Title: Buscando la aguja del pajar 22/07/1225
Description: ¿se comercia tambien con nombres?
Alvaro Castellar - October 20, 2005 11:40 AM (GMT)
Hacía poco que el astro rey se levantara de su sueño y las primeras luces del alba comenzaban a dar vida a París.
En el mercado de San Jaques, los puestos se abrían y los comerciantes colocaban ya sus mercancias en espera de la clientela que ya no tardaría en llegar.
Sin embargo, uno de los primeros clientes no fue alguien que buscase un producto habitual sino todo lo contrario, tan solo buscaba un nombre.
Jean Claude había salido temprano de la Sphairisteria como su señor le había encomendado. Anoche, luego de una charla con su invitado, Engel Tod, su señor se había comprometido ha hacerle un favor a este, encontrar a un desconocido que por lo visto se hacia llamar Von Argh. Sin embargo, no se sabía nada más de este individuo y era pues la tarea encomendada al Ghoul, el ampliar esta información, y si era posible, localizarlo.
Así pues, allí se encontraba, frente a los puestos de los comerciantes que aunque solían vender productos tan cotidianos como verduras, cereales y similares, también solían comerciar con información.
De modo que el viejo senescal de la Sphairisteria, embozado como un viandante más fue saltando de puesto en puesto recitando la misma fórmula a sus interlocutores:
-Buenos días señor, escuche, quiza pueda ayudarme, ¿ha oido hablar de un individuo que se hace llamar Von Argh?, o ¿quiza conozca a alguien que lo conozca? Por supuesto, el compartir su conocimiento conmigo no quedará sin recompensa. Represento a un poderoso señor en esta ciudad, y es muy generoso con quienes le tienden su mano...
FDI: bueno, basicamente, amen de que Jean Claude es bastante elocuente, doy usó al trasfondo de Alvaro, Influencia 3, y como no, si es necesario, escancio algunas monedas para tirar de la lengua, y tb unas pocas más para que luego mantengan la boca cerrada.
Evento - October 23, 2005 12:17 AM (GMT)
Preguntó a varios mercaderes, pero ninguno conocía a ese tal Von Agh. Todo indicaba que era un callejón sin salida, cuando por suerte topó con un extraño tipo que estubo dispuesto a orientar su rumbo cuando el tinteno de las monedas acarició sus manos.
Hans, como se llamaba, no era de allí sino del Sacro Imperio, de una región llamada Babiera y el nombre aunque no se le hacía conocido y cuando decía conocido es que no se asemejaba a ninguno que hubiese escuchado antes, si le era familiar en cambio, pues resultaba autóctono.
Más monedas sacaron conjeturas del mercader: Von Aghtoffen, Von Aghentaler, Von Aghtun, Von Aghdressler... Eran nombres que le sonaban parecidos al buscado.
Alvaro Castellar - October 23, 2005 12:35 AM (GMT)
Entiendo, así que del sacro imperio eh?, pensó Jean Claude, supongo que entonces algo es algo. Sin embargo, veamos si este avaricioso tiene algo más que compartir conmigo.
-¿Del sacro imperio decís? ¿de una región llamada babiera?, ¿pudiera ser este nombre similar a alguno de las familias nobles que pueblan la zona Hans?
-Vamos, haced memoria, estoy seguro de que sereis capaz de recordar algo más... -sonreía, el mercader sabía exactamente lo que insinuaban sus palabras...-
Evento - October 23, 2005 10:36 AM (GMT)
Los ojos de Hans brillaron ante la posibilidad de obtener más beneficios a cambio de algo tan estúpido como algo de información, de buena gana la habría dado, pero en lugar de eso se encogió de hombros.
- Es como si yo os preguntase por un tal Pier de origen francés, puede haber miles de personas así, si no concretais más no os sabría que decir ni donde buscar para vos. No os conozco a ningún mercader llamado así, el nombre en sí parece ser de noble linaje.
Alvaro Castellar - October 23, 2005 12:51 PM (GMT)
-Umm, supongo que teneis razón amigo. Sin embargo, gracias por vuestro tiempo, aunque os pediré una cosa más. -el mercader se veia curioso- Os pido que olvideis que yo he estado aquí, y lo que hemos hablado nunca ha ocurrido, ¿comprendeis?
Hans pareció dudar un momento pero tras escanciar algunas monedas más sonrió y asintió entusiasmado.
-Id tranquilo señor, mis labios están sellados.
Que fácil era tratar con estas gentes pensó Jean Claude, un pequeño atisbo al dorado material y perdían todo apice de voluntad y convicción..., pero en fin, eso había hecho más fácil su trabajo. No había averiguado mucho, pero al menos había conseguido datos suficientes para continuar la investigación.
De modo que con tranquilad, se dirigió a su siguiente parada: la vilé.