Title: Paseando a M. D'Umbrelle
Description: 31 de julio A.D. 1225
Elois D'Umbrelle - October 23, 2005 10:52 PM (GMT)
Sobre la media noche llegaba a las puertas de la morada de Don Alvaro, Espada de París un majestuoso carruaje guiado por seis bellos corceles blancos.
Una vez detenido, bajó un hombre con manto negro y cruz blanca cruzándolo, se trataba de un caballero hospitalario que sin más dilaciones tendió la mano hacia dentro. Descendió una bella doncella, altiva y majestuosa bajo unas vestimentas propias de la misma Blanca, pues blanco también era su vestido, apenas escotado y con varias lineas de faldones en su culminación, escasas eran sus joyas, tan sólo un relicario de plata colgando de una menguada cadena del mismo metal, una sortija con un grabado en plata idéntico al de las puertas que había en la carroza.
Ambos caminaron hacia la Sphairistería, la dama primera, con paso firme, el caballero detrás, solo adelantándose a ésta para llamar a la puerta. Por la seriedad en sus rostros acompañada de un silencio sepulcral parecía que iban a un funeral propiamente dicho.
Al instante la puerta se abrió y D'Artois presentó a su señora.
- Elois D'Umbrelle, duquesa de Orleans, desea ver a Don Álvaro Castellar.
El siervo siempre atento los condujo de inmediato al recibidor propio para la ocasión, donde ambos, hombre y mujer, nobles, ghoul y vampiro, esperaron pacientemente respuesta por parte del anfitrión.
Alvaro Castellar - October 24, 2005 10:44 AM (GMT)
Tan pronto como fue avisado, Jean Claude fue a recibir a los invitados, a los que saludó con sincero júbilo.
-Querida duquesa bienvenida sea, -dijo inclinandose- es un placer volver a verla, a mi señor le agradará mucho el que halla podido acudir tan pronto. Y maese D'Artois, bienvenido sea usted también, siempre es un honor recibir a un cruzado bajo este techo.
-Por favor acompáñenme, tenía un salón preparado para vuestra comodidad, mientras acudo a avisar a mi señor.
El senescal guió a la pareja de invitados a través de la Sphairisteria hasta llegar a la susodicha estancia. Elois reconoció de inmediato la sala, era la misma habitación en que su anfitrión la había recibido la última vez, solo que con un sútil cambio: la luz que iluminaba la estancia era ténue, como había modificado la duquesa mientras esperera a Alvaro. Jean Claude se había percatado entonces de ello y preparó la estancia para que fuera de completo gusto para la invitada.
Fuera de ese detalle, todo seguía igual, la decoración era sencilla pero elegante, adornando las paredes numerosas estanterías con manuscritos varios, escudos de armas, y por supuesto, el fresco que tanto gustaba al señor. Frente a los invitados había dos comodas butacas ante una mesa sobre la cual había varias copas y una jarra de plata llena con vitae fresca por si los invitados estaban sedientos.
Jean Claude los instó a ponerse cómodos, mientras él acudía a llamar a su amo. Cerrando las puertas tras de sí, se apresuró a subir al segundo piso, donde se hallaba la biblioteca, lugar donde como cada noche, leía Alvaro algún texto tras levantarse. No se equivocaba, mas cuando llegó, su señor le esperaba de pie, arreglado y listo para recibir a los invitados.
-Buenas noches amigo mío, presumo que nuestra invitada ya he llegado.
El viejo senescal no pudo mas que sonreir.-Así es mi señor, están esperándole en el salón del primer piso.
-Bien, no hagamos esperar más a la duquesa.
-Si, mi señor.
Al poco, las puertas del salón se abrieron de nuevo y por ellas entro la Espada de París. Vestido con sus habituales ropajes de caballero, con su escudo bordado en el pecho y su magnífica espada en su cinto.
-Buenas noches doña Elois, muy agradecido estoy que halla podido acudir tan pronto a mi casa sabiendo lo apretada que es su agenda, no olvidaré el favor.
Luego se dirigió a D'Artois. -Buenas noches maese D'Artois, un placer volver a veros, como siempre lo es el volver a ver a un caballero cruzado con una nobleza como la vuestra.
Luego, Alvaro instó a sentarse a sus invitados y él se sintuó ante ellos.
-Bien, lamentó ser tan directo duquesa, mas como sabeis el tiempo apremia y no es momento ahora para una amigable charla aunque me pese.
-Por ello, me gustaría empezar cuanto antes con el quiz de la cuestión. Por supuesto, yo compartiré mi conocimiento con el vuestro. Así que antes que nada os diré, que tenemos una pista que podría darnos alguna vía para descubrir que pasó con el neonato de vuestro clan.
-Mas antes de entrar en detalles, si pudierais resumirme vuestros avances os lo agradeceré. Aunque no tengo mayor reparó en comenzar yo doña Elois, si lo preferís así.
Elois D'Umbrelle - October 25, 2005 10:10 AM (GMT)
La acogida del senescal fue gratamente recibida en el entorno de la ventrue que lo siguió junto a su leal cruzado, siempre tras ella, al igual que muchos cainitas lo hacían tras de Pier en su morada.
Cuando quedaron solos en la alcoba, Elois reconoció la estancia que noches atrás tuviera origen a su encuentro con Don Alvaro, mas no pasó desapercibido el detalle de la tenue luz, algo que sin duda agradecía la dama. Una dama sumida en sus cábalas intentando augurar el motivo de la entrevista, sus pensamientos queraon interrumpidos y postergados merced a su criado.
- Madame.
Reclamó la atención sonriente el cruzado, a lo que Elois centró su atención. Una de las estanterías que contenía emblemas de armas era el motivo. Ambos, tanto ghoul como vampiro observaban con detenimiento los emblemas de nobles linajes con una curiosidad sana y así los encontró Castellar cuando hizo acto de presencia para recibirles.
Elois y D'Artois saludaron cordialmente a su anfitrión conforme al orden en que éste se refirió a ellos. Después Elois tomó asiento, mientras que el ghoul permaneció con pose relajada tras su señora, salvaguardando las distancias que los separaban, ellos eran cainitas, él un siervo, no tenía derecho a parecer un igual. La ventrue no habló o dijo nada, no hacía falta, su criado estaba tan bien amaestrado como un perro lazarillo.
La duquesa escuchó las palabras del celote, consciente de la urgencia de la entrevista supuso que la Espada iría directamente al grano mas sus sospechas se hicieron realidad.
- El tiempo apremia Don Álvaro, cierto es.
Replicó con tono suave, compartiendo con éste la idea de franqueza. Permanecía aún sin relajar cuando se dispuso a proseguir tras el inciso.
- Don Álvaro, empezaré yo, no con ánimo de protagonismo, sino porque por desgracia poco es lo que pueda aportar. Vos pedísteis discreción y ello implica cierta demora con tal de no parecer forzadas las entrevistas.
Elois se pausó.
- No deseo excusarme y por ello os contaré lo poco cuanto he logrado.
- En el plazo de tres noches tengo concertada una entrevista con Don Máximo Constanza, pues el primero en desaparecer fue Carlos de Girona y han de contrastarse las turbias circunstancias de su desaparición.
- El dar con Goratrix de los tremere es algo complejo y pese que ando por buen camino, debo ir con pies de plomo realizando aproximaciones sin llamar mucho la atención. En igual condición se halla Don Miguel La Rosa, aunque espero tener una entrevista con éste antes de un mes.
La ventrue tenía el rostro caido y había tristeza en su mirada.
- Sé que es precisa la preestreza, pero en mi labor, la política cada cosa debe llevar su tiempo o levantará sospechas, mas no hay excusa en la demora y siento que en algún modo os he fallado, pues no tengo nada para vos en vísperas de la Gran Corte.
Y añadió un dicho encogiéndose primero de hombros.
- Mas las cosas de palacio van despacaio.
En vistas de las circunstancias Elois no se atrevió a preguntar por la información de Don Alvaro, o simplemente dejaría que surgiese per se en boca del brujah.
Y cuando parecía haber completado su alegato añadió.
- Oh. También hize mis averiguaciones, las cuales me atrevo a pronunciar en cuanto a las Sierpes. Podeis descartar su participación en el asunto.
Al menos tenía algo, y sonrió tímida al brujah.
Alvaro Castellar - October 26, 2005 12:12 AM (GMT)
Alvaro sabía de sobras que esa timidez era otra de las máscaras de Elois, pero no le importó. Costumbre, supongo. El caso es que como pensaba, el patricio no había obtenido mucho.
No la culpaba, ya que tenía razón. La tarea que le había encomendado llevaría tiempo y sabía que tardaría en dar frutos, pero tal como se estaban desarrollando los acontecimientos prefería escuchar ahora un informe incompleto que esperar a que estuviese finalizado. A veces, pequeños detalles marcaban la diferencia y aunque parecía que ese no era el caso, si había obtenido algo.
-En primer lugar, -respondió educado Alvaro- no precisais disculparos doña Elois. Comprendo perfectamente como funcionan las cosas en las cortes y se que llevan tiempo para que den los resultados apropiados. Mas en esta situación, prefería estar al tanto de todo por poco que fuese. Por eso os he citado aquí hoy.
-No os preocupeis y continuad con vuestra labor a vuestra manera.
Luego, respecto al restó pensó Alvaro, suponía que si se iba a reunir con Máximo para tratar sobre la desaparición de su vasallo, podía adelantarle algo.
-Respecto a vuestra citación con Máximo Constanza, decidle cuando lo veais que puede reposar tranquilo. El asesino de su vasallo ha sido atrapado y condenado, y que expondré los hechos acerca de esto durante la gran corte.
Por último, había mencionado a las sierpes..., no dudaba de la habilidad investigadora de Elois, pero con esos seres traicioneros y manipuladores alrededor nunca se podía estar seguro de nada...
-¿Decís que los hijos de Set están limpios de pecado en este asunto doña Elois?, por supuesto me fío de vuestra palabra, pero la verdad es que una vez enroscada, nunca se sabe cuando morderá la serpiente, así que ... yo no estaría tan seguro.
Elois D'Umbrelle - November 3, 2005 10:49 AM (GMT)
Elois no habló, simplemente miró detenidamente a Alvaro como si preparase sus palabras, aunque estas ya estaban bien mascadas antes de escupirlas por aquellos delicados labios carnosos. Por fin, rompió el silencio con una leve mueca a modo de sonrisa seguida de su suave voz en un correctísimo castellano.
- Don Alvaro, con vuestra venia informaré a don Máximo de todo cuanto considere oportuno, pues a fin de cuentas la investigación es secreta y considero que tla privilegio os corresponde sólo a vos y no a vuestra humilde sierva.
fdi :más que nada porque ya cerré el post con Constanza...
D'Artois situado tras su señora, permanecía quieto cual estatua, oyendo, viendo y callando como los superiores obraban y sobre todo su amada señora Elois, pues en secreto, en lo más profundo de su ser aquel ghoul sentía un amor platónico por la vampira que lo nutría de sangre, sin conocer claro, los entresijos del vínculo.
Elois prosiguió, afirmando rotundamente con su cabeza, antes de volver a hablar.
- Como os he dicho, los hijos de set han sido desestimados en mi investigación. El modus operanti no se les asemeja, los he sondeado a conciencia y considero que a priori no resultan la amenaza de facto que es el asesino, no poseen la astucia apropiada, no obstante como habeis expuesto nunca cabe desestimar nada por completo, aun así mi investigación seguirá otro curso.
Después de las palabras se recostó en el asiento con parsimonia y más relajada aventuró sus pasos siguientes.
- El clan tremere me es esquivo, tanto como Goratrix resulta peligroso, aunque no desestimo una entrevista con su gracia, sin embargo es Miguel La Rosa quien colma mis esfuerzos ene stos momentos, quizás para mediados de septiembre aproximadamente logre un encuentro casual, sin que este se percate de intencionalidad alguna por mi parte.
Sonrió, pues tímida solicitó una respuesta a su anfitrión.
- ¿Podríais comentarme más información sobre el Toreador?
Alvaro Castellar - November 3, 2005 03:27 PM (GMT)
Sonrió el español con el detalle del usó de su idioma de manera tan exquisita. La duquesa estaba llena de sorpresas.
Su firmeza en sus pesquisas sobre las sierpes acabaron convenciendo a Alvaro, al menos de momento... ; sobre el cometario de Maximo Constanza, tampoco es que quisiera adjudicarse el merito, al fin y al cabo había sido un trabajo conjunto. Supongo que los detalles bien podían esperar a la gran corte.
Finalmente, los comentarios sobre los otros dos cainitas que le tenían algo preocupado no eran muy concluyentes ni satisfactorios. Pero como ya se había mencionado antes llevaría tiempo. No importaba, era alguien muy paciente.
-Esta bien querida duquesa -dijo con gentil y resuelto tono-, dejaremos a la sierpe aparte, si como bien decís no están metidas en esto, así será.
-Respecto al tema de Goratrix y los Tremere, no os precipiteis. Ese individuo es un delicado tema a tratar y merece la pena, y la prudencia, el llevarlo con toda la calma posible.
-Sobre Miguel de la Rosa... -una inocente sonrisa brotó en su rostro- mucho me temo que poco puedo aportaros, precisamente por eso pedí vuestra colaboración para averiguar algo sobre su persona. Todo lo que podría deciros de la Rosa son cosas de dominio público, tales como su inquebrantable fé y su firmeza en sus doctrinas e ideales. Quiza en una próxima juntanza intente una conversación en profundidad con él, ya que hasta ahora no he tenido ocasión.
Elois D'Umbrelle - November 10, 2005 10:36 PM (GMT)
Las palabras que Alvaro pronunciaba parecían ser captadas a través del aire por la poderosa y penetrante mirada azul de Elois, después eran recogidas y asimiladas para emitir un juicio y posteriormente desplegar toda la faceta oradora de la ventrue. Así sería cuando sus labios quedaron separados, iba a responder.
- Goratrix y su Estirpe, son enigmáticos, misteriosos y hasta puede que peligrosos. No debemos olvidar como lograron su lugar en la Sangre. Lo tengo muy presente no os preocupeis don Alvaro.
Después resopló y trató de adoptar una pose más relajada, aunque algo angustiada.
- La Rosa, es una incógnita y muchas son las diferencias entre nosotros, es por ello que debo dedicar toda mi sutileza en el trato con el toreador. Soy consciente de su poderosa Fe, pero del fervor al fanatismo existe una línea muy delgada y nunca se sabe como actuará.
Por fin suspiró.
- Tranquilidad don Alvaro, la sutileza predomina en mis movimientos que resultan casi invisibles, incluso muestro cierta reticencia al principado para no levantar sospechas. Esa sea quizás mi mejor herramienta y así consiga mi propósito donde alguien como vos, todo honor y lealtad a Geoffrey no podeis llegar. Sin embargo como expuse hace tiempo, la sutiliza implica tardanza, debe hacerse despacio para no levantar sospechas.
Y diciendo esas palabras asentía con la cabeza. Al parecer todo lo que ella tenía que decir había acabado ya, por lo menos en lo referido al tema, a menos claro que la espada prosiguiese con el interrogatorio.
Alvaro Castellar - November 21, 2005 12:10 PM (GMT)
-En fin, como ya dije antes se que necesitareis tiempo, tomaros todo el que haga falta querida duquesa.
-Sin embargo, y ya que estais aquí me gustaría discutir otros temas, principalmente para conocer vuestra opinión acerca de estos eventos.
Cambiando de postura en su asiento, Alvaro entrecruzó las piernas y entrelazó sus manos con aire pensativo.
-Decidme doña Elois, ¿estais al tanto de los altercados en las posadas de la ciudad?, han estado ocurriendo numerosos incidentes ultimamente y casi carecemos de pistas, sin embargo, una revelación reciente nos ha puesto delante la posibilidad de que esto pueda ser una artimaña de los lupinos.
-¿Qué opinais vós?
Elois D'Umbrelle - November 29, 2005 10:44 AM (GMT)
La pregunta, el tema en cuestión, el insulso tema mortal cogió desprevenida a la ventrue que no había reparado en el tema más de lo preciso, sin embargo con la introducción en éste por Castellar era evidente que encerraba más de lo que a primera vista implicaba.
Frunció el ceño en su pálido rostro, mostrando su desconcierto y preocupación al mismo tiempo, Elois gustaba de ahorrar gestos y con aquel simplificaba su ánimo al máximo. Sus manos estaban entrelazadas sobre su regazo y ella quieta en una pose rígida, incluso podría dilucidarse tímida. Y así respondió con suavidad, la suya habitual al envite del celote.
- Don Álvaro debo indicar que esa cuestión sobre pasa mi conocimiento, no tengo una noción exácta del origen de tales disturbios, no obstante mi guardia, mi séquito y en definitiva mis intenciones son erradicarlo y por ello me he propuesto poner medios, no es conveniente que el ganado se exalpere más de lo necesario.
Se paró en seco.
- ¿Pero habeis mencionado los lobos?.
Uan frase enfática y formulada con especial interes, recalando un tono inqusidor y sorpresivo en la pronunciación de cada palabra, no siendo descortés, Elois jamás sería tan osada ante un primogénito, pero éste había puesto en liza a los lupinos, asociándolos con los problemas, sumándose a la intrusión tiempo ha en su morada. El asunto empezaba a cobrar un acelerado interés para la astuta dama, que ataba cabos y suposiciones a velocidades más endiabladas que su propia lengua serpentina.
Alvaro Castellar - November 29, 2005 01:06 PM (GMT)
El cambio de tema surgió el efecto deseado por Alvaro.
Era obvio que Elois no había preparado ensayo alguno acerca del mismo, y que por tanto tendría que improvisar sus argumentaciones sobre la marcha. Eso le daría la ventaja necesaria al celote como para ponerse a la altura de la duquesa en la conversación y sonsocarle más información de la que en principio diría tener.
Sin cambiar de postura ni alterar el gesto el anfitrión respondió a la invitada.
-Ciertamente imagino que no entendereis por que saco a alusión un asunto que en principio solo concierne a mortales, sin embargo hace dos días ocurrió algo que quiza demuestre que hay algo más detrás de todo esto.
Ahora intrigada, e interesada, en la nueva conversación, Elois escucho cada palabra del primogenito con atención.
-Vereis doña Elois, hace dos noches en la posada del cuerno rojo, ocurrió un nuevo altercado, en el que se vieron implicados no solo mortales, sino cainitas, y lupinos...
-Según parece, un hombre entró en el local y tras proferir insultos contra la plebe allí reunida estampó una jarra en la cabeza a uno de los vasallos de maese Ben Eleazar. Esto causo una enorme trifulca y el desconocido buscó refugio en el almacén del local lejos de las miradas de todos.
-Yo me hallaba en las cercanías y me enteré de lo que estaba sucediendo, siendo como era un refugio para cainitas decidí presentarme para bajar los animos.
-Mi sorpresa fue mayúscula al llegar y ver que el príncipe Geoffrey y su guardia se habían presentado en el local con el mismo motivo.
-Al llegar, su alteza me puso al corriente y empleó sus dones en el tabernero para discernir la localización del culpable. Hecho esto, me dirijí al almacén para apresarlo pero nada halle allí. Fuera quien fuera ya se había marchado, o eso pensé en ese momento.
-Sin embargo, más tarde en la concergierie Zack Thomas me reverlaría que el agresor era un lupino en forma humana.
Alvaro calló unos instantes mientras sus palabras hacían comprender a la duquesa acerca del porqué de este tema.
-Comprendereis ahora, el porqué he hecho alusión a este tema, en principio de menor importancia y porque estoy interesado en el.
-Seguimos desconociendo al lupino y sus motivos para hacer lo que hizo, pero estamos investigando si hay relación entre este altercado y el resto.
-Ha aquí la razón de mi pregunta doña Elois, por ello insisto en que si teneis conocimiento, no solo de las posibles razones para las revueltas en las tabernas sino de algún avistamiento más de licántropos fuera del bosque, o cualquier información que a bien podais aportar, os ruego que lo hagais.
Elois D'Umbrelle - December 17, 2005 03:02 PM (GMT)
Porqué le contaba aquello a Elois, que esperaba sacar Castellar a cambio, no entendía muy bien la estraegia del celote, pero pensó, quizás no halla estrategia en sus palabras, quizás la espada sólo buscase compartir información amistosamente.
La ventrue en su papel de indefensa y desoconocedora de los hechos decidió seguir con la interpretación, que a fin de cuentas no lo era tanto, sino su exageración.
- Pero Don Alvaro, eso que me comunicais es horrible, expusísteis vuestra no vida, al igual que nuestro querido Principe en búsqueda de un lupino... sinceramente me temo que no tendría el valor preciso para soportar un careo con una de esas fieras y mucho menos para hacerlas frente.
Detuvo su conversación unos instantes y prosiguió con el tono de preocupación más acentuado.
- Me avergüenza decirlo pero si yo me topase con una bestia como esas saldría corriendo, es por ello que me reconforta tener a alguien como vos en el puesto que desempeñais.
Y sonrió timidamente pues pronto adoptó su preocupación original.
- También os confieso que esta información me aterra, lobos en parís, en el mismo centro de reunión de cainitas, es cuanto menos preocupante, pero más me preocupa el motivo por el cual me lo habeis revelado.
Sus ojos se centraron en los del brujah con tal intensidad que parecían capaces de abandonar las cuencas que sus órbitas estallarían, pero nada de eso ocurrió, sólo era la penetrante mirada de la ventrue, que no tardaría en ser acompasada por sus estudaidas palabras.
- Suponeis alog que no os atreveis a confesarme aviertamente, ¿es acaso este el inicio de una guerra abierta?
La preocupación en su rostro era patente, tanto como la omisión por su parte de incluir información nueva en el asunto.
Alvaro Castellar - December 17, 2005 03:17 PM (GMT)
Una excelente interpretación, pero los problemas en la posada y los avistamientos de lupinos en la ciudad eran algo de dominio público por muy en secreto que se quisiera llevar, y dudaba en demasía que Elois fuera completa desconocedora de los hechos como pretendía aparentar.
¿Acaso quería sacar más información sin tener que aportar ella nada a cambio?
Podría ser bien posible, al fin y al cabo, los Ventrue escogían a sus vastagos principalmente por sus capacidades de oratoria, negociación y liderzazgo; y Elois, no era la excepción. Esto requeriría tacto y algo de complicidad...
-Me siento halagado por sus palabras duquesa, pero el cumplimiento de mi deber no me parece motivo de tanto elogio.
-Respecto a una posible guerra, nada puedo deciros de momento, pero no temais, pues dudo en demasía que algo así llegue ha ocurrir.
-Sin embargo querida duquesa, en lo que concierne a los lupinos poco puedo añadir de sus intenciones con mis conocimientos...
-Doña Elois, agradezco vuestra sinceridad, mas, es vuestra honestidad lo que busco.
Alvaro Castellar - December 18, 2005 12:58 AM (GMT)
FDI: gracias por el aviso meu, ya esta editado ;)
Elois D'Umbrelle - December 18, 2005 10:17 PM (GMT)
La intuición guió esta vez a la ventrue, la guerra era inminente, al menos si alguien no mediaba rápido, tendría que ponerse manos a la obra cuanto antes según podía dilucidar en las palabras de la espada. El simple hecho de afirmar rotundamente que un hecho así fuera impensable, daba pie en la mente de Elois a todo lo contrario, un puzzle cobraba forma y el pragmático diseño no era muy del agrado para la sangre azul quien adoptó una postura seria y comprometida con el brujah.
- Siendo franca don Alvaro, he de confesar que este asunto es sobrecogedor, y pienso llegar hasta el fondo de la cuestión, pues hace escasas noches la seguridad de mis dominios fue franqueada y temo lo peor, todos los indicios conducen a las fieras, es por ello que pienso recuperar mi antiguo refugio en la Isla, cuanto antes.
Al momento Elois recapacitó, o hizo ademán de ello, desde luego fue intencionado pues había dejado caer las frases a su antojo con intención de hacer mella en el también astuto interlocutor.
- En verdad, no lo haré de inmediato, pues ese hecho podría contemplarse como un signo de que algo no va bien en la ciudad para algunos cachorros y no es mi intención suscitar miedos o rumores, os rogaría que lo referente a mi traslado quedase entre ambos.
Y sonrió tímida, ya había realizado su jugada.
Aún en su papel de víctima lanzó una mirada astuta al celote, deslumbrante con sus ojos marinos, de esas que implican una acción inmediata lejos de toda teatralidad.
- Pero peinso averiguar todo lo posible sobre los lobos. Con vuestra venia desde luego, Don Alvaro.
Y quedó en silencio esperando respuesta, para que Alvaro condujera la conversación hacia donde gustase, quizás más temas, quizás no hubiera terminado, Elois, angelical e inocente yacía al amparo de la sombra de aquel imponente guerrero de la Estirpe.
Alvaro Castellar - January 17, 2006 01:22 PM (GMT)
Sin variar la postura, el celote recapacitaba sobre las palabras del patricio. Como le gustaba decir, él era un guerrero no un cortesano, y pese a haber aprendido a leer entre lineas a lo largo de los siglos, con adversarios como Elois no lo daba conseguido por más empeño que pusiese, lo cual era lógico.
La guardiana de la vía era más o menos tan antigua como él, y había dedicado su existencia a la política, la dialectica y los juegos de palabras, lo cual, era completamente opuesto al celote, maestro de armas y filosofía. Competir en territorio de la duquesa era inútil, no lograría extraer lo deseado, era como si Elois tratara de derrotarlo en un duelo a espada.
Sin embargo, si había cometido un pequeño desliz, afirmaba que habían invadido su hogar, más dadas las defensas de su castillo, Alvaro dudaba de sus palabras y tenía dos hipotesis. O bien ella misma había invitado al intruso y decía esto en prevención de que si fuera capturado no puediera ser desacreditada, o simplemente era un farol para parecer una víctima más y no tomarla en consideración, lo suficiente como para que pudiera actuar sin llamar la atención...
Ciertamente, no lo sabía y tampoco lo sabría esta noche. Insistir sobre el tema sería descortés, y llegado a un punto, hasta ofensivo. No cometería ese error, no con Elois.
-Umm, lo que decís es realmente inquietante doña Elois, mas no temais, la situación será prontamente resuelta.
-En fin, supongo que tendreis otras citas que atender, a no ser que querais quedaros algún tiempo más y disfrutar de la compañia de este caballero.
Elois D'Umbrelle - January 23, 2006 12:42 PM (GMT)
Elois sonrió, tranquila como un águila observa a su presa. Entendió que Castellar había terminado el interrogatorio y en cierto modo no había asunto alguno para seguir allí por parte de la ventrue, así que condescendiente replicó al celote.
- La compañia de Don Alvaro Castellar resulta siempre codiciada y preciada, y es en base al segundo calificativo que antepondré el bien de París al gozo personal. De sobra sé que sois alguien ocupado y no está entre mis deseos el ocuparos más tiempo del estimado, al menos, no esta noche Don Alvaro Castellar.
Una reverencia.
- Si me disculpais, partiré Don Alvaro Castellar.
Y concluyó la ventrue que partió con la venia del anfitrión para regresar a sus quehaceres cotidianos. Fueran cuales fueran para la ventrue...