La noche fria... era lo mismo, nada es real. Al menos eso pensaba Georg. Un extraño bufón.
Sentados a la mesa, estaban los tres malkavians, Engel, Ellein, y la nueva adquisición. Georg.
La mente de Ellein estaba fascinada, nunca habia encontrado a tan singular persona, que ahora tendria de ejemplo, algo celosa, pues compartiría mas tiempo con el su maestro que con ella. Pero no importaba, era feliz.
Engel y Georg discutian acaloradamente, sobre temas mundanos.
He de decirte, que en estos lugares, aun siendo un bufon, tienes que mostrar respeto por los demás, sobre todo a los que se consideran de "los clanes altos" Su tono sarcástico, causaba algo de risa. Mientras era interrumpido por Georg.
Bla, Bla, Bla, eso no me importa a nosotros, yo sabemos que todos son iguales, y diferentes, pero nadie somos real. Eso es lo que importa, y deberia importarte a ti tambien. Era algo entretenido oirlo hablar, ya que siempre salia por delante su profesión y su porte.
Engel estaba algo fastidiado, no entendía... Bien, se que dices que nada es real, pero, recuerdas cuando estabas llorando, tu cerebro daba vueltas y no entendias nada. Miente, y dime que eso era mentira.
La conversación estaba tomando un tono elevado. El abrazo de Georg.
A este, el comentario de su Sire, le llegó hasta lo más recóndito de su despedazado cerebro. Su postura y su cara cambiaron, ahora era serio...
Pues no, debo decirlo, se sintió real, aún ahora duele... pero uno se acostumbra.Su cara reflejo una pequeña sonrisa.
Ellein, observaba, era algo insólito, hubiese deseado ver todo aquel tan interesante acontecimiento. Su maestro se lo habia prohibido, dijo que ya le llegaría su turno, pero que no ahora...
En la mente de Georg se desataron miles de recuerdos, imágenes sin un orden, sonidos, palabras, colores. Fue algo abrumador.
Dios... Muerte, Vida.... Angeles. Magos. Bufones. Caballeros. Depronto todo se detuvo.
Muertes.... la escalofriante palabra resonaba en la mente de Georg. Este asustado, dió a notar que le sucedia algo, su rostro, normalmente alegre, cambió por uno serio.
Ellein, extrañada por el contraste en la cara de Georg. preguntó.
Qué pasa, se encuentra bien? parece algo enfermo...
Georg. Disimulando, e iluminando su rostro. Le contestó, con una voz alegre, como era característico en él.
Jeje, no os preocupeis mi bella dama, no pasa nada, tan solo es el color de la muerte, que se me está asentando...
Ellein, se ruborizó un poco, nadie a parte de su maestro, le había dado tales cumplidos... y le gustaría que alguien más lo hiciera, aquel mensajero... era bastante apuesto. Vilfort.
Engel, como si quisiese poner a prueba a Georg. se puso en pie. Ellein, emitió un pequeño suspiro, estaba preocupada. Georg, tan solo levantó su rostro, y le dedicó una satírica sonrisa.
Engel, señaló una de las puertas. Anda, es momento de un pequeño tratamiento. Güiñandole un ojo a Ellein.
Georg, algo extrañado, se levantó de un ágil salto. Y ahora, de que locuras se trata maestro? dijo con un tono sarcástico.
Engel sonrió... maliciosamente. Entra, ya lo averiguaras...
Georg no estaba del todo convencido, pero era su maestro...
Entró al cuarto, y finalmente todo quedó a oscuras... Mientras tanto, Engel, examinaba los miedos de su chiquillo. Siempre es importante mirar en los defectos del otro, dan un poder inmenso... y si cae en manos equivocadas, puede ser letal.
Jeje Interesante... así que, a esto le tienes miedo...
Ellein miraba extasiada todo el comportamiento de su maestro, jamás lo había visto sonreir tanto, tan solo aquella vez que conoció a esa muchacha... que ni su nombre recordaba.