Title: Prestando Respetos a su Señor Von Vertzang
Description: 4/8/1225 -Noche
Mikael Bratovich - September 23, 2005 04:45 AM (GMT)
Los siete caballos negros atravesaron, siguiendo al criado de su Señor, casi todo París, y luego de casi una hora de camino pudieron ver el perfil de una austera y magnífica contrucción en el horizonte.
Los siete caballos negros caminaban organizados en formación de batalla, pues tanto los caballos como los hombres habían sido entrenados juntos en las artes de la batalla, a pesar de no ser su hogar propicio para aquellos animales.
El primero era Mikael Bratovich, Príncipe de los Bratovich, y era su caballo el más alto y gallardo, noble como su Señor. La comitiva avanzaba silenciosamente sin preguntar nada al criado, y sin hablar entre sí. Ninguno de ellos pensaba en nada, pues sus mentes estaban concentradas en el camino, atentas a cuanto pasaba a su alrededor y nada más.
Por fin llegaron a la entrada, y los siete caballos se detuvieron, bajando de un salto los siete jinetes.
Dazbog Von Vertzang - September 23, 2005 08:51 AM (GMT)
El hombre al principio muy metido en su papel de enviado del señor recto y cumplidor fue desapareciendo a lo largo del camino mostrando al final su actitud máas afable de un hombre hablador e incluso simpático.
Frente a ellos las impresionantes puertas de la torre del señor Tzimisce.
- Bueno hemos llegado llamad si queréis pasar
-Si me permitís los caballos. No los necesitareis dentro. Yo los pondré a buen recaudo, no temáis por ellos estarán en las mejores manos.
Recoge las riendas de los caballos, se encamino de nuevo al pueblo descendiendo la ladera y dejando a los invitados frente a las puertas.
-Llamad a la puerta y se abrirá. -Dijo mientras descendía-
-… pero ser amables con ella no es , bueno ellas no son .. ehh … muy amigable, es mejor no irritarla, irritarlas bueno, yo ya me voy .
Mikael Bratovich - September 24, 2005 02:44 PM (GMT)
Los siete hombres observaron con curiosidad a aquel sujeto, pero nada dijeron. Sin embargo los seis vasallos de Mikael no soltaron las riendas de su caballo, y Vacla Bratovich, el primo del musculoso Aparecido, tomó las riendas del corcel de su señor.
Dijo Mikael al vasallo de Von Vertzang, en eslavo pues ya estaba exahusto de usar aquella lengua impostada de las tierras francesas, y fue potente como un huracán su réplica.
-Estos caballos comen siervos. Si no quiere morir, entonces déjelos con mis hombres.
Y sin siquiera voltearse para mirar los actos de aquel siervo, se giró hacia la puerta, y dio tres golpes. ¿Aquellas alusiones que haría el criado...? ¿Sería aquella puerta como las de Yorak El Sabio?
Los cinco vasallos de Mikael acompañaron al criado a las caballerizas, llevando cada uno su propia montura, la de Vacla y la de Mikael, mientras Vacla permanecía frente a la puerta, a espaldas de su señor, pues entraría con él dado que había sido ese su deseo.
Dazbog Von Vertzang - September 29, 2005 03:48 PM (GMT)
Mikael casi podria asegurar que habia visto a alguna de las figuras talladas en la puerta pestañear y mirarle pero si habia sido a si o solouna imaginacion lo lo podia saver pues ahora esas figura estaban inertes frente a ellos.
Volvio a tener la misma impresion poco despues pero esta vez de otra figura situada en en otro lado de la puerta.
De pronto, al unisono todas las figuras se movieron como desperezandose era un baile espeluznante pues no se apreciaba que era que las formas parecian undirse y brotar de la puerta pero a la vez seguian teniendo un aspecto solido cuando se calmo el movimiento una voz pregunto con tono firme.
- Cual es vuestro nombre que habeis venido a hacer aqui.
Mientrar tando las figuras en forma de duende, las más pequeñas, situadas en la parte baja de la puerta cuchicheaban entre ellos.
- siempre el mismo sermon podia cambiar sus palabrs
si si siempre lo mismo ...
si que cansino. jijij ...
si eso ...jjiiji...
Mikael Bratovich - October 2, 2005 07:27 PM (GMT)
Mikael no se sobresaltó, aunque una sonrisa le complacencia le enmarcó el pensamiento que tenía. Estaba por fin en casa, y serviría alguien digno de serlo por el Príncipe de los Bratovich.
Observó los cuchilleos, y sin darle más importancia habló con potente voz, en un eslavo noble y guerrero, cargado de sonidos de batallas y de sangre, de valentía sin fin y de lealtad hasta la muerte.
-Mi nombre es Mikael Bratovich, Primogénito de Vladimir Bratovich, Príncipe entre os Bratovich, y busco en esta Mansión a mi señor el Voivoda Von Vertzang.
Dazbog Von Vertzang - October 3, 2005 05:50 PM (GMT)
La puerta se abrió suavemente dejando ver una sala iluminada por gran numero de candelabros.
Al fondo una escalera subia hacia las alturas y a ambos lados de la sala se podian observar varias puertas.
Mikael Bratovich - October 5, 2005 02:19 AM (GMT)
El Noble Bratovich avanzó dejando que sus pesadas boptas resonaran en aquel suelo Santo, que sería para él desde ahora tan sagrado como lo eran sus tierras eslavas donde la sangre de sus enemigos corría como río.
Se detuvo en el centro y miró hacia ambos lados, y luego, haciendo un gesto a Vacla para que permaneciera allí, se dirigió con paso resuelto hacia las escaleras.
Sus sentidos estaban al máximo, presto a cualquier clase de sorpresa que pudiera encontrarse. No quería de ningún modo ser descortés y pasar por alto a su Señor sin incarse ante él y presentarle su espada.
Dazbog Von Vertzang - October 5, 2005 09:25 PM (GMT)
Por las escalera frente al aparecido descendia el señor von vertzang ataviado informamente.
se detuvo unos pendaños por encima del invitado
- Sed bienvenido honorable invitado.
- Hace tiempo que no recibo visitas.
- Pero no os que deis ahi de pie acomodaos.
Una de las puertas laterales se habra dando paso a un gran salon
- Bienvenido seas a mi casa
Mikael Bratovich - October 8, 2005 02:40 PM (GMT)
Mikael no dudó un segundo. Su etiqueta era más bien... inexistente, pero entendía algunas cosas, y bien sabía que lo que había ido a decirle a su Señor, a su nuevo Señor, no era de ninguna manera algo que debía esperar.
Miakel era sumamente visceral, y para él lo que estaba a punto de hacer era tan importante, tan vital, que dejarlo pasar por más tiempo era inaceptable.
Observó por un par de segundos la majestad fría y "carpatiana" que irradiaba el Antiguo.
Aún no había comenzado a subir las escalas, y con gran habilidad retiró su pesada espada del cinto, aún con saya, y se incó sobre su rodilla derecha agachando la cabeza y poniendo su pesada espada al frente, sostenida con ambas manos.
-Señor Von Vertzang, es un honor para mí estar en vuestra Mansión y ponerme de nuevo a vuestro servicio como vuestro Vasallo, por vuestra sangre y la mía, que siempre han estado unidas.
No levantó la cabeza, y permaneció en esa misma posición.
Mikael Bratovich - October 18, 2005 04:22 PM (GMT)
Dazbog Von Vertzang - December 5, 2005 10:18 PM (GMT)
Bonitas palabras vacías de significado salían de la boca de su siervo. Su afirmación y firme creencia de que compartían un lazo de sangre era sumamente inocente y ridícula. Solo era una verdad a medias. Estaban unidas si, pero solo en una dirección, la del vínculo de sangre al que había sido sometido el aparecido tiempo atrás y que necesitaba ser renovado.
- Levanta la cabeza, Mikael Bratovich. Un príncipe no se arrodilla ante nadie. Ve acostumbrándote.
Se lleva la mano hacía el rostro y muerde con suavidad la piel del interior de su muñeca. A continuación, extiende su brazo y se lo ofrece al aparecido.
- Y seguirán estando unidas. Así es como ha de ser. Bebe, hijo mío, no des tiempo a que una sola gota toque el suelo. La sangre es un bien preciado en estos tiempos, no se puede malgastar. Bebe para renovar esos lazos, esa unión.
El joven Bratovich era perfecto para lo que necesitaba. Así era como le gustaban sus siervos; ni demasiado tontos, ni demasiado listos. Era perfecto para otorgarle el abrazo, aunque primero, tendría que demostrar su valía. Jamás ofrecería su vitae a alguien indigno. Un último susurro apenas audible sale de sus labios mientras el joven se encuentra bebiendo de su muñeca ajeno a lo que sucede a su alrededor.
- Los esclavos deben servir.
Mikael Bratovich - December 7, 2005 03:51 PM (GMT)
A Mikael no le sorprendió la afirmación que hacía su Señor; no porque fuera cierta o porque estuviera consciente de aquello. Su tranquilidad se basaba en más oscuros designios, dictados desde lo más profundo de su corazón por extrañas fuerzas ajenas a lo que siempre había conocido.
Aquella ciudad no le sentaba bien, en verdad, y estar en la Mansión de su Señor era lo único que en ese momento podía para él ser verdaderamente valioso.
-Koscheivik, sagrado es el Dragón y su Estirpe, y aquellos que no pertenecen a ella han de inclinarse ante su Majestad.
Se puso de pie, con solmente gesto, y tomó con gran devoción la mano que ofrecía la sangre roja de su Señor. Mikael no era ignorante. Sabía lo que aquello ocasionaba en su ánimo, y sabía que la poderosa sangre de los Dragones ataba las voluntades y destruía las individualidades. A él eso no le importaba. Servir a un Dragón, con o sin sangre, era un honor que su familia había tenido desde su mismo origen.
Y su corazón temblaba, pero no era la visión del sagrado líquido lo que la turbaba, sino el gesto, sagrado por sí mismo.
Sus risibles colmillos se hindieron en la piel de su Señor, y bebieron poco y suavemente.
Si Von Verzang conociera realmente a Mikael, jamás hubiera entendido sus palabras como lo hizo. Si realmente fuera consciente de lo que es ser un Bogatyr, entonces jamás habría dudado de las palabras del Príncipe. Porque si él hubiera pensado por un sólo instante lo que había dicho como lo había interpretador el Dragón, el mismo Mikael se hubiera cortado la lengua. Aquello hubiera sido una blasfemia, una injuria.
No, el joven y bravo guerrero hablaba de otra cosa, más grande que la sangre, más antigua y más poderosa.
Dazbog Von Vertzang - December 13, 2005 02:26 PM (GMT)
El eslavo dejó salir un gemido de placer mientras el aparecido libaba de su sangre como un indefenso cachorrillo. Apartó la mano con suavidad, privándole del elixir divino que fluía por sus venas. Con la misma mano, le indicó que se levantara de nuevo y le miró a los ojos.
Sus ojos eran muy hermosos, de un color verde intenso que brillaba con un fuego interior difícil de extinguir. Sin embargo, no podía decirse lo mismo de su rostro. Aunque no llegaba a ser grotesco, si que era feo y estéticamente limitado. Sonrió con malicia, cuando la idea cruzó su mente. Ya sabía cual sería la primera tarea del Bratovich cuando le obsequiara con el abrazo. Aún no….
- Mikael Bratovich. ¿Sabes porqué estás aquí?
Le pasó la mano helada por la mejilla con suavidad mientras seguía con la mirada fija en sus hermosos ojos.
- ¿Sabes porqué te elegí a ti?
Era obvio que el aparecido no destacaba por su intelecto, pero eso era algo que tenía remedio, dentro de unos límites.
Mikael Bratovich - December 15, 2005 05:29 PM (GMT)
Mikael se puso de pie. Sintió cómo recorría la sangre de su Señor su garganta, su cuerpo, y sintió cómo su cuerpo se sentía orgulloso y noble, y poderoso.
A pesar del trato de su Señor, el aparecido no osó ni en un sólo instante mirarle a los ojos, y los mantenía clavados en su garganta. Muchos habían sido los mortales, e incluso inmortales, que habían dejado de existir por mirar a los ojos a un Voivoda. No sabía cómo era Von Vertzang, pero lo suponía.
Su respuesta fue simple. -No lo sé.
Bien podría haber muchas razones. En un principio, cuando recibió la misiva en la ciudad de Bistria, había creído que se trataba de un asunto de guerra, que el clan Tzimisce en París se encontraba necesitado de guerreros pues había estallado algún odio del pasado. Pero al encontrar el cadáver que era aquella ciudad se había convencido de que ese no podía ser el motivo. Y por tanto no sabía cuál podría ser este.
Dazbog Von Vertzang - December 15, 2005 06:06 PM (GMT)
Así que el príncipe de los Bratovich era o muy callado y reservado o profundamente idiota. Incluso el más necio de los necios sabría para qué estaba en París. Genial. Era justo lo que buscaba.
- Estas aquí para convertirte en mi chiquillo y has sido elegido por ser el principe de los Bratovich, ni más ni menos.
Como siempre, observó atentamente a su interlocutor para evaluar su reacción. De ella dependerían muchas cosas en el futuro y de la manera de enfrentarse a las situaciones de la gente, se aprendía mucho.
Le dedicó una ladeada sonrisa al aparecido mientras disfrutaba del momento.
Mikael Bratovich - December 15, 2005 07:33 PM (GMT)
Los ojos del eslavo temblaron. Por un segundo creyó perder el conocimiento, pero fuerte era su voluntad y templado era su ánimo. Sin embargo, para un antiguo como el Voivoda, aquello era tan obvio que el temble de Mikael era insuficiente, y lo sería por muchos años, si lo que pretendía era engañar a la astucia del Tzimisce.
Su corzón temblaba con fuerza. Lo que acababa de oir era grande, era una recompensa que él aún no se merecía. Y así lo dijo, auqnue su voz no le temblaba, su ánimo estaba a punto de estallar. Decir lo que diría podría significarla negación de aquello que nunca había soñado, pero que ahora se le mostraba con sus tentadores brazos.
-Koscheivik, ser Príncipe de los Bratovich no me hace digno de ser de la estirpe del Dragón.
Estaba convencido de eso. Esperaba, desde luego, un castigo por su respuesta, pero estaba preparado para recibir cualquier castigo, justo o injusto, si el que lo repartía era Von Vertzang.
No. Si algún día ganaba ese regalo divino, sería porque sus actos le convertían en ser digno de recibir el abrazo. No porque su padre hubiera reinado antes que él. No.
Dazbog Von Vertzang - December 15, 2005 07:53 PM (GMT)
La reacción del Bratovich satisfizo enormemente al voivoda, si bien cuidó que sus expresión no lo demostrara. Puso un gesto entistecido ligeramente teatral y habló con tono apesadumbrado.
- Es una lástima. Tendré que abrazar entonces a alguno de tus primos. ¿Quien crees que será el mejor?
Esta vez lo ponía en un aprieto aún mayor y de la forma en la que saliera de el, dependía en gran parte su futuro. Necesitaba a alguien humilde, si, pero tambien ambicioso en su justa medida y dispuesto a luchar por lo suyo.
FDI: ¿Que quiere decir Koscheivik?
Mikael Bratovich - December 16, 2005 11:43 PM (GMT)
El ánimo del eslavo se turbó de nuevo. Su Señor era sin duda hábil con las palabras, y disfrutaba confundir a sus interlocutores, auqnue no entendía bien el motivo que tenía para hacerlo. Sin embargo la respuesta salió fluida de su blanca boca, pues las ideas del aparecido eran claras y poderosas en su claridad.
-Ninguno de mis primos entiende el honor que es ser miembro de la estirpe del Dragón. Y no es mi linaje mortal, sino mis actos, lo que algún día me harán digno de recibir el regalo de la vida inmortal.
De nuevo temblaba su ánimo. Temía que sus palabras no fueran del gusto del demonio.
*Koshéivich signnifica "Hijos de Köshei", una frma de referirse a los Demonios anterior a la introducción de la palabra Tzimisce. Es una figura de la mitología rusa que representa la muerte y toma la forma de un terrible rey inmortal, un brujo y un demonio.
Dazbog Von Vertzang - December 16, 2005 11:55 PM (GMT)
Era algo parco en palabras, pero su creencia inquebrantable en el honor y en el poder de los dragones era casi admirable. Quizá lo sería más de no representar esa creencia, un velo que cubría sus ojos con el manto de la ceguera.
- Si que es mala suerte entonces. ¿De verdad crees que aún no eres merecedor del abrazo? Que es lo que habla por tí, ¿la modestia o el miedo?
Arquea ambas cejas esperando una respuesta sincera y poco críptica del aparecido. En esta charla, estaba aprendiendo mucho sobre él. Ya sabía cual era su fuerza y cual su debilidad. Era tan transparente como el agua de un manantial.
- Mucho me temo que nada de lo que me digas cambiará nada. La decisión está tomada desde antes de que nacieras y el momento escogido para el abrazo no depende de tus actos o tu opinión, sino de mi voluntad. Si te crees con derecho o valor para cuestionarla, hazmelo saber y te sacaré del error con sumo gusto.
Ya había comprobado que tal respondía ante los tenues engaños. Ahora era el momento de comprobar su reacción ante las ordenes y las amenazas. Interesante...
Mikael Bratovich - December 17, 2005 08:27 PM (GMT)
Y de nuevo su respuesta fue rápida. No podía aostumbrarse a pensar tanto, y por eso elegía lo primero que le dictaba el corazón. Tal vez esa fuera su perdición, pero esa era una de las razones por las que no hablaba. Entendía su debilidad. Sin embargo con su Señor no tenía sentido callar nada.
Por eso se encontraba tan hablador esa noche, por eso y nada más. [:)]
-Ninguna de las dos habla por mí. Es el conocimiento sobre mí y el que tengo de la estirpe del Dragón. Si me sintiera preparado entonces nada hubiera dicho al respecto.
Sus ojos verdes aún esquivaban la mirada de su Señor. Se sabía con la fuerza para resittir la poderosa mirada de su Voivoda por unos segundos, pero no quería irrespetarlo de ningún modo. Y como el guerrero no estaba acostumbrado a no mirar a los ojos al hablar, se movían de un lado a otro, procurando encontrar algo en qué posarse.
-Ni derecho, ni sabiduría, ni divinidad tengo para cuestionarlo. Mi tránsito ni ha iniciado, y primero debe uno dar un paso para dar el otro. Yo le digo a usted, mi Señor, lo que sé sobre mí. Suya es la decisión.
Algo estaba claro. La Bestia de Mikael, iracunda y fácil de sacar de sus casillas, auqnue mínima y débil, jamás se agitaría frente a Von Vertzang. Y podría amenazarlo, castigarlo, humillarlo, pero la creencia del eslavo era tan poderosa que bastaba ponerse tras ella para defenderse de la cólera ciega que se apoderaba de él en la batalla.
Dazbog Von Vertzang - December 18, 2005 01:13 PM (GMT)
Lealtad. Era la palabra que podía usar para definir al bruto sin cerebro que tenía delante. Trataba de ser educado y no equivocarse y eso era loable para alguien con una obvia falta de facilidad de palabra. Esa lealtad y esa falta de materia gris era justo lo que necesitaba para su futuro chiquillo. Ya vendrían los problemas cuando la lealtad del aparecido disminuyera en forma proporcionalmente inversa al aumento de su inteligencia.
- Tus palabras me satisfacen, Mikael Bratovich. No abrazaré a ninguno de tus primos y te daré la oportunidad de mostrar tu valía. Con esa oportunidad que te doy tambien se incluye la posibilidad de que me falles al tratar de probar tu valía y que el premio que te acababa de ofrecer sin condiciones te sea negado. Esa es mi decisión.
Lo iba a brazar de todas formas, pero eso era algo que no le diría. Quizá así se esforzara un poco más por complacerle. Sería un placer verlo. Otra prueba para el Bratovich.
Mikael Bratovich - December 18, 2005 01:22 PM (GMT)
El eslavo hizo una inclinación de cabeza. Su semblante seguía completamente serio, pero un anatomista como el Voivoda sería capaz de notar sin mucha dificultad los pequeños cambios que habían acontecido en el rostro del aparecido.
-No lo defraudaré mi Señor.
"Aunque me cueste la vida defender mi promesa. Prefiero morir a defraudarlo...", pensó el joven aparecido. ¿Cuán larga sería su vida? No mucho, seguramente.
Dazbog Von Vertzang - December 18, 2005 02:45 PM (GMT)
Una sonrisa se dibujo en el rostro del voivoda que con un gesto de la mano, indicaba al joven aparecido que podía retirarse a descansar y a alojarse con los suyos en las habitaciones de los pisos superiores de la torre.
- No lo harás
Aquellas palabras eran tanto una premonición como una advertencia.
Mikael Bratovich - December 22, 2005 04:46 PM (GMT)
El eslavo inclinó la cabeza, y se dio media vuelta, saliendo del salón. Su mente estaba enfebrecida, llena de goce y de una extraña satisfacción por sí mismo. Ya vería su Señor que no le defraudaría, y por el acero de las tierras que nunca volvería a pisar, demostraría que merecía ser Progenie de tan prestigioso Voivoda.
Al llegar al salón, Vacla lo recicbió con gesto extrañado, pero un movimiento de la mano del Bratovich le dio calma. Esa noche el Aparecido necesitaba más de una pinta de cerveza.