View Full Version: Del encuentro de lejanas gentes

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Title: Del encuentro de lejanas gentes
Description: 6 de agosto de 1225, judería


Ermengol lo Salvatge - October 24, 2005 08:57 AM (GMT)
La urbe de los francos era ciertamente un populoso amontonamiento de gente. La actividad nocturna era notable, aunque carente de la alegre festividad de las villas occitanas. En París más bien se palpaba en el ambiente la inseguridad de quienes tienen por cierto que es la noche el amparo de crímenes y otros peligros. La gente llevaba a buen término sus quehaceres con apresurada precaución.

Acabado de llegar, terminando así su largo viaje, Ermengol volvía a sentir la desagradable sensación que le producían las ciudades, artificioso logro de la decadente sociedad humana; cubil de crímenes, miseria, enfermedades y... al menos eso... concentración de posibles presas. Más aún a sabiendas que en esta debería pasar bastante tiempo y que mucho debería recorrer sus calles en los próximos tiempos.


Recordando los términos de el encuentro largamente previsto lo Salvatge se dirigió hacia el centro de la ciudad, deseoso de encontrar por fin un sentido para guiar su vengativa cólera. Estaba en la ciudad que odiaba, la ciudad de la gente que odiaba. E iba a encontrarse con un árabe. Era una extraña jornada.

El posadero le indicó la dirección a los médicos de la judería no sin mostrar cierta sorpresa. El hábito franciscano era para Ermengol una excelente cobertura que le ahorró muchas preguntas y explicaciones durante el largo viaje. Era no obstante algo poco habitual que un fraile minorita se aventurara hacia las callejuelas de los judíos y en plena noche.

- Urgentes necesidades del abad...

Confiaba enterrar con esta frase la incipiente curiosidad que podía haber nacido en la cabeza del posadero. Así lo confirmó el descuidado asentimiento del barbudo villano.


No fue muy largo el recorrido hasta la casa de la medicina. Un edificio muy sólido y bien acabado, que destacaba por ello entre los cercanos. Estrechas madrigueras humanas... descuidadamente amontonadas para satisfacción de cualquier depredador encerrado entre las mismas murallas.


Con cierta tensión Ermengol arieteó la puerta con el picaporte.

Yusuf-Ibn-Khalim - October 24, 2005 10:29 AM (GMT)
Se abrió la mirilla, dando a ver los ojos de un árabe joven.

Jasser, quedó algo contrariado al ver la figura de quien llamaba a la puerta. No era judio, pero tampoco caballero, ni cruzado, ni lo úbicaba como un habitante franco.

Algo desconcertado, y con un francés horrible, se dirigió hacia el receptor.

- Porque llamais a la noche. Nadie disponible aquí.

Su señor le había pedido expresamente, que sólo abriera la puerta a los judios que le reclamaban, que no abriera nunca a otro que antes no dijera quien era, y consultara con su señor. Estaba dispuesto a hacerlo.

Jasser Ben Malik esperó respuesta, de manera muy desconfiada.

Ermengol lo Salvatge - October 24, 2005 10:55 AM (GMT)
Ermengol observó con hastío la reserva de su joven interlocutor.

La resolución del largo viaje podría demorarse ahora por las sutilezas de las relaciones sociales. Sin duda alguna la vida de la bestia del bosque no requería de tales molestos artificios. Nunca acabaría de acostumbrarse a las fórmulas...

Haciendo gala de su intachable árabe (*) confió encontrar la positiva respuesta del joven portero. Si el conocido de su maestro estaba en la casa debía saber identificar el forastero que llegaba a su casa esa noche, envuelto en un hábito franciscano y hablando un dialecto de los hijos de Alá;

- Que Alá sea con vos y vuestra casa. De lejanas tierras del sur vengo a encontrar al médico de esta casa, cuyos pasos lo han llevado aquí también de muy lejos.

Y prosiguió con un francés un tanto cojo;

- Mi maestro es fra Aribert d'Aigües Mortes.


La sutileza jamás fue una virtud de Ermengol. No tenía tampoco gran interés en mejorar sus dotes al respecto.


(*) FDI: Ermengol habla un árabe andalusí perfecto, cosechado durante sus campañas mortales en la frontera catalano-andalusí, como era habitual entre los cabecillas almogávares.

Yusuf-Ibn-Khalim - October 25, 2005 10:23 AM (GMT)
Tras unos dos minutos, la puerta se abrió. El joven árabe saludó a la manera sarracena al individuo, pues no sabía otra.

- Saïd, a quien busca por ahora no se encuentra , si espera una hora, el Emir Yusuf-Ibn-Khalim dará acto de preséncia- le contestó en el árabe persa-.

Jasser, sin esperar la reacción del joven franciscano volvió a tomar la palabra repetidamente.

- Si desea de entrar en la blibioteca para amenizar la espera, o de pasar al salón, dónde tendrá lo que desee y este a nuestro abasto. Saïd, lamento que haya venido en mala hora.

Ermengol lo Salvatge - October 25, 2005 11:38 AM (GMT)
- Esperaré a vuestro señor.

Respondió en árabe Ermengol, sin mayores florituras, mientras se adelantaba para cruzar el umbral e internarse en la casa judía.

- Si me mostráis la biblioteca la demora será más llevadera.


Pese a la espera agradeció lo Salvatge que la realización de la entrevista fuera una simple cuestión de tiempo. El cazador és rico en paciencia.

Se decidió a ojear la biblioteca en búsqueda de algun tomo que pudiera ser de su interés.

Yusuf-Ibn-Khalim - October 25, 2005 09:03 PM (GMT)
Una voz, grave, autoritaria, pero a la vez relajada se escucho a las espaldas del franciscano.

- Sí, si se pregunta si estos libros de trobadores occitanos són de su maestro, está en lo cierto. Me pregunté siempre, que es lo que atrajo a los francos a hacer una 4a cruzada contra territorios propiamente cristianos.

Hubo una pausa. Sufiente para dejar que el Gangrel se girara

- Su maestro fue un gran sabio de la naturaleza, pero no dejaba de estar ilustrado amando su tierra, y por ende, su cultura. Muy pocos de origen cristiano, saben tratar por igual a un sarraceno, que a un cristiano. Curioso pueblo, el de los occitanos. Lógicamente eso ocurre cuando prefieres la espiritualidad y el misticismo del paganismo, y simplemente adoptas la filosofia que más te conviene, no conviertiendo la religión en causa fanática.

No esperó en ningún momento que el gangrel entendiera sus palabras. Por más sabio que era el maestro del mismo que estaba presente, y aunque era cierto que era muy respetuoso, era un franciscano que todo y conocer a aristoteles, se habia centrado en la naturaleza de las cosas, abandonando así el mundano mundo de la larga retórica, y de los sofistas. Y más cuando la retórica árabe que no trataba ningún asunto, era suficientemente superior a la retórica griega.

Así pues, fue directo a lo que el gangrel seguiría.

- Sois señor, de allí? O fueron otros los pasos que os llevaron a manos de Fra Aribert?

Yusuf sonrió. Ahora venía la acción.

- Espero que tengais buen motivo, para destorbar mi estudio, pues de pocas veces hay tiempo libre en tiempos oscuros. Os aseguro que si no sois el aprendiz de fra Aribert, sereis... ceniza. De lo contrario, séreis bien recibido. Siento desconfiar, pero todo depende ahora de tus palabras, joven guerrero.

Ermengol lo Salvatge - October 25, 2005 09:47 PM (GMT)
Jamás deben olvidare las advertencias de un sabio franciscano... A la mente de Ermengol acudieron las descripciones de Aribert sobre la ostentosa personalidad del árabe. Venía ya lo Salvatge aconsejado para retener los impulsos... de otra forma esas primeras palabras del mago hubieran terminado en sangre.

No era estúpido Ermengol como para menospreciar la fuerza de su poderoso contertulio... pero una bestia herida ataca, y si debe en ello encontrar la muerte gustosa y orgullosa la busca, cuidando de llevarse con su fin una honda herida en su rival. Fácil, pues los sonoros pasos de ese torpe individuo habían alertado sus sentidos de caza con gran antelación.

Esas son cosas que jamás entendería esa carne de ciudad... Abandonaron los caminos de la naturaleza hace tiempo y sus verdades les son ya olvidos lejanos.

- Si os reputáis de estudioso entre los vuestros sabréis bien que nosotros no nos molestamos en cruzar una ciudad por una estupidez... vengo de las tierras catalanas, y fue en Occitania donde encontré a mi maestro.

Ermengol observó el grave rostro de su interlocutor con natural sobriedad... al fin y al cabo el que es fuerte acaba con el débil o no lo hace porque le interesa... pero lo de andarse con artificiosas retóricas no lleva sinó a uno de los finales anteriores, tal es la ley del mundo a la que incluso ellos se acaban sometiendo. Las palabras no le impresionaban al Gangrel.

- Puedo encontrar el honor, la vida y la muerte en muchos sitios. Si he venido aquí es porqué mi maestro, quién conoce mis profundas cuentas a saldar con los francos cruzados, hacia aquí me encaminó. No soy un poítico, soy un cazador. Tengo entendido que nuestros caminos pueden cruzarse en una misma dirección en esta ruda ciudad.

Yusuf-Ibn-Khalim - October 26, 2005 11:00 AM (GMT)
Así pues, su viejo conocido y amigo Fra Aribert ya le reclamaba el favor prestado. Calmar y domesticar en la urbe a un perro salvaje. Demasiado irascible, demasiado imprevisible.

Yusuf avanzó un paso, poniendose erguido con el cayado con el que superaba su cojera. Preparó su sangre, y usó de sus poderes para bajar de generación, concentrandose unos breves instantes. El hecho de que aquel gangrel fuera tan imprevisible hacia prepararse al hechicero. Hablaba como un guerrero, no como un cazador. No era como su maestro, un franciscano enamorado de la naturaleza y guardian de ella. Destellos de ira, de furia veia en sus ojos.

De todas maneras ya estaba seguro que era él. Se hubiera relajado de ser otra situación, puesto que desde la ejecución de Hassam, muchos serían los que podrían ahora intentar eliminar el clan assamita de la ciudad. Se alegró pues de que fuera el aprendiz d'Aribert.

Notó el gangrel algo más serio al hechicero, obviando determinadas questiones, fue directo y conciso.

- Y decidme cachorro, como vas a saldar cuentas cuando andas ciegamente, sin conocer que es lo que te rodea, con tu nublada visión en tierras inhóspitas poco puedes hacer salvo de morir con el honor de la estúpidez.

Temió que sus palabras humillaran demasiado al gangrel hasta hacerle entrar en frenesí, pero quería saber hasta que punto era capaz de cabalgar a la bestia. El franciscano ya le había avisado cuando hace relativamente poco de que era un gangrel algo excepcional en orgullo y de carácter, ya que de vuelta de las tierras àrabes habló con su amigo occitano que conoció en Jerusalem.

Si había de escoger un clan, quienes más respetaba el Assamita, era el clan Gangrel, y el clan Brujah. Los grangel por su nobleza extrema. Los Brujah, por que les quedaba aun atisbos de la antigua erudicción y nobleza.

Ermengol lo Salvatge - October 26, 2005 11:32 AM (GMT)
- No es por otro motivo, noble señor... que me dirijo a vós, pues tengo por sabido que sois hombre de nobleza al gozar de la confianza de fra Aribert.

Respondió Ermengol, sin voluntad de esconder cierto fuego en la mirada y poniendo émfasis en el calificativo... sin grandes esperanzas de que su "docto" interlocutor comprendiera en que sentido lo pronunicaba. las garras del Gangrel le presionaban con furia los músculos de las manos.

Volvió a colocar el tomo que tenía entre manos en su hueco en la librería. Con voz más ronca prosiguió en andalusí;

- Me sorpende que estupidez os parezcan el orgullo y la voluntad del que muere luchando contra un mayor enemigo.


El hastío de la jornada hacía mella honda en Ermengol, deseoso de resolver ese encuentro y abandonar la casa de medicina. Con evidente impaciencia terminó su intervención el almogávar;

- Aribert, quién cuenta con mi inquebrantable fidelidad y respeto, me aconsejó vuestra amistad... acaso debo dudar de mi maestro? pues yo respeto con ardor a aquellos que lo merecen. Sois vós uno de estos o tan solo usáis de palabras y pensamientos para alargar conversaciones sutiles?

Yusuf-Ibn-Khalim - October 26, 2005 12:46 PM (GMT)
Primera embestida. Primer control. Este gangrel sabia encontrar nimias unas u otras humillaciones. A pesar de toda la tensión creciente, Yusuf ya empezó a entender porque su amigo gangrel lo había escogido para educar. Habían cosas que escapaban aún así a su comprensión, pero a medida que iria conociendo al gangrel quizás comprendiera más aquella extraña situación.

Realmente, des de que había pisado tierras cristianas, todo era extraño, sin embargo, estaba altamente preparado.

Lentamente dejó de pensar en ello, y observó la situación, quizás era momento de evitar la tensión. La estrategia que tenia guardada el hechicero para ganarse el respeto del gangrel pasó a ser secundaria, había el gangrel sin querer, acertado en como hacer picar al assamita.

- Si me desea acompañar- El sabio viejo hizo una señal hacia el franciscano, ademán de que le siguiera.

---

Llevó al cachorro de su amigo hacia su estudio. Austero, aunque bien decorado. Esperó a que se aposentara.

- Es acción estúpida todo aquel que pierde la vida en la guerra, pensando en el honor que le producirá la batalla, si antes no conoce sus posibilidades de crecimiento. Así pues, mal será aquel guerrero o general, que sin estar preparado se lance en una batalla.

- Así pues, dejate de aires de grandeza, y aprende a ser más cauto. No ajusticies cuando no está en tu mano, si en un futuro puede estarlo.

Sin duda, el diverso choque de filosofias, haría que un assamita como Yusuf, adquiera nunca como aprendiz al gangrel, sin embargo, el franciscano d'Aribert, le reclamó el favor prestado, obligandole a jurar que hiciera de guia ahora que estabá él en París.

No tenia más remedio, y al fin y al cabo, el gangrel tenía su éstilo. Era aceptable.

Ermengol lo Salvatge - October 27, 2005 11:27 AM (GMT)
Las nuevas palabras del iraniano agradaron a Ermengol, con la inevitable sensación de haber cruzado un río que el assamita le había presentado. Siguió el Gangrel a su interlocutor y se sentó ante su invitación, esforzadamente dispuesto a escucharle y recuperando mayor serenidad en esa conversación.

- Esas fueron palabras que oí de fra Aribert, y a ellas me sometí no sin interiores reservas viniendo hasta esta ciudad.


Las ganas de abandonar ese laberinto urbano fueron amordazadas, aunque pese a recuperar cierta confianza en su interlocutor no podía evitar la inseguridad que le producían relaciones humanas como esa entrevista, a las que poco o nada estaba acostumbrada.

- En vos busco el conocimiento de estos lares... y el conocimiento de sus gentes y de las que han dejado de serlo para ser como nosotros. Mi nombre es Ermengol y mis convicciones y deseos son firmes.

Yusuf-Ibn-Khalim - November 6, 2005 10:53 AM (GMT)
FDI: Sento la trigança

DDI:

Hubo un silencio. Para el hechicero, no era un silencio tenso, a pesar de que no podia dejar de estar en una total guardia. Aquel gangrel era intempestuoso, podia tanto relajar los ánimos, como mostrarse irado, y la aura que desprendia Ermengol demostraba una clara inestabilidad.

- Amansa tus sentimientos, noble gangrel. Una béstia deja de ser cachorro cuando sabe amansar su ira, para aplicarla cuando debe. Ahora, no es momento de usarla, pues escuchas a quien es el amigo de tu mentor.

El iraniano siguió observando al gangrel. Esperando a que este reaccionara al fin, y se relajara.

- Es superior aquel que olvida los prejuicios y el racismo, imperantes en todos los pueblos. Cuando quieres saber de sus gentes, es trabajo de sacar todo nuestro odio fuera para evitar que ello influya en nuestro estudio. Yo mismo soy cainita antiguo, y aún así se que odio a los francos. Os diré pero, que los prejuicios en pos de los francos, suelen ser mucho más ciertos que el del pueblo sarraceno.

- De todas maneras, cual es tu procendencia, porque ese odio a los francos como creo que me transmites, y que conoces de ellos?

Ermengol lo Salvatge - November 8, 2005 01:30 PM (GMT)
Serenado por la honestidad de la conversación Ermengol no ocultó una expresión de cierto alivio mientras se acomodaba en una postura más relajada. Confiando en la guía de su maestro y en su instinto, no dudó en contarle parte de su génesis al iraniano:

- Mi odio hacia esta gente del norte es profundo y fundado. Nací en las tierras del conde-rey de Barcelona, y como es propio de tantos humildes de la frontera de las tierras catalanas con el Islam me convertí en un almogávar, guerrero de los bosques y azote de los infieles.


Ermengol había amado esa forma de vida... la melancolía sacudía su espírtu al pensar en esos tiempos. Su nueva no-vida, que tanto había mermado otros antaño fuertes sentimientos de mortal, no había sin embargo logrado oscurecer este. Tras una breve pausa prosiguió;

- Somos guerreros fuertes, sabios y audaces en la campaña como no hay otros, tan fieros y valerosos en el combate que nuestros enemigos temen nuestro nombre. Nuestro señor Pedro, a quién el Papa llamó "el Catòlic" para luego aborrecerlo, apreciaba estas virtudes, como las habia apreciado su padre. Cuando el estandarte de oro y sangre del conde-rey parte a la batalla los almogávares siempre formamos sus líneas más leales y terribles.
Acaso conocéis la guerra de Occitania? El Obispo de San Pedro envió allí huestes bajo el símbolo de la cruzada para matar herejes. A su llamada solo acudieron los francos, pues no hay otro motivo para esa guerra que la ambición de los rudos señores de estas tierras hacia la rica y bella Occitania.
Mi señor se enfrentó a los cruzados, y los almogávares lo acompañamos como siempre hicimos, al campo de batalla. En Muret caímos en desgracia, y nos venció el caudillo de los francos, el cruel señor de Montfort. En Muret fui capturado, pues cuando infantes y caballeros ya abandonaban la lucha yo y los míos cercábamos a nuestro señor, hacia quién cabalgaban tantas lanzas francas.


otra pausa y la voz del Gangrel se apagó visiblemente, más lejana que triste;

- Ellos eran muchos y nuestro señor les mostró su identidad alzado sobre su montura, desafiando un destino inevitable con bravura y coraje. Allí caímos todos bajo las lanzas francas... menos yo. Se me reservó como obsrevaréis, otro final...

Yusuf-Ibn-Khalim - November 15, 2005 11:07 PM (GMT)
Largos eran los conocimientos de Yusuf-Ibn-Khalim, pero poco había odio hablar de los reinos cristianos occidentales, en especial los de la peninsula, ya que por cuestiones de interés intentó conocer al cultura occitana, para saber que envidiaban los francos.

Todo era impreciso, conocimientos vagos, sin sentido unos con otros, y ahora su naturaleza pedagogica cambió por la absorbente, aquella que queria saber. Y queria conocer los reinos cristianos, y ese Gangrel era una respuesta a su curiosidad.

- Vengo de la lejana Persia, y se me es dificil de seguir tus palabras. Caminos desconocidos, y necesito de andar tras ello para entender las metas de las que hablas. Conozco de los hermanos de Al-Andalus, historias, leyendas, y alguna que otra sabiduria sobre el lugar soberano donde están, pero a pesar de que puede ser consciente de que reinos hay, que pueblo es el catalán? He oido tambien de los temibles almogávares, pero quienes son? Y aunque quizás no entienda del todo vuestro sistema feudal, que es un conde-rey?

- Son questiones que me gustaria de comprender, para luego yo, explicar sobre que te conviene en las noches de los francos.

Era una extraña conversa. Jamás había notado tanta aceptación por parte de un cristiano como la que estaba dandole el gangrel. Siempre había comprendido y apoyado al clan gangrel, pero que un guerrero que había vertido sangre sarracena le impactaba que estuviera suportando la situación.

Yusuf, simplemente lo encontraba irónico, pues hacia ya que el sentimiento de odio existia, pero sabía que era discernir entre los cristianos. Y no odiaba a los cristianos, sino a los cruzados, y a los francos.

Ermengol lo Salvatge - November 21, 2005 10:39 AM (GMT)
Semejante alúd de extrañas preguntas desconcertaba al seglar franciscano. No era él hombre de letras, aunque sí letrado y en en cierta medida instruido por gracia de su respetado maestro. No entendía mucho de leyes ni de libros, y sus conocimientos habían sido humildes y no obstante mucho mayores a lo requerido por un guerrero almogávar.

Deseoso no obstante de encontrar misión o designio en esas tierras se apresuró a contentar al docto musulmán con lo que de andar por el mundo había conocido, apoyándose en las pocas artes liberales que habíale enseñado su preceptor minorita (FDI: "minorita" significa franciscano):

- Si eso deseáis oír en mis posibilidades os contentaré, pues soy una bestia del bosque y no una rata de biblioteca. Son extrañas dudas las vuestras... catalanas son las genes que viven en ambas vertientes de los Pirineos y hablan en la lengua de dicho nombre, semejante en muchas cosas a las demás hablas vulgares que he podido conocer salvo la de los infieles andalusíes, pero más próxima al occitano que a ninguna otra pues somos pueblos hermanos.

"El conde-rey es nuestro señor, quién lo es como conde en las tierras del Principado de Catalunya y como rey en las tierras del Reino de Aragón, que se extienden en el interior mientras las primeras lindan con el ancho mar."


Ermengol hizo una de sus habituales pausas turbadas para proseguir con menos ánimo y cierta deriva;

- Pedro, a quién llamaban el Católico era el Conde-rey. Su linaje ha gobernado los condados catalanes desde que se pierde la memoria de las gentes. Pedro era un grandioso caballero, bravo y valeroso como pocos en la batalla. Lo acompañé en muchos combates... de las Navas salimos como héroes cristianísmos, pero de Muret salimos derrotados y herejes.

"Ahora el Conde-Rey es un niño, su hijo. Solo Dios o el Destino saben qué será de esta herida corona que honró con valentía de guerrero mi perdido señor..."


"Me alegra más el corazón hablaros de mis gentes, los almogávares. Pues fuí y soy antetodo un almogávar, ni la sangre que ahora debo encontrar en otros cuerpos me apartará de mi ser, pues no hay forma de vida más digna de orgullo que la que yo aprendí entre los míos."

"Los almogávares somos guerreros. La batalla es nuestra vida y el combate nuestro interés. No respetamos menores ideales que los de servir a nuestro señor, si es noble de merecerlo, y de luchar por nuestra propia supervivencia; no pueden haber motivaciones más naturales."


"Vivimos en los bosques y las montañas, siempre allí donde se confudnen las tierras de los nuestros y las de nuestros adversarios y jamás donde no hay enemigo. Nuestra vida es un enfrentamiento constante contra las taifas infieles que se extienden al sur de los dominios cristianos. Somos los guerreros más fieros y valerosos, pues el campo de batalla es siempre la tierra que estamos pisando."

"Toda mi vida he combatido los infieles andalusíes al grito de "Desperta ferro!". Cuando las llamas surgían del hierro almogávar el enemigo sabía que debía enfrentarse a una nueva sangrienta contienda de la que su enemigo jamás se retiraría. Por mis méritos me convertí en Almogaten, e incluso fuí Adalil en Muret, cuando todo lo perdimos."


PS (FDI): Tanto almogávar ("el que hace campañas militares") como almogaten (oficial de infanteria) o adalil (un grado de oficial superior) son vocablos de orígen árabe bien fáciles de identificar por parte del musulmán Yusuf. Seguramente fueron los musulmanes víctimas de los almogávares quiénes empezaron a darles estos nombres, y entonces ellos, que por su peculiar ocupación guerrera estaban familiarizados con la lengua y el mundo andalusí, los acabaron adoptando hasta hacerlos propios.

Yusuf-Ibn-Khalim - December 11, 2005 02:02 PM (GMT)
Quedaron bien zanjadas las dudas del hechicero, donde curiosamente, un gangrel le había dado a entender mejor a las tierras cristianas, que cualquier noble Ventrue versado en ellas.

Estúpidas, eran las historias de los cristianos. Razonamiento de béstias, de señores sin honor, sin sentido. Como toda aquella corte. Como todo des de que había pisado tierra franca.

No pudo dejar de acarear una carcajada, a pesar de que la noble etiqueta del sassánida la arregló.

- Curiosos sois los cristianos, que pasais de heroes, a herejes.

Era una frase simple y lapidária.

- Unos usan a Diós para conseguir territorios, no negaremos que entre los nuestros se hable de lo mismo, pero siempre se lucha contra otro Diós. Os hace inferiores, cuando luchais por territorios cristianos, en nombre de Diós.

Dejó pasar un momento, esperando la reacción del almogávar.

- No os habéis dado cuenta de quien es vuestro enemigo en la perdida de vuestro Conde-Rey? Són los Nobles Cristianos, que usan de su pueblo como peones para su poder, y engañan y envilecen el honor de vuestro Diós. Al fin y al cabo, no se lucha por convertir, sino por tierra.

Volvió a soltar una risotada, esta vez con superioridad manifiesta. Como quien poseia una verdad, e intentaba que el otro la descubriera.

- Decidme, quienes son de vuestros enemigos, los árabes quienes defienden de su territorio, o los Francos, quien os lo usurpa a costa de llamarvos herejes?




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