Title: Causa Justa
Description: 10 de Agosto A.d. 1225
Elois D'Umbrelle - October 25, 2005 10:55 PM (GMT)
Las antorchas estaban ya dispuestas poco antes del ocaso. Las murallas del chateaux también andaban iluminadas, incluso las torres portaban luz en esa noche veraniega.
Muchos eran los hombres que moraban las almenas del dominio de Elois. Mas en al puerta, fuera, junto a los centinelas, se encontraba D'Artois el buen ghoul de la ventrue, presto para recibir, aún con desagrado a los Hijos de Haquim.
Dentro, en el castillo todo estaba dispuesto, antorchas en todo el patio en torno a un pasillo improvisado sobre el cual, ningún hombre de armas yacía cerca, no fuera a incomodar o dar una flasa sensación de peligrosidad a los sarracenos.
En la puerta interior, al borde de la alfombra roja, sólo estaba Pier, esperando también a que D'Artois condujera a los invitados y aún dentro seguía la espera pues la señora del lugar ultimaba también su correspondiente parte en su salón especial, donde recibía las extrañas visitas nocturnas.
Yusuf-Ibn-Khalim - October 28, 2005 09:08 AM (GMT)
Fazir tuvo de usar de sus dotes para evitar que aquel posadero gritara a los soldados francos y a toda la población de que aquellos dos árabes habían llegado. Demonios que pedían hospedaje en su posada, como sucios perros. Así pues, no es de negar que Fazir hizo un excelente trabajo cuando el posadero, ya perdiendo su consciente, dejó que se hospedaran en una habitación, evitando las miradas de todo mortal franco que pisara dicha posada.
Una vez en la habitación, Jasser usó del hash para drogarse, y posteriormente, se cortó, para dejar la sangre en un cuenco, que bebió luego el hechicero Yusuf-Ibn-Khalim. Lentamente, el hechicero assamita hizo un cuadrado con quatro piedras con una inscripción mesopotámica cada una, en las esquinas de la habitación. Vinieron entonces las pregárias a Allah.
- Allah, de hijos y angeles, que fueron antiguos Dioses de Mesopotamia. Que la filosofia de vuestro reino seguimos, concedeme el don de crear la noche, sin estrellas, sin la dulce luna, pero la noche de los caïnitas que tu maldeciste para luego darnos dones, amandonos como una creación más. Haz que la luz sea oscuridad.
Lentamente, el cuadrado que formaba las quatro piedras, empezaron a oscurecerse, hasta hacerse totalmente oscuro. Yusuf usó solo de su disciplina de clan, para evitar que todo ruido procediente de esa habitación, llegara a ser escuchado. Fazir, ya sabía hablar mentalmente.
Se quedó pues, Jasser Ben Malik, en aquella habitación maldita.
FDI: Defensa del Refugio Sagrado, ritual de nivel uno.
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DDI: Cuando partieron el dia siguiente, dejando a Jasser en la habitación, se encaminaron para llegar al castillo. Consideraban los assamitas descortés llegar al castillo de la duquesa a últimas horas de la noche, o a mediados de la noche, fue por eso que adelantaron el viaje un día, aún con el desagrado de tener que interactuar con cristianos que les hubieran matado si no fuera porque Fazir usó habilmente de sus dotes como vísir, hechizando totalmente al posadero.
Por eso, llegaron una hora después de ponerse al sol. Tal como le dijo Yusuf a D'Artois, en unos nobles caballos de la Cordoba natal de Fazir-Al-Jamal, de negra e imponente raza.
- Vuestro Diós no os abandone, noble caballero. Llegamos tal como nos citaron, los representantes del Clan Assamita. Yusuf-Ibn-Khalim, y su señor, Fazir-Al-Jamal, primogénito de la representación del Clan Assamita en París.
Yusuf-Ibn-Khalim, acompañó las palabras de un saludo de respeto hacia D'Artois, sin desmontar del caballo en el que iban ambos, erguidos.
Fazir-Al-Jamal - October 28, 2005 08:20 PM (GMT)
FDI: Mi querido compañero de clan llevara a fazir de forma transitoria. En cuanto esté aliviado de trabajo intentaré retomar el post.
Elois D'Umbrelle - November 3, 2005 12:19 PM (GMT)
D'Artois recibió cortes al sarraceno, ahogando sus prejuicios para el assamita en cuestión, no es que el ghoul tuviera prejuicios, pero aquel arabe no le era muy afín...
Sonrió con amplia sonrisa en sus labios y habló acto seguido, entre tanto que indicaba el camino de antorchas a seguir a través del patio.
- Sed bienvenidos a la mordada de Elois D'Umbrelle, seguidme nobles arabes venidos de lejanas tierras y gozad de su hospitalidad.
Caminaron alejados de la guarnición, aunque presa de las miradas de desprecio que los francos posaban sobre ellos, tan sólo el temor a Madame D'Umbrelle impedía que se lanzaran contra los infieles en desbandada.
Un maduro soldado, describió un comentario fuera de lugar para que los moriscos lo escuchasen, aunque hablaba con un compañero su intención de ser escuchada fue clara.
- Yo estuve en las Navas cuando bapuleamos a los sucios moros.
D'Artois quien también lo oyó, miró hacia sus huéspedes intentando disculparse, el no compartía aquella opinión en general sobre los árabes, y no supo como obrar para disculparse por el comentario. Tragó saliva y miró avergonzado tanto a Yusuf como a Fazir mientras les orientaba el camino.
La tensión era patente, los soldados propiciaban ese climax y en cierto modo D'Artois se veía contagiado, aunque todo cambió cuando llegaorn a la puerta donde se encontraba el viejo Pier.
Pier, de cabello grisáceo y en el ocaso de su existencia, tosía desde la lejanía como si los tubérculos poblasen sus pulmones robándole la vida, sin emabrgo allí estaba agauntando el tipo, en su puesto con sus mejores ropajes, intentando sonreir cuando la tos se lo permitía. Simpático de rostro y gentil en gestos habló con una voz de abuelito de cuento, dulce, acogedor.
- Buenas noches caballeros, siganme por favor, madame les espera.
Sonrió e indicó el camino dentro de los muros de la fortaleza, alfombra roja en el suelo y frias paredes de roca era el paisaje predominante, aliviada la austeridad del lugar con cortinas y algún que otro tapiz de motivos púnicos, pero muy de vez en cuando.
Por fin llegaron al destino entre el laberinto de pasillos que componía aquel refugio, una puerta de fuerte roble, barnizada y bien tratada con empuñaduras en plata era el último reducto que los separaba de su anfitriona.
La puerta se abrió mediación se Pier, quien les pidió que aguardasen allí al tiempo que solicitaba sus nombres para presentarlos, cuando los escuchasen debían pasar.
Aquella parefernalia era más propia de las cortes mortales, que para una acogida cainita, sin embargo en esa ocasión lo había dispuesto así la duquesa, tratando de no levantar más sospechas de las precisas entre sus hombres, pues había hecho saber que no eran sino visires de Al Andalus. En cierto modo no era muy desencaminado...
Fazir al Jamal, Yusuf ibn Khalim. Sus nombres fueron pronunciados y un siervo les abrió la puerta desde dentro dándoles paso en lo que parecía un salón del trono propiamente dicho. Al fondo había varios hombres de armas, con escudos al pecho en lugar de una cruz, pues Elois había previsto que no parecieran cruzados quienes los recibían.
- Sed bienvenidos nobles arabes.
Replicó Elois con su dulce voz afrancesada. Reluciente con un traje azul y blanco de seda los esperaba, también su pelo azabache estaba recogido por una red de oro en un moño, una pulsera de origen andalusí adornaba su mano diestra mientras que varios anillos lo hacían en la otra.
La ventrue se elevó gracil como una mariposa del trono en el que estaba recostada, luego miró friamente a sus caballeros, a ambos lados, y no hizo falta más palabra, estos desaparecieron por unas puertas situadas a ambos lados detrás del trono.
Quedaron pues a solas en el salón con la duquesa, quien avanzó hacia los sarracenos con paso firme y majestuoso, una reina en la noche se postraba ante ellos.
- Si habeis traido la paz con vos así permanecereis y con ella partireis de mis dominios.
Sus palabras no eran una amenaza, sino cordialidad, frases idénticas eran la recepción de sus invitados.
Yusuf-Ibn-Khalim - November 6, 2005 01:34 AM (GMT)
Actuais, o dejamos que actuen los haceres de aquellos diablos árabes?
Una sonrisa afloró, casi imperceptible, en los labios de Yusuf-Ibn-Khalim cuando escuchó aquel noble -¿franco?- y enseguida transmitió aquella frase, si es que se podia hacer de manera socarrona en la comunicación mental, hacia Fazir.
Tanto Fazir como Yusuf sabían de antemano que era descortes hacer un acto contra aquel, y que quizás estropearan la coartada que podría tener la Duquesa ante los ojos de mortales.
Demasiadas veces es salvada la estupidez
Simplemente fue una reflexión mental de Yusuf.
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Ignorando lo acontecido, y sin mostrar tensión, pero si distancia fueron los árabes téstigos del protocolo existente, sin fallar en la etiqueta estricta que era muy propio de un sassánida, saludaron con misma amabilidad recibida a Pier. Así, dejaron que pasaran los actos hasta ser presentados ante la presencia de la Ventrue.
Imponente. Muy pocos Ventrue eran los que hacian coincidir su ego con su clase.
- Shalam Alikum, Duquesa, como Hijos de Haquim, te presentamos una vez más, nuestros respetos y la inquebrantable palabra de que la paz está con nosotros.
Fue Fazir quien habló esta vez, tras hacer el gesto árabe de la entrega de paz.
Yusuf el hechicero, hizo el mismo gesto.
- Shalam Alikum, Duquesa. Shalam Alikum en vuestras palabras vienen a significar "Que la paz reine sobre vosotros, o en esta casa" . Son palabras que como nuestra Voz, Fazir-Al-Jamal ha dicho, demuestran nuestras intenciones, y como nuestro pueblo ha sido siempre de paz.
Yusuf, viejo, y fiel a su estílo. Arrogante, bellaco, pero siempre con clase y moderación, y más ante la casa de una Ventrue que sabía imponerse, incluso ante el árabe. Aunque sabía que su señor, por sus 300 años de más, no sería tan impresionable, pues ya él en sí era muy imponente.
Elois D'Umbrelle - November 30, 2005 12:19 AM (GMT)
Elois se aproximó gentil a los dos sarracenos, su faz era cordial, su mirada astuta y sus gestos atendían a noble cuna adornada con la sensual gracia propia de una dama erudita y astuta como lo era la Ventrue. Sonrió, no por sorna sino por simpatía.
- En ese caso monsieur Yusuf-Ibn-Khalim, debo dedicaros el mismo saludo.
Se paúsó, midiendo con puntualidad inglesa los tiempos para reflexión, desairada y apoyada en una reverencia emulando la arábiga, replicó con picaresca.
- Alikum Shalam.
La duquesa cambió el orden de las palabras, tal vez a drede, tal vez por casualidad, pero en ningún caso había desdén en sus actos.
Al momento extendió su mano ante ella, mostrándoles la sala ante ellos, como una simple guía, mostrándoles el camino.
- Si son tan amables, síganme.
Así los instó a seguirles con la particularidad de no dar nunca la espalda a sus invitados, no por precaución o desconfianza, pues cortesía hubo en todas sus formas más ingeniosa se las arregló para emprender el camino al mismo tiempo que los sarracenos, pero siempre con su diminuto pie una cuarta por delante de éstos.
En el transcurso hasta un aposento más recogido, los assamitas tubieron el tiempo preciso para juzgar a su anfitriona, cortés sin duda, rebosante de hospitalidad y con una gracia sublime, propia de la mismísima reina de Francia.
Una vez en su destino, un pequeño bastión musulmán se abrió ante ellos. Lámparas moriscas atenuadas iluminaban pobremente una estancia estampada con alfombra andalucí, varios cojines en el suelo, una pequeña mesa de ébano labrada más un pequeño tapiz retratando lo que sin duda parecía Madinat Al Zahra.
Pobre mobiliario, pero la duquesa no gustaba de tener más de lo preciso y al tiempo que resultaba pobre en cantidad lo era rico en calidad, recreando y recongiendo nimios valores de la cultura musulmana.
Su anfitriona se situo ante ellos y en un abrir y cerrar de ojos cruzó sus piernas con agilidad pasmosa reposando su delicado cuerpo sobre uno de los cojines. Una vez en el suelo invitó a los sarracenos a hacer lo propio, gesto que acompaño con un:
- Por favor.
En un suave frances y secundado con sus dos brazos extendidos, acogiéndolos en su regazo.
Cuando ya estaban todos en el lugar convenido, los siervos tras las puertas cediendo el protagonismo a los cainitas, la dama tomó el protagonismo una vez más.
- Gracias por acudir a mi llamamiento con preestreza, mas espero que la política de mi señor no enturbie para nada el debenir de nuestras relaciones.
Su señor era Geoffrey, Ventrue como ella, aunque su predisposición en la corte la había dejado en una postura bien distante al príncipe. Ese era el momento de procesar las inquietudes de los assamitas.
Yusuf-Ibn-Khalim - December 22, 2005 10:15 PM (GMT)
Yusuf-Ibn-Khalim no podia dejar de admirar la presteza con la que actuaba su amfitriona, y agradeció toda la cortesia que le daba la joven franca. Quizás habían nobles a quienes aún podía tratar. No estaba todo podrido en estas tierras, sin embargo, se guardó. Podia haber la forma, el cascaron, pero el interior ser falso.
- No es con vos el agravio, si bien es cierto que vuestra opción fuera la de enfortecer vuestro señor en todo momento, a mi me da de más admiración, pues a pesar de la discrepancia protegeis con celo el honor de vuestro clan. Y os aseguro que eso lo admira el Clan Assamita. No temais pues agravio con vos, buena dama, aunque de serle sincero, si estamos contrariados con su señor.
Y el viejo hechicero, sonrió a la Duquesa.
- Y sabiendo que fuisteis vos quienes protegió del discurso de mi señor, Fazir-Al-Jamal, pidiendo clemencia por nuestro hermano, el agravio con vos no existió. El Clan estará siempre contento con su respeto y entendimiento, y no somos los hijos de haquim de olvido fácil.
Yusuf sabía que el hecho de haber pedido clemencia en público por el vasallo assamita no dejaba de parecerle una estrategia. Pero ante todo, estaba el honor del clan, y el no dudar de una intención, aun sabiendola.
FDI: Ya que Fazir está desaparecido, si no te importa, obviamos que ha venido. No hace falta de modificar las intepretaciones, pero hagamos como si no viniera. También pido mil perdones por haber tardado 20 dias en responder, sin embargo, jornada de examenes...
Elois D'Umbrelle - December 22, 2005 11:11 PM (GMT)
Cuando el assamita mencionó a Geoffrey una mueca en el rostro de la Ventrue fue la réplica que encontró.
- En cualquier caso espero no malinterpretaran mis intenciones, lamentándolo mucho su alteza no muestra el trato que alguien de su posición debiera mostrar a cainitas tan honorables y respetables como los assamitas.
Se sonrió ella misma como si hubiera hehco un chiste. Mas no dio tiempo a repsuesta retomando ella misma la conversación.
- No deseo llevarles a engaño, pero me temo que la actitud de su alteza es algo tan atroz como salvaje, equiparable a la actitud de los francos en su Tierra natal, monsieur Yusuf. Me temo que deberemos pulir su tacto un poco, mas Elois D'Umbrelle, si lo permite, hará las veces de anfitriona para vos en París, como en su día Hiel lo hiciera en Hispania.
Una mirada profunda y enigmática, transparente y a la vez tan siniestra que unas palabras amortiguaban promulgando mayor incertidumbre si cabe al assamita.
- En primer lugar, monsieur Yusuf, querría que me expusiera las quejas de su clan con tal de encontrar una solución.
Sonrió con dulzura, sospechaba que la Gran Corte era un punto de inflexión destacado, mas su evidencia era tal que cabía obviar el tema en cuestión propiamente.
Yusuf-Ibn-Khalim - January 18, 2006 10:52 AM (GMT)
¿Quejas? La primera queja que podía pasar por la mente del hechicero era su propia estancia entre francos, carentes de honor y asesinos. Si algo le había enseñado las cruzadas es que los francos no eran de fiar, tanto mujeres como hombres, a pesar de ello, Elois d'Umbrelle podría ser una excepcional aliada
- Duquesa, que vos sea mi cicerone en París será un auténtico placer y un honor
Palabras medidas que encerraban bastante significado, y más dichas con cara de amabilidad. No le guardaba rencor a Elois, de hecho, le resultaba paradójico que la Ventrue hubiese defendido y condenado a la vez a Hassam. Durante unos segundos el sassánida reflexionó, puso sus brazos en la espalda e hizo una reflexión en voz alta
- Como bien sabrá, Haquim no fue el asesino que muchos afirman, fue juez e imparcial ante los conflictos en la Primera Ciudad. Se podría tomar que el juicio al reo Hassam, hemano de sangre, sin la presencia de su señor y primogénito: Fazir-Al-Jamal, fuese un insulto hacia nuestro clan. No obstante, conocemos las leyes que acatais en París, y las respetamos, no nos consideramos ofendidos.
Mentira
- Debeis saber, sin embargo, que esperamos que cuando ocurra un caso similar, causado por un vástago de otro clan, las medidas sean las mismas. En el caso contrario, si será tomado como una ofensa grave
¿Grave? ¿Sólamente grave?
- Nuestra intención no es insultar ni cuestionar la autoridad de su Majestad. Esperamos que el ser que contrató a nuestro hermano sea capturado y confiese, para lavar así la imagen de nuestro clan
Palabras duras, refinadas, pero en ningún momento ofensivas hacia Geoffrey, o al menos eso parecía.
Elois D'Umbrelle - January 29, 2006 12:24 PM (GMT)
La ventrue no pudo más que reír desairada: "cicerone", era un concepto simpático y en ningún momento esperaba agraviar la relación con el sarraceno, en estos tiempos la relación entre ambos clanes desaconsejaba la situación.
Era impensable que Elois patrocinase a un sarraceno en París, las ingeniosas palabras del assamita habían puesto en un serio compromiso a la ventrue, claro que la dama D'Umbrelle tenía muchos recursos para intentar salir al paso.
Miró profundamente, con ojos de admiración a Yusuf, sin recalar en la postura enmudecida de Fazir, quizás el primogénito estuviese evaluándola...
- Vereis monsieur Yusuf. No hay nadie más honrada en París que Elois D'Umbrelle al escuchar vuestras palabras, pues en ellas reconozco el honor y la gracia que me concedéis, y no encontraría más júbilo en mi haber que el representaros e instruiros, pero no hasta el privilegio de considerarme "Cicerone".
Miro levemente a Fazir al tiempo que se pausaba.
- Pues pese a mi valía he de reconocer que monsieur Fazir Al-Jamal resulta un excelente guía y patriarca para vos y por ende para vuestro clan.
Concluyó con una sonrisa pícara, desairada para aliviar cualquier tipo de tensión, pues sabía que debía andar con pies de plomo con los sarracenos.
- No está en mis planes ocupar su puesto.
Con esa argucia esperaba salir airosa de la encerrona, mas le complació ver que aquel sarraceno era conocedor de la cultura occidental aún cuando esta se remontase a otros tiempos, tiempos romanos, mejores tiempos.
Nada más lejos de la realidad el que la ventrue concluyese el alegato, pues todos saben que cuando la Maestra habla ejerce su labor sin tregua, versada es en la oratoria y tenía un nexo de unión para desviar la conversación sutilmente hacia donde le interesaba.
Casi por sorpresa esgrimió una mueca en el rostro, afable como siempre en la carismática franca y prosiguió excavando en la anécdota interpuesta por Yusuf, donde hallaría su filón Elois.
- Además, he de rehusar la comparación con cicerone, pues me hallo más ilustrada en Lucio Anneo Séneca, por expansión me considero una diplomática y por alusión nos encontramos esta misma noche caballeros.
Ya había establecido el nexo y reconducido la conversación hacia donde quería.
- Y creo recordar que Séneca era natural de Corduba, ciudad que por casualidad regenta y gobierna con suma sabiduría Hiel, de quien quería hablaros esta noche caballeros.
El halcón, el depredador, podía oler la incertidumbre en sus presas, el desconcierto de no saber por donde saldría Elois ni lo que exactamente buscaba, pero con cada palabra de la suave voz de la ventrue, se extendía más y más su cerco.
- Hiel, es un ejemplo de caballerosidad y honor, un excelente gobernante a mi juicio y que también es un hijo de Haquim como habéis aludido monsieur. Por contra me siento algo disgustada en cuanto al transcurrir de los acontecimientos parisinos.
Elois sonrió, pero esta vez forzada, pues la tristeza abanderaba su mirada, la doncella de las mil caras y experta en millares de sonrisas, empezaba a desplegar su amplia gama de posibilidades.
Se mostró más seria, comprometida con la causa assamita.
- Caballeros, entiendo su postura y tanto ustedes como yo nos hallamos en una situación comprometida, quizás la mía más allá de la vuestra, por difícil que parezca, mas espero que acepten mis disculpas como cainita, como franca y como Ventrue por el modo en que ha sido llevado todo este asunto.
Se pausó de nuevo, no quería empalagar con sus dulces palabras a los assasyn.
- Hice todo aquello cuanto estuvo en mi mano por salvar la existencia de Hassam, pero no fue suficiente, sé que para vos fue un duro golpe, pero desde mi posición lo fue mayor, tanto como la impotencia que siento, que sentimos...
Miró de nuevo a Fazir, luego a Yusuf, al tiempo que acortaba las distancias sobre el cerco que tendía.
- Pero añorar el pasado no sirve de nada, al menos no le servirá a Hassam y tampoco a nosotros, sin embargo, les haré una pregunta.
El primer envite.
- Se que es algo comprometida, y de no querer responder no tienen porqué hacerlo, pero es una duda que me surgió la pasada noche en que se reunió la Gran Corte. De sobra sé las diferencias existentes...
- ¿Consideran más capacitado a Geoffrey o en contra Alexander, les sugería mayor sobriedad?
Y así llegó la gran pregunta de la noche, por el momento, aunque algo dilucidaba que no sería única.
Yusuf-Ibn-Khalim - January 29, 2006 03:43 PM (GMT)
El Assamita arqueó una ceja y sonrió, la Duquesa había esquivado con un hábil "regate diplomático".
- Duquesa, de todas formas, sería un honor para este recién llegado de las tierras de la media luna que vos me tuviese en mente a la hora de poder mantener una charla sobre las costumbres francas y las árabes. Podeis llamarlo un intercambio cultural, amenizado por supuesto por té del valle del Indo.
¿Aprender sobre los bárbaros francos? Antes preferiría aprender de un chacal del desierto. Sin embargo, en un nido de víboras había que apostar por la víbora que nunca pasaría hambre...
- Y, por cierto, disculpad si me equivoco, ¿no fue Lucio Anneo Séneca aquel que instruyó al emperador Nerón? He leido ciertos textos en mi estancia en Al-Andalus de este insigne estudioso romano.
No se equivocaba, Seneca fue el mentor de Nerón, aquel déspota que mando perseguir a los cristianos y que, igualmente, hizo que este muriese bebiendo cicuta.
El cariz de la conversación cambió, por un segundo haberse adentrado en el terreno de la filosofía había evitado incidir en el principal tema que a ambos sarracenos les había hecho llegar hasta la villa de Montparnasse.
Ante las palabras de Elois, Yusuf adquirió la más seria de las imágenes, con su mano derecha acariciando suavemente su elegante barba rojiza, no iba a creer al 100% a D'Umbrelle, solo un loco lo haría, sin embargo, notaba en ella cierta franqueza. O era sincera... o mentía como una bellaca, y bien, además.
- Estimada Duquesa, no he tenido el honor de conocer al Señor Alexander, por lo tanto, esta pregunta tendrá que contestarla mi señor.
La cabeza del sassánida se giró hacia su señor y en un delicado árabe le invitó a participar en la conversación
- Saïd...
Elois D'Umbrelle - January 30, 2006 02:49 PM (GMT)
Sonrisa seguida de observación y un leve asentir de mentón, en efecto Séneca fue tutor del emperador Nerón, lo que Elois no tenía claro era si tanto Yusuf como Fazir habían captado el mensaje oculto en sus palabras, la ventrue no había elegido a Séneca al azar. Quiso dejar entre ver cierta analogía entre ella y éste, donde Geoffrey podría desempeñar el papel de Nerón... La ventrue no estaba dispuesta a acabar abocada al suicidio, aunque sospechaba que Roma (París), ardería y seguramente los cristianos (lobos) serían los culpables del adebacle político que suscitaba la tenue fibra que sostenía la estabilidad del gobierno parisino.
Fazir, debía hablar, ella no lo interrumpiría, simplemente esperó en silencio cual aprendiz.
Fazir-Al-Jamal - February 2, 2006 10:00 PM (GMT)
-Dar mi opinión sobre la capacidad y eficacia de Su Excelencia Geoffrey Du Temple, teniendo en cuenta el tiempo en que ha ejercido, se me antojaria una imprudencia, pero simplemente dando una humilde opinión de la capacidad de su Excelencia, sería oportuno recalcar que logró suplantar a Alexander en su puesto, sin embargo, eso no da prueba alguna de su eficacia. Para aventurarme en dar una respuesta, diría que Alexander era un gran soberano, sin lugar a dudas con mayor capacidad que su Excelencia, aunque no puedo juzgar si en sus primeros años como soberano Alexander era mas eficaz que Su excelecia
Elois D'Umbrelle - February 2, 2006 10:25 PM (GMT)
El patriarca había dicho mucho pero en el fondo nada, guardándose de mojarse en la pregunta la recorrió de uno a otro lado mareándola para finalmente dejarla libre. Tampoco fue una sorpresa, mucho menos tras contemplar Elois el despliegue dialéctico empleado en la corte.
Ella sonrió.
- Teneis toda la razón Lord Fazir Al-Jamal.
En sus palabras tampoco se hallaría mayor alusión a la pregunta propia, seguiría el camino trazado por el sarraceno.
- En cuanto a mi convocatoria, desearía pediros consejo, pues uno de sus consanguíenos, Hiel, señor de Cordoba me tiene en un compromiso.
Los labios se juntaron pero quedaron sellados largo y tendido antes de iniciar la exposición completa de los hechos.
- No sé si lo sabrán o no, pero desde tiempo antes de la batalla en las Navas de Tolosa, parte de mi ejército Franco se encuentra en Iberia apoyando la Reconquista Cristiana y con ella a mis aliados cainitas.
Los miró a ambos, de sobra sabía que no les era agradable esa noticia.
- También guardo una excelente amistad con Hiel, quien en numerosas ocasiones me solicitó la retirada de dichas fuerzas, mas ahora lo hace con gran intensidad y no hay noche en la que no levante con la incertidumbre de un nuevo presente proveniente de Al Andalus.
Un leve carraspeo.
- Por un lado, Hiel promete una nueva alianza además de multitud de presentes, pero por otro lado no puedo retirar todas mis fuerzas sin suscitar posibles rupturas en mis alianzas, mas ahora que preciso del apoyo lasombra.
El rostro de Elois denotaba pesaded.
- Ese es mi dilema y esperaba que su sapiencia fuera conmigo a fin de iluminarme en la decisión.
Era evidente que aquella cuestión encerraba algo más, ¿pero lo captarían los eruditos sarracenos?... o debería profundizar más...
Yusuf-Ibn-Khalim - February 2, 2006 10:39 PM (GMT)
Interesantes palabras, palabras que encerraban bastante. Fruncir el ceño fue un acto automático con las noticias de que aquella franca proporcionaba fuerzas militares a los infieles cristianos que querían recuperar lo que creían suyo y que hacía siglos que estaba en mejores manos.
- De todos es sabido que la tierra debería ser de quien la cuida, no de que quien la maltrata. Supongo que vos es consciente que cuando nuestro pueblo llegó a las tierras del difunto Don Rodrigo, la llamada Hispania no era más que un aglomerado de bárbaros que no sabían cultivar los bienes de Allah. Nosotros hemos proporcionado medios y hecho que la semilla del Gran Padre sea desenterrada, como podrá entender, este humilde mesopotamo no ve con buenos ojos la Reconquista
Yusuf estaba bastante indignado, a sus ojos Al-Andalus había crecido en 5 siglos más que en todo el tiempo anterior, no fue dificil patear el trasero de los visigodos. Ahora, los bárbaros querían volver, indignante.
- ¿De cuantos hombres se tratan Duquesa? ¿Un centenar? ¿Un millar? Perdonad, lo indiscreto de la cuestión, pero el grosor del destacamento puede ser un tema fundamental.
Fazir-Al-Jamal - February 3, 2006 05:49 AM (GMT)
Fazir se veia pensativo, y el problema planteado por la dama, no era para menos. Responder a aquella pregunta llevaría a un problema, el tratarse de un consanguineo incluia una falta de objetividad necesaria, y evidente. Acaso deseaba Elois respuestas evasivas...
-Mi único consejo- Fazir miró a Yusuf- y no es mi intención desdecirte, es, si usted, mademoiselle desea pactar con Dios y con Satan, -haciendo referencia a los nombres que ustedes les dan- si quiere evitarse tener un problema con ambos, debería elegir el lugar en que deberían estar sus lealtades.
Fazir se quedó pensativo, una vez mas, su rostro parecía catatonico, y sin dar respuesta, casi dando un salto, Fazir volvió a pronunciar palabra.
-Permitame la indiscreción de hilar mas profundo en la telaraña de nuestras conclusiones. ¿Por que necesitaria usted mademoiselle, una alianza con los Lasombra?
Elois D'Umbrelle - February 3, 2006 10:51 AM (GMT)
Una respuesta similar a la dada se esperaba en el seno del castillo, la duquesa y sus ambiciones, por otro lado la pregunta de Yusuf, podría parecer inapropiada al tiempo que sorpresiva, pero obtendría respuesta, aunque no del todo exacta.
Elois miró primero a Yusuf. Comprendía sus reproches igual que estaba en ocnsonancia con sus aseveraciones, sin embargo la política no tenía porqué ir unida a la razón, esa ocasión era así como muchas otras. El apoyo se prestaba a los cristanos por motivos políticos no por sintonía con su causa. En cierto modo Elois sentía predilección por Hiel, por la cultura árabe, pero nunca dejaría tales pesquisas se interpusieran en el camino de sus aspiraciones políticas.
Respondería a Yusuf en primer lugar.
- Hasta el encuentro en las Navas de Tolosa, logré reunir una hueste considerable, partiendo de Francia un contingente cercano a los cuarenta millares de soldados dispuestos a defender la causa de Dios. De sobra sabrá que Al-Násir quedó sumamente sorprendido, tanot como su ejército por la bravura de los francos.
Sí, Elois empleó bravura para surprimir una realidad: barbarie.
Habló muy seria, dispuesta en su papel diplomático, para luego centrarse en Fazir y ceñirse a éste. Suspiró antes de hablar.
- Mis lealtades están divididas, primeramente ligadas a una alianza sellada años atrás, luego hacia la simpatía que me procesa Hiel y sus promesas.
Hizo ademán de tragar saliva, algo innecesario pero que la otorgó el tiempo preciso para una medida pausa.
- Mi alianza con el clan Lasombra afecta directamente a la política franca. De sobra estarán al tanto de lo ocurrido en el sur y de como fuerzas aragonesas prstaron apoyo a Sclaramonde, debo lidiar en la misma circunstancia.
Tampoco había dicho mucho, si los lasombra apoyaron a Sclaramonde mediación suya o se retiraron por ella, o quizás... puede que nada ambas cosas hasta el punto de gozar de un completo apoyo por parte de los íberos que pudiera suscitarle ventajas políticas desde el sur del País, si querían saber algo deberían profundizar más...
Un breve carraspeo, reclamando la atención nuevamente sobre si para sacar de las posibles relfexiones suscitadas en los sarracenos.
- Por otro lado, Hiel me asegura que podré contar con los servicios de Assasyns en mis fines políticos...
Y su voz se apagó, no había pasado mucho desde el "juicio" de Hassam, la situación era muy delicada sobre ese punto.
Yusuf-Ibn-Khalim - February 3, 2006 06:55 PM (GMT)
El Mesopotamo miró interesado a la Duquesa, varios millares de hombres eran un grueso de hombres bastante importante. Los hermanos de Al-Andalus estaban siendo masacrados por las huestes de aquella franca, la cólera correría por las venas de Yusuf de no ser por la gran templanza y la experencia en lides políticas que el hechicero tenía.
Khalim guardó silencio cedió la palabra a su señor y compañero Fazir, todo un veterano en lides políticas y con varios siglos más de experiencia que Yusuf.
Yusuf miró a Fazir, los jóvenes estaban bastante molestos, pero, por todos era sabido que un buen contrato no sería rechazado por un buen hijo de Haquim. Sin embargo, si querían su colaboración deberían exigir protección, la población de Assamitas de la ciudad era reducida, no estaban las cosas como para reducir la población en misiones suicidas, ni mucho menos.
Fazir-Al-Jamal - February 4, 2006 06:28 AM (GMT)
-Lo que Hiel le promete, espero que sea apreciado por usted, Duquesa, porque, en caso de que lo necesite, contaría con el apoyo de los assamitas de París de considerarlo necesario.
Elois D'Umbrelle - February 4, 2006 12:43 PM (GMT)
Coros de música celestial entonaron la melodía que Elois deseaba escuchar, Fazir había dictado un principio de acercamiento, tímido pero válido en cuanto parecía dispuesto a entablar un acuerdo.
Discretamente vislumbaron una tímida sonrisa sobre la blanca barbilla de su anfitriona, aunque en su mirada había preocupación reflejando el grado de incertidumbre con el que el sarraceno sumía a su anfitriona.
Finalmente, la ventrue dignificó su pose, realzando su figura altiva aunque sobria.
- Les propongo una decisión salomónica, algo con lo que todos ganaríamos.
Miró profundamente, con la fuerza característica que la mirada de los océanos le proporcionaba.
- Podría retirar la mitad de mis efectivos sin levantar mucho recelo en mis aliados lasombra, alegando el regreso a casa de las tropas al concluir el tiempo en que prestaban servicio. De tal modo, Hiel lograría un respiro para rearmarse.
Elois calló mientras observaba tranquila la reacción que suscitaba su ofrecimiento hasta que finalmente alcanzó e interrogar en post de una respuesta que se demoraba en demasía.
- ¿Que les parece?
Yusuf-Ibn-Khalim - February 5, 2006 05:24 PM (GMT)
El mesopotamo observó atento las palabras de la franca. Al fin había enseñado las garras. Sin embargo, a Yusuf se le antojaba bastante corta la oferta.
- Es una generosa oferta, Madmoiselle D'Umbrelle. Una oferta que mi señor considerará, claro está.
Khalim miró a su señor. Estaba claro que la oferta era bastante corta, además aun quedaba suelto el tema de Hassam. Si el Visir no sacaba el tema del fallecido guerrero, el hechicero si lo haría. Aún no se había hecho justicia, la justicia del clan reclamaba venganza a quien traicionó al joven guerrero.
Fazir-Al-Jamal - February 6, 2006 07:22 AM (GMT)
La prudencia era amiga de Fazir, y el tiempo, lo era de todos en la habitación.
-No quiero ser marcado de descortes Duquesa- dijo Fazir- pero un trato de este tipo requeriria que lo medite por un tiempo, por esto, preferiria darle una respuesta mañana por la noche, de no haber ningun inconveniente por su parte.
Elois D'Umbrelle - February 6, 2006 07:25 PM (GMT)
El sarraceno se negaba a aventurar una verdadera postura, ún ataque de cobardía no tenía lugar a esas alturas y tras la celebración de La Gran Corte, pero Elois aceptó la respuesta de Fazir con un leve asentir de su cabeza.
- Esperaré vuestra respuesta pacientemente Lord Fazir, es previsible una reflexión ante el compromiso que os planteo y por tanto creo consecuente el plazo de una semana cuanto menos.
Sonrió.
- Además añadiré la retirada de diez millares de mis hombres de Iberia como acto de buena Fe.
En verdad Elois ya había anticipado todos los movimientos y sus fuerzas se estaban retirando hacia los Pirineos a marchas forzadas, la maniobra comprendía parte de un plan estratégico cuyo fin era Toulouse, algo que por su puesto los assamitas desconocían...
- En otro orden de acontecimientos y para que el acercamiento entre nuestras culturas y linajes sea mayor me comprometo a revisar minuciosamente el proceso que originó la trajedia que afectó a Hassam.
Ojos brillantes, mirada fugaz, era obvio que no había concluido.
- También quisiera aunar los lazos entre nosotros con una propuesta de colaboración mutua con tal de encontrarnos mejor preparados para afrontar los cambios y peligros que se nos avecinan.
Aún brillaban sus ojos, irradiando como soles.
- ¿Que les parece esta propuesta?
Fazir-Al-Jamal - February 7, 2006 08:58 PM (GMT)
Fazir estaba encantado, y no se lo haría saber a la Ventrue, desfortunadamente, le parecia una mujer amable, pero estos asuntos hacían que debiese actuar de forma imparcial.
-Muy bien, su propuesta es muy generosa, antes de una semana, tendra nuestra respues Duquesa- dijo Fazir-
Yusuf-Ibn-Khalim - February 9, 2006 09:43 AM (GMT)
Lejos de lo agradado que Fazir estaba, Yusuf no se encontraba tan interesado por la oferta de la Ventrue, algo tramaba, si necesitaba el apoyo de los Hijos de Haquim, debería asegurarse que nadie volviese a intentar jugar con ellos, jugar como jugaron los francos con Hassam.
El gesto del hechicero era bastante serio, meditativo, había estado escuchando las últimas frases ente su señor y la Duquesa, había decidido no intervenir, dejarles hacer, al fin y al cabo, él no era político, su campo era las ciencias... pero había algo que no encajaba, algo le decía que de firmar un pacto con D'Umbrelle, más de un Assamita saludaría al sol como hizo Hassam... así que, la decisión de meditarlo de Fazir le pareció lo más acertado
- Entienda, Duquesa, que es una decisión de gran calado que no se puede tomar a la ligera. Como en el juego del ajedrez, debe meditarse antes de mover una ficha y calcular las repercusiones. Aun así, reitero mi agradecimiento por su generosidad en la oferta
¿Generosidad? ¿A caso estaba esa palabra en el vocabulario del clan Ventrue?
Elois D'Umbrelle - February 9, 2006 08:42 PM (GMT)
Como correspondía al gesto de una reina, la ventrue aseveró majestuosa, asintiendo las palabras que le propiciaron sus dos invitados. Gestos pausados y tranquilos realzaban la grandeza de quien perfectamente podría haber desempeñado aquel papel en sus días mortales, el de reina.
- Desde luego, caballeos, pero recordad que la generosidad de Elois D'Umbrelle sólo parte de aquella previa que tuvieron al concederme acudiendo a mi reclamo, del mismo modo que no son muchos quienes la gozan como tampoco es perenne.
Ya lo había dicho todo, los assamitas leerian entre lineas fácilmente la caducidad de la oferta, si pasada una semana no tenía respuesta, expiraría el tiempo de espera.
Una sonrisa sutil, cortesana, medida lo justo para desviar la atención de sus propias palabras suavizando su propio significado no fueran los sarracenos a tomarselo a mal o por un ultimatum, pues la dama era demasiado sutil para lanzar ultimatums alegremente, simplemente exponía coherentemente sus preocupaciones, no estaría a la espera de una respuesta toda su vida inmortal.
- Bien caballeros, por mi parte concluyeron las alegaciones, si no desean nada más de vuestra humilde servidora creo que podríamos dar por zanjada la velada, comprendo que tienen muchas obligaciones, ambos.
Y mucho en que pensar y a lo que responder...
Elois esperaba sobria en su asiento arábigo, por llamarlo asiento, pues escasamente se trataba de un cojin, ciertamente de la mejor calidad deseable, pero un cojin después de tdo, insólito para los francos, para los nobles, un detalle que la ventrue esperaba fuera de agradecer como todos sus esfuerzos por la decoración del salón en previsión de sus especiales huéspedes.
Yusuf-Ibn-Khalim - February 11, 2006 06:58 PM (GMT)
Una ofensa, ¿a caso quería D'Umbrelle forzar a que el visir tomase una decisión precipitada?.
- Tendrá una respuesta, tanto si es positiva o negativa la obtendrá dentro de una semana exactamente, no debe dudarlo ni un solo segundo.
El gesto de Yusuf era un tanto desconfiado, era la hora de preguntar algo que estaba dudando desde hacía unos días
- Le doy las gracias por acojernos en un entorno tan agradable, sin duda, su fama de hospitalidad es bien merecida.
Elois D'Umbrelle - February 14, 2006 05:37 PM (GMT)
Elois asintió con la cabeza, concediendo su gratitud al comentario del sarraceno, pues empeño ponía en ello.
- Os lo agradezco sumamente noble Yusuf, pero un anfitrión es tan bueno como sus invitados y he de reconocer que ustedes son exquisitos, más que la mayoría de cainitas de París que han puesto sus pies en mi morada.
Sonrió cortesmente, le había dado la vuelta a la tortilla para devolver el cumplido.
-Ahora, en base a esa hospitalidad, ¿hay algo más que pueda hacer por ustedes?.
Una mirada furtiva dejaba entre ver, que su hospitalidad se podía extender a París en general, se ofrecía indirectamente para cualquier cosa que precisasen, siempre y cuando estuviera a su alcance.
Fazir-Al-Jamal - February 21, 2006 05:03 PM (GMT)
-No, por esta noche no hay nada mas que pueda hacer por nosotros Duquesa, pero esperamos pronto reunirnos con usted, y llegar a un acuerdo favorable para ambos, ya que evidentemente su buena voluntad para este asunto llevará un trato a buen puerto- dijo Fazir, esperando para ser escoltado por algun criado de Elois.
Elois D'Umbrelle - February 22, 2006 06:06 PM (GMT)
Dicho y hecho. Las puertas se abrieron y Pier apareció para escoltar a los huéspedes hacia la salida. Elois se puso en pie rápidamente haciendo gala de una agilidad y elegancia certeramente atribuida a ella. Del mismo modo, elegante y sublime, despidió a sus invitados que se perderían segundos más tarde por el intrincado laberinto de pasillos que poseía el castillo guiados por el buen Chambelan.
Una vez abandonaron el refugio Elois acudió a la torre donde los vio alejarse también de sus dominios, allí en soledad, resopló descargando la tensión acumulada por el encuentro con los sarracenos.
- Alea Iacta est- Procesaron sus labios, mientras su mirada se perdería en el firmamento dispuesto sobre su cabeza en aquel negro manto que era la noche.