View Full Version: Aliviando pecados.-17/5/1.225.-

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Title: Aliviando pecados.-17/5/1.225.-
Description: Entre leprosos.


La Rosa - May 20, 2005 04:08 PM (GMT)
-Cuanta misricordia hay que tener de estas pobres criaturas. Si mis palabras o mi alma pueden hacer algo por ellos, a ellos entrego mi cuerpo.

Con estas palabras La Rosa se acerca a manudo al Hospital de París a charlar cordialmente con los leprosos y aliviar en la medida de lo posible sus penas.

Maxence - June 7, 2005 11:36 AM (GMT)
Maxence miró fijamente a La Rosa desde el otro extremo de la calle. Se sintió reconfortado por sus acciones, agradecía que en el corazón de algunos vástagos anidara la bondad que hacía tiempo que abandonó el suyo.

La Rosa - June 7, 2005 12:31 PM (GMT)
- Benas noches, mi Señor. Estimó oportuno comentar La Rosa.¿Qué le trae por estos lares?. Es un placer verle de nuevo.

Maxence - June 7, 2005 12:39 PM (GMT)
-Estaba dando un paseo para aliviar mi cuerpo y sobre todo mi alma
La mirada de Maxence se torna penetrante y los músculos de su cuerpo se tensan bajo su piel. La Rosa no se sorprende pues conoce bien a su señor y sabe que es una reacción normal en él.Parece mantener en su interior un duelo infinito y este se filtra a veces al exterior
-He oído rumores sobre extrañas curaciones y supongo q incoscientemente mis pasos me han traído asta aquí-su expresión se suaviza trasluciendo el aprecio q siente por La Rosa- Vos q tanto amor prodigáis a los leprosos habéis visto algo inusual?

La Rosa - June 7, 2005 01:14 PM (GMT)
La Rosa observa quietamente los gestos de su Señor, y tras analizarlos profundamente quiebra una reverencia. Recobrala compostura yfija la mirada en el filo del Toreador mientras habla.

-No, mi Señor. Nada extraño azuza estos lugares. Sólo reposo,paz y tranquildad. Es algo tan cercano y tán lejano a la vez. La voluntad de Dios es cálida mi Señor, pero inexcrutable a la vez.Y yo estaré allí donde esté su mano. Y donde esté la suya por supesto Monsieur Maxence Einsestein. Yo no me preocuparía por estos hechos. ¿ Y qué tal vos?.Últimamente habeis estado un tanto ausentes, meditativos tal vez, o ensimismados.¿ Os preocupa algo?.

Maxence - June 9, 2005 02:44 PM (GMT)
-Bien sabeis que no hace mucho que concluyó el encierro al que me sometí para profundizar en la veracidad de mi arte. Ha sido mucho tiempo y mis capacidades sociales se han visto notablemente mermadas. Ante mi se haya un paris combulso, un nuevo principe, milagros, extraños comportamientos entre los vástagos... Mis ojos sufren ante tanta luz, y aunque no temo por mi seguridad, temo que durante un tiempo no podré protegeros con la destreza que merecéis, mis amados hijos.

La Rosa - June 9, 2005 03:05 PM (GMT)
- La familia está bien mi Señor, no tema. Todos sabemos defendernos,pues la noche nos lo ha enseñado asi. Si bien es cierto que los tiempos están combulsos y la sociedad entera sufre, así como la familia. Yo también estoy preocupado Monsieur Maxcence, y aunque lo repudie,creo que deberán de tomarse medidas. De todas maneras,mis ancianos ojos han visto cosas peores..........no se deprima.

Maxence - June 9, 2005 03:23 PM (GMT)
Coincido contigo en que han de tomarse medidas. El mundo y el arte han de regirse por la armonía, y a la partitura que compone la melodía de Paris le sobran disonancias. Es nuestro deber, por el bien de todos los acordes, afinar los intrumentos y ejecutar nuestra melodía con la perfección necesaria para corregir los errores sin que el público del auditorio lo note.

La Rosa - June 9, 2005 03:45 PM (GMT)
Al escuchar las palabras del Primogénito Toreador Miguel de La Rosa recordó como odiaba con saña los asuntos políticos, y su rostro se tornó frio.

- Tiene razón Señor, dijo con voz firme.

Retiró la vista, sacó de la túnica su arpa y comenzó a deslizar los dedos suavemente por sus cuerdas hasta que la música inundó todo el barrio con una melodia triste. Cuando cada una de las cuerdas vibraba parecía transformarse en no sólo una nota, sinó en infinidad de colores que transportaban al oyente a un paisaje lejano, en el tiempo y en el espacio.Y pasó la noche en un instante, sin que nadie se percatase. Era pura maestría.El arpa dejó de sonar, y cuando el silencio inundó de nuevo el ambiente, parecía lastimar casi más que el amanecer que se avecinaba.

- ¿Desea algo más de mi?, mi Señor.Cuando quiera, estaré encantado de concertar con usted una cita para charlar con más tiempo. Hemos de partir, se avecina la luz.Y La Rosa partirá apresurado a La Sainte Maisson.




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