View Full Version: Con faldas y a lo ventrue

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Title: Con faldas y a lo ventrue
Description: 25 de Julio A.D. 1225


Elois D'Umbrelle - September 14, 2005 09:40 PM (GMT)

El carromato que noches atrás acudió a las inmediaciones de la concergierie apareció una vez más, nada más caer la noche, de este descendió la misma dama envuelta en la misma capucha, sin embargo esa noche no se la esperaba, al menos no se había anunciado.

En la puerta, los guardias con la imagen aún reciente le cedieron el paso, se trataba de la Duquesa y pronto se reclamó la presencia de Icaro, éste no tardó en aparecer, aunque algo sorprendido quizás.

- Buena noche Icaro, no os sobresalteis, pues es a vos a quien quería ver esta noche, espero que podais dedicar algo de tiempo a una vieja amiga esta noche, si vuestro cargo así os lo permite.

Sus gestos suaves y sensuales, hacían a la dama una virtuosa, sumado a su preciosa voz la oferta sonaba irrechazable, al menos para cualquier hombre que se terciase, pero Icaro no era un hombre cualquiera, tampoco un cainita singular y poseía una labor muy compleja. Pese a todo la esperanza de Elois se denotaba en su rostro feliz por volver a ver a su consanguineo. Una negativa sería un duro golpe para ella teniendo en cuenta que su refugio estaba lejos de París.


Geoffrey - September 17, 2005 11:38 PM (GMT)
-Señora, sería una grave descortesía por mi parte indicarle que volviese a su lejano refugio sin un descanso adecuado. Y más descortés sería dejarla sola durante tal descanso- responde Icaro con tono ligeramente jocoso.

Tras ello, le cede la entrada a la Ventrue y la guía hasta una pequeña habitación lateral, próxima a las cocinas. Estaba próxima también a la entrada, y la Cainita ya había estado en ella varias ocasiones, pues era el saloncito de las dependencias privadas del senescal. Eran pequeñas, tranquilas, y confortables, todo lo que Icaro deseaba.

-¿Deseáis algo para acompañar vuestro descanso, mi Señora?-

Elois D'Umbrelle - September 19, 2005 05:48 PM (GMT)

- Icaro sois todo un galán.

Replicó sonriente Elois, acompañando el ambiente jocoso que el chambelan había iniciado con su comentario.

Siguió a Icaro hasta su aposento particular, un pequeño refugio acorde al cainita y su elevado peso. Un lugar al cual muy pocos en todo París tenían el gusto de haber estado, quizás tan sólo Geoffrey y el propio Alexander, serían los únicos junto a ella.

Pese a su labor perenne de Chambelán, éste también tenía derecho a algo de privacidad por poco que fuera, su cargo no le dejaba mucho tiempo para hacer algo de sociedad, mas para su sorpresa, tras muchos años de retiro, Elois había irrumpido de nuevo en la vida cortesana. Unas escasas misivas habían sido en ese tiempo el único contacto entre ambos y nunca hablaban de temas políticos sino de trivialidades. Y allí estaba ella de nuevo, radiante como siempre, como si nunca hubiese abandonado la corte, como si el tiempo no transcurriese por su delicado cuerpo de porcelana. Noches atrás acudió para entrevistarse con Geoffrey, esa noche no habría política de por medio, venía a verlo a él.

- Os lo agradezco Icaro, sois muy generoso, pero ya conoceis mis gustos... Sólo
tomo cosecha propia.

Y se volvió a sonreir, pues como si de vino hablase de la vitae, aludiendo así a su rebaño.

Se recostó en un sillón, con el permiso pertinente de su anfitrión, se acomodó y se dispuso a romper el hielo, directa y franca, cualidades de las que rara vez hacía gala y en presencia de sus más intimos como en un tiempo lo fue Icaro.

- No es por política o debido a vuestro cargo mi presencia esta noche, sino por vos. ¿Que tal os han tratado los años Icaro?, hace mucho que no tenemos contacto y es mi deseo romper con esa tradición.

La experta oradora y digna ilustrada en la Via Regalis inició así la conversación, con su encantadora sonrisa, carismática y dulce.

Geoffrey - September 20, 2005 01:21 AM (GMT)
Icaro sonrio cuando la Cainita rechazó la oferta. No esperaba otra cosa. La conocía de sobra para saber ese pequeño detalle, y sabía como chambelán que a todo Ventrue se le ofrecía la vitae por cuestión de modales, pues todos mostraban un gusto muy concreto a la hora de la sangre... él mismo tenía sus propios gustos... Tras ello, la Ventrue se acomodó en el sillón y habló, aunque ciertamente ni Icaro esperaba que ella fuese tan directa, amante como era de los juegos de palabras. Sin embargo, el chambelán solo sonrió en respuesta, y se tomó unos segundos antes de continuar con palabras.

-Los años... empezáis por una pregunta complicada, mi dama- dice, acompañando sus palabras con una lejana sonrisa- . Lo cierto es que a estas alturas, demasiadas cosas han visto ya mis ojos, y el peso de las tareas comienza a pesar sobre mis hombros.-

Hace una pausa, breve, mientras sus ojos se desenfocan un poco.

-En ocasiones aún hecho de menos aquellos viejos tiempos, casi hace un siglo, en que fui Abrazado, en que las tareas de mi señor Alexander eran sencillas de llevar a cabo. Ahora, con el discurrir de los años, cada vez parece que el mundo sea más oscuro, y aunque Cainitas de valor resiten y trabajan aún al respecto, siento que poco a poco esa oscuridad acaso esté envenenando mi corazón...-

Icaro calló entonces, volviendo a la realidad con rapidez. Con una semisonrisa, y un aleteo de su mano destinado a disipar los fantamas conjurados por él mismo, se corrigió.

-Mas no hagáis caso, mi señora, a los desvaríos de este simple servidor. En ocasiones me dejo llevar por el pesar, mas no guardéis temor, que en realidad no es todo tal como lo acabo de pintar.-

Sonríe, tratando de transmitir una confianza que acaso él no sienta del todo.

Elois D'Umbrelle - September 20, 2005 09:11 AM (GMT)

Mientras Icaro hablaba pudo ver tristeza y compasión en la mirada de Elois, no le gustaba oír palabras derroteras en boca de su amigo, mas su rostro cambio al ver como él mismo se corregía, sin embargo dentro de si sabía que lo hizo por guardar las formas ante ella y no por haber equivocado sus palabras enteriormente.

- Cierto es, ya somos demasiado viejos para tanto cambio, tanta intriga, la carga cada vez es más pesada, pero nosotros tenemos la obligación de mantener a flote el principado. Pensad que si no fuese por vuestra labor y el buen hacer que teneis en ella, Geoffrey estaría desamparado cada noche. Sinceramente, no conozco a nadie más preparado y que mejor desempeñe su cargo como vos lo haceis Icaro.

En su boca sólo había alabanza y consuelo para su viejo amigo. Ella llevaba varios siglos en la Estirpe, sabía lo pesada de la carga que tenía que soportar el Chambelán, incluso pensó en interrogarle ahora, más relajados por Geoffrey, pero no era el momento, esa noche no había política de pormedio, sólo cortesía, como sus palabras refleajban.

Sonrió para descargar tensión, aliviando la tertulia con aquella sonrisa dulce y enigmática con la que ofertaba a sus huéspedes.

-Icaro, sabeis que siempre podreis contar con mi amistad, eso es algo que ni los siglos podrán romper, teneis mi palabra.

El carisma de aquella ventrue, irradiaba sosiego, su mirada lo apresaba bañándolo melosa en la paz que sus ojos marinos reflejaban, las olas del mar habían sido aplacadas esa noche, pues aquellos ojos cambiaron de tono, volviéndose algo más turquesas, tal y como un apacible lago, no como el oceáno.
Y sus carnosos labios sólo desprendían suaves letras conjuntadas en armoniosas palabras que a su vez formaban frases susurradas, evocando a un manantial de la más pura agua cristalina, pues así eran sus intenciones, no había dobles sentidos, no para Icaro.

- Mas estoy aquí para disculpar mi indiscrección la última noche, os aseguro que no volverá a ocurrir.

Se sonrió tímidamente y prosiguió.

- Aunque, mentiría si os niego que preciso algo de vuestra ayuda, de vuestros conocimientos, siempre y cuando esté al alcance de vuestra mano.

En armonía estaba recostada en el sillón, sin variar un ápice la disposición inicial, su encanto majestuoso digno de una reina, ella había vivido en la corte, no era de extrañar que muchos la considerasen una verdadera reina.

Geoffrey - September 20, 2005 12:12 PM (GMT)
Casi para si mismo, Icaro respondió a las primeras palabras de Elois casi con un suspiro.

-Demasiados amigos han muerto ya, casi ni reconozco a los descendientes de mi propia familia... el mundo pesa.-

Y cuando ella le recuerda su amistad, él solo sonríe vagamente. Esta claro que el problema no es tanto con el mundo inmortal, como con la parte más breve de la existencia.

Ante las disculpas de la Ventrue, sin embargo, Icaro tan sólo hace un breve gesto de cabeza, restándoles importancia, mientras poco a poco se rearma y se incorpora. No debía mostrar flaqueza ante nadie, se dijo a si mismo, o su propia Bestia sentiría el debilitar de su Camino y se estrellaría contra los barrotes que la aprisionaban tratando de salir.

-Decidme qué precisáis, amiga, y veré qué se puede hacer al respecto.-

Elois D'Umbrelle - September 20, 2005 02:16 PM (GMT)

Elois Asintió con la cabeza las palabras de Icaro, ella misma seguía en la lejanía a a su propia familia, aquella que perdió cuando le llegó el abrazo, pero que nunca dio la espalda ayudándola en los tiempos difíciles de manera indirecta y congraciándose ahora cuando tan bien iban las cosas.

- Muchos perecieron, eso es cierto, pero también nuevos retoños hay en estos tiempos. Mi familia mortal prolifera bastante bien, aunque para mi desgracia debo mantenerlos alejados de mi, pues mis enemigos podrían hacerles daño.

Un tono lacónico pudo encontrar el chambelán en la dama D'Umbrelle. El estar lejos de la familia era algo doloroso para un ventrue y ella tampoco parecía estar exenta de eso.

Luego sonrió, queriendo cambiar por completo el tema, pues acabarían los dos lamentándose toda la noche y para nada era esa su intención.

- Vereis mi buen Icaro, como chambelán espero me ayudeis a identificar un escudo de armas, o habría hecho yo misma si fuese francés, pero este me temo es germano. Es por ello, recordando los tratos que en un tiempo nuestro señora Alexander tuvo, vos pudiéseis ayudarme. Siendo más rápido que tener noche y día sin descanso a mis escribas indagando...

Volvió a sonreir, siempre sonreía dulcemente, reconfortando el corazón de cuantos tenían el privilegio de contemplar su rostro alegre con su maravillosa boca danzarina.

La ventrue sacó un pañuelo de seda que recubría algo, de allí sacó un fino anillo de oro y lo acercó con su delicada mano al chambelán.

El anillo tenía un aguila bicéfala con lengua de fuego, bajo una corona de tres picos. Entre tanto Elois le daba más datos con tal de facilitar algo su identificación.

- El apellido de la familia es algo así como Von Argh... no desconozco el germánico, pero tampoco estoy muy versada en su nobleza o apellidos.

Añadió a sus indaciones el motivo de tal favor.

- Quisiera contactar con su dueño, un tal Wilfredo, pero sin saber su procedencia o si algún cainita lo avala no sabría...


Geoffrey - September 20, 2005 03:08 PM (GMT)
Icaro asintió a las palabras de Elois. Ciertamente, había que alejar a los pensamientos funestos de la reunión, para que el reencuentro de viejos amigos no se tornase en pesar. En efecto, muchas cosas había que festejar, y que Elois hubiese retornado a París era una de ellas.

Así, con una sonrisa algo más animada, Icaro extendió la mano y tomó el anillo. Lo levantó con cuidado, casi con reverencia, hasta su cara y lo examinó con detalle. Interesante, muy interesante.

-En efecto, vuestra información parece bastante correcta, mi señora. No es un sello corriente, sin embargo, debéis saber que a esta familia le corresponde un gran poder en las provincias bávaras. Así lo atestigua el águila bicéfala, señal de imperio, así como el símbolo del Sacro Imperio, y el hecho de que se halle bajo una corona de tres picos. El dueño, sin duda, debería ser del Duque Aghentaler, del sur de aquel reino, en quien su Rey ha depositado una gran confianza. Sin embargo, las lenguas de fuego indican que no es así, sino que se trata de su segundo hijo, el bravo Edgard, de quien se dice que fue capaz de limpiar las tierras de bandidos con la sola ayuda de doce caballeros.-

Hace una pausa breve, examinando el anillo.

-Es extraño que este sello, de una familia mortal, haya caído en vuestras manos, mas vuestra información es en este caso preciosa para discernir el misterio. Un tal Wilfredo, del Clan Brujah, habita entre otros Cainitas en esas tierras. No tengo constancia de que se halle vinculado por sangre a la familia Aghentaler, mas eso no implica que no la tenga bajo su control. De ser asi, realmente debe ser un formidable miembro de la Estirpe. Y no sólo por su poder personal, sino porque está vinculado con alguno de los Duques Cainitas más importantes de Baviera, vasallos directos de Hardestadt el Viejo, Monarca del Feudo de la Cruz Negra. Un Cainita cuyo poder rivaliza con el de Mithras, o la pripia Monarca Salianna. Y quien ha dado cobijo, mediante su vasallo Jürgen de Magdeburgo, a aquel que fue nuestro Principe hasta hace escasos años.-

Hace una pausa, terminando de examinar el anillo antes de retornarselo a la Ventrue.

-No se en qué parte de toda esa red de vasallaje y deber os vais a introducir, mas tejed con precaución.-

Elois D'Umbrelle - September 22, 2005 08:45 AM (GMT)

Elois escuchó con pasmosa atención como Icaro desglosó soberana información sólo con sostener un anillo en la palma de sus manos, con un mero vistazo fue suficiente, ahorrando horas, quizás días de estudio a sus escribas, una ganancia en tiempo que no tenía valor, como la amistad y el buen hacer del chambelan. Era reconfortante ver la precisión y detallismo de sus exposiciones. Para muchos Icaro sólo era aquel que recibía visitas, pero Elois conocía bien su valía, apreciándola quizás más que el propio Geoffrey o Alexander en sus tiempos.

- Gracias

Exclamó únicamente cuando éste concluyó su alegato, no sabía que más decir, pues el favor era inmenso en relación a la utilidad y tiempo empleado. El misterio de los libros estaba más cerca, aunque nuevos datos implicaban nuevas dudas también, pero el haber sellado algunas lagunas como el tal Wilfredo y su relación con la corte germana proporconaba un balance satisfactorio.

Sus ojos reflejaban preocupación fideligna. Su rostro ahora serio tras escuchar reflejaba también lo propio, mas el tono de voz inspiraba precaución en sus movimientos.

- Cierto es mi querido amigo. Un tema áspero y una empresa turbulenta me espera, pero andaré con pies de plomo. La sola mención en vuestro alegato de aquel que fuera príncipe y ahora no es un manifiesto a la cautela.

- Es por ello que quisiera pediros discrección con este pequeño asunto, no más que aquella siempre mostrada para los asuntos cortesanos.


Geoffrey - September 22, 2005 02:36 PM (GMT)
Icaro desdeña los agradecimientos con una sonrisa y un pequeño gesto de la mano. No había que dar las gracias por algo tan sencillo y que él realizaba encantado por una amiga. Sin embargo, las siguientes palabras si que merecían más atención, y así se la concedió.

-Descuidad, mi señora, seré como un muerto para vuestro secreto- dijo, haciendo alarde de un macabro sentido del humor. Sabéis que si precisáis de mi ayuda para vuestra empresa disponéis de ella.-

El ofrecimiento era sincero. La verdad es que mucho tiempo el Chambelán no tenía, pero ese tiempo se podía aprovechar muy bien si uno era una persona metódica y organizada como Icaro.

Elois D'Umbrelle - September 22, 2005 04:15 PM (GMT)

Elois sonrió con desparpajo, se sentía verdaderamente cómoda en aquella habitación, a decir verdad ella también usaba salones pequeños para recibir a sus invitados, eran más íntimos, más hospitalarios. En cuanto al ofrecimiento de Icaro, sintió un conford interior, los buenos amigos estaban ahí para cualquier problema, pero tampoco tenía que abusar, ni mucho menos buscarles problemas innecesaros y así se lo hizo saber.

- No esperaba menos de vos Icaro, pero me temo que si cierto exiliado- Obviar el nombre del ventrue era una evidente -anda detrás de todo esto, como empiezo a sospechar, sólo serían problemas añadidos para mi y enrolaros en un tremendo lío a vos.

Negó con la cabeza mientras hablaba, pero nuca perdió la compostura, ni tan siquiera cuando usaba su sonrisa coqueta.

- Icaro, pensais quizás que aquel brujah, leal siervo del antiguo ventrue - Una vez más se refirió a Alexander sin dar su nombre- pueda haber influenciado al tla Wilfredo.

El rostro de la ventrue era de preocupación ante la enrevesada conspiración que intuía se cernía sobre ellos, todo eran conjeturas, quizás casualidades, pero no menos preocupantes por ello.


Geoffrey - September 22, 2005 04:20 PM (GMT)
Icaro se reclinó pensativo. Bueno, era cierto que el único seguidor a muerte que había acompañado a Alexander era un Brujah, y uno nada desdeñable, todo sea dicho. Icaro lo había conocido bien, y aunque era despiadado, el Brujah también era tremendamente inteligente y efectivo.

-Lo cierto es que no puedo asegurar nada en ningún sentido. No soy un experto en la política del Imperio de la Cruz Negra, ni siquiera en su contrapartida mortal, así que no me atrevo a dictaminar si la mano de ese caballero se halla detrás de este movimiento. Sin embargo, si puedo decir que, si se lo ha propuesto, desde luego es capaz de obtener grandes resultados. Mas tened en cuenta una cosa, si la política en este reino es complicada, en el Sacro Imperio lo es mas, y lo que en un momento puede parecer claro, con rapidez se puede enturbiar. Si Hardestadt allí posee un poder casi incontestable, no es menos cierto que existen numerosos poderes que podrían intentar rivalizar contra el suyo, acaso incluso tema eso de Alexander. Las fintas en las fintas de las fintas se hallan allí a la orden del día.-

Elois D'Umbrelle - September 22, 2005 10:48 PM (GMT)

Elois asintió con la cabeza, tenía una idea de como iban las cosas en tierras germanas.

- Descuidad Icaro, no es mi intención introducirme ahora en las intrigas de la Cruz Negra, bastantes asuntos turbian las noches de París...

Sonrió, pues no quería hablar de política esa noche, pero inevitablemente ocurrió, era de esperar, ambos eran cainitas, ambos eran ventrue, lo llevaban en la sangre.

No obstante, la noche era joven, podrían hablar de muchas cosas...

- Bien Icaro, sería mejor desdeñar el tema político o acabaremos absortos en intrigas.

Exclamó con buen humor, quería dejar de lado el tema...

Suavemente se incorporó para recoger el anillo tras el último vistazo que le dio Icaro, acto seguido lo envolvió y guardó en su pañuelo de seda.

- Teneis tiempo para la lectura, o vuestro cargo os priva de ella...

Y así Elois encarriló un nuevo tema.

Geoffrey - September 22, 2005 11:43 PM (GMT)
Icaro acepto el cambio de conversacion, y le comentó de la ultima obra que habia leido. Ciertamente no le sobraba el tiempo, pero siempre antes del amanecer, encontraba algo de tiempo para si mismo. Sino sería de locos.

Elois D'Umbrelle - September 23, 2005 09:38 PM (GMT)

La velada transcurrió el resto de la noche hablando sobre obras literiarias, eran pocas por aquel entonces, pero daban el jugo preciso para expandirse narrando las impresiones que les suscitaban. Los dos cainitas, mostraban intereses similares pero también dispares en ocasiones, encontrando un nexo de unión en la literatura clásica, los grandes maestros griegos...

Después rememoraron viejos tiempos, no hablaron de política pues no se pretendía, sino de batallitas surgidas a lo largo de un siglo en la Gran Corte, cierto era que aquellos fueron otros tiempos, ni mejores ni peores, sólo diferentes.

La conversación estaba en pleno auge, con ambos ventrue absortos en ella, deleitándose con una tertulia amena, la cual se echaba en falta desde hacía años, demasiados... Sin embargo los deberes del chambelan truncaron finalmente la velada. Sabían que llegaría ese momento, no habían echado cuenta y el tiempo voló entre la acojedora sala donde Icaro ejercía su particular hegemonía, un solitario reducto de intimidad para el leal chambelán que se vio interrumpido una noche más por el deber.

Elois sonrió, no era la primera vez, ni sería la última, que sufrían una interrupción. La vida cortesana era la escogida por los dos cainitas, siendo los dos conscientes de las obligaciones que tenía, por ello se puso en pie, excusando a su anfitrión pues comprendía perfectamente la postura.

Más sonrisas y breves palabras amistosas, mientras la ventrue era escoltada hacia donde su carruaje la esperaba.

- Buena noche Icaro, hasta la próxima vez...

Esa sería la última frase de Elois, al menos aquella noche sería la última que escucharía Icaro, viendo como caminaba con sus andares majestuosos, no de altanería, pues en cierto modo podría decirse que había humildad, todo era buen hacer, la ventrue ya le comentó en cierta ocasión que se crió junto a una reina, Icaro preguntó sorprendido cual, pero no encontró más que su enigmática sonrisa como respuesta... Una gran reina debió ser para inspirar a la bella Elois...




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