View Full Version: ¿Que sabes de los Massassa? 23/07/1225

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Title: ¿Que sabes de los Massassa? 23/07/1225
Description: Por la Tarde con Isolda


Gerard Delacroix - September 17, 2005 10:25 PM (GMT)
A Gerard le rondaba por la cabeza su encuentro con el señor Ben Eleazaar en la Sorbona.¿Que sabia de los Massassa? Habia consultado la biblioteca de Le Ictus, pero no habia nada que ya no supiera, por lo que decidió preguntar a su inmediata superior en la orden: Isolda.

Se dirigió al Sanctus de la archimaga. Por el camino la curiosa arquitectura de los pasadizos de la capilla de magi hacia ver los pasillos con curvaturas y perspectivas confusas. Solo las marcas mágicas, úniamente visibles para los despertados, hacian posible llegar a las estancias de los subterraneos.

En la puerta del Sanctus de Isolda, Gerard llamó suavemente.

Muchos acontecimientos recientes estaban retrasando los planes de la Imagen del universo, pero ya avanzarían.

Esperó.

Isolda Lamartine - September 17, 2005 11:06 PM (GMT)
La puerta se entreabrió, y un viento frío salió de esta, y sonidos de metales y pasos, demasaidos, sonaron en el interior.

Isolda terminó de abrir la puerta, y observó hacia el pasillo, mientras aquello que había estado prouciendo los pasos y los ruidos, invisible, se alejaba hacia lo más profundo de los túneles de Le Ictus.

La Magister Mundi sonrió al ver al Adeptus, y con un gesto de la mano le invitó a pasar a su Sanctum.

Múltiples cosillas se organizaban sobre los muros, en el teco y sobre el suelo, donde mesas animadas y otros intrumentos aún más extraños se movín ordenadamente haciendo la voluntad de su señora.

En un asiento, un perro blanco observaba aburridamente a los magos.

Isolda invitó a Gerard a sentarse en uno de los sillones de la habitación, e hizo ella lo propio.

-Dígame Adeptus a qué debo el honor de tenerle en mi Sanctum.

Sonrió, mientras una mesilla se acercaba hacia el lado de Isolda. -¿Desea algo e beber mientras conversamos, Gerard?

Isolda creía que aquella visita se debía a que el Adeptus ya había logrado entender su charla de hacía unos días, y eso la tenía sumamente contenta, auqnue era evidente que era mejor esperar.

Gerard Delacroix - September 17, 2005 11:29 PM (GMT)
Aunque su mente estaba concentrada en el asunto que le preocupaba, Gerard no pudo evitar centrar su atención en Isolda cuando esta abrió la puerta.

El joven adeptus entró en la sala y disfrutó del modo en que estaba encantado el Sanctus. Tomó asiento.

Será un placer tomar algo en su compañia. Mi señora. Pero primero le expondré el motivo de mi visita. - Gerard tomó aire- No se trata de su propuesta, sobre la que sigo avanzando pero todavia no creo estar preparado para acometer una sesión de trabajo. Tal vez en los próximos dias vuelva para tratar el tema. En realidad he venido a consultarle sobre un asunto en el cual ando perdido: Los Massassa. ¿ Que podria decirme de los Massassa? Sin dejar de mirar a los ojos de su amor platónico. Gerard se relajó en el asiento.

Isolda Lamartine - September 17, 2005 11:48 PM (GMT)
Los Massasa. Aquel era uno de los temas fundamentales que todo maestro debía enseñar a su discípulo, pues la vida de la Orden podría fácilmente dividirse en antes y después de la Guerra Massasa que tantas vidas de talentosos herméticos había costado.

Desde el estudio mismo del Código Hermético, de estudio obligatorio entre los aprendices y novicios herméticos, aquellas dudas debían ser solucionadas. Sin embargo en ese momento parecen curiosidades académicas, e Isolda misma se lamentó no tener unos cuantos para estudio experimental; al menos así debería ser en las escuelas.

Sin embargo intentaría ser objetiva, auqnue fuera aquello un trabajo casi imposible.

Intentaba adivinar las razones por las cuales el Adeptus se dirigía a ella con esa pregunta, auqnue parecían muy obvias, y complacientemente clavó sus profundos ojos azules en los del Adeptus y le habló delicadamente, de esa manera sirénica que era inherente a su naturaleza.

-No me repetiré en lo que debe usted saber, así que si lo desea podemos empezar por ese punto; podría usted decirme qué es lo que sabe, y qué es lo que desea que yo le diga. De otro modo tal vez diga lo que a usted no le interesa, o tal vez deje de decir algo que puede ser importante por haberme dedicado a repetir lo que el maestro Favertier ya le ha enseñado.¿Está de acuerdo?


*A propósito. ¿Eres Adepto del 6º o del 7º círculo?

Gerard Delacroix - September 20, 2005 11:15 PM (GMT)
Como en tanta otras ocasiones, la mente de Isolda iba por delante. Es algo que a Gerard le causaba turbación pues, aunque se consideraba inteligente, la archimaga siempre podia ir un paso más allá, siempre estaba delante, esperando.


Mi señora, teneis razón. Os resumo mis conocimientos sobre estas criaturas: para mi eran muertos, que caminan, longevos, demoníacos, bestias sedientas de sangre, inteligentes como satanas, matan a inocentes, huyen de los ajos, mueren por medio de la plata y el fuego, y solo pueden entrar en tu morada si les invitas. Pero recientemente he descubierto que encierran algo de humanidad, que poseen habilidades dobrenaturales para detectar la mágia y se comunican directamente a la mente. Además descarto que necesariamente sean demoníacas. Pero aun así me parece insuficiente. Mientras el Adeptus hablaba hizo claros gestos de recordar hechos recientes, y en un par de ocasiones no pudo evitar mantener la mirada clavada en chokmah, el familiar de isolda.

Al terminar, se reacomodó en el asiento y paseó distraidamente la mirada por entre los enseres que poblaban el sanctus de Lamartine.

Isolda Lamartine - September 21, 2005 05:03 PM (GMT)
Isolda asintió. Sus sospechas se habían visto confirmadas, y debería enviarle una carta de reproche al Maestro Favertier, explicándole el gran peligro en el que se había puesto a la Orden al no instruir adecuadamente a su Aprendiz en el peligro que significaban los vampiros. Sin embargo debería haber sido tarea del Adepto hacer aquellas averiguaciones.

No entendía porqué Favertier no había hecho caso de las más simples exigencias en la Orden, pero a ella no le importaba explicarle las dudas, naturales, que tenía, y más cuando sabía por experiencia propia que Gerard era inusualmente curioso, como todo buen hermético. ¿QUé habría despertado su curiosidad?

-Es un asunto sumamente complicado, Adepto, pues sí es cierto que todos conservan algo de su humanidad a pesar de lo que de ellos se dice. Sin embargo debe entenderse dónde está la diferencia. Sabemos que un Durmiente puede ejecutar actos ciertamente censurables, puede acometer asesinatos por pasión, por odio, por venganza, por hambre o por nada. Puede adorar criaturas infernales a pesar de no entender completamente sus naturalezas, pero siguen siendo esencialmente humanos.

Sonrió Isolda, y aquel Sanctum, que irradiaba una poderosa energía, se iluminó y los frascos y los seres brillaron con ella, pues en aquel Sanctum Isolda nunca oprimía la poderosa naturaleza que se ocultaba en ella. Se adentraban en una tarea tan difícil como aprehender la esencia del Universo.

-¿Dónde radica entonces la diferencia entre alguien que es humano y alguien que aunque ya no lo sea conserva su humanidad?¿QUé es acaso la humanidad? O mejor... ¿Qué es acaso ser un Humano?

Si Gerard lo recordaba bien, preguntar a ISolda podría convertirse en una larga serie de preguntas por parte de ella, que ayudaban ciertamente en la comprensión de cuanto decía.

Chokmah, por su parte, gruñó a Gerard en cuanto clavó la vista en él, y de un salto se pusoi en el suelo, frente a su señora. No era que no le agradaran los magos, era que siendo perro, como era, no le gustaban los extraños en Su casa, con Su señora. Sí, era un perro guardián perfecto, a pesar de ser Dragón, e Isolda sonrió complacida pues el acto de su familiar podría dar mucha luz a Gerard en su respuesta.

Gerard Delacroix - September 21, 2005 10:35 PM (GMT)
El brillo del sanctus no pudo igualar al de la sonrisa de Isolda, sonrisa que iluminaba a Gerard y sumió en un breve pero intenso episodio de ensoñación. Por suerte los ladridos de Chokmah le devolvieron al mundo. ¿ Por qué aquella pequeña pero mágica criatura le ladraba?, ¿era posible que percibiera en él esa excepcional fijación por su ama y eso le alertara?

Nuevamente en la mayéutica. El viejo punzon en los costados de la emoción de un nuevo reto le espoleó y le dispuso a recorrer los recovecos de su hermética mente y redescubrir que ya lo sabia todo.

EL joven adeptus sopesó el calibre de la cuestión, pues muchas preguntas sencillas no tenian respuestas sencillas, aquella era una.

" El ser humano, es un ser vivo, sensible, que nace y crece, se desarrolla en cuerpo y mente. Interactua socialmente y aprende. Pero todo eso es superficial, lo más importante es su esencia, y la esencia de la humanidad se me antoja compleja."- Gerard hizo una pausa y tamborileó sus dedos sobre su perilla. - "Tal vez sea una especie de todo, lo que los judios llaman corazón, una indisoluble unión de cuerpo y mente con el resto de las personas, tal vez sea esta la esencia de la humanidad."

Gerard se habia dejado llevar por su intuición. El encorsetamiento analítico hermético solo le permitía hacer esto en un proceso mayéutico, donde las preguntas deben responderse sin dilación, y con apertura de miras.

Nuevamente se perdió en Isolda y en su cabeza una vocecita repetia ¿ por qué me ha ladrado chokmah?

Isolda Lamartine - September 22, 2005 11:59 AM (GMT)
Isolda le sonrió, asintiendo. Se enfrentaban con el que sería el mayor esasociego muchos siglos después entre los Durmientes, e Isolda no pretendería de ningún modo que el Adepto entendiera aquello en un minuto. Pero su intuición era grande, y la Magister Mundi se convencía cada vez más de que llegaría lejos.

-La esencia humana es extraña, complicada y sin duda hermosa. Se dice de los humanos, que al no ser dotados con grandes brazos, o con poderosos ojos, se les inundó con la gracia creadora del Verbo Esencial, aquel que recide en el [I]Intellectus Mundi, aunque sólo unos pocos podemos entenderlo y disfrutarlo. Sin embargo hace tiempo, más del que puedan contar los matemáticos árabes, los humanos eran todos Despertados, y el mundo era creado por ellos por la mera acción de desearlo. Ese fue su don. Nombrar las cosas. Sé que entiende la importancia de designar un objeto con un nombre, y sé que ha intentado llamar al árbol perro y observar cómo su naturaleza intrínseca cambia.[/I]

Hizo una pausa, mientras acariciaba el pelaje de Chokmah para que se calmara, y se incorporó de nuevo.

-En un principio podría creerse que el Despertado, el original Humano, no debería tener complicaciones morales, puesto que el Bien y el Mal eran una creación común. En algún punto la Humanidad perdió el horizonte, y se crearon las leyes que regían desde ellas mismas y no desde los hombres, y la misma naturaleza, recelosa de la avaricia humana, creó para sí leyes que contuvieran al Humano. Entonces al hablar de Humanidad me arriesgaré a tomarla como originalmente excenta de problemas morales. ¿Está de acuerdo con la hipótesis que planteo, Adeptus?

Isolda sonrió, esperando la respuesta de Gerard. Sin duda era arriesgado, y sería quemada por hereje si se la escuchara conversando esas cosas en una taberna. Pero ni modo. No estaban en una taberna... y sí era una hereje.

-Ahora bien. ¿No cree usted que la unión de mente y cuerpo, tomada a la vez con esta no-existencia moral, puede resultar peligrosa para el resto de personas?

El can no dejaba de mirar a Gerard fijamente a los ojos, auqnue ya no ladraba ni gruñía. Su mirada era tan inteligente que daba la impresión de que estaba a punto de comenzar a recitar los clásicos, pero había algo más, algo extraño en aquella mirada, algo en principio indescifrable y confuso.


Gerard Delacroix - September 24, 2005 03:13 PM (GMT)
Los buenos maestros consiguen hacer un milagro en sus discípulos, el milagro de desvelar lo oculto y brindar entendimiento. En aquel momento dentro de la mágia del sanctus una mágia más mundana pero no menos potente habia surgido efecto y el adeptus sintio el milagro del descubrimiento." ...podria ser cierto, sí, el ser humano en el principio era uno con la mens divina, moldeando el universo.......

La cuestión era otra, el peligro proviene de la ausencia de moralidad, de la falta de ética. Tal vez Isolda le queria hacer ver que los Massasa son inmortales y con una moralidad dudosa al ser privados de la muerte y ser inbuidos de la sed de sangre, y por esos su humanidad siempre estaba empeñada, disminuida. Pero continuaría con la mayéutica.


Peligrosa en la medida que ese estado de comunion entre cuerpo y mente no entre en consonancia con el universo. La amoralidad desaparece si se harmoniza con el mundo.

Pero lo que me intriga, es si los massasa corresponden a ese patrn¿ quereis decir que la naturaleza de los vampiros fue concebida en ese estado primigenio y que por lo tanto las leyes naturales y mnorales que rigen el universo no se les aplican? del mismo modo que no se aplican al 100% a los despertados, pero ¿ hemos perdido nosotros algo de humanidad?



Gerard se sentia preocupado y con un halo de sufrimiento devolvió la mirada a chokmah, y esta vez captó algo de su naturaleza y sobre el animalito una percepción de chispa divina le hizo sentir un escalofrío,

Isolda Lamartine - September 26, 2005 04:46 PM (GMT)
Isolda sólo pudo sonreir contenta del cariz que tomaba aquella discusión. Era en efecto sumamente interesante, y más cuando le daría a Gerard claves e ideas que tal vez nunca había meditado, y que en cambio ella había trillado desde acía mucho tiempo: la Inmortalidad.

-Esas respuestas debe responderlas por usted mismo Adeptus, pero debo aclarale algunas cosas antes de que en las siguientes noches se aventure por esos entrecijos. Debe usted entender que la moral no es una cualidad intrínsica del universo, y que ha sido desarrollado como sistema entre los humanos a partir de esa capacidad primigenia que poseían de Nombrar el mundo. Es su mayor logro, pero su mayor atadura.

Hizo una pausa. Chokmah sí que entendía de aquellas cosas. Él era un ser inmortal. Hubiera querio intervenir, pero decidió esperar un poco. A lo mejor no fuera necesario.

-Abarcaré entonces el problema desde el otro extremo. Hay en el Universo seres con mentes tan alejadas de lo humano, que seguramente nos producirían un escalofrío que nos enviaría a la muerte. Estos son los Daemons, seres poderosos, seres que encarnan en sí mismos ideas y cuyas vidas inmortales les han hecho tan alejados de los humanos que incluso su manera de mirar causa temor. Para ellos lo que está bien y lo que está mal está más allá de discusión, y sus actos no pueden ser jusgados por nosotros objetivamente, pues se nos escapa su horizonte de moralidad, si es que tienen alguno. Ellos an permanecido inalterados desde la creación del mundo, no como los humanos.

-Los Massasa se encuentran justo en medio. Enfrentarse a la eternidad, ver cómo tus seres queridos desaparecen, cómo desaparecen los imperios, te hace creer más allá de muchas cosas, y no me alcanzo a imaginar el dolor que pudieran sentir. Pero para ellos es diferente, no como los Daemons, pues los Massasa antes fueron humanos. Beber sangre es su destino; mover los hilos del Mundo, arrastrar con ellos a los demás, obtener poder para sus diversas causas, es la inevitabilidad de su condición. ¿Dónde crees que se encuentra el anclaje que les impide sucumbir a la locura, Adeptus?

Gerard Delacroix - October 1, 2005 11:02 PM (GMT)
Como siempre sucedia una pregunta no tiene respuestas sencillas. La naturaleza de los massasa, la moralidad y el sentido de la humanidad, todo ello unido en el tiempo hacia la inmortalidad, planteaban un horizonte intelectual muy sugerente.

Por otro ladio la mágia hermética, la de las palabras, la del concepto y la forma, se entretejia en la conversación con el milagro del conocimiento, haciendo que ambos magi disfrutaran y exploraran sus conocimientos.

La sonrisa franca de Isolda provocó otra en Gerard, que, de soslayo, observaba las evoluciones del sanctus y de chokmah.

En cuanto a la moral, ¿ no cree que el universo, incluyendo a todos sus seres, hasta los Daemons, proporciona una moral por naturaleza, y que solo los humanos, se sustraen de esta "moral natural" y trascienden la Materia Mundi ? esto podria explicar el modo en que algunos massasa conservan su humanidad, porque se aferran a la moral humana, pero su nueva naturaleza les impele hacia una lucha moral interna causando todo tipo de variaciones, por lo que podriamos concluir que no todos los massasa conservan humanidad.

Otra cosa me preocupa también, ¿Cual es el alcance de sus dones? ¿ de que forma los controlan? ¿ Son ineherentes o provienen de algun tipo de conexión consciente y despertada con el Intellectus mundi?


Mientras hablaba observaba como las tonalidades azuladas de los ojos de la archimaga variaban sutilmente e intentaba descifrar su significado.

Isolda Lamartine - October 2, 2005 08:10 PM (GMT)
Isolda negó con sonriente gesto la pregunta que le hacía Gerard, no porque considerara que no era correcta su postura, sino simplemente porque él no estaba preparado para entrar a discusiones sobre el universo. No todavía, pues aún estaban ante la tarea de aprehender su imagen.

Así seguramente lo sintió el Adeptus, pues estaban ya en un nivel de comunicación en que cosas como aquellas no era de ningún modo necesario pronunciarlas.

-No dude que no olvidaremos la cuestión que acaba de plantear en cuanto acometamos la tarea que nos espera Adeptus; por ahora podremos acercarnos a nuestro asunto de maneras más delicadas y menos pretenciosas.

Sonrió. Aquella palabra era el día a día de los herméticos: pretenciosos eran todos sin duda alguna, y por eso estarían allí hasta que el mundo y lo que lo subyace se extinguiese.

-Originalmente la conservan, sin duda alguna, pero como ya le he mencionado, enfrentarse a eternidad es sin duda un peso que pocos pueden soportar. ¿Qué sucede entonces dentro de sus construcciones anteriores? ¿Se destruye toda la moralidad que antes les atenazaba? La juventud en la eternidad es tan peligrosa como los Aprendices que Despiertan cuando aún son niños. Es la edad la que aplaca el espíritu ambicioso del humano que vislumbra eternas noches de poder y juego. ¿Qué sucede entonces? Se logra un equilibrio, y los caminos que los Masassa en este instante siguen serán oscuros por muchos de nosotros por mucho tiempo, pero es indudable que por más que conserven gran parte de su humanidad, la otra parte que han perdido les hace pérfidos y peligrosos.

Suspiró. Sonreía, sin embargo, a pesar de ser aquel tema siempre espinoso. Isolda sabía controlar bien sus sentimientos, a pesar de lo que a primera vista pareciera.

-Es por eso, Adeptus Gerard, que la Orden ha creado dentro del Código que la rige un apunte sobre lo que ahora os atormenta. Sin esperar ser repetitiva os recitaré el Código, y luego hablaremos sobre él y sobre la última cuestión que ha planteado:

1 . Juro eterna lealtad a la Orden y a sus miembros. Los amigos y enemigos de la Orden son mis amigos y enemigos, y nunca abandonaré a un amigo ni socorreré a un enemigo.

2 . Ni a través de la acción o la omisión pondré en peligro a la Orden, no trataré con Demonios o no-muertos, ni enfureceré a los seres feéricos.

3 . No privaré a otro mago de la Orden de su poder mágico; ni a través de la acción o la omisión trateré peligro a un miembro de la Orden, excepto en un certamen abierto y declarado justamente.*

4 . No espiaré de ninguna manera y con ninguna intención el trabajo privado de otro mago e la Orden, ni leeré la mente de otro mago, ni invadiré y observaré su Sancta, excepto para guardar a la Orden de una clara, directa e inminente amenaza.

5 . Si soy llamado ante un Tribunal, acataré sus veredictos. Si soy llamado a ser parte de él, votaré con sabiduría, respetaré el voto de los otros y soportaré cualquier veredicto que el Tribunal otorgue.

6 . Después de alcanzar el Quinto Círculo**, entenaré aprendices y los instruiré en este código; asumiré completa responsabilidad por mi aprendiz, y debidamente lo amonestaré, controlaré, disciplinaré y castigaré si pone en peligro a la Orden; si su delito es grande lo entregaré al Tribunal adecuado.

7 . Juro solemntemente abrazar este código de Hermes, y enfrentar cualquier riesgo o sacrificio para protegerlo. Si yo lo violare, pueden todos los magos de la Orden unirse, cazarme y destruirme.


Hizo una pausa, mientras estiraba la mano para retirar de una mesilla una vasija con límpida agua. La vasija se movió hasta Gerard, y sobre ella una vasija esperaba. Chokhma bostezó con fuerza y cerró los ojos. El sanctum se ensombreció un poco, aunque Isolda y su Sonrisa permanecían inalterables.

Gerard Delacroix - October 12, 2005 10:06 PM (GMT)
La llamada a la prudencia de Isolda era oportuna, pues Gerard se sentia orbitar sobre un abismo conceptual y la seguridad y disciplina requeridas para abordar las cuestiones del universo todavia no habia sido alcanzada. Por lo que sonrió y asintio con la cabeza a la archimaga.

Pero habia cuestiones al alcance de esta conversación y de la comprensión del Adeptus.

Mientras la vasija flotaba hacia él, Gerard empezó a hablar. " Cierto es que el segundo juramento nos obliga a evitar tratos con no-muertos, más ¿Como es posible estudiarles y averiguar su atentica naturaleza sin tener algun trato con ellos? ¿que tipo de tratos son os que se deben evitar? y, añadiria, ¿que debe hacer un magi si contacta con un massasa en circunstancias razonablemente tolerables de interacción sin agravios..

Esperó la respuesta de la archimaga, pues no se atrevia a lanzar su opinión. En cierto modo se contagió del bostezo de Chokmah, pero inhibió el acto.

Isolda Lamartine - October 13, 2005 03:01 PM (GMT)
Isolda miró por un segundo a Chokmah, y acariciando su cabeza blanca le hizo lanzar un bostezo de nuevo. Cada vez se sorprendía más del innegable poder que la forma podría crear en la esencia, pues noble había sido en los Mundos Espirituales aquel que ahora bostezaba y Ladraba en su Sanctum.

Seguramente él pensaría lo mismo, y hasta tal vez disfrutaría su nueva vida, después de haber tomado por años la forma de un fiel y poderoso corcel.

Observó a Gerard. ¿Hasta dónde estaría dispuesto, a pesar de los obstáculos y los peligros, a llegar el Adeptus? No desconocía los principios de la casa Verditius, y aquellas discusiones que desde hacía unas noches mantenían, serían tal vez mucho más sencillas para un Magus bani Bonisagus, entrenado desde antes de su Despertar en la retórica y el arte el pensamiento.

A pesar de ello, gratas sorpresas le había ya deparado el joven Adeptus. Isolda se preguntaba... como siempre.

-Seguramente conoce usted, Adeptus, la fecha en la que comenzó y en la que finalizó la cruenta Guerra Massasa; seguramente conoce también el porqué inició esa guerra, y el papel que la extinta casa Tremere jugó en ella. ¿Conoce lo que provocaron dentro de la Orden, el miedo, el temor, la muerte?

Asintió para sí, dándole la razón a una objeción que adivinaba en la mirada de Gerard. -No es bueno generalizar, de hecho es lo peor que puede hacerse. Los Tremere cayeron, seducidos por el poder que implicaba una vida eterna. Cuando terminaron con su proceso de cambio, más poder querían y la Orden procuró detenerlos. Eso usted ya lo sabe. Seguramente, entonces, se preguntará cuál es mi punto. Sonrió. -No se lo diré, pues confío en que su análisis logre aclararlo con suficiente prontitud.

-Entonces será mi cuestión otra, desde ahora. Sus habilidades mentales son impresionantes. Pueden, perfectamente, penetrar en tu mente y observar tus pensamientos e ir más allá; pueden obligarte a obedecerles a pesar de tu voluntad, o enamorarte a pesar de que los odies. Pueden hacerte perder la razón, destruir tus líneas de pensamiento, engañarte con funestas visiones. Por eso cité el Código de Hermes, Adeptus. Si alguno de ellos, escondido a tus sentidos, decide seguirte, decide robar tu mente, decide obligarte a revelar tus secretos, secretos sobre tu magia, sobre tu poder, sobre el origen de la Orden, entonces todos, y no digo todos en Le Ictus, digo todos los Magos, tendrían un enemigo potencial muy peligroso, pues conscientes del gran poder de Transformar la realidad, verían en nosotros una amenaza a su poder y a su establecido orden.

Hablaba despacio, dejando a Gerard analizar sus palabras a medida que las iba diciendo. -Nuestra principal protección es su desconocimiento.


-Sin embargo eso, en efecto, nos bloquea e impide un acercamiento objetivo para estudiarlos. La casa Tytalus, desde los comienzos mismos de la [I]Guerra Massasa, ha estudiado a los cadáveres. Han invertido sus vidas en ello, y han dado a los herméticos demasiado conocimiento sobre ellos, y siguen haciéndolo, y seguirán haciéndolo por mucho tiempo. Sin embargo ellos, conocedores de la importancia de tenerlos en su ambiente natural y de mantenerse a salvo de sus capacidades y torcidas mentes, los acechan desde las mismas sombras en las que ellos viven. Debe entender, entonces, que ese punto en nuestro Código existe con la única razón de proteger a la Orden y a sus miembros de esa raza, que la muerte y destrucción de dos de nuestras casas y de miles de Magi ha dejado.[/I]

Ahora la idea de Isolda se había afianzado. ¿Tendría Gerard suficiente sentido común, o podría más su curiosidad?

-Sobre el origen de sus dones y su esencia puedo hablar largamente. ¿Lo desea?

Gerard Delacroix - October 18, 2005 08:59 PM (GMT)
Las palabras de isolda iban calando a traves de la cada vez más hermética mente del prácticus. En cada estrato de su pensamiento dejaban semillas de conocimiento y de dudas por igual. Por lo que a su vez Gerard recorria nuevas sendas de cuestiones, deducciones y proposiciones que le llanzaban hacia un vertiginoso terreno de lo desconocido.

Me encantaria que me iluminarais con el conocimiento que sobre esas cuestiones podais impartirme, pero antes, debo confesaros que tuve un encuentro fortuito conun Massasa, descubrimos nuestra mutua naturaleza por azar, o por imprudencia mia, pues traté de pulsar su mente en busca de conocimiento y hallé al ser. Finalmente y tras una tensa conversación donde cualquiera de los dos podríamos haber huido o atacado, llegamos a un entente basado en nuestra mutua sed de conocimiento para conversar sobre temas comunes y , supongo que secretamente los dos, para aprender sobre la naturaleza del otro. Me pareció muy arriesgado y tentador a la vez, por eso, antes de traspasar la barrera del juramento hermético queria hablar con vos y tratar de definir los límites del riesgo para mi y paro los demás herméticos.

El ser se presento como Ben Elazaar de Capadocio y conocido como Herio. Pero bien podria ser un Tremere urdiendo una trampa.


Gerard se confesó y el alivio de la confesión le proporcionó la calma que necesitava.

Isolda Lamartine - October 19, 2005 07:07 PM (GMT)
La Magister Mundi asintió cuando Gerard confesó aquello que originalmente le había llevado al Sanctum de Isolda. No era, desde luego, un delito punible, y no sería Isolda quien lo hiciera pagar por una falta que desde luego no había cometido. Afortunadamente ella no pertenecía a la casa Quaesitor, no había en Le Ictus ninguno de sus miembros, celosos y todos paranoicos.

Suspiró y le dedicó una sonrisa al Adeptus.

-La curiosidad es justamente lo que nos ha permitido, Adeptus, crecer como Orden. Ha sido nuestra jerarquía y el código que los Fundadores crearon, el sostén que nos mantendrá, como Orden, hasta el final de los tiempos, a pesar de todo lo que suceda en el mundo. Es decisión vuestra, a sabiendas de los riesgos y de los beneficios, saber cuánto arriesgar. Pero no olvidéis que ellos tienen, por naturaleza, por obligación, un sistema de moral que disiente del que conoes, y que se asemeja al de nuestros más ancianos Maestros, que viven más dentro del Fuego, el Viento o los Sueños que en la Tierra de los Durmientes.

-Si lo deséais, puedo enseñarle un sencillo hechizo que le permitirá mantener su flujo de quintaesencia escondido a los ojos de los observadores, pues como ya seguramente se ha dado cuenta, pueden además descubrir las naturalezas que poseemos, nuestra habilidad de cambiar el mundo.

Sonrió de nuevo, y le dio un largo y lento trago a su bebida, mientras cerraba los ojos. Cada vez que bebía agua -que cada vez era menos, debido a su creciente dominio del Pilar Anima-, sentía tantas cosas, tan diferentes, mutables, inimaginables por los ciegos al mundo, que su inspiración crecía y su paz interior libraba interminables batallas con la congoja de saber que la vida sería siempre muy corta.

Observó de nuevo a Gerard. Sus ojos azules, extrañamente revitalizados por aquel azul líquido, surtieron un extraño efecto en el ambiente, que por un momento se volvió traslúcido: paredes, cuerpos, objetos.

Su voz fue cristalina cuando continuó hablando.

-Debéis tomar, como principio, que la Energía que mueve el mundo es la quintaesencia. Los vampiros, con sus habilidades, su inmortalidad, y todo aquello que les hace ser sobrenaturales, dependen también de esta energía. Sin embargo ellos desconocen su origen, el origen de sus capacidades; su origen real.

-En ese Orden de ideas, tenderíamos a pesar que sus habilidades no disienten en ningún punto de aquellos que han alcanzado el Segundo Círculo en la Orden, los Zelator, que comprenden un limitado estudio de la realidad, no expandible, y se quedan para siempre en una burda magia ritual, la Goethia. A los Zelator, sin embargo, les enseñamos lo que viene más adelante, mientras que los vampiros nada más saben.

-El origen de su quintaesencia es su Sangre, peligrosa y poderosa fuente, extraño tass, con increíbles usos letales desarollados por los Tytali en sus estudios. Sin embargo, de algún modo, los Tremere han logrado emular algunos de nuestros efectos, a pesar de tener que dejarlos encerrados en su nueva condición de simples usuarios y nunca conocedores.

Suspiró. -Si deseas saber algo en especial, no dudéis en preguntarlo.

Ahora, Gerard seguramente se enfrentaba a su primera prueba de adultez, al tener que decidir si su curiosidad podía más que la seguridad de la Orden. Pues de nada servían las precauciones: con los muertos siempre había riesgo. Ella ya había hecho una vez su elección, y sería la última vez que se decantaría por ese Nocturno camino, a pesar de no arrepentirse de ya haberlo hecho.

Gerard Delacroix - October 19, 2005 10:37 PM (GMT)
Tal vez la elección es el acto más crítico del universo, pues cada decisión altera el presente y el futuro. La decisión de verse con Herio era una prueba de dificil solución, pero debia ser cauto. Fué en el momento en que el sanctus pareciose tornar agua ciando Gerard sorbió de su vasija, participando de la increible fluctuación producida por Isolda. Después se sintio en cierto modo más unido al lugar.


¡La sangre!, todo en ellos acaba girando en torno a la sangre. Tal vez puedan reprimir la llamada de la sangre, pero no siempre. Mi señora Isolda Magister Mundi, os ruego me aleccioneis en todo hechizo y conocimiento que me ayude a evitar los riesgos, si es que asumo ese paso, y sobre todo a proteger a la orden y al resto de magi de la capilla.

La mirada del joven Adeptus se tornó en devoción y ruego. Pero no movio un solo músculo de su cara.

La certeza de que el conocimiento debia ser alcanzado y que la disciplina y el método permitirían alcanzarlo impulsaba la mente de Gerard a sopesar la continuidad de sus investigaciones.

Isolda Lamartine - October 20, 2005 03:45 PM (GMT)
Isolda asintió. Por lo visto había ya tomado una decisión.

Durante una o dos horas, Isolda estuvo conversando con Gerard, explicándole las uniones verbales hebreas necesarias para conjurar los hechizos que le protegerían, y de paso protegerían a los magos de París.

Cuando terminó de explicarle y ya Gerard había logrado dominar la idea, Isolda guardó silencio, observando con una sonrisa enredada en las comisuras de los labios.

-¿Ha tomado una decisión, Adeptus?

Gerard Delacroix - November 1, 2005 12:38 PM (GMT)
Isolda destilaba la sabiduria propia de una Magister Mundi. Durante un tiempo, que pareció una pausa en el girar del mundo, Gerard fue iluminado y descubrio nuevas maneras, nuevos giros, y la mágia creció en su interior. El viejo sentimiento de amor hacia Isolda se iba transformando, el rol de maestra y aprendiz seguia marcando su relaccion, y ahora el amor adolescente daba paso a una profunda admiración no falta de idealización.

Gerard se sintió muy agradecido por las enseñanzas de Isolda.

La pregunta no era inesperada, y la decisión debia ser tomada.

Si, mi señora. Acudiré al encuentro con el no muerto. Le informaré de mis avances.

Isolda Lamartine - November 1, 2005 12:48 PM (GMT)
Isolda asintió. Esperara que fuera por el mejor camino, que la Verdad que Gerard perseguía pudiera ser mejor abordada teniendo aquel previo conocimiento, que a pesar de poder llerse o conversarse, no era tan rico como el propio conocimiento.

-Vaya entonces Adeptus.

Hizo una inclinación con la cabeza, y una sonrisa que transmitía tranquilidad fue dedicada al Adeptus; no creía que la necesitara, pero no sobraba que el Adeptus supiera que tenía el apoyo de la Magister Mundi en aquella empresa.

Gerard Delacroix - November 1, 2005 01:01 PM (GMT)
Gerard salió del sanctus de Isolda, con un peso en el corazón, pero con el contrapeso de la sonrisa que ésta le habia dedicado. Dedicó una última mirada a chokmah y a aquel mágico lugar. Tal vez algun dia podriá él alcanzar aquel dominio de la palabra.

Enfiló los pasillos y se dispuso a acometer las tareas que le esperaban.




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