos escasos minutos.-

Icaro se retiró de la puerta, e hizo pasar a Joseph sólo hasta la siguiente sala, una sala recibidor debidamente aprovisionada con los muebles más lujosos que el Rey podía comprar.

-Esperadme aquí brevemente, confío en que os concederá la audiencia pronto.-

Icaro entró en la sala y se aproximó al Prínicipe, que lo observó durante todo el trayecto con una ceja levemente elevada.

-¿Qué ocurre, Icaro?-

-Mi Señor- respondió el Chambelán arrodillándose ante Alexander - , un Hijo de Set solicita audiencia con su Alteza. Afirma llamarse Joseph, y dice ser un recién llegado que se presenta ante ti de acuerdo con las Tradiciones.-

Alexander meditó brevemente.

-De acuerdo, que pase, las Tradiciones son las Tradiciones, incluso para las Serpientes. Lo recibiré en el salón del oeste. Guy, Marcel, acompañadme.-

Ambos caballeros hicieron una reverencia al ser mencionados, mientras el chambelán retornaba junto al Setita.

-Su Alteza Alexander, Principe de París, os recibirá ahora. Confío en que sepáis comportaros.-

Tras decir estas palabas, de modo suave, como quien da por supuesto que el otro está más que capacitado pero lo dice por estricto protocolo, Icaro guia a Joseph hacia el interior del castillo, pasando por varios pasillos vigilados por guardias mortales bien pertrechados, algunos de los cuales portaban ya las insignias de la Cruzada.

El salón era amplio y cómodo. No era lo suficientemente grande como para juntar a la Corte, pero desde luego servía para situaciones como la actual. El Príncipe se hallaba sentado en un pequeño trono al fondo, más funcional que ornamental, mientras los otros dos Cainitas estaban delante de él, uno a cada lado, dispuestos a defenderlo hasta la muerte. Alexander estudió al Setita durante el breve tiempo en que este tardó en entrar, callado, esperando a las palabras del Chambelán.

-Su Alteza, este es Joseph el Egipcio, de los Seguidores de Set.-

El Chambelán realiza una profunda reverencia, y se retira a la parte trasera de la sala, dispuesto a guiar al Setita de vuelta a la salida cuando la audiencia acabe.

Joseph_el_Egipcio - May 22, 2005 06:12 PM (GMT)
- Os agradezco profundamente que me hayais recibida con tanta premura, mi Alteza. Soy Joseph, el Egipcio, hijo de Set - se apuró a decir, haciendo gala de una cuidada etiqueta. Tras una breve pausa con una duración meditada para relajar el ambiente, prosiguió.
- Comprendo que vuestro tiempo es oro, y más en estos días, asi que no derrocharé el que me habéis concedido y os expondré lo que he venido a deciros de forma rápida y concisa:
A nadie escapa que Paris es una ciudad importante y en pleno crecimiento, y que está llamada a ser una de las más grandes urbes de toda Europa. A mi paso, encuentro los caminos repletos de campesinos, artesanos y albañiles que se trasladan a esta ciudad a iniciar una nueva vida. Tengo que decir que me honra estar ante el artífice de esta gran labor.
Pero a nadie escapa tampoco que una ciudad tan grande como esta está a punto de sobrepasar los límites de su propio autoabastecimiento. Pronto no sólo se importarán especias de oriente o lujos para las clases altas, sino que la misma base alimentaria de París dependerá de los campos del Occitania y las llanuras de Flandes.
Y tal como está la situación he de añadir que las guerras del Sur no ayudan nada a este hecho. Las caravanas se pierden, son atacadas, y se encarece el producto. Supongo que sois consciente que sino se ataja este factor, el nivel de vida en París descenderá considerablemente, perderá habitantes y en definitiva, PODER.
Llegados a este punto, es donde voy a hablar de mi. Llevo más de un siglo acompañando caravanas por todo el norte de Europa, de Estarsburgo a Viena, e incluso a Constantinopla o a la propia Paris. Mis hombres tienen rutas bien establecidas y contactos con los nobles del lugar que aseguran su paso por sus tierras. Y yo tambien soy consciente de la importancia que está ganando París, para que lo vamos a negar.
Mi propuesta es, por tanto, incluir el Norte de Francia dentro de mis rutas más importantes. Esto nos traería grandes beneficios a ambos, no se puede negar. Yo hago negocio miestras su Alteza mejora la situación de la capital.
Pero por supuesto, para todo esto espero contar con su beneplácito ...

Joseph, tras soltar el grueso de su discurso, hizo de nuevo una pausa esperando la respuesta del Príncipe. Su primera jugada ya había sido realizada: el príncipe Alexander habia oído sus planes. Ahora solo cabía esperar que su oratoria hubiese calado en el príncipe y, al menos, le hiciese reflexionar. Por supesto no esperaba un Si inmediato, pero era algo a lo que ya estaba acostumbrado. El mundo de los negocios era así.

Alexander - May 22, 2005 07:26 PM (GMT)
Alexander sonrió distante a los halagos, como quien está habituado a escucharlos, y los dejó de lado instantáneamente, pero su atención no abandonaba a Joseph.

-Conozco a los de tu Clan, Joseph, las Serpientes sois probablemente la mayor amenaza a Constantinopla debido a la ceguera de Micael, y habéis corrompido a muchos con vuestras enseñanzas por toda Europa. Y he oído hablar también de ti, ciertamente, aunque de ti aún no he escuchado ninguna de tales activiades. Tu propuesta no deja de ser interesante por ello, pues ciertamente París está creciendo desmesuradamente, pero no puedo arriesgar mi Principado a que subleves a mis vasallos. Ambas cosas son aptas para ser combinadas.-

Alexander estudia un poco más al Setita, dejándole en suspenso acerca de su decisión mientras se sumerge en sus ojos en busca de algo.

Te concedo permiso para visitar París todos los Agostos con los bienes que portes, y a permanecer en la ciudad medio mes; lo mismo ocurrirá en Diciembre. Durante ese medio mes, podrás cazar en el Quartier du Marais y os hallaréis bajo la protección del Principado como todos los Cainitas de la ciudad; igualmente, se os da concederá para que llevéis a cabo vuestros negocios, siempre y cuando la mitad de vuestro cargamento, como mínimo, sean víveres. Pasado ese medio mes, deberéis abandonar París hasta que llegue vuestra siguiente ocasión de regresar.-

Alexander se levantó de su asiento con tranquilidad, pero con un gesto de tal elegancia que imponía, dando por cerrada la conversación sin siquiera escuchar la aceptación del Setita.

Joseph_el_Egipcio - May 22, 2005 10:36 PM (GMT)
[B] EPILOGO [/B]
Obviamente, Joseph aceptó la concesión del Príncipe. No era exactamente lo que él quería, pero tampoco era un derrota. Ya habría tiempo de mejorar la situación. De momento podía operar en París con libertad, algo que muchos príncipes no consentían a un Hijo de Set...
Pero pasados unos cuantos años, las previsiones de Joseph se hicieron ciertas. El aumento de la población de París, ayudado por unos años de vacas flacas, hicieron que Joseph fuera llamado nuevamente a la corte. Se le concedería la posibilidad de estancia ilimitada en París si demostraba las habilidades de las que alardeaba cuando se presentó. Ciertamente no fue fácil, pero tras mover unos cuantos hilos y deber unos cuantos favores, Joseph logró traer desde Castilla una cantidad considerable de grano para aliviar el hambre de París.
Aún así Joseph seguía pasando gran parte del año fuera de la ciudad haciendose cargo personalmente de los tratos y alianzas mercantiles.
Pero con los años, mantener todas sus antiguas rutas más las nuevas rutas francesas, cada vez más fuertes, lo desbordaban de trabajo. Realmente casi pasaba menos tiempo en esa época en París que cuando llegó. Así que decidió encargarle el mantenimiento de las rutas originales a uno de los cainitas a sus órdenes de más confianza, que estaba encargado del mercado de Estrasburgo. De esta manera él podía pasar más tiempo en París y organizar mejor la logística de las rutas francesas.
Y para que negarse, le estaba cogiendo gusto a las intrigas cortesanas de una gran ciudad y las posibilidades de extender el mensaje de Set dentro de sus muros.
Esta situación incomodó un poco al prícipe, aunque ya habia dado su permiso para que pudise permanecer todo el año en París, si era lo que el deseaba.
La solución, un poco artificiosa, fue la imposición del primogénito Assamita como señor de Joseph. Esto era algo que incomodaba sobremanera al hijo de Set, pero le había cogido cariño a la vida parisina como para hechar a perder todo su trabajo por unos estúpidos títulos europeos. Joseph acabó frunciendo el ceño y aceptando la orden del principe...




Hosted for free by InvisionFree