Title: Tras las palabras de un moribundo.
Description: 22-7-1225, la muerte pasea por París.
Aloisius Montenegro - September 22, 2005 11:30 PM (GMT)
Gerard tardaba en llegar, ya hacía más de media hora que había enviado al joven Francisco para que le llevase el mensaje. Esperaba que no tardase mucho. Las negras sombras teñian, con su ominosa presencia, las piedras de las paredes, dotandolas de siniestras formas. La densa niebla que subía desde el Senna se extendía por la ciudad con espesos zarcillos. Era demasiado tarde para pasear por las calles de la ciudad, eran las horas en que la soldadesca, y cosas peores, salían a ejercer en su ociosidad. Miró con inquisitivo interes hacia la calle de L'Eau Noir, preocupado por su amigo y por su ayudante. Esperaba que no les hubiese pasado nada, esperaba no haberles expuesto a un peligro innecesario. Sobretodo a Francisco, el joven tenía capacidades y era listo, pero mundano, al fin y al cabo. Gerard Delacroix sabría cuidarse a buen seguro. Una sombra avanzaba a lo lejos, tranquilamente, en dirección al hospital. Esperaba que fuese Gerard, por que eso significaría que Francisco estaba bien. No quería que le pasase nada al mozalbete, pues le caía simpático, y aún menos por su culpa.
"La espera nos martiriza elongando el tiempo más allá de todo lo razonable"
Aloisius Montenegro.
Gerard Delacroix - September 23, 2005 12:21 AM (GMT)
Aquella tarde Gerard estaba en su estudio de la orfebrería. En su mente estaba el proyecto del mecenazgo, y para ello estaba puliendo una pieza en plata digna de un rey.
Fabrice interrumpió su delicada faena donde usaba un juego de buriles de maestro, todos ellos portentosos."Señor Gerard un joven pregunta por usted. Se trata de Francisco, un mancebo que ayuda en el Hospital de San Julian".
En un principio se sorprendió, pero su agil mente dedujo quin podria haber instado al joven a buscarle. Con prisa, pero sin precipitación recogió las herramientas y se preparó para bajar, e incluso para salir.
Una vez abajo los acontecimientos se precipitaron. Leyó una misiva que portaba el joven y lo despidió. Dejo instrucciones a Fabrice. Encaminó con celeridad sus pasos hacia El Hospital. Proyectó un aura empática anodina (corona 2), por lo que pudo facilmente esquivar la atención de los bergantes y bribones que en esta tardia hora poblaban las calles. Como una sombra más del crepusculo enfilo el último tramo antes de entrar en el antiguo edificio.
Preguntó en la puerta y le indicaron. Subio escaleras y en una de las alas donde se hacinaban, entre el fuerte olor de enfermedad y emplastos, bastantes de los deshauciados de Paris, estaba de pie, junto a una de las ventanas, Aloissius Montenegro, Archimago de las voces mesiánicas, rodeado de pobres y mendigos rescatados, a duras penas, de las garras de la muerte.
"Ante la muerte todos somos iguales"
Aloisius Montenegro - September 23, 2005 01:11 AM (GMT)
- Señor Delacroix, me alegro de que esté usted aquí. Necesitaba contarle algo que me turba desde hace unos días. Al principio no lo relacioné con la conversación que tuvimos hace un par de semanas.
Las palabras del caballero eran más aceleradas de lo que era común en sus maneras
- La verdad es que pensaba que al fin y al cabo no se trataba más que de locuras de una mente torturada. Pero, hoy mismo, hablando con uno de mis colegas de aquí, del hospital, me contó algo que hizo que lo relacionase con lo que hablamos paseando por los jardines de Le Ictus. - No dijo nada durante un instante, mientras ordenaba sus pensamientos
- El caso, no deambularé más por los entresijos de la retórica deductiva, es que hace muchos días que aconteció pero, creo, tiene relación. Un pobre vagabundo que vino a parar al hospital, moribundo y mal herido, cuando estaba apunto de exhalar su último suspiro, me contó algo que me turbó, y más me turba ahora.
Cerró los ojos forzando el desagradable recuerdo pues no le gustaba ver la muerte ni en recuerdos, pues por mucho que la hubiese contemplado nunca se había acostumbrado a ella. No podía resignarse a ver morir a la gente.
- Delirante, no paraba de murmurar como si hablase en sueños.
"la he visto... he visto a la muerte... en el rio... si, si... en el río ... si... me mato... y a ella... a la madre... también... en el río" tras estas palabras expiró, convulsionandose por negras toses como de tuberculoso. La vida es dura si no vives en la corte. Dijo estas frases entre estertores de muerte. No se si la desesperación le impulsó a decirlo o si había algo de verdad en ellas. ¿Que opinais Maese Delacroix?
"Acercate al pasado para afrontar el futuro"
Aloisius Montenegro.
Gerard Delacroix - September 24, 2005 06:24 AM (GMT)
Ante todo, Gerard, se sentia extraño, pues aquel lugar y sus circunstancias distaban mucho de su mundo de constructos, objetos perfectos y talismanes. Además, aunque Don Aloissius habia mostrado su caracter nada beligerante, siempre quedaba la eterna desconfianza. Pero todo esto desapareció pronto, pues la sincera preocupación del archimago y la evocación de su charla sobre los asesinatos le hicieron prestar máxima atención.
Las palabras de Montenegro fueron retenidas, analizadas, y clasificadas al viejo modo hermético. Por eso cuando se le formuló la pregunta respondió de inmediato. No era necesario perder aliento en saludos, pués de sobra se conocían, y urgia investigar.
" Señor Montenegro, me parece que ese mendigo habló en sus últimos momentos de lucidez antes de morir, y que seguramente intentó denunciar, no solo al causante de su muerte, sino tambien al causante de dos más. Pero si la muerte del mendigo fué producida por alguien y vos decis que lo mató la enfermedad. Solo nos quedan dos posibilidades, o el asesino causó la enfermedad, o el mendigo creyó que el asesino le causó el último episodio de su desgraciada vida." Mientras decía todo esto se acercó a Don Alissius, de forma que sus últimas palabras fueron practicamente susurradas solo para los oidos del archimago.
"La verdad siempre se oculta tras la apriencia"
Aloisius Montenegro - September 24, 2005 12:00 PM (GMT)
- He de mostrarme en total acuerdo con vos, Maese Delacroix. Cualquiera de esas dos interpretaciones de los hechos me parecen de lo más adecuadas. Es por ello que os he llamado, pues, si lo deseais podríais acompañarme a la zona donde fue encontrado el pobre desgraciado, que el Señor tega en su Gloria. Entonces ¿Me acompañareis?
Las desiertas calles se mostraban a traves de rasgados velos de neblina. El opresivo ambiente ejercía su influencia sobre el ánimo de Aloisius, llenando su corazón de angustia, además no podía dejar de pensar en los pobres seres que habitaban los márgenes del río que, si no sufrían suficiente miseria en sus desestructuradas vidas, se veían abocados a un nuevo peligro. Los menesterosos siempre en el filo de la navaja, recibiendo en sus vidas desgracias continuamente. Oró en silencio por sus almas.
"La vida miserable crea, continuamente, santos anónimos"
Aloisius Montenegro.
Gerard Delacroix - September 24, 2005 12:41 PM (GMT)
Gerard reconoció frente a el la experiencia de un militar dispuesto al combate, fue un descubrimiento clarificador, pues aunque Don Aloisius rehuia el enfrentameinto era un hombre de acción.
Pero y Gerard ¿ Era un hombre de acción?. La forja era un lugar de trabajo físico y cada dia se asumian riesgos mortales junto a los hornos. Pero la lucha, eso era otra cosa. Decidió que investigaria, porque ante todo su naturaleza le impelia a descubrir la verdad y su humanidad no toleraba los crimenes.
"Señor Montenegro, acepto acompañarle. He de confesarle que nuestra charla del otro dia en el jardin de Le Ictus no me dejó indiferente y desde entonces deseo hacer algo respecto a estos crímenes. Pero además tras descubrirse el peligro de Lor-Ukter en el concilio, me escama sobremanera el modo en que coinciden los acontecimientos y las posibles explicaciones sobrenaturales de estas vilezas"
Se dispuso a seguir al archimago.
"Antes de la acción conviene meditación"
Aloisius Montenegro - September 24, 2005 02:20 PM (GMT)
Las palabras de Gerard le recordaron el infame mal que se cernía sobre la ciudad. Un hondo pesar apretó su corazon con mano ferrea. La posibilidad de que estuviesen relacionados estos hechos hizo que un escalofrío recorriese su espalda. Pero, al fin y al cabo, el tiempo ponía todo en su lugar, como muy bien sabía. Se centró en lo que debían hacer.
- No se me escapan las implicaciones de esa posibilidad, pero esperemos que no sea así. Las cosas están, ya, suficientemente involucradas para que la madeja se enrede más. Bueno, será mejor que nos dirijamos hacia el río.
Aloisius comenzó a caminar en dirección al río, atravesando oscuras callejuelas poco recomendadas llegarían pronto.
FDI: Cierro aquí y nos dirigimos a las orillas del río, "En el silencio de la noche"
"El camino más corto no siempre es la linea recta, pero al menos es el más directo."
Aloisius Montenegro.