Title: Hay mercado en Estrasburgo (11/8/1225)
Joseph_el_Egipcio - October 14, 2005 03:24 PM (GMT)
Pasados ya unos días desde su parida de París, y tras parar en Troyes y Nancy, la caravana se disponía a entrar en la ciudad de Estrasburgo. Era una ciudad de importancia considerable, la mayor del trayecto. Aquí pasaría unos cuantos días antes de continuar fuera de los dominios de la monarca Salianna, en las regiones germanas dominadas por los ventrues. Los mercaderes se encontraban aquí su segunda casa. Muchos de ellos, de hecho, eran oriundos de esta ciudad, por lo que aprovechaban a visitar a sus familiares y amigos de infancia. Aunque en otras ciudades había pasado la noche en la porpia caravana, la estancia más prolongada aqui así como la familiaridad de la ciudad hacía que casi todos, escepto la guarda, se trasladases a casas o posadas. Por tanto Jurgen recomendó a su extraño huésped la posada en la que ellos pasarían estos días.
Elois D'Umbrelle - October 16, 2005 12:50 AM (GMT)
Romuald, como decía llamarse el hombre se había notado alguien simple, sencillo. Conversaba sin temor con Jurgen y el resto de integrantes de la caravana. Aunque había ciertos detalles que delataban educación bajo esa fachada, tales como los modales a la hora de comer. Por lo demás era un integrante más, cuando había que arrimar el hombro no tenía impedimento. Eso sí, rezaba no menos de tres veces al día, levantándose incluso antes del canto del gallo para esos menesteres. Aparte de ello Jurgen no notó nada extraño en el camino salvo cuando llegaron a Troyes, pues desapareció por unas horas tras el ocaso. Idéntiamente desapareció en Nancy y ahora era predecible que lo hiciera en Estrasburgo.
Romuald acogió bien la recomendación de Jurgen pero la declinó, alegando que tenía familiares en la ciudad con los que pasar unos días, no estaba en situación de gastar más dinero del necesario dijo. Al fin y al cabo iría hasta el final, hasta Germania pese a decir en París que su destino era esa ciudad, todo formaba parte del acuerdo...
Sin más miramientos desapareció con su petate y quedó con Jurgen el día de la partida.
Joseph_el_Egipcio - October 16, 2005 01:57 PM (GMT)
Jurgen había previsto esta situación, y no le agradaba llevar en su caravana un personaje misterioso. No le gustaban esas desapariciones y ese secretismo. Ya había pagado a tres estrasburgueses, otros comerciantes y gente ya conocida para él, para que lo siguiesen hasta el lugar donde se alojaba. Lo mismo había hecho ya en sus paradas anteriores.
No eran que lo espiara, pero Jurgen se sentía más tranquilo si sabía a donde iba aquel hombre. Así que los tres hombres, apostados un poco más alante de donde estaban hablando Jurgen y Romuald, partieron tras él, siguiéndolo por turnos, adelantándose y retrasándose, aprovechando su conocimiento de la ciudad, para seguirlo hasta el lugar donde pensaba permanecer la noche. Nada más. Una vez visto, uno de ellos volvió a la posada de Jurgen para contarle todo lo sucedido.
Elois D'Umbrelle - October 16, 2005 02:09 PM (GMT)
Romuald esta prevenido de que intentarían espiarle, incluso urgarían en el fardo de misivas que portaba escondido en su petate, pero también tenía órdenes de que hacer.
Dio un par de rodeos, preguntando aquí y allá, parecía buscar alguna dirección en particular más que distraer a sus perseguidores hasta que al fin dio con el lugar, ubicado en las periferias de aquella ciudad caminó cansado con su petate al hospicio de San Dennis. Allí se adentró buscando cama, hablando con uno y otros, guardando eso si las distancias de oídos afinados.
Por fín pareció conseguir alojamioentó, quedándose en el hospicio, en el cual no había más movimiento que el de pobres desdichados y algún que otro Caballero Hospitalario, pues eran estos quienes regentaban el lugar prestando asilo a los desamparados y algún que otra cura por parte de los físicos de la orden.
Pasaron las horas, pero Romuald seguía dentro, sin salir, sin hacer nada...Pasó un día mas el misterioso hombre seguía enclaustrado.
Jurgen podría hacer conjeturas, pero cada vez era más evidente la relación de Romuald con la Orden de San Juan. ¿Sería pues un cruzado en misión secreta?.
Joseph_el_Egipcio - October 19, 2005 09:40 PM (GMT)
Dos días despues de la llegada a Estrasburgo, algo salió de la caravana. O quizá no. Nadie lo sabe, acaso algún nosferatu. Rudolph recorrió las calles que hasta hace unos años hbía sido su hogar, dirigiéndose si demora a las puertas del hospicio, donde permaneció por un rato, espectante. Aún no era momento de entrar. Antes haría algunos averiguaciones sobre este lugar. No estaría de más visitar a viejos conocidos.
FDI: básicamente, lo que quiero es saber que es este sitio, si hay algún tipo de vampiro conocido que ande ahí metido, y ese tipo de cosas. Además, si se nota la presencia de fe dentro. Rudolph era el encargado del mercado de Estrasburgo hasta hace unos años, tal como pone en la descripión del PSJ. Es decir, tiene conocidos allí que le den esta información, por lo menos a nivel normal para un habitante de la ciudad.
Elois D'Umbrelle - October 20, 2005 07:36 PM (GMT)
Rudolph indagó aquí y allá, mas el lugar llevaba tiempo, años bajo cuidados de la Orden Hospitalaria, por todos era sabido, nada se escondía detrás del hospicio, ningún cainita conocido manipulaba aquel lugar, no era más que una buena obra de los caballeros de San Juan.
Sin embargo cuando sobornó a un par de mendigos para urgar entre las cosas de Romulad, descubrió que no habitaba allí, ni su petate ni sus pertenencias ni mucho menos el criado de la ventrue, habían estado en el lugar. Había desaparecido sin dejar rastro.
fdi: No hay Fe ni nada sospechoso, si precisas algún dato dimelo si quieres por privado y edito para añadirlo sin problemas...
Joseph_el_Egipcio - October 25, 2005 09:53 PM (GMT)
A Rudolph no gustó aquello. Pero ya tenía una idea lista para la siguiente ciudad....
Aún pasaría unos días más allí. DIo alguna orden de vigilancia por las calles, aunque no confiaba en que se pudiese hacer nada ya. Si él los había cogido por sorpresa ésta vez, intentarían fuese a la inversa en su próximo destino, si es que tenía algo más que hacer en este viaje.
Elois D'Umbrelle - October 25, 2005 09:59 PM (GMT)
Y llegado el tiempo de partir, apareció Romuald presto ante Rudolph, como si nada hubiera ocurrido y prácticamente venido del vacío en que se perdió.
No había nada raro en éste, estaba tan afable y dicharachero como había sido costumbre en todo el camino.
Sólo esperaba el momento en que el siervo de Joseph diera la orden de partir rumbo al próximo destino.
Joseph_el_Egipcio - November 1, 2005 06:56 PM (GMT)
Nadie preguntó a Romuald donde había estado. Algún miembro de la caravana con el que había entablado alguna amistad le preguntó que tal y demás, pero nunca mśa alla de una conversación sin malicia. Las cosas siguieron com estaban. Pero habían sido dadas las órdenes convenientes para que el incidente de Estrasburgo no volviese a pasar. La caravana prosiguió su camino, pasando por Stuttgart y Nüremberg, sin que nada extraño ocurriese. Pasaron las semanas. La próxima parada era Frankfurt, una populosa ciudad en el coraxón de Germania. El día de llegada había sido duro. Cuando llegaron a Frankfourt, el sol abandonaba el horizonte. Era otoño y la noche llegaba cada día antes. Ya a la luz de la luna, se estableció el campamento ante las murallas de la ciudad, y Jurgen y los miembros más importantes de la caravana entraron en la ciudad para pasar la noche en su pensión habitual. Como de costumbre, Jurgen invitó a Romuald a pasar la coche con ellos. Poco después, las puertas de la muralla se cerraría, para alejar a bandidos y ladrones durante la noche, mientras las tropas contratadas hacían turnos para mantener la calama en el campamento.
Elois D'Umbrelle - November 3, 2005 11:40 AM (GMT)
Romuald, como fue habitual negó la invitación, pues dijo que su familia tenía hospedaje para él allí.
Una vez dentro de la ciudad, acompañó a Jurgen hasta la posada y a las puerta de ésta puso fin a la compaía. Primero entregó una bolsa con dinero en agradecimiento, resopló mientras respiraba el aire algo frío de la noche, pues aquello parecía una despedida más que otra cosa.
- Os agradezco la compañía monsieur, pero es aquí donde nuestros caminos se disgregan. Oriente me espera.
Sonrió y se despidió efusivamente de todos los acompañantes y partió. De ssu palabras se deducía que no volvería a Francia, para aquella ocasión había elegido sus mejores ropas y para sorpresa una espada colgaba del hombre.
Caminó sin disimulo por las oscurecidas calles de la ciudad, suponía que lo seguían pero en esta ocasión no pareció importarle, ya no.
Los pasos lo llevaron hasta la encomienda de los caballeros de San Juan, metros antes de llegar se paró en seco, depositó el petate en el suelo sacando de éste un manto negro y balnco que se puso encima. Una vez engalardonado, se descubrió su máscara, era un Caballero Hospitalario de San Juan.
Sin más dilación se apresuró a llegar a la encomienda y presentándose a los centinelas y adentrándose en las inmediaciones de la misma.