View Full Version: Mar, de sombras, adentro.

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Title: Mar, de sombras, adentro.
Description: 25 de Julio A.D. 1225


Elois D'Umbrelle - September 19, 2005 07:06 PM (GMT)

El cruzado paró su caballo justo ante la abadía. No era la primera vez que había pisado aquel sacro lugar, pero si una de las pocas veces que acudía en la noche.
Pese a todo aquella construcción emanaba un remanso espiritual inusual, el pío hospitalario se sentía bastante agusto mientras ataba el corcel y se aproximaba a ver a los frailes. A cada paso más placentero se sentía.

Cuando el primer fraile le vio el recibimiento fue bastante cordial, pues los caballeros de San Juan eran queridos y respetados, más aquel maestre se hacía querer en París, no por ser simplemente la bandera de la duquesa de Orleans, sino por su simpatía y buen hacer. En más de una ocasión hacía las veces de físico y con exelentes resultados.

- Buena noche, padre- rió y saludó el siervo ventrue.

- Buena ventura noble caballero de Cristo, ¿que os trae por aquí?

Rendir culto habría sido lo propio, pero no, D'Artois sería franco esa noche, no en vano era el dominio de Constanza.

- Quisiera ver Don Máximo Constanza si pudiera ser padre.

Su humor no varió un ápice, mientras respiraba profundamente la paz del ambiente a la espera de una respuesta.

Maximo Constanza - September 20, 2005 10:53 AM (GMT)
- Por supuesto, noble caballero. Yo mismo lo acompañaré hasta el salón de recepción, allí los sirvientes se ocuparán de acomodarlo y de avisar al señor Constanza. Por favor, sígame.

El fraile comenzó su paseo con lento andar, la tranquilidad de una vida religiosa se contagiaba a cualquier acto cotidiano, incluso a la manera de caminar. Al llegar al salón el hombre de Dios ofreció con un ademán un lujoso y decorado sillón de terciopelo rojo con bordados dorados.

- Por favor, acomódese. Ahora mismo vendrán los sirvientes a ofrecerle lo que le apetezca. El señor Constanza no tardará en llegar.- Con un ligero inclinamiento de cabeza, el benedictino se retiró parsimoniosamente-.

Casi sin pausa un par de sirvientes ofrecieron al invitado cualquier refregerio que éste pudiera desear. Poco después, Maximo Constanza, se presentaba en el salón de recepción ataviado con su habitual estilo, opulento, elegante y oscuro...

- Buenas noches, caballero.

Elois D'Umbrelle - September 20, 2005 11:17 AM (GMT)

D'Artois recibió entusiasmado al hospitalidad de los frailes, se sentó en el sillón indicado y tomó algo de agua, no más, tampoco quería importunar.

Absorto en la paz del lugar, se había evadido por completo cuando Constanza apareció y lo bajó del cielo en el que estaba sumido, de un sobre salto se levantó raudo el ghoul, incorporándose para después hacer una distinguida reverencia a su anfitrión.

- Buena noche Don Máximo Constanza, Patriarca de los Lasombra en París.

Dijo primero, mencionando el título del magister a modo de respeto.

- Traigo saludos de mi señora, Madame D'Umbrelle, del clan de los Ventrue.

Tras presentarse, y ofrecer los respetos de su señora esperó a que Máximo dictase el protocolo a seguir. La presencia del lasombra no pasaba desapercibido al buen ghoul que no sabía como actuar correctamente, pues Constanza era un cainita muy poderoso e influyente, incluso más que su señora, saltaba a la vista.


Maximo Constanza - September 20, 2005 11:28 AM (GMT)
El lasombra aceptó de buen gusto los modales del ghoul. Pocos respetaban el protocolo y la etiqueta, algo que apenaba considerablemente a Maximo, se estaba perdiendo la elegancia y las buenas tradiciones. Sin embargo el caballero que tenía delante al menos se esforzaba en los modos, se notaba que su señora era Elois D'Umbrelle.

- Los acepto con honor, caballero, transmítaselos también de mi parte, por favor. El porte y la clase de su señora hacen que París sea más bella y digna.- El primogénito hizo una leve pausa-. Dígame, buen hombre, ¿qué puedo hacer por usted?

Elois D'Umbrelle - September 20, 2005 11:36 AM (GMT)

D'Artois hizo otra reverencia al lasombra.

- Anticipo las gracias de mi señora por tales atenciones Don Máximo Constanza, vuestros cumplidos bien lo valen.

Después sonrió timidamente, no deseaba importunar a su anfitrión, sino relajar el ambiente.

- Madame está apenada de no acudir a vos por motivos más placenteros, pero tras su vuelta a la política parisina está muy ocupada para retomar su vida social. Don Máximo Constanza, motivos políticos son los que me tienen ante vos y por los que mi señora desea concertar una audiencia, si así lo permitiis.

Tristeza había en las palabras del ghoul, no le gustaba transmitirle esas noticias al lasombra, a nadie le gustaba ser portador de malas nuevas, aunque estas no lo fueran tanto, tenía cierto pesar.


Maximo Constanza - September 20, 2005 12:49 PM (GMT)
- No debe ser un motivo de pesar, mi joven amigo. La vuelta de Elois es una gran noticia para París. Ella y yo, como bien sabrá, tenemos muchos aspectos en común, vemos la vida enfocada desde un prisma similar. Sería un gran placer volver a concertar una audencia con ella y poder tratar diversos temas. La recibiría con los brazos abiertos en cualquier momento, tan sólo tiene que decirme cuándo, caballero.

Elois D'Umbrelle - September 20, 2005 01:30 PM (GMT)

D'Artois agradeció las elocuentes palabras del lasombra, su mirada lo reflejaba pues era sincera como su corazón puro, un hombre pío en un santo lugar, ante alguien a quien respetaba, no había motivo para mentiras o engaños pues.

- Os agradezco semenjante cortesía mi señor, es por ello que si gustaís la media noche del dos de agosto del presente año, sería excelente.

Afable y respetuoso como siempre D'Artois le ofreció la primera fecha disponible en la lista que su señora le había indicado. Guardando siempre como mínimo un tiempo prodencial para que el invitado preparase su llegada.



Maximo Constanza - September 20, 2005 01:44 PM (GMT)
- El dos de agosto es un fecha excelente, caballero. Esperaré expectante a que llegue tal día.- Declaró Maximo con sinceridad-. La abadía está abierta para cualquiera, y mucho más para Elois. Comunicadle que la esperamos a ella y a todo su séquito con los brazos abiertos.

Elois D'Umbrelle - September 20, 2005 01:54 PM (GMT)

D'Artois estaba muy complacido con la generosidad del lasombra, así como del aprecio que éste le demostraba, ¿tendrían algo que ver los distintos viajes que su señora había hecho a Hispania?. Probablemente, pero eso a él no le debía conscernir.

Sonrió al lasombra afable, como siempre lo era, más en sus ojos había admiración.

- Gracias por vuestro tiempo mi señor, Don Máximo Constanza.

Sin embargo el ghoul no se despidió aún, quería hacerle una petición más, un poco avergonzado finalmente se decidió.

- Don Máximo Constanza, a título personal podríais conceder a este humilde siervo el permiso para rezar en esta abadía antes de partir con las nuevas.

Su tono era humilde y sumiso, como su solicitud.

Maximo Constanza - September 20, 2005 02:28 PM (GMT)
Maximo desplegó una sonrisa como de orgullo por lo que acababa de escuchar, ante él tenía a una persona íntegra, con unos principios morales difíciles de encontrar hoy en día. Alquien que respetaba los ideales del honor y la llamada de Dios.

- Le doy el permiso para rezar hoy y simplemente cuando quiera, monsieur D'Artois, me reconforta enormemente la devoción y la rectitud de la que hace gala.- Aseveró el lasombra con un deje de melancolía. Un novicio lo acompañará a una capilla muy especial, pocos tienen el acceso permitido. Hoy rezará donde rezaron por primera vez los reyes merovingios, portadores de honor y dignidad, hoy rezará donde ellos descansarán toda la eternidad.- Afirmó solemnemente el primogénito-.

Elois D'Umbrelle - September 20, 2005 02:38 PM (GMT)

Los ojos parecían salirse de las cuencas de sus ojos cuando escuchó las palabras del lasombra. El gozo no alcanzaba para colmarle ante tnata generosidad. Mas el hecho de la dinastía Merovingia, de la cual su señora en alguna ocasión le había dicho ser miembro directo colmaron aún más sus ansias.

Pero el ghoul se calmó, puso los pies en el suelo, pues para sí aquello le iba grande, sólo era el hijo tercero de una noble familia, sin derecho a título y enontrando solaz sólo en la orden Hospitalaria.

- Gracias mi señor, os lo agradezco eternamente, pero debo rechazarlo, no me considero digno de tal honra, bastará con rezar donde lo hacen los villanos.

Ansiaba rezar en esa capilla, pero la humildad del noble caballero refrenaba sus ansias. Pese a todo sus palabras sonaron tristes, no quería rechazarlo, no quería ofender a Constanza, pero a los ojos de Dios debía mostrarse humilde y hacer sacrificios, siendo lo que más quería en ese momento rezar en la capilla que Constanza le obsequió, incluso una lágrima saltó de su rostro sin quererlo.

Maximo Constanza - September 20, 2005 03:21 PM (GMT)
Ante cada minuto que pasaba conversando con D'Artois, Maximo descubría algo más de la naturaleza noble de éste. Su humildad y sus valores saltaban a relucir con sus actos y sus palabras.

- No, querido amigo. Nunca dejes de considerarte digno mientras sigas fiel a tus principios. Piensa entonces: ¿por qué tu señora te tendría a su lado si no fueras digno? Elois D'Umbrelle es uno de los adalides del honor y la dignidad, si no fueras digno ten por seguro que ahora mismo no estarías aquí.- Maximo se acercó a su invitado y le puso la mano en el hombro mientras lo miraba fijamente a sus ojos-. No me habría hecho falta conversar contigo para saber que eres digno, venir en nombre de Elois ya es una garantía. Ahora ve a rezar, Childeber I, rey merovingio, te está esperando.- Dijo Maximo al mismo tiempo que le guiñaba un ojo con gesto cómplice-.

Elois D'Umbrelle - September 20, 2005 03:41 PM (GMT)

Un escalofrío recorrió el cuerpo del ghoul cuando sintió la mano de aquel cainita sobre su cuerpo, notaba, sentía su poder y sabiduría. La sensación fue mayor que la escucha de la voz.

Suspiró, no podía hacer más, Maximo lo reconfortaba con cada palabra con cada gesto y a la vez le hacía raecapacitar, Elois era su valedora y servirla le llenaba de orgullo, el magister dió en clavo...

Bajó su cabeza, no quería mirar a los ojso directamente al lasombra, no era miedo, sino respeto, pues en gran consideración lo tenía.

- Una y mil gracias nuevamente mi señor Don Máximo Constanza, os estoy agradecido.

Una pausa, mientras sonreía feliz.

- Con su permiso iré a rezar.

Y así una reverencia al lasombra para después llegar a la capilla en la que su gozo exsaltaría su alma en las plegarias a Cristo.






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