Axiz conocia los peligros de involucrarse con los setitas, habiles manipuladores y pertenecientes a un bajo clan, su casi expulsion de la sociedad cainita podia crear gran furia y fanatismo en sus miembros.
Pero conociendo a los negociadores, sabia que al final solo eran negocios. Y que Boadicea o Jospeh entendian esto a la perfeccion, con esa idea fija en la cabeza intruyo a Ludovic para que entregara una carta en el Mercado.
Ludovic caminaba tranquilo, la noche recien habia caido y el mercado estaba por cerrar pero algunos puestos seguian abiertos y el que buscaba tambien.
Se paseo de arriba a abajo con la carta entre sus ropas, pregunto a varios vendedores por diferentes productos, y sus precios. Observo las decoraciones exoticas que tanto gustaban a Axiz.
Llego hasta el lugar señalado hablo con un hombre que lo atendia amablemente, pregunto por varias baratijas y compro 2 candelabros para tres velas, estaba finamente decorado y tenia algunos detalles en oro...o por lo menos era dorado, no dejaba de ser una baratija.
Extrajo de un bolso algunas monedas y las dejo arriba de la mesa donde se encotraban otros productos, tambien dejo la carta de manera sumante disimulada.
Guardo los candelabros en la bolsa de cuero y la colgo en su espalda, agradecio y se retiro lentamente el suficiente para ver como el vendedor tomaba la carta y al ver a quien iba dirigida la coloco delicadamente en una caja.
Ludovic se retiro del mercado y regreso a su refugio habiendo completado su tarea.
La carta dice:
Estimado Joseph, el Egipcio:
Boadicea do Teixeido a hablado maravillas de usted, y de sus cualidades como comerciante. Soy propietario de una taberna y las subidas de precio de los ultimos meses me tienen nervioso. Me gustaria dicutir con usted sobre negocios y ver si me puede ofrecer mejores precios para los vinos y cervezas que el de mi agente actual.
Lo espero en mi taberna "El Tahur" (La Vile), luego de la medianoche cuando esta este cerrada, golpee la puerta tres veces, silencio, dos veces, silencio y un ultimo golpe. Acuda cuando su tiempo asi lo disponga, espero que dentro de esta semana.
Se despide coordialmente Andre´el Axiz.
¡Gracias, buen hombre!- dijo el tendero mientras recogía las monedas, e introducía de manera casi imperceptible la carta bajo sus túnicas.- ¡Tenga usted un buen día!