jack habia corrido hasta el palacio del principe (menos mal que esta cerca de la posada del cuerno rojo) y al llegar busco a icaro con la mirada, para tras encontrarlo dirigirse hacia el.
- buenas noches monsieur icaro, disculpe mi llegada tan a las carreras, pero manda a decir, mi señor Thomas que comuniqueis a su exelencia, que es necesaria su precencia en el curno rojo. a ocurrido un altercado el cual a involucrado a uno de los vasallos del señor thomas y este precisa de la ayuda de su exelencia.
tras esto jack ase una reverencia para retirarse, para luego volverse antes de irse.
-por cierto, mi señor cree que con la ayuda de su exelencia puede descubrir que causa los problemas en las tabernas.
luego se dio la vuelta y volvio a retirarse tan rapidamente como habia llegado.
Icaro, con tranquilidad y frialdad, despidió al mensajero y volvió al interior de la Concergerie. El informe a su Señor fue breve, eficaz y conciso, y Geoffrey du Temple abandonó de nuevo la Concergerie en dirección a una posada donde había esperado que su anterior entrada hubiese solucionado todo futuro problema. Estaba claro que allí ocurría más que simple malestar por las hambrunas que podrían venir, como alguien había dicho una de estas noches.
Molesto, montó junto a Montalbán y salió de la Concergerie. Aunque no le gustaba pensar que pudiese haber una conspiración de alguna clase tras todo ello, su mente entrenada y suspicaz comenzó a darle vuelta a las posibilidades de que alguien estuviese detrás de todo, y los beneficios que podría esperar obtener. No era la primera vez que le daba vuelta a los mismos pensamientos, pero eso no hacía que repensarlo todo valiese menos.