View Full Version: La Rosa y el arquero

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Title: La Rosa y el arquero
Description: 8-8-1225. En la Sainte Maisson


Geraud Gallois - September 27, 2005 11:06 PM (GMT)
Una figura oscura y encapuchada se deslizaba con ligereza y sigilo por las poco transitadas calles nocturnas del barrio de la universidad. En su espalda colgaba un impresionante arco de seis pies de longitud, que no sólo era fácil de ver, sino que además resultaba un arma exótica en las calles de París. Llevando encima ese artefacto era dificil que Geraud Gallois pasase desapercibido.

Caminó hasta las puertas de una capilla conocida por algunos como la "Sainte Maisson" y provó su suerte dando un toque a la campana de la puerta. Esperaba que el Antiguo La Rosa se dignase a recibir a un miembro más joven de su mismo clan puesto que necesitaba de su guía y consejo.

La Rosa - October 8, 2005 04:54 PM (GMT)
Sólo en severas ocasiones un leve tintineo, medido y delicioso resonaba inundando de melódicos sentimientos el jardín sagrado de La Sainte Maisson. Y en aún menor número de ocasiones la puerta se abría para dar paso al perfume femenino de una sombra que aguardaba bajo el portico. Hoy por fortuna, o por cordialidad, la puerta se abrió.

- Buenas noches caballero de las rosas- Susurró la dama encubierta por un velo blanco añíl. ¿ Qué puedo ofrecerle hoy mi hermano?, que ha ha venido a mi morada.

Geraud Gallois - October 8, 2005 06:05 PM (GMT)
Geraud se inclinó ante la dama que le abría la puerta. Él, que se mostraba habitualmente osado y romántico con cada mujer con la que hablaba, era terriblemente tímido ante esta mujer en concreto, que por fortuna había tenido la precaución de ocultarse bajo finas telas. Ya que se rumoreaba que su belleza era tal que bien podría quebrar la voluntad de un joven toreador.

- Mis respetos Madame Marie, y mis disculpas por disturbar con mi llamada la paz que inunda este lugar. Este humilde toreador reconoce a su pesar que su espíritu está atormentado por las dudas. Y en mi incertidumbre he recordado que mi señor, Maxence Einsestein, me indicó hace ya tiempo que viniese a esta santa casa si alguna vez me encontraba perdido, puesto que aquí se encuentra siempre buen consejo.

La Rosa - October 13, 2005 12:02 PM (GMT)
Las palabras de aquel ser le parecieron de tal timbre sincero y estrofa atormentada a la Dama, que no dudo ni siquiera un instante en levantar la vista, pausadamente, para confrontarla con la mirada de Geraud, sólo interrumpida por el velo y una sonrisa maternal. Luego levantó aquella vela.

- Entiendo hermano- sostuvo con levadad M.Marie, y sin variar de gesto.- En cierta manera, ha acudido al lugar preciso, si es que su alma pesa, el corazon le vacila, o siente el alma triste. Las puertas de La Sainte Maisson están abiertas siempre para recibir dolor, y entregar esperanza y Fe en la palabra de Dios.

- Sin embargo mi Señor descansa, si es a el a quien habeis venido a ver- y Marie repara notoriamente el el enorme arco que porta el Toreador- Si me disculpa pues, y me acompaña le conduciré a un lugar tranquilo, donde podrà charlar con La Rosa detenidamente.

Entonces M.Marie dió un paso firme al frente, se torno de manera suave y cerró aquel viejo portón. Hechó un vistazo a la noche que amenazaba cubierta de nubarrones y luego comenzó a deslizarse entre la hierba húmeda del jardín y las lápidas musgosas hasta encontrase de bruces en un lateral de la capilla una extraña puerta cubierta por sendas enredaderas que la antojaban en deshuso. Tal es la quietud que ni danza la llama del candil, y todo tiene un extraño aire de jardín encantado; en calma en el tiempo.

La Mujer tomó entonces de sus ropajes un escueto manojo de llaves y abrió la entrada a la sala. Dentro de la oscuridad Geraud puede observar como Marie se dirije confiadamente, como si conociese cada palmo del lugar y coloca el lumbre en el centro de una gran mesa. Geraud puede ver entonces un pequeño salón, que podría haber sido perfectamente la morada de un Sacerdote, gustosamente decorado cón motivos religiosos. A la izquierda yacía un confesionario, en el centro una mesa de marmol blanco con bancos de roble, varios divanes curiosamente almoadillados junto una estanteria con manuscritos, pergaminos e incluso libros de antiquísima alcurnia. Varios escudos de armas sobre una puerta de destino incierto y un lienzo de Cristo en la cruz adornan las paredes.

- Acomódese buen hermano, el Señor ya está avisado, y pronto acudirá a rendirle respeto a su invitado- dijo Marie mientras invitaba con un gesto de brazo al Toreador.

Geraud Gallois - October 13, 2005 05:02 PM (GMT)
Tras la mirada de Marie, Geraud siguió a la dama como hipnotizado, a través del jardín de mágico encanto de la Maisson hasta el pequeño salón. Cuando ella le indicó que se acomodase, Geraud lo tomó casi como un mandato, depositó su arco con cuidado junto a una pared y se sentó en uno de los bancos de roble en espera de la llegada del señor de aquel lugar.

La Rosa - October 14, 2005 11:55 AM (GMT)
En breves instantes, o por lo menos un tiempo prudencial, Geraud Gallois que espera junto a M. Marie, comienza a percibir una tercera presencia en la sala, acompañada por un perfume característico; el rugir de una losa carraspeada en el suelo y.... la puerta interior del lugar se abre pausadamente. Una vez la luz alcanza bajo el marco Geraud puede ver al anciano Toreador, hoy ataviado con ropajes de oficio, penetrar con su andar característico, humilde y fuerte en la sala. La mirada de Domine La Rosa se encamina sinuosa pero firme hacia Geraud, y cordialmente avanza:

- Buenas noches mi hermano e invitado. Sea bienvenido aqui, en la casa del Señor, en mi humilde morada.

Luego La Rosa con una reverencia formal se acomoda junto a Geraud en la mesa y adopta una postura meditatiba con los brazos, mira entonces a su sierva.

- Ha sido un placer haberle recibido en este hogar Geraud Gallois- dijo la Dama- si se le ofrece, o necesita cualquier cosa: no dude en pedirla, pues yo les atenderé gustosa, mas por el momento tengo deberes a los que atender, les dejaré solos para que puedan charlar de sus asuntos.

Y M. Marie avandona la estancia por la puerta interior. Una vez se encuentran solos, entonces La Rosa prosigue:

- Y bien hermano, como bien sabrás todo el mundo es bien recibido aquí, en La Sainte Maisson; mas supongo que no habras venido hoy aquí en vano. Habla amigo, tus palabras serán escuchadas, y juntos trataremos de buscar alivio a tus penas o aflicciones; o un buen consejo. Habla amigo.

Y el anciano carga todo el peso sobre sus hombros para atender a Geraud; el peso de siglos.

Geraud Gallois - October 14, 2005 02:11 PM (GMT)
La llegada del Antiguo hizo que Geraud se levantase como impulsado por un silencioso resorte, para dispensar a La Rosa todos los saludos y muestras de respeto apropiados para un Cainita de su antiguedad y posición eclesiastica. Y seguidamente se despidió de Madamme Marie, en cierto modo aliviado, porque ya se sentia suficientemente apurado en la presencia de una persona que le impusiese tanto respeto, como para estar en presencia de dos.

El amable ofrecimiento de La Rosa para escuchar las penas del arquero hizo que por la mente de este pasaran todas las cuestiones delicadas que en realidad le afligían, casi todas con rostro de mujer, una en concreto muy necesitada de consejo, podría suponer un momento de la verdad para él, el modo en el que decidiese solventarla podría cambiar el camino de Geraud para siempre. Pero el señor Obispo no tendría tiempo ni ganas de poner orden en todos sus superficiales entuertos, por lo que Geraud desechó todas esas ideas para concentrarse en el motivo original de su visita, aquella que dificilmente ningun otro cainita podría resolver mejor.

- Vereis mi señor, no quiero entreteneros mucho tiempo, pero estimo que vuestro conocimiento sobre las cuestiones de dios y de la iglesia supera al de cualquier otro al que pueda preguntarle. Yo soy con frecuencia una persona sencilla, esas cuestiones elevadas se me escapan, aunque en la medida de lo posible procuro el bien de mis semejantes. A causa de mi forma de ser, me embarqué en la resolución de un misterioso que altera al rebaño en las tabernas de la ciudad, pensé que si se prolongase podría ser una amenaza para toda la estirpe. Pero el misterio se resiste, todas las pistas acaban por no llevarnos a ninguna parte o apuntan en una dirección que no nos hemos atrevido a seguir, por desconocimiento: Se trata de la Sorbona, hay indicios de que una criatura oscura podría estar ocultándose allí, como si la presencia de la inquisición en ese lugar no le importase. Pero a mi sí me preocupa, que investigar allí cause más problemas que beneficio, para mí la inquisición y las cuestiones de la iglesia son una amenaza incierta. Por eso he venido a preguntaros a vos.

La Rosa - October 14, 2005 03:29 PM (GMT)
El anciano escuchó atentamente aquella exposición mientras se mesaba la barba que sobresalía de su máscara y miraba atentamente al chiquillo. Incorporó el peso de nuevo en postura rígida y tomó pose cordial:

- L.os asuntos del Señor no se le escapan a nadie Geraud.En verdad pensé que las penas que afligen su alma poseian un cierto caracter más personal.;y no me importaría escucharlas. Vera: Usted representa para parte de nuestro clan todo aquello en lo que un Toreador joven repara inutilmente. Yo se que no es así. La vanidad quizás sea uno de nuestros mallores defectos como familia Geraud, y es también es el pecado predilecto del Diablo.

- Por otra parte admiro enormemente su preocupación por el rebaño hermano, y por participar en el intento de aclarar estos asuntos oscuros. Hace tiempo Geraud que los demonios habitan estas tierras; pero no se pueden ocultar eternamente, y a muchos de nosotros no se nos escapan desadvertidas sus presencias. Son legión, mas subestiman la luz de la verdad. También son demonios el hambre y la peste, la muerte y la injusticia en la que viven los hombres. Es de buen entendedor de la palabra divina aquel que condena y persigue con fe la sombra y la tiniebla. Más oscuridades de las que pensaba cubren París segun su palabra. Dice que algo extraño habita en la Sorbona; pues si lo que ha venido a buscar es consejo, le diré que si usted no quiere que se inmiscullan en sus asuntos, lo mejor que puede hacer es no inmiscuirse usted en los de los demás. Hay aquí en esta ciudad una enorme cantidad de ancianos y seres extraños de extraños poderes y extraños asuntos con extraños menesteres.Pero confio en usted y le creo un hermano capaz, por eso se que no acudiría a mi si no estubiera severamente preocupado al respecto. Por eso le diré que si lo que ha venido a buscar es ayuda, no tengo ningún problema en visitar la zona y realizar algunas investigaciones; y recemos por que no se trate de algo fuera de la "normalidad" de esta villa; o de una nueva semilla del mal. Sin embaryo yo sólo soy un maestro solitario, si bien a veces mantengo relacciones con otros Obispos y se de sus preocupaciones mi alcance no llega a las fauces de la iglesia como puede llegar por ejemplo la mano de Magistri Máximo Constanza, aunque sepa bien como funcionan y aunque mantenga estrechas relacciones con él. Por eso gran parte de lo que pueda alludarle estará supeditado en gran medida a los ámbitos del PrimogénitoLasombra. Le recomendaría que también hablase con él.

- ¿Es eso todo?. ¿Es esa toda la verdad de su visita hermano?.

Geraud Gallois - October 16, 2005 04:38 PM (GMT)
El arquero sonrió y se inclino ante la generosidad del poderoso cainita con el que se encontraba.

- Gracias señor por ofreceros a escuchar mis aflicciones personales, pero reconozco que esas son cuestiones irrelevantes que me preocupan por mi juventud y temo que aburran a alguien de vuestra importancia.

Gallois estaba conmovido por ese ofrecimiento, y pensó seriamente en hablarle de sus propios problemas, pero solucionar los problemas generales era más acuciante para el arquero.

- Tambien sois muy amable ofreciendoos a ir vos mismo a investigar en la Sorbona, mas no puedo pediros que malgasteis una cantidad indeterminada de tiempo en esta búsqueda; mi propósito es únicamente reunir información para que las personas adecuadas tomen las decisiones y acciones oportunas. Esperaba de vos únicamente consejo, puesto que sois un ejemplo contrastado durante siglos de que desde nuestra condición se puede estar próximo a la iglesia. Esperaba que me recomendaseis cómo se debería hacer una investigación en la Sorbona, limitando el riesgo de ser descubiertos por los inquisidores. Pero si vuestra modestia, que sin duda es un ejemplo de vuestra proximidad al cielo, os hace pensar que el primogénito lasombra puede indicarme mejor que vos, en ese caso seguiré vuestro consejo e iré a verle.

La Rosa - October 16, 2005 05:13 PM (GMT)
Tras una pausa conveniente:

- En tal caso si hermano, si le he entendido bien, para lo que usted pretende creo que le sería de mucha más alluda mi gran amigo Máximo Constanza. Quizás él si pueda extender su mano a la inquisición, o por lo menos facilitar sus investigaciones. Pero es un hombre viejo, hermano, y no suele intervenir en las cosas menores, hace ya tiempo que le dejaron de importar, a él y a los que somos igual de viejos que él. Por eso creo que debe de cerciorarse concienzudamente de que allí en verdad ocurre algo extraño, y de que merece la pena molestar a un anciano por ello. Seria una pena Geraud y una verguenza para la Familia que sucediese lo contrario. Yo confio en ti Geraud Gallois, por eso te doy mi consejo y te recomiendo una dirección, si bien no es infalible, es la mejor que se te presenta. Convence a Máximo, demuestrale, y si es cierto lo que dices, estoy seguro de que podrá ayudarte a conseguir información.


Geraud Gallois - October 25, 2005 10:14 AM (GMT)
- En verdad creo que ocurre algo extraño, pero veo en vuestro acertado consejo que es necesario algo más. En ese caso, antes de importunar al señor Constanza buscaré argumentos de peso que respalden mis palabras... será dificil, son precisamente pruebas lo que quiero encontrar en la Sorbona.

Geraud Gallois se daba cuenta de que si molestar sin evidencias al señor de los lasombra era inadecuado, tambien era inadecuado molestar al señor de La Rosa, como acababa de hacer.

- Vuestro consejo me ha sido muy util, espero que a través de esa guía yo sea capaz de conseguir resolver algo de este misterio. Si es así, si mis esfuerzos consiguen algun logro, espero poder compartirlo con vos, corresponder a la generosidad con la que me habeis ofrecido vuestra paciencia y vuestro tiempo ... si aceptais mi invitación, haré una pequeña celebración privada en el futuro, en ella podré ofreceros las pruebas de las que ahora carezco y así compensar las manos vacías con las que hoy me he presentado... quizas entonces, cuando todo se haya solucionado, podamos conversar más distendidamente de otras preocupaciones.

Gallois se despistó un instante en sus pensamientos y despues miró a La Rosa.

- Será mejor que no os entretenga más. Debo partir.-sonrió- Gracias por todo y espero no haber interrumpido demasiado la tranquilidad de esta santa casa.

El arquero recogió su arco y esperó el beneplácito del obispo antes de irse.

La Rosa - October 25, 2005 01:59 PM (GMT)
La Rosa asintió satisfecho y agradeció la cordialidad y la educación de su contertulio:

- No me ha entretenido en vano amigo; y espero que halle luz en estos oscuros secretos que trata de desvelar. Ojalá no sea nada importante, ojalá sea sólo una ilusión; por el bien de todos. Mas dispone de todo mi tiempo Geraud Gallois, todo el que necesite.

- Con respecto al acto privado que celabrará, acudiré gustoso; es más, me parece una excelente idea. Suerte en sus pasos, que Dios le guarde hermano. Espero que la proxima vez que nos citemos la nuevas sean más esperanzadoras.

Y el Obispo repite de nuevo una reverencia despidiendo a su invitado mientras M. Marie aparece en la sala para abrir la puerta y despachar al Toreador.

- Buenas noches hermano, espero verle pronto.

Y tras partir, la sala reposa en silencio.




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