Title: El hombre de la dama de hierro.
Description: 7 de Agosto A.D. 1225
Elois D'Umbrelle - October 23, 2005 11:35 AM (GMT)
Bajo prioridad expresa y en completo anonimato caminaba un hospitalario a pie por las calles de la Vile, cubierto su maduro cuerpo y rostro por ropas atípicas para un franco se adentró en la judería D'Artois cual espía rememorando hazañas pasadas en Antioquía.
Por suerte para él sabía com tratar a árabes y por ende a los sarracenos, también había estado en Ultramar y aprendido eincluso apreciado las costumbres lugareñas, por ello el miedo al fracaso era compensado con algo de confianza en sus experiencias pasadas.
Caminó con oscuras ropas disimulando su silueta por el barrio judío, tenía un destino y tenía una misión cuando interrumpió su paso golpeando una puerta sutilmente.
Yusuf-Ibn-Khalim - October 23, 2005 11:53 AM (GMT)
Se abrió la mirilla de la puerta, dando a ver los ojos de un joven árabe. Jasser Ben Malik obserbó detenidamente al hombre que golpeó en su puerta, y le sorprendió que no fuera ningún judio.
Con mucho recelo, con un forzadisimo francés, se dirigió hacia quién golpeó la puerta.
- Esta casa no existe por la noche. Marchese.
Jasser Ben Malik intuyó que si realmente era alguien que quería contacto con su señor, o con el Señor Fazir, previamente ya estaría preparado. Eran tiempos demasiado dificiles.
Elois D'Umbrelle - October 23, 2005 12:09 PM (GMT)
D'Artois no quedó extrañado en el comportamiento del casero, los judíos eran despreciados, usureros en su mayoría, los francos no les tenían mucho aprecio tanto menos como a la usura.
- ¿El nombre D'Umbrelle abrirá las puertas de una morada ficticia?
Preguntó con ironía, aunque su pregunta era retórica pues conocía la respuesta o eso pensaba.
Yusuf-Ibn-Khalim - October 23, 2005 12:35 PM (GMT)
La mirilla de la puerta se cerró, y unos segundos después se oyeron ligeralmente el abrir de unos cerrojos, para dar enseguida a abrir la puerta.
Jasser Ben Malik, un joven que aparentaba unos 20 años, de rasgos arabes y de bella planta, vestido con una parca túnica judia saludó al caballero.
- Saïd- Se dirigió hacia el enviado d'Umbrelle- espere aquí, enseguida reclamaré la preséncia de mi Emir Yusuf-Ibn-Khalim.
Dicho esto, de manera presta, el joven criado cogió una antorcha que iluminaban la austera sala de recibimiento. La sala estaba decorada con un estílo arabe que a cualquier cruzado le podría sonar a arte árabe persa, austero pero lleno y sin lujos.
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Tras unos minutos, apareció Yusuf-Ibn-Khalim, esta vez vestido con sus ropas nobles de sassánida, pues era lo mínimo que podia hacer para recibir a la casa d'Umbrelle con el protocolo y respeto que merece.
Yusuf dio un saludo árabe.
- Que vuestro Diós este con vos, señor- dijo pausadamente el hechicero- Siento que hayais sido recibido de una forma no adecuada- Yusuf sonrió - Pero corren tiempos donde árabes y francos se aprecian poco, y nunca sabes si una visita es amiga.
Yusuf se fijó en el emblema de los Caballeros Hospitalarios de San Juan, hecho que hizo algo más irónico para su interior el encuentro.
Dicho esto, señaló hacia la entrada del salón, un salón que ya gozaba de más lujo, aún a pesar de mantener la linea austera. Quizás para el franco lo que más chocara del salón árabe si jamás hubiera visto uno, fueron los cojines, y la mesa a la altura del suelo, con una gran pipa de fumar hachís, y un juego de vasos con un liquido de vapor de diversos colores. (Fdi: Te)
Esperó que se asentara, o se acomodara, y luego lo hizo el mismo mago.
- Bien, Señor, que trae a la casa d'Umbrelle a mi austera mansión.
Elois D'Umbrelle - October 23, 2005 12:55 PM (GMT)
D'Artois creyó estar una vez más en Acre, entre las arenas de arabia luchando en defensa de su Fe sobre las tierras de Ultramar. Pero si algo tenía aquel cruzado en su haber era la cortesía y el buen hacer, respetando tanto en Francia como en Arabia las costumbres.
Saludó del mismo modo al sarraceno, denotando algo de cultura, el emblema de los hospitalarios pudo vérsele pues mas esperaba que no fuera un problema y así no lo fue. Pese a leyendas y rumores, los árabes eran más educados y mcuho más civilizados si cabe que los propios Francos, Normandos o Castellanos.
Caminó junto a Yusuf, teniendo siempre presente el día en que conoció a la dama D'Umbrelle, cuando los cruzados barrieron al grito de "No hacer prisioneros" a los hombres de Al Nasir.
Observó con detenimiento el salón, una cachimba, te y varios cojines. Se deleitó con aquel cálido aroma que hacía tanto tiempo no degustaba.
No sin dificultad se acomodó en un cojín, sus huesos ya no eran los de un muchacho sino los de un maduro hombrre de mundo y pese a que sabía como acomodarse correctamente no lo pudo conseguir del todo por flata de flexibilidad.
Por fin, tras la tortuosa sienta, tomó algo de aire, siempre sonriente su rostro, quizás pidiendo disculpas por el comportamiento respondió al emir.
- Madame D'Umbrelle desearía acordar un encuentro con su gente.
Su gente, no era por desprecio sino por no saber como referirse sin ofender a los sarracenos, su educada pose y cortés comportamiento denotaba eso mismo.
Yusuf pudo ver en aquel franco algo distinto al resto, quizás algo de iluminación, puede que simple respeto o admiración, o la suma de todo que a fin de cuentas le hacían, distinto.
Yusuf-Ibn-Khalim - October 23, 2005 02:08 PM (GMT)
Entre los cruzado había dos clases de gente, aquellos grandes idealistas que se movian por su fe, y toda la púrria que simplemente buscaba una oportunidad de poder, tierras y dominios.
Un primer análisis del Caballero, le catalogaba en el primer grupo. Había aprendido de las tierras árabes, y pocos cruzados francos eran los que aceptarían con el respeto que aceptó el vasallo d'Umbrelle la morada del viejo Yusuf. Realmente, en todas las cruzadas, había una gran diferencia entre aquellos que marchaban, y aquellos que llegaban, pues al fin y al cabo, se acaban dando cuenta que sólo luchaban por piedras.
A pesar de que el recelo y cierta tensión podía haber, Yusuf intentó que no se notara, ya que mucho era el respeto que le había dado su invitado.
Yusuf cogió el recipiente que albergaba el te árabe, puso en una copa algo lujosa dentro de la austeridad, y acercó la copa a la zona de D'Artois. Posterioremente se sirvió a si mismo, esperó a que la nube de vapor saliera, y dio un ligero sorbo. Este gesto era simplemente introductorio, dando a entender al caballero cruzado que si en ningún momento le ofendia, en esta casa seria tratado como un buen invitado.
Aunque en sus gestos era educado, notó que en sus palabras era rudo, pero era la rudeza de los francos que a pesar de la propia sabiduria de D'Artois, poco tenia a competir con las refinadas palabras de los árabes, y la gran retórica que habían aprendido los sassánidas.
Yusuf, despues de dejar la copa otra vez en mesa, observó al caballero.
- Es un honor, en estos tiempos que corren, que haya casas que sepan albergar esperanzas de reconciliacion entre árabes y cristianos. Así pues, quiero mostrarle que a mis ojos, la casa d'Umbrelle será si cabe, más bien recibida. Hay más honor y nobleza en vuestra merced, que no en el gran- D'Artois pudo notar una buena punta de ironia en esta última palabra- señor Guy de Luigsignon.
- Al fin y al cabo la nobleza no reside en el linaje de la sangre, sino en el corazón de uno. Muchos luchan por poder, y pocos por su Fe.
Si D'Artois habia tratado con sassánidas arabes, sabría como siempre solian hacer introducciones retóricas banales, pero sin olvidar nunca que toda introducción retórica tenia que ser importante.
Ibn-Khalim, olvidando el comentario referido a "su gente", pues podía dar lugar a una mala interpretación que era innecesaria, volvió tras pegar otro sorbo dirigirse a su interlocutor.
- A qué se deberia el encuentro de la Duquesa de Orleans? En un primer momento, iré cuando reclame.
El hecho de que Yusuf llamará a la señora de Umbrelle por su título más vistoso, era para dar a entender a D'Artois, que ahora por ahora, el hechicero assamita tambien le procesaba un respeto a él, y a su señora.
Elois D'Umbrelle - October 23, 2005 11:15 PM (GMT)
D'Artois escuchó atentamente las palabras del sarraceno, guardando la compostura en todo momento. Estuvo un par de veces tentado de contestar las palabras de Yusuf, pero acalló su lengua atentando a los modales, no debía importunar a su anfitrión. Él respetaba la cultura árabe, pero por sus venas corría sangre franca y de noble cuna, quizás su linaje no fuera tan puro o su nacimiento merecedor de título por no ser el primigenio, pero no por ello renegaría de su cultura.
Pensó en su señora, en aquel lugar ejercía por su boca y así aplacó sus ansias, no era el lugar ni el momento, pero auguró una larga noche, larga y dura.
Contestó con una gentil sonrisa al tono irónico de Hugo Le Brun, no le tenía mucha estima a dicho noble, pero tampoco le hizo especial gracia el comentario, aunque él no era quien para responder le huibiera gustado que su señora hubiera estado presente para ella si hacer pasar por el filo de su lengua al árabe.
- Agradezco el cumplido, pues mi señora no está presente para personificarlo monsieur Yusuf.
Dijo, con tono seco y reprimiendo sus sentimientos, no comentó nada sobre lo dispuesto en cuanto a linajes. D'Artois nunca había atentado contra linajes árabes, no entendía ni aceptaba que se hiciera lo propio a los de su tierra.
- La señora duquesa, estima que un mes es tiempo más que suficiente para preparar vuestra llegada, no obstante si vuestra disposición es tal, tres días bastarían si así está en vuestor haber.
Como siempre, por norma concedía un mes de plazo a las entrevistas, salvo urgencia y Elois había dejado claro en esta ocasión al ghoul que cuanto antes mejor...
- Hay ciertos asuntos referidos a su clan que tienen en preocupación a mi señora.
Continuó el hospitalario, exponiendo los motivos de la ventrue.
Yusuf-Ibn-Khalim - October 24, 2005 12:05 AM (GMT)
Había tensión.
El hechicero no dejaba de notar irónico tener un cruzado de la Orden Hospitaliaria de San Juan, en sus propios aposentos. Excepto de algunas excepciones, a pesar de que eran buenos defensores de su Fe, los hospitalarios solían destacar por su idiotez. En enfrentamiento con los templarios en cuanto a prestigio, no dejaban de siempre sentirse inferiores. Seguramente lo eran.
Sin embargo, conocía más a los templarios, pues algunas veces había negociado una treva para derrotar una pequeña facción turca que podía acarrear problemas. Yusuf siempre consideró a los turcos como el culpable de las cruzadas, por sus ansias expansionistas. Conversos de hacia relativamente poco, usaban el nombre de Allah para su expansión. Dentro de su cultura, eran lo más parecidos a los francos.
Volvió a centrarse en el hospitalario, su fuerte empatía le permitió notar como el franco se callaba sus pensamientos, y no fue dificil para el hechicero descubrir que sus comentarios no acaban de ser su agrado. Por más cerca que estuviesen en los tiempos de guerra, por más que convivieran, el choque de culturas era siempre inminente. Y un cruzado franco era un cruzado. Y un sarraceno era un sarraceno.
Khalim chasqueó la lengua, y en seguida vino Jasser Ben Malik. El anciano árabe se refirió a él en una lengua que seguramente el cruzado jamás habría oido, el parsí, la lengua de Ibn Sena, que se perdió por el árabe. Luego, dirigiendose a D'Artois, haciendo un gesto de disculpa.
- Si deseais de agua, o de cómida, sólo pedidmela.
Yusuf siguió observando al ghoul de la señora d'Umbrelle. Hizo una sonrisa.
- Si los caminos de los viajeros no me traicionan en tres dias estaré si así lo desea, en el castillo. No hay nada ahora urgente en mis manos. A todo ello, que es lo que las noches de Orleans me reclaman? Que asuntos sobre el clan Assamita gustan de la atención de su Señora?
Si no fuera por la superioridad que tenía hacia el mismo D'Artois, quizás si que sería cierto que se sentiria tan tenso como el caballero, pero en estos momentos el hechicero assamita daba calma, y así intentaba también transmitir la calma a su receptor, pues no era saludable en el dialogo la tensión.
Elois D'Umbrelle - October 24, 2005 12:21 AM (GMT)
D'Artois ponía especial hincapié en no desacreditar a su señora, pero cada segundo en aquel lugar le hacía incomodar más y más.
Antes que cruzado había sido físico, y antes caballero, pero antes que todo era franco y fiel devoto de Dios Todopoderoso, confraternizar con sarracenos suponía motivo de un rosario cuanto menos a su regreso. Sin embargo si él no hubiera hecho aquel sacrificio Madame, habría recurrido entonces a Vilfort y de sobra conocía la falta de etiqueta que procesaba el agrio senescal.
Se sonrió mirando a Yusuf, relajado, pensando en como habría actuado el senescal ante las palabras del sarraceno, incluso deseaba que éste estubiera presente con la llegada del assamita al chateaux.
- Nada es preciso, monsieur, hace tiempo hice voto de pobreza y con poco me conformo.
Replicó en tono cortés, no intentando parecer insolente, pero si recalcando su Fe como recordatorio al sarraceno, por supuesto sus palabras no infundían un atentado directo contra Yusuf, pero su orgullo franco salió al paso con aquella frase.
Quería ponerse en pie y partir, pero aguantó el tipo y siguió respondiendo a las preguntas de aquel árabe.
- No sé exactamente sobre el asunto en particular, pero hace escasos días llegó un presente del califa Hiel al Chateaux acompañando una misiva, esa misiva la cual desconozco el contenido, creo que es el origen de nuestro encuentro.
Y el ghoul expuso vagamente los conocimientos precisos a Yusuf.
Yusuf-Ibn-Khalim - October 24, 2005 10:17 AM (GMT)
Al denegar el agua y la comida, Yusuf volvió a chasquear la lengua, e hizo un gesto hacia su lacayo. Lentamente, Jasser, movió la carreta que previamente había traido, llevandosela a la cocina del refugio.
Asintió al cruzado, y dijo un suave "le entiendo", intentando dar a conocer a Yusuf-Ibn-Khalim que su gesto no había sido insolente. Entendia los votos de castedad y pobreza que hacía la propia Orden hospitalaria, sin embargo pocos lo seguían. Yusuf los calaba más como dominicos.
No había duda de que el comportamiento del cruzado era ejemplar. El hechicero intuya que se sentía tan bien en esta casa, como él assamita en París o en las cortes de nobles francos. Lentamente se ganaba un respeto, pues le consideraba un enemigo digno, de aquellos que una vez caidos, si caen en tu territorio, entregas el cuerpo a su gente. Le resultaba irónico pero, que precisamente fuera un hospitalario.
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Escuchó al vasallo de la duquesa de Orleans. Había todo justo llegado de una estancia en Alamut, y en tierras Cordobesas, y no tenía notificación alguna de este presente. En cuanto pudiera se pondría en comunicación con su Sire, para saber si estas eran unas nuevas producidas mientras hacia el viaje para volver a París, y a ejercer como embajador junto con el primogénito Fazir. O quizás fuera de la propia incumbéncia del Califa. Lo hablaria con su señor, Fazir-Al-Jamal, como mínimo él tendría que estar al corriente.
Yusuf pensó, conociendo como conoce a los Altos Clanes, que quizá utilizaria lo ocurrido con Hassam para hacer una oposición al principe. Quizás lo haría, aunque las decisiones políticas siempre las decidia el primogénito. Yusuf simplemente se encargaba de la ejecución.
Sin intentar mostrar la descolocación que le había provocado el saber que alguien de "su gente"-Sonrió para sus adentros, cuando imitó la manera de referirse del cruzado hacia los sarracenos o assamita-miró al caballero.
- Bien, caballero D'Artois, comunicad pues que el 10 de Agosto estaré en el castillo de la duquesa, para tratar los asuntos que le urgen, más si el Clan assamita, o el pueblo árabe esta implicado en ello.
Miró el reloj de arena, que puso Jasser cuando caió el sol.
- Aproximadamente una hora después de la caida del sol, sin en ello no hay problema-Yusuf queria dar tiempo, pero en agosto las noches eran cortas-.
El anciano assamita, no dejó de pensar en el pueblo franco. Habían cosas a conocer, y por ello no rehuía mucho a las oportunidades que se le presentaban, por más reticente que fuera hablar con alguien que no sabía lo que era respeto, cultura y nobleza. Por eso, cuando encontraba un franco que lo sabía, le gustaba más de hablar, pues Yusuf se había puesto en mente trasladar los prejuicios, y estudiar a fondo el pueblo occidental.
Finalizando ya el encuentro, Yusuf vio que la incomodidad era mayor por parte del cruzado a medida que no finalizaba el dialogo. Los prejuicios nunca se curaban, especialmente cuando realmente eras creyente en algo. Fue por eso que Yusuf adoptaba la filosofia del Islam por gusto, pero no era ningún devoto creiente o fanático.
- Algo más a hablar? O acabado todo desea ya de marchar?
Elois D'Umbrelle - October 25, 2005 09:32 AM (GMT)
D'Artois había mantenido la compostura en todo momento, pero una vez el sarraceno confirmó los deseos de su señora, su trabajo había concluido, se iría de allí como alma que se la lleva "el demonio".
- Sin ánimo de insolencia monsieur Yusuf partiré cuanto antes. De sobra vuestra hospitalidad colmas mis aspiraciones y pasaría conversando con vos toda la noche si así pudiera- una mentira piadosa- mas he de concluir más encargos de mi señora y temo que una vez liquidado éste aún debo cumlimentar otros.
Se sonrió, no quería que su partida fuese brusca o desconsiderada y mostró la amabilidad que le caracterizaba ne todo momento.
- Además tampoco quisiera robar todo vuestro tiempo, el tiempo de los cainitas es muy valioso, de sobra lo sé por mi señora...
Y a duras penas se puso en pie, de manera my tosca y apoyando las manos para levantar su rudo cuerpo. Una vez en pie y con los músculos algo entumecidos por la pose mantenida, no guardó tiempo de estirazar las piernas, sino que sonrió al anfitrión y se despidió.
- Si su gracia da la venia partiré.
El protocolo ante todo.