Title: El encargo.
Description: 15-VII-1.225.A.D.
La Rosa - October 15, 2005 04:31 PM (GMT)
La Rosa cruzó la Petit Pont mientras se fijaba absorto en los vaivenes de la niebla flotando sobre el rio, y depronto recordo lo apestoso que era el antro al que se dirigía. Siguó lentamente hasta la puerta, rodeada por dos o tres borrachos y reparó también en el edificio, pues hacía tiempo que no había venido por aquí, y esto quizás llamase también un poco la atención; menos mal que aqui siempre tenian una o dos mesas libres para los Cainitas más importantes.
Entró de súpeto justo cuando una pareja de hombres salian y cedieron el paso para dejar pasar al anciano. Hoy vestía unicamente una túnica gris arenosa con capucha que le ocultaba el rostro y permitía pasar más o menos desadvertido.
Una vez dentro, recordó de nuevo porque no era un asiduo a ese lugar: el olor fetido, la suciedad, el vicio el vacío y el desconsuelo eran el único mueble de aquel lugar. Sin embargo en ocasiones, allí también se fraguaban asuntos importantes. Así La Rosa se sentó al fondo, en una de esas mesas reservadas para los más viejos, pudió un vino y espero pacientemente a Lucca verini.
Luca Verinni - October 15, 2005 06:42 PM (GMT)
El trayecto desde Montparnasse hasta el lugar acordado fué breve pero intenso, se cruzó con todo tipo de seres farandulescos. Desde mujeres preciosas engalanadas con pomposos vestidos hasta los más burlescos carteristas que prometían charlas y conversaciones un instante antes de hacer desaparecer todo tu dinero.
Desde su todavia lejana posición era manifiesto en el aire el abrumador aroma de las bebidas de alta graduación y los gritos desapasionados de los hombres ebrios.
Él vestía una túnica negra con una rosa finamente tejida en la gruesa lana cruda. Sus ojos al entrar empequeñecieron más aún si cabe intentando vislumbrar algo, entre el humo que exhalaban los fumadores y los encargados que deambulaban con bandejas de maderra repletas de todo tipo de enseres alimenticios, sorteando a la plebe que irrumpía sin ton ni son en mitad del establecimiento con la jarra en alto, reclamando un jaleado brindis.
Miguel de La Rosa se hallaba exento de todo el foco de vicio, apartado en una mesa pulcra y privada de todo recipiente salvo una copa de vino. Era altamente apetecible compartir con él el lugar, pues parecía un emplazamiento ajeno al bullicio y a los estrepitosos pecados, que por otro lado siempre eran interesantes...
- Obispo de la Rosa, excelso señor mío cuanto ha que no nos encontrábamos. Nada más leer la misiva que Rossanne recogió me embargó la alegria y la nostalgia. Hace varios meses que la bien nutrida Iglesia se olvidó de mí...
Antes de tomar asiento, espera a que Miguel le dé pie a ello.
La Rosa - October 15, 2005 07:25 PM (GMT)
Con prontitud Luca Verini apareció certero con la vista entre el bullicio de la maltrecha posada.
- Bienvenido hermano, sientese junto a este anciano y comparta conmigo una taza de vino- Dijo La Rosa cordialmente desde su asiento mientras avisaba con la mano a un buen mozo que sirviera a su contertulio.
Luego observó detenidamente al Toreador y sacó para si sus propias conclusiones mientras este era a tendido; luego prosiguió:
- Es cierto entonces que hace tiempo que la iglesia no engrosa tu lista de pedidos. Bueno, pues por eso precisamente he concertado hoy esta cita contigo. Particularmente estaría encantado en hacer de tu mecenas para un encargo, un encargo personal. Tu mano es diestra y hermana Luca Verini, y creo que suficientemente adecuada para lo que pretendo. Llevo tiempo pensando en ello, y me gustaría que intentases plasmar cierto pasaje bíblico en el lienzo. Serás convenidamente remunerado Luca, lo que pretendo es un cuadro, un cuadro del lamento de nuestro Señor Jesus Cristo en la cruz, en su lecho de muerte. Sin duda tu eres uno de los mejores pintores de la ciudad, y la persona perfecta para el encargo. ¿Qué te parece?. Será un lienzo personal, nada tiene que ver esto con la Santa Madre Iglesia.
Luca Verinni - October 15, 2005 08:04 PM (GMT)
Despachó a la doncella que vino a atenderle tras hacer su pedido, miraba fíjamente a su interlocutor en aras de escuchar nítidamente su oferta, que según le era formulada le resultaba de lo más tentadora. Tomó asiento antes del groso del discurso del obispo y entrecruzó sus manos candorosamente, sin ninguna intención ofensiva o descortés.
- Así que, una obra para vos, excelso señor. Me halagais, monsieur La Rosa y con menos de eso que decís hubiera aceptado, sin embargo ya sabéis cual es mi concepción del pago por el arte. Mi cuadro no será objeto de comercio, si no de ofrenda, no son necesarias remuneraciones ni voluntades...La mano de la Iglesia es la que me da alimento, y venturoso yo que estoy saturado de ellos. No, nada de eso señor obispo, jamás aceptaría un pago de manos amigas...
Pronto tuvo entre sus manos el cáliz de vino, que se decidió a no probar todávía. No estaba preparado...
La Rosa - October 16, 2005 04:28 PM (GMT)
La Rosa mantuvo una sonrisa conclusiva de aquellas palabras y prosiguió:
- Agradezco su cortesia y comparto sus ideales artísticos, pero era mi deber ofrecerle una remuneración por su trabajo. Gracias Luca Verini, cuento con ello entonces.
Seguidamente el anciano relaja la postura y se acomoda nuevamente en la silla, observando a su alrededor durante un instante antes de mirar de nuevo a Luca.
- Quizás piense que este no es el lugar más apropiado para los asuntos de dos Cainitas como nosotros. Menudo antro inmundo. Sin embargo yo le eguardo cierto cariño a este lugar, no está mucho más corrupto que el resto de la ciudad. Bueno hermano, ya que hemos concluido el asunto principal de este encuentro, que le parece si charlamos un rato apaciblemente sobre la Familia y sobre nosotros mismos, sobre Paris y sobre lo que nos importa. Tengo curiosidad sobre lo que preocupa en estos tiempos a nuestra estirpe, sobre lo que le interesa a mis hermanos menores. Noches aciagas sobrevienen Paris, y la Familia debe de estar unida, dando ejemplo. Es bueno que establezcamos más comunicación todos entre nosotros, aunque sólo sea para conocernos mejor ¿No cree?.
Luca Verinni - October 16, 2005 05:13 PM (GMT)
Hace un gesto con la mano para desquitarle importancia al asunto, mientras tanto, un tamborilero deleitaba a la plebe con sus redobles monopolizando el ambiente con los ensordecedores golpes contra el instrumento. Eran fabulosas ardides para encandilar al público y aumentar así las reservas de las arcas.
- No tiene importancia ninguna, señor obispo, pinto apasionadamente porque existe una vorágine implícita en mí que lo requiere, todo ello me alimenta...
Le muestra una sonrisa, flanqueada por dos brillantes y afilados incisivos, que no tarda en ocultar.
- No son pocos los miembros del clan de la Rosa parisinos los que tengo en conocimiento, sin embargo hay demasiado pocos concilios de la estirpe para mi gusto, tampoco podemos pedir más, nunca hemos sido etnia dada a las reunines masivas. Si bien con la renovación del siglo las inquietudes artísticas van en aumento aunque tristemente las humanitarias se pierden. Los neonatos de nuestra hermandad - acomodaba su léxico a la situación - son obcecados e interioristas y olvidan sus raíces con preocupante facilidad.
Se acercó el cáliz a los labios, impregnando sus dientes con el amargo vino.
La Rosa - October 16, 2005 05:43 PM (GMT)
Miguel escuchó atentamente aquella respuesta, como si le fuera la vida en ello y sacó para sí sus propias conclusiones sin ocultar un gesto de reflexión. A veces se sentía irremediablemente incomprendido.
- Los tiempos cambian ¿verdad?. Sólo espero que las almas de todos nosotros, las del rebaño encuentren tiempos de mallor paz que la que hoy respiramos. Más le vale a cualquier cainita de la ciudad ciudar bien de si mismo porque nadie lo hará por él. Y se avecinan tiempos peores, creeme. espero que te valla bien hermano, a tí y a todos nosotros.
Luca Verinni - October 16, 2005 05:49 PM (GMT)
Observaba la gravedad del estado de Miguel, su congénere Toreador, no entendía el por qué de tanta aflicción por su parte, nada de lo había sido anteriormente mentado era nuevo, ni siquiera las radicales renovaciones de la propia estirpe, los exangües estragos del tiempo siempre habían estado ahí, tanto para unos como para otros...
Tras escuchar el escueto discurso no pudo más que desearle un grato futuro a su interlocutor.
- Yo también os deseo una propicia providencia, obispo La Rosa.
Sus palabras se le antojaban similares a las de una despedida, ¿tan pronto tenía previsto abandonarle el obispo de la Vía Caeli? Apenas habían hablado de lo verdaderamente importante y no habían tenido tiempo de hacerse ni tan siquiera una remota impresión actual el uno del otro.
La Rosa - October 18, 2005 12:46 AM (GMT)
-Te confesaré un secreto que corre por los tumulos de los más ancianos de la ciudad:
-Un tupido velo cobre ahora los ojos más acertados o providentes que habitan este lugar. Demasiados factores a tener en cuenta.El futuro de la ciudad, más aún, del mundo, surca desorientado valles de incertidumbre. Pero todo está escrito y dispuesto ya por el Señor. Lo que ha de ser será. Nosotros mismos parecemos una familia desestructurada por momentos, la sociedad cainita degenera a pasos ajigantados; el mundo de los hombres se vuelca patas arriba. No se respetan con severidad ni las leyes de los Señores ni las leyes de Dios, y la falta de Fe acabará con la esperanza en el mundo. Muchas son las señales que avecinan el fin de los tiempos.Ya lo he vivido más de una vez Luca Verini. Te digo esto porque amo a mi familia, que me acogió hace ya mucho tiempo aquí en París. Yo ya estoy viejo y cansado; no me siento con muchas más fuerzas que las que tengo para ocupar mis obligaciones para con el Señor; quizás alguna sangre más joven de nuestro Clan si que pueda hacer algo por nuestra voz en la ciudad, para protejer a los nuestros, más alla de los designios de la Monara, que por supuesto estaría encantada en que nuestro clan ganase aún más poder en la ciudad, si bien ella no puede obrar a su antojo en este caso para no ofender a Geoffrey. No se, a veces creo que se siente decepcionada teniendo que gobernar Francia con un Ventrue de Príncipe en su capital, un ventrue además que adquirió su derechos de Rey de una manera un tanto sospechosa. Teneindo que ajustarnos a la situación actual desafortunada de la ciudad, que todos conocemos, bajo estas circunstancias, mi mayor intriga recae sobre el destino del orden natural de las cosas, y del lugar que ocupamos nosotros en ellas. Espero que cuando nos toque a nosotros pronunciar la palabra, esa palabra porte el peso de toda Francia. Porque pronto habrá que pronunciarse Luca Verini.
Pausa de reflexión.
- En realidad la política y los secretos han dejado de interesarme hace ya tiempo, en cierta manera y en ciertas cortes cuasi roza vanidad. Es el pueblo el que me interesa. Espero que los pocos de nosotros que quedamos activos en la ciudad sepamos llevar nuestros caminos a un puerto calmo y esperanzador. La familia Toreador debe actuar con fuerza y templanza, con prudencia. Necesitamos dialogar más entre nosotros, y que se tomen posiciones, hay que estar prevenidos. Se necesitan eventos, fiestas, reuniones; pero casi estamos descabezados, desamparados, sobre todo los más jovenes. Es por eso por lo que me entristezco Luca Verini.....¿Eres capaz de seguir la mente de esta anciano y comprender en parte sus aflicciones?.
Luca Verinni - October 20, 2005 03:31 PM (GMT)
Entrecerró los ojos suavemente mientras ocultaba ambos labios con una copa de la que jamás bebería, simplemente era usada como medio para ocultar un gesto aún peor del que pudiera haber sido beber placenteramente vino. No menospreciaba los ideales del buen señor, pero las monsergas proféticas se reducían a esos pocos que aún aguardaban pacientemente el cercenamiento de cabezas, acompañado del turbio levantamiento de..."Dios" sabe qué. Él mismo había presenciado situaciones de esas de las que su congénere se vanagloriaba, vacíos advenimientos del fin del mundo, el exterminio absoluto de la estirpe, el rencor desde siempre guardado, el resurgimiento de los antiguos, en fin...
- Lo que vos me proponeis es una pugna del todo imposible, pues nuestra familia se halla disgregada y totalmente alejada de nuestras manos por los arrabales parisinos, cegados por el falso arte, la codicia, el desengaño y sobre todo...las masas. No son pocos los que pretenden hacerse mediante una medida fraudulenta con el mandato, me obligo a creer que no es el caso de monsieur Geoffrey. Sin embargo tras el tupido velo de vicios sin mesura se podría velar un festejo aparentemente jocoso que atraería a nuestros objetivos como la miel al oso. Sin embargo es complicado, costoso y sin duda arriesgado.
- Os comprendo, fiel compañero mío, sin embargo no sería nada adecuado para nosotros el encabezamiento de la estirpe, más tarde surgirían revueltas y levantamientos, tarde o temprano...Sin embargo, próntamente se me ocurren diversos modos para doblegar la voluntad de esos pequeños liberales...¿No habéis pensado vos en nuestra particular Inquisición?
Por primera vez desde el comienzo de la velada permitió que su sonrisa aflorara abiertamente, sacando a relucir maldades rápidamente reconducidas por el candor y la buenaventura de sus melosos ojos de rapaz halcón.
La Rosa - October 20, 2005 04:26 PM (GMT)
Por un segundo La Rosa sonrió también y advirtió la diferencia, pero ningún gesto más brotó de entre la capucha, porque no era necesario. Lo que queria ya lo había conseguido, era una pena aquella incomprensión pero debía respetar al artista.
-Se confunde Luca Verini, yo no le he hecho ninguna propuesta. Nada más lejos de la realidad, sólo eran las divagaciones de alguien que ha visto muchos ocasos, y preve el final. Pero me reconforta ver en usted ese atisbo de preocupaciçon por el rebaño, y quizás si posee esas pequeñas ideas que se le han venido de pronto, pueda hacer algo por ellos también poniéndolas en practica. La verdad es que cualquier ayuda es poca. Con respecto a mi, verá: hace tiempo que he perdido el miedo, y no se me ocurre nada de lo que ser temeroso, salvo de la palabra de Dios, a la que sigo con Fe, fervor y conciencia. Al final espero haber dejado en este mundo un atisbo de esperanza, y una obra de justicia. No me preocupa la situación de la ciudad ni de la estirpe por mi mismo, sinó por lo que esos conceptos representan. No le digo esto en vano Luca Verini.
Un reverencia y una pausa.
- Me temo que debo abandonarle, mis obligaciones me yaman. Estoy satisfecho de este encuentro hermano, y le agradezco la devoción y el diezmo. Le deseo prosperidad. Si alguna vez me requiere, sepa que dispone de mi tiempo.
El anciano se levantó luego lentamente y dejó sobre la mesa el pago de lo consumido más una propina para el posadero. Hizo de nuevo una reverencia al Toreador y partió desvaneciéndose en el bullicio de la taberna dejando tras de si un rastro de elegancia dorada.
Luca Verinni - October 22, 2005 08:03 PM (GMT)
Cuan desaprovechada había quedado la conversación al atajarla de ese modo, el artista tuvo la sensación de haber espantado al Obispo con sus supuestos ideales y sus dolorosas impresiones, pero no era inusual en un artista la incomprensión.
- No os demoreis más entonces obispo La Rosa, id con Dios.
Con una medida inclinación despidió a su acompañante, que poco después desapareció. Minutos después repitió él los pasos de Miguel, abonando la cuota referente a la doble consumición, sin ningún cariz especial en el rostro salvo una súbita decepción.