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Title: Preparaciones: La trampa
Description: 20/7/1225 -Con Aloisius (si lo desea:))


Isolda Lamartine - October 12, 2005 02:52 AM (GMT)
Había enviado una carta a Aloisius con un joven Aprendiz, pidiéndole asistiese al Laboratorio de la Capilla, donde podría mostrarle y explicarle lo que había ya realizado en torno a la trampa para el Oscuro.

Isolda esperaba pacientemente. Observaba un extraño guijarro que se encontraba en un estante y brillaba intermitentemente con luces rojas y azules. Por un momento estuvo tentada a tocarlo, pero un destello blancuzco lanzado por la curiosa piedra la hizo cambiar de idea.

Debería reprender, con dulces palabras pero serias a la vez, al Aprendiz que había dejado escapar a ese pequeño Palpitie. Estiró la mano, conocedora ya de la naturaleza de los colores, y de la piedra extrajo a un pequeño ser de color, igualmente intermitente, con grandes ojos blancos y varios pares de manos y de pies.

Sonrió, mientras guardaba al pequeño ser en uno de los pliegues de su vestido gris.

Aloisius Montenegro - October 27, 2005 06:04 PM (GMT)
Aloisius se dirigía al encuentro de la archimaga hermética, había recibido su mensaje de manos de uno de sus aprendices. No dejaba de matinar en el gran reto al que debían enfrentarse. Llamó a la puerta y esperó contestación para entrar.

"Dejemos las diferencias a un lado cuando nos encontremos frente a nuevos problemas, dejemos que el tiempo se decida a darnos un momento para afrontarlas."

Aloisius Montenegro.

Isolda Lamartine - October 28, 2005 04:04 PM (GMT)
Isolda se giró hacia la puerta, al escuchar el llamado que Aloisius hiciera. El Laboratorio estaba abierto, a la espera del Exarca, y la Magister Mundi sonrió complacida, pues temía que el cristiano no acudiera a la cita, tal vez por las enemistades personales que los distanciaban.

El que lo hubiera hecho hablaba muy bien de Aloisius, pues al menos le daba la virtud de saber distanciar los desencuentros, los personales. Con un gesto de la mano invitó a Aloisius a acercarse, mientras ella se acercaba a una amplia mesa onde descansaba una tela árabe verde con finos tejidos dorados, y bajo ella se podía adivinar una figura pequeña de rígidas formas geométricas.

Cuando Aloisius llegó a la altura de la mesa, Isolda le saludó con una inclinación de la cabeza, sin dejar su tierna sonrisa infantil, la misma que llevaba cuando, con quince años, ambos magos, futuros líderes de sus Tradiciones, conversaban distendidamente sobre teología o sobre los caminos de la magia.

-Bienvenido don Aloisius, Exarca de las Voces Mesiánicas. Os he pedido que vinierais pues la cárcel que he mencionado en nuestra reunión, jaula para la maldad, necesitará de vuestra poderosa magia y de la mía en conjunción si pretendemos que tenga efecto.

La Magister Mundi no podía evitar cierta incomodidad, pero como Aloisius, ella había apartado las diferencias, molestas, pues aquello en efecto necesitaba de ambos.

FDI: ver link

Aloisius Montenegro - October 28, 2005 04:58 PM (GMT)
La tensión era palpable , aunque por los gestos que demostraban los dos archimagos un espectador que no supiese de su pasado común tomaría la reunión por un cordial encuentro. Lo que si estaba claro era que sabían cuales eran las prioridades de la capilla. Dejar de lado sus diferencias no era fácil y eran muchos los años que habían transcurrido desde que aquellos cordiales encuentros se habían llevado a cabo. Los dos sabían cual era su deber, y estaban dispuestos para afrontarlo.

- Me habeis hecho llamar, supongo que para hablar del cometido que tenemos entre manos respecto a Lor Ukter ¿No es así? - Su tono era cordial y tranquilo, sin dejar traslucir el desasosiego que aquel encuentro le producía.

"Afronta el futuro con las fuerzas renovadas de la fé que renace cada día, olvidando las oscuridades de pasados, ya sean ignotos o conocidos"

Aloisius Montenegro.

Isolda Lamartine - October 28, 2005 05:23 PM (GMT)
Isolda asintió.

Como Aloisius, ella sentía la tensión en el aire y por momentos le era sumamente complicado mirar al Exarca a los ojos, aunque su gran autocontrol la prevenía de cometer errores y dejar traslucir su molestia interior.

-Habla con razón. Tomó con la punta de sus blancos dedos, hermosos y soñados, y apartó el telón precioso que cubría lo que llevaba delantado del talismán.

Era un diseño sencillo de la más báscia orfebrería, trabajado en oro, plata y cobre, con sól una piedra incrustada, verde como el color que erróneamente adjudicaban a la esperanza. Tenía la forma ed cáliz, aunque no tenía base; parecía entonces más bien una taza, aunque no estaba abierta en su parte superior. Entonces podría parecer una esfera, símbolo de la perfección.

La verdad es que su forma mutaba y era indistinta, pero lo que sí era cierto es que aquel talismán, pequeño pues cabría en una mano, irradiaba tal poder que el laboratorio tomó un tono dorado, y respondiendo a la luz que del objeto desprendía, todo se sometió a una débil vibración.

-Os contaré lo que he hecho, y me diréis si puedes hacer algo más para completar este, que será el encierro final de Lor-Ukter. Eligiendo los metales precisos, distribuidos de la manera que véis, he logrado hacer convergir en este pequeño objeto ciertas energías benéficas, provenientes del Sol, la Luna y Venus, alejando aunque atrayendo la melancolía saturniana con esta piedra que véis, de color verde. Es un cebo en ese sentido. Era evidente que tendrían problemas trabajando juntos, pues sus modos de ver la magia eran radicalmente diferentes de muchas maneras, pero esperaba poder solventar ese problema. Básciamente este Talismán tiene como objeto arrastras hacia sí determinada esencia, y usando poderosos conjuros sería esta cualquiera. e puesto muchas defensas que disminuyan el efecto poderoso de la magia de Lor-Ukter, y estoy segura que de ser necesario, sería capaz de contener por mucho tiempo incluso a un Demonio.

Agachó la cabeza.

-Sin embargo, aunque es poderoso, tiene dos problemas. El primero es que cualquier error en su activación podría hacer que capturara cualquier cosa, y no a Lor-Ukter, pues no diferencia esencias. El segundo problema que tiene, es que no asegura que aún apresado no pueda ejercer ciertos influjos maléficos sobre el poseedor del objeto o sobre su entorno, pues debe saber que aunque sean mínimos esos influjos podrían causar mucho mal, incluso su liberación.

Observó a Aloisius a los ojos -¿Puede hacer algo, Don Aloisius?

Aloisius Montenegro - October 29, 2005 02:40 AM (GMT)
El maestre mesiánico se quedo pensativo durante unos instantes, valorando las palabras de Isolda y, por así decirlo, intentando traducir a algo que le sonase menos herético lo que ella le decía. Estaba acostumbrado a intentar cambiar el punto de vista, y ponerse en el de sus interlocutores, para poder comprender y, digamos, aceptar lo que otros magos le proponían y explicaban. Donde otros veían magia él veía Theurgia, donde otros veían hechizos el veía la Mano de Dios en forma de milagro. Después de unos breves momentos de reflexión decidió hablar.

- No lo sé, al menos por el momento, oraré en esa dirección y en ello empeñaré todos mis esfuerzos en busca de la mediación divina. Supongo que, a buen seguro, podré hacer es bendecir el objeto a fin de potenciar la prisión y los influjos malignos que pudiesen emanar de la joya. Si, creo que podría hacerlo, estudiaré los ritos que debería llevar a cabo para que así sea. Cuando sepa algo más al respecto, algo más concreto, os lo haré saber. Creo que en un par de horas podré daros noticias al respecto y, supongo que estaré en disposición de acercar la Mano del Señor a este cometido. - Las palabras del Hospitalario salieron con la suavidad del viento de sus labios e intentaron depositar una semilla de esperanza en el común destino. - Si no os importa iré con premura a buscar en las santas escrituras y mis breviarios algún rito que sirva para exorcizar y atrapar a la malvada bestia. En cuanto tenga algo vendré a comunicaroslo para llevarlo a cabo.

"Busca la solución en el interior y expresala mediante tu fé"

Aloisius Montenegro.

Isolda Lamartine - October 29, 2005 05:18 PM (GMT)
La mano de Dios. Era difícil trabajar con un mago de otra Tradición, pero no imposible, y a Isolda particularmente le agradaba en demasía. Sin embargo se limitó a asentir, sonriendo.

-Si deseáis trabajar en vuestro Sanctum, lleve la joya con usted pues no hay ningún problema en ello. Si desea trabajar en este lugar, aquí lo estaré esperando, Don Aloisius.

Isolda Lamartine - December 9, 2005 04:25 PM (GMT)
La pequeña joya, cuando Aloisius se hubo retirado, comenzó a tomar forma. Isolda amaba la autodeterminación, pero sospecaba que en este caso era mejor controlar la formación de aquel carácter. Conocía las limitantes y las capacidades de la obra creada, y no le gustaría que se saliera de control.

Así pues, asombrada y cauta, al tiempo, observaba la luz ir y venir, y las dimensiones ora disminuir ora crecer de nuevo, lanzando sonidos hermosos o terribles, mientras la Magister Mundi, con aplomo, trazaba y delineaba los bordes de aquella personalidad furiosa y santa.

No sabía cuándo regresaría Aloisius, pero esperaba que en ese momento ya el proceso de cambio hubiera dado fin -o inicio, según sea el punto de vista del observador.

Aloisius Montenegro - December 20, 2005 07:47 PM (GMT)
Caminaba exhorto en aquel noble y justo cometido. Si algo tenía claro es que su mala relación con la magus hermética no interferiría nunca en el bien común que era mantener la capilla a salvo. Nunca pasaría, al menos eso esperaba.

"De buenos propositos se llenan los corazones, sólo los justos los llevan a cabo."

Aloisius Montenegro.

Isolda Lamartine - December 23, 2005 09:22 AM (GMT)
Furiosa y santa. No había sin duda mejor par de palabras, de conceptos que definieran aquella maravilla creada por la magia, el temor y la esperanza. abía derramado jugos celestiales en aquella piedra verdosa, doraa, plateada, y los misteriosos símbolos hebreos que con delicado esmero había delineado en su tez le habían conferido un gran poder.

El suficiente como para que ahora, solitaria sobre la mesa de trabajo, se moviera por propia voluntad y trazara con propia inteligencia nuevos diagramas a la magistral obra. ¿Algún día se detendría? No. Nunca se detendría. Su creación sería continua, perpetua; se crearía a sí para siempre, y el cambiar su condición no supondría un verdadero cambio en esa naturaleza que ahora se hacía evidente.

Suspiró. Por un momento creyó reconocer un rostro en la piedra. Sus perfiles eran tan espirituales que un escalofrío recorrió la espalda de la Magus, y sus ojos, no vacíos, de ningún modo, eran tan profundos y sabios que vio a su Maestro mirándola a través de ellos.

Con un delicado movimiento estiró la mano y acarició la mejilla de la joya, sonriéndole dulcemente, como una madre a un hijo.

-Desde ahora tu nombre será Ibbur, le susurró al oido, mientras depositaba un bello beso en su frente.

Aloisius Montenegro - January 3, 2006 12:12 AM (GMT)
Aloisius volcó todo su poder en el amuleto.
-"Gloriam Mattere Belli Sancta
Doce Nos Tua Fortitude Divina
Pro Had Hostibus Nostis Vincere."

La voz sonó más gutural y profunda que de costumbre, como si no le perteneciese, catalizando toda la esencia del magus y vertiendola en el corazón del talisman. (Concretaré, en cuanto pueda, la magia que imbuye Aloisius en la joya.)

"Vuelca tus entrañas en todos tus cometidos, así nadie podrá decir que no has puesto todo de tu parte para conseguirlo."

Aloisius Montenegro.

Isolda Lamartine - January 3, 2006 04:12 PM (GMT)
FDI: Nos hemos confundido espacialmente. Pero normal en un lugar como Le Ictus...XD


Isolda se había apartado. Si bien era cierto que el poder de Aloisius era grande, podría chocar con el suyo propio. Esa era la principal razón de la maleabiliad que había infundido en Ibbur, y su constante cambio de apariencia, su evolucionar hacia una forma definida, era también algo que hacía con la magia que recibía.

Acomplaría la de Isolda para que no chocara con la de Aloisius. Punto final.

Algún día el pequeño talismán se lo agradecería. Libertad.




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