Bastante temprano Gaël acudió al mercado, era feria y toda una multitud llenaba los estrechos pasillos de los tenderetes. Habló con distintos mercaderes para solucionar el tema del abastecimiento de bebidas con el motivo de la fiesta del día 15 y algunos muebles. Necesitarian bastantes reservas. Dado la dimensión del pedido, la entrega se haria pasada la tarde, cuando el bullicio del mercado se apagase.
Tras completar los pedidos necesarios, Gaël vagó por el mercado, conociendo a los distintos viajantes que deambulabam de feria en feria y de fiesta en fiesta. Contrató a un grupo de músicos vijantes, no por demasiado dinero, pues recibirian tambien sustento y alojamiento gratuito esa noche. Serian los encargados de dar musica solemne en la misa, alegrar los ecos de las calles por Montparnasse. Gaël ofreció una comida a uno de sus miembros, un violinista alegre, para que le ayudase a encontrar buenos artistas. Ambos fueron a los tenderetes en los que vendían comida caliente, unos cocidos mas bien poco jugosos. Allí dió aviso a unos comerciantes para que ese día ofrecieran sus servicios cerca de Le Teverne du Forgeron, pues sacarian buenos beneficios. Pidió tambien que mejoraran su oferta y avisasen a sus amigos del gremio para que tambien acudiesen, tanto a Motparnasse como a la Vilé, pues serian los focos de la celebración. Mientras tanto el violinisna saciaba su hambruna entre los diálogos de Gaël con los tenderos.
Una gratificante siesta se tomaron sendos personajes, las dudas que Gaël tenia para encontrar artistas las solventaba el violinista, contento de tener el estómago lleno. El le dijo que conocían a una buena compañia teatral, que podían ofrecer un divertido espectáculo con títeres o tragedias... Gaël le ordenó que los contratase como a ellos, y le dió unas pocas monedas como pago para ir a avisarles. Todos recibirian su pago tras la fiesta. Pero Gaël siempre recalcaba el hecho de necesitar buenos artistas, no queria a unos viles muertos de hambre que se hacian pasar el ridículo por comida. El violinista le dijo que un par de días después, se pasaría por su taberna para aclararle todos los detalles, intentaría atraer tanto entrenimiento de clase como pequeños bufones, enanos y algún malabaristas, como a los que viven del cuento.