View Full Version: El Retorno del Italiano a la Abadía

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Title: El Retorno del Italiano a la Abadía
Description: 25 de Agosto A. D. 1225


Angelo - October 6, 2005 09:02 AM (GMT)
El sonido de cascas fue lo primero que se escucho. El negro corcel subía colina arriba, acercándose rápidamente a las murallas de la abadía de St. Germain-De-Près. La figura que montaba al vigoroso animal iba embozada en una negra y pesada capa con capucha.

Tras unos días de lluvia el olor de la tierra húmeda era penetrante y la temperatura había bajado ostensiblemente. El cielo nublado en la noche provocaba más oscuridad que de costumbre.

El caballo se encabrito al ser obligado a parar ante las puertas, el blanquecino vapor del aliento del oscuro animal tomo un aspecto fantasmagórico disolviéndose en el húmedo aire. La gran muralla se cernía sobre la figura mientras desmontaba, su galope había llamado la atención de dos frailes que se adelantaron para ver mejor al recién llegado.

Ángelo desmontó y con dos largas zancadas llego ante el primero de los religiosos. Este reconoció al Italiano enseguida.

- He venido a ver a Don Máximo Constanza. – No era la primera vez que el joven Lasombra venía a este lugar, pero siempre le resultaba inquietante. Ángelo procuraba siempre ser útil para sus hermanos de Clan y en Paris eso suponía trabajar para Constanza.

Tras seis meses de ausencia, Ángelo retornaba ante uno de los Lasombra más poderosos de Europa, por edad y por ser el Primogénito de su Clan en Paris.

El segundo fraile cogía las riendas del caballo de Ángelo mientras este esperaba una respuesta.

Maximo Constanza - October 6, 2005 01:47 PM (GMT)
- Buenas noches, monsieur Angelo.- Saludó el fraile cortésmente-. Lo guiaré personalmente hasta los aposentos del señor Constanza. Por favor, sígame.

Mientras uno de los frailes arrastraba con denotado esfuerzo el brioso corcel del lasombra, el que lo había recibido giró sobre sus talones y se dirigió hacia el imponente edificio monegástico. El contraste que presentaba el ambiente del interior resultaba cuando menos sorprendente. El frío que reinaba en la noche parisina moría súbitamente en la puerta principal de la abadía. Una ligera brisa cálida recorría los enrevesados pasillos, portando con gallardía el olor característico de lo "antiguo", del pasado. El fraile caminaba decididamente, sin ningún tipo de vacilación, a pesar del plano laberíntico que conformaba la construcción. Al llegar a una puerta bellamente adornada por sus formas talladas el fraile se giró hacia Angelo:

- Pase, monsieur. El señor Constanza lo está esperando.- Anunció el monje al mismo tiempo que con su mano izquierda empujaba la pesada puerta-.

Al fondo del salón, unos esplendoros candelabros de oro extendían su luz vigorosamente, sólo amortiguadapor una figura que parecía atraer la oscuridad hacia sí misma. Allí esperaba Maximo Constanza.

Angelo - October 6, 2005 10:40 PM (GMT)
Las pesadas puertas se cerraron tras Ángelo, marcando un principio y un final. Como un pesado sello negro que confirmara lo inevitable.

Las llamas de los magníficos candelabros jugueteaban con las sombras tras las columnas de la estancia, el olor a cera era algo que había acompañado al Italiano toda su vida. Un olor que le hizo recordar los gruesos cirios repartidos por la biblioteca de Labelle; su Sire, en los sótanos que tenía bajo una de sus mansiones en Venecia.

Ángelo avanzo hasta unos pocos metros de su anfitrión, mientras retiraba la negra capucha de su rostro. Al llegar ante su señor hincó su rodilla derecha mientras agachaba la mirada a modo de respetuoso saludo.

- Maestro… . – Las palabras del Italiano fueron firmes y con un toque de interrogación.

Hacia ahora casi seis meses que el Italino partió a resolver asuntos personales, para acabar trabajando para su propio Sire en la Ciudad de los Canales. Las cosas allí no habían ido bien del todo, el creciente poder de los Nigromantes afectaba a los dominios de la bella Lasombra Veneciana. Las cualidades de infiltración de Ángelo habían competido con las defensas arcanas de la rama Giovanni… y habían perdido. La sangre corrió por las calles de Venecia y ahora el conflicto se había paralizado temporalmente.

Ángelo levanto la mirada buscando la expresión de su Primogénito.

Maximo Constanza - October 7, 2005 01:40 PM (GMT)
- Buenas noches, Angelo.- Saludó pausadamente Maximo, con un gesto sonriente ante la llegada del lasombra-. Me reconforta tu visita, hacía ya un tiempo que no sabía nada de ti, incluso he llegado a preocuparme... ¿Qué tal te ha ido durante estos últimos meses? ¿Ha valido la pena tu ausencia?- En ambientes de confianza, tales como una visita de Angelo, el Primogénito valoraba mucho el ser directo, no le gustaba andar en círculos si no era necesario-.

Angelo - October 7, 2005 09:03 PM (GMT)
Ángelo se alzó antes las palabras de Constanza y coloco las enguantadas manos en la hebilla de su cinto. Siempre se había sentido cómodo ante lo directo que era su Señor.

- Las noches en Venecia fueron duras, más que de costumbre. Labelle me hizo buscar para pedirme ayuda y yo acudí dejando mis asuntos personales. – Ángelo miraba a los ojos al Lasombra, pero su mente estaba a cientos de kilómetros de allí, sobre un puente de los canales y en la oscuridad de la noche. Ángelo había librado un par de batallas contra esbirros de los Capadocio allí.

Pero todo eso ha quedado atrás, es una historia pasada Señor. Estoy aquí para cumplir con mi obligación para con vos. – El Italiano ya no tenía la mirada perdida. – Esperaba que me pusiera al corriente de los últimos acontecimientos en la Ciudad y poder ayudarle en lo posible.

Ángelo siempre había sido muy leal al Clan en Paris.

Había tenido muchas profesiones, incluso en su vida mortal: Matón, ladrón, asesino…. Y Labelle se había encargado de que fuese un Lasombra culto, cosa que Ángelo nunca se cansaría de agradecer. Su inclinación hacia el Ocultismo y especialmente de los libros arcanos, lo había heredado de ella.

Maximo Constanza - October 10, 2005 12:28 PM (GMT)
- Me alegra tu disposición, Angelo. Debemos velar por el clan, es nuestra obligación, nuestro destino.- Maximo puso un énfasis notorio en la última frase-. Como bien sabrás París se encuentra en momentos inciertos... Han desaparecido varios neonatos de diferentes clanes. Entre ellos Carlos de Girona, vasallo del Príncipe de Astorga, compañero de nuestro clan. Su muerte ha sido de lo más sospechosa, por lo cual me he interesado personalmente. Me han llegado noticias desde Iberia, noticias que incluso llegan a insinuar la implicación de Geoffrey.- El Primogénito frunció el ceño en gesto de preocupación-. Debo averiguar la verdad sobre este asunto, es de vital importancia para el actuar venidero. Angelo, tus dotes son necesarias para ésto. Debes investigar esos asesinatos, hacer que la verdad de sus muertes y desapariciones salgan a la luz, devolver el honor a sus atormentadas almas. No podemos dejar impunes a los culpables, sean quienes sean...- El primogénito hizo una pausa dejando que Angelo asimilase todo lo que había dicho-. Angelo, te voy a enviar junto a una de las pocas personas que tienen mi confianza. Debes visitar a Trang Oul de capadocio, el Consejero del Príncipe. Ve al Cementerio de San Genieveve, en el Barrio Latino. Allí se encuentra su dominio. Espera en las puertas, él advertirá tu presencia al momento. Anuncia que vas en nombre de Maximo Constanza. Trang Oul es uno de los cainitas con mayores dotes para la investigación en París, sus aptitudes son impresionantes, además de su información privilegiada. Pídele que te oriente sobre estos temas, que te diga qué es lo que se comenta en la Concergerie sobre el asunto de las desapariciones. Si llegas a encontrar pistas lo más útil y eficaz para desentrañarlas es el conocimiento de mi amigo, te lo aseguro.- El primogénito suavizó la expresión de su rostro-. ¿Tienes alguna duda Angelo?

Angelo - October 16, 2005 06:00 PM (GMT)
Al escuchar el nombre del poderoso Capadocio, Ángelo no pudo hacer menos que pensar que se podía meter en la boca del lobo si entraba en el cementerio. El Italiano conocia a Trang Oul, aunque no había hablado nunca con el personalmente.

Pero las obligaciones para con el Clan y para con Máximo ahora eran más importantes, pues el Lasombra no le tenía miedo a nada.

- Ninguna duda acude a mi mente ahora mi señor. Visitare al Capadocio y os tendré informado de lo que puede descubrir. - Ángelo hizo una reverencia y se dispuso a marchar. - Me complace estar otra vez entre los de mi Clan en Paris Señor.

Momentos despues el caballo volvio a rezumar vapor por los orifícios nasales y sus cascos se alejaron de las murallas de la abadía... con destino a Paris... con destino al Barrio Latino... con destino a Trang Oul.




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