View Full Version: Los Pasillos de Le Ictus

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Title: Los Pasillos de Le Ictus
Description: 17-07-1225 (cuando finaliza el concilio)


Eddard Danzasombría - September 18, 2005 04:52 PM (GMT)
Eddard acababa de salir de la sala donde se había celebrado el concilio de magos. Pensaba dirigirise hacia los jardines de la capilla para respirar un poco de aire fresco tras la prolongada sesión de encierro de la reunión, cuando vio a la dama Isolda, que caminaba en dirección a su Sanctum.

El magus se acercó a ella.

Ejem, perdón noble Isolda, ¿os importaría compartir unas palabras conmigo?

El druida abordó a la archimaga con la voz ronca después de tanto hablar, mirando fijamente a la hermética esperando una respuesta.

Isolda Lamartine - September 18, 2005 05:11 PM (GMT)
Isolda se detuvo en seco.

Iba pensando en todo cuanto había sido dicho, contenta pues los Magi seguramente comenzarían a trabajar en cuanto necesitaban, y según parecía, a pesar de lo caldeados que se habían puesto los ánimos, lo harían de buen grado.

Pensaba en dónde comenzar, en qué nueva maya tender sobre el talismán-trampa que estaba preparando, y en fin, pensaba en cómo continuar con aquello que las circusntacnias le habían regalado, cuando la fuerte voz de Eddard la sacó de sus cavilaciones.

El recuerdo de sus actitudes y palabras en el Concilio le arrancó una sonrisa juvenil, y con voz contenta le respondió, mientras le tomaba el brazo para que la acompañara en su camino hacia su Sanctum.

-Será un honor conversar con vos. Así pues, decidme cuanto debáis que os escucharé.

Eddard Danzasombría - September 19, 2005 05:07 PM (GMT)
El druida sonrió ante las palabras de la archimaga y se puso a andar junto a ella pasillo abajo.

Gracias por su tiempo y su atención, señora-un punto de picardía y jovialidad teñían las palabras de Eddard.

Veréis, me gustaría comentaros un par de temas que me tienen preocupado

Después de unos segundos de cortesía, prosiguió.

Es sobre el tema de los lobos... Iluno dijo que ya habíais tenido un primer encuentro, y me gustaría estar presente si vuelve a efectuarse un contacto con ellos...

El druida miraba a la archimaga a los ojos, leyendo su expresión.

La verdad es que no es por nada en especial, ya que no creo que pueda aportar nada significativo si tenéis que hablar con dichas criaturas. Pero podemos ofrecer la imagen de un frente unido, si varios miembros de distintas compañías visitáramos juntos a los cambiapieles.

En los ojos del magus brillaba una chispa de emoción. Siempre había sentido cierto respeto por los extraños seres denominados garou. Sentía en ellos una comunión con el mundo natural que estaba más allá de lo que había visto en cualquier ser humano, y en la inmensa mayoría de los magi... cuando estaba cerca de estos seres, sentía la rabia de los volcanes y los terremotos combinada con la paz de las aguas cristalinas...

Isolda Lamartine - September 19, 2005 06:45 PM (GMT)
La Magister Mundi escuchaba con una sonrisa similar a la que Eddard había utilizado, todo cuando el Magus le decía. Afortunadamente él quería ponerse en aquel difícil trabajo, y según sus palabras, le gustaba aquel tipo de relaciones.

No podría delimitar los cercos, los abismos que separaban las palabras de Danzasombría de lo que Isolda creía. Pero no importaba, pues como desde un inicio todo aquello era parte del juego que a ella le había tocado jugar. Sí, había tenido que hacerlo, auqnue aprendiera a sacarle el gusto en el camino.

Suspiró, y caminando de la misma manera lenta clavó su vista en el mismo pequeño homúnculo de barro que Gerard antes se había detenidoa observar, ajeno a la gravedad -como todos los de la época tengo que decir :lol: y a las leyes naturales, pues transparte, caminaba por el techo como si del suelo se tratara.

Por fin se giró hacia el Magus.

-Es en realidad diferente la razón por la que me gustaría que estuviera con nosotros, maese Danzasombría. Le miró con una sonrisa. Su primera preocupación, consideraba Isolda, estaba saldada.

-Digo diferente, porque es incluso contraproducente que esos seres conozcan a demasiados de nosotros. No les interesan los frentes que pueda haber entre los nuestros, pues creen, supongo, que todos somos iguales. Y sus ánimos son volubles, como seguramente lo sabrá.

-Sin embargo, como le dije, me gustaría que nos acompañara por otra cosa, que seguramente descubrirá en la reunión.


Hizo un largo silencio mientras andaban ambos esos pasillos mágicos, sonriendo Isolda, tomando aún del brazo al fuerte mago. Los ecos de su hermosa voz aún jugueteaban inquietos por los recobecos de piedra, tomando formas alusiandas e imposibles, llenas de transparencias e ideas, mentes propias por unos segundos, que luego desaparecían fundidas con otras de similar naturaleza.

-Sin embargo debe saber algo antes de decidirse. Se paró en seco, y le siguió observando con sus profundos ojos azules, sonriendo. -Ni mi palabra ni la de Iluno será puesta en duda delante de ellos, así como la vuestra tampoco lo será, y para que eso resulte, creo que deberé dejar un puente mental entre vos y nosotros. Su sonrisa casi se había vuelto la de una niña. Era una sonrisa inocente provocada por una hilaridad un tanto estúpìda, recuerdo de aquella escena con Gerard que seguramente Eddard recordaría.

Su Maestro, como ella, solía siempre estar sonriendo. alguna vez Isolda se preguntó el porqué ella también lo hacía, pero a pesar de todo aún no tenía una respuesta. Tal vez cuando la encontrara...

Eddard Danzasombría - September 20, 2005 05:09 PM (GMT)
Un leve tinte a medias entre el enfado y la diversión tiñó entonces el rostro del druida.

Vamos señora, no penséis que me enfadaré porque habéis en mi mente... lo que me molestó de maese Gerard fue que no me pidiera permiso para hacerlo, además de que considero de mal gusto el hecho de que lo hiciera en una reunión que versaba sobre tan importantes temas. Pero eso es algo que no importa ya. No tendré ningún problema si hemos de tener contacto mental entre nosotros.

A pesar de la respuesta afirmativa de la archimaga, había algo que turbaba la mente de Eddard.



Me alegro mucho de que haya pensado en mi para ir al encuentro de los garou y os lo agradezco. Aún así, antes le he comentado que quería tratar con vos un par de temas... el primero acabamos de hablarlo, en cuanto al segundo...

Su rostro se tornó serio de repente, la preocupación atormentaba la mente del druida y se reflejaba en sus ademanes.

Mi señora, he notado cierta animadversión en la reunión en contra del maestro Aloisius. Es algo que me preocupa en demasía, teniendo en cuenta los difíciles momentos por los que atraviesa la capilla.

Conozco a don Aloisius desde hace cierto tiempo, y pese a que nuestros puntos de vista en cuanto a magia y teología difieren mucho, creo que es un raro modelo de creyente cristiano en cuanto a tolerancia se refiere. Sus palabras hacia mi siempre han sido en el tono más respetuoso y lo considero hombre de honor. Entiendo que la reputación de las voces mesiánicas es la de unos tiranos y fanáticos, más no creo que sea ese el caso del maestro Montenegro.
Me veo por lo tanto en la curiosa situación de romper una lanza en favor del magus, pues veo que sus intervenciones despiertan un sentimiento de ira y enfado en el resto de los magi de Le Ictus. No es mi intención cantar las virtudes de Aloisius, pero creo que no nos encontramos en un buen momento para las disputas y menos para crear dos bandos... con un archimago en cada uno de ellos.


El druida dejó la frase en el aire, como queriendo evaluar la respuesta escrutando el rostro de la archimaga.


Isolda Lamartine - September 22, 2005 12:18 PM (GMT)
FDI: ok. Entonces postea en este lugar.


La Archimaga arqueó una ceja, sonriendo entre divertida e incrédula ante el primer comentario de Eddard. Aquello era sumamente divertido, y bajo su sonrisa, que intentaba mostrar aquella misma incredulidad, se escondía -muy mal por cierto- una sonrisa ivertida y jocosa.

Cuando Eddard comenzó con el segundo punto que le llevaba a hablar con ella, su sonrisa, la que subyacía, cambió de naturaleza, y la exterior hizo del mismo modo, quedando una sonrisa triste y melancólica.

-Maese Eddard, habla usted con sabiduría al clamar la unión que en este momento necesitamos, y lo hace también cuando me hace pensar en el peligroso odio o temor a las ideas que nos son ajenas. No dude usted que así como Trianoma la Sabia instauró su Unión, yo lo haré mientras se me permita.

La maga se detuvo de nuevo, observando con mirada traslúcida y limpia al miembro de la Vieja Fe, y lentamente su sonrisa comenzó a desplazar a las anteriores. Esperaba. Seguramente mucho más tendría que decir.

Eddard Danzasombría - September 22, 2005 05:39 PM (GMT)
La sonrisa de la archimaga sorprendió un tanto a Eddard, que se la devolvió al cabo con un deje de pesimismo.

Mi buena dama, sé que queréis la unidad de la capilla tanto como yo o como el maestro Aloisius. No sois vos la que me inquieta, sino todos aquellos que se niegan a ver en el mesiánico más que la postura de su credo. Son muchos en esta capilla los que observan con temor y a veces repugnancia al Exarca de las voces, y aunque no carecen de motivos, debido al trato que han recibido por parte del cristianismo y sus fanáticos, no convendría generalizar esa actitud hacia todos los miembros de dicha compañía.

El tono de voz del druida, suave y relajado no ocultaba el pesimismo de las ideas que trataba de expresar.
Tras dejar pasar unos segundos para ocuparse de las ideas que rondaban por su mente, al fin se armó de valor para dirigirse de nuevo a Isolda.

Ah, mi señora, lo que me preocupa en verdad es la actitud, y por tanto las acciones que puedan llevar a cabo aquellos que ven en Aloisius a un extraño en nuestra capilla. Actualmente la tensión puede cortarse con un cuchillo, y ese no es el estado de ánimo que requieren nuestros actuales problemas.

Vos tenéis el respeto de la mayoría de los magi de Le Ictus, quizás si aconsejarais la calma y la tolerancia entre ellos... creo que os harían caso.


Eddard esperaba pacientemente la respuesta de la hermética, mientras observaba la decoración de aquellas paredes que tan buenos, antiguos y extintos recuerdos le traían.

Isolda Lamartine - September 24, 2005 02:04 PM (GMT)
Isolda no pudo más que dedicarle una hermosa sonrisa a Eddard, y continuó caminando lentamente atráves de los pasillos iluminados con antorchas inextinguibles. Sus ropajes no producían sonidos, ni siquiera sus pasos, y parecá estar moviéndose todo aquel túnel junto a la Archimaga, que no dejaría en ningún momento de ir un paso más allá de ciertas cosas. Otras, afortunadamente, le eran totalmente desconocidas y era allí cuando su rostro y su alma se volvían los de una niña.

-Maese Eddard, seré pretenciosa y os daré un consejo, si es vuestro deseo escucharlo.

Se detuvo un momento, esperando la respuesta del Druida, y al recibir un asentimiento, continuó con su voz un tanto preocupada, por más que esta preocupación no llegara a obnubilar su jovialidad, y continuó mientras hablaba.

-No debéis creer que los actos y voces de vuestros compañeros en Le Ictus se mueven por odios impersonales. Debéis buscar más allá si queréis de verdad encontrar una respuesta a lo que os preocupa. ¿No es acaso esa la motivación que nos mantiene? Sin embargo, si es sólo vuestra intención que sus ánimos se apacigüen, gustosamente les dirigiré mis palabras esperando encontrar en ellas algún eco.

Nada más dijo, auqnue se había detenido de nuevo, observando a Eddard con una infantil sonrisa enredada entre los labios.




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