View Full Version: Visita, Necedidad, Compañía (privi con Trang)

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Title: Visita, Necedidad, Compañía (privi con Trang)
Description: 21/7/1225 -Noche.


Isolda Lamartine - September 11, 2005 05:04 AM (GMT)
Después de meditarlo mucho en la soledad de su Sanctum, después de recorrer interminables veces los labertinos de las posibiliades, de las relaciones causales y de los problemas y viscisitudes a los que ahora se enfrentaba, la Magister Mundi decidió visitar a su querido amigo.

Había varias cosas que quería tratar con él. Pero tal vez la principal entre todas fuera la simple necesidad de escucharlo y verlo, de saber que aún estaba allí, cerca a ella.

Su figura, osculta entre las sombras y protegido el rostro por una capucha que se fundía con los oscuros colores de la noche, se acercó al Cementerio en el que Ukter-ar tenía su hogar, y permaneció allí, de pie, esperando que este sintiera su presencia y la invitara a entrar.

Estaba un poco ansiosa, pero esperaba aún así con paciencia.

Trang Oul - September 11, 2005 11:26 AM (GMT)

El cementerio estaba especialmente tranquilo en aquella noche de finales del verano del año 1225 de nuestro señor. Apenas unas pocas hojas muertas recorrian el camposanto de Sans Genevieve sorteando con una agilidad sobrenatural lapidas y mausoleos.

La humeda, parda y esponjosa tierra de la entrada cede ante unos diminutos pies que se adivinan blancos tras las telas del bello calzado de color azul que los protege. Nada cambia.

Una leve brisa mueve los dorados cabellos que sobresalen de los mantos de la figura, saludando a la noche.

Viento

Silencio

El lugar entero parece anonadado por la belleza de su visitante, y se mantiene muy quieto por unos segundos, incluso los siniestros sirvientes tardan unos instantes en avisar a su dueño y señor mientras disfrutan de aquel espectaculo bajo la luna.





Trang Oul - September 11, 2005 11:33 AM (GMT)

El viejo palermo enseguida advierte la presencia de su amiga Magus en sus dominios gracias a sus sirvientes animados. Pero incluso el tarda unos instantes en responder a su invitada, impresionado por la belleza de aquella mujer. Quedaban ya muy atras los tiempos en los que Isolda era una niña:

- Buena noche, mi buena Isolda. Pasad, por favor; aunque la luz de la luna realce todavia mas vuestros encantos adentraos sin miedo en mi morada, estoy impaciente por veros. Ahora mismo saldre a vuestro encuentro. (Auspex 6)

Isolda Lamartine - September 17, 2005 09:11 PM (GMT)
El mensaje en su cabeza la arrancó una sonrisa. Hacía tiempo -pocos días en realidad, pero con el vertiginoso avance de los acontecimientos aparecían como años, o siglos- no "escuchaba" aquella manera de comunicarse fina y perfecta, que ella apreciaba mil veces más que las palabras por aferrarse a formas residentes en el Spiritus Mundi, sin etiqueta y con significaciones horizontales y maravillosas.

Sin embargo nada respondió, aunque trasnmitió la enorme felicidad que la invadía, y esperó allí mismo, cubierta y protegida del frío, la llegada de su querido amigo.

Trang Oul - September 17, 2005 11:38 PM (GMT)

Una figura negra como la pez y siniestramente bella se mueve entre las lapidas con la agilidad de la brisa en direccion a la bella magus.

- Buena noche tengais mi buena Isolda. - dijo el capadocio haciendo una gran reverencia en frente de su amiga - Todo un placer volver a disfrutar de vuestra presencia, capaz de infundir vida incluso a un sitio como este ..

El palido joven abre la palma de su mano y la extiende hacia la joven, apareciendo en ella una rosa negra y marchita que poco a poco y milagrosamente rejuvenece volviendo a la vida con todo su esplendor. La acerca a la delicada y palida mano de Isolda y añade con una sonrisa:

- ¿como os ha tratado la vida en estos ultimos dias?

Isolda Lamartine - September 18, 2005 12:03 AM (GMT)
La Magister Mundi sonrió de alegría al ver la figura de su amigo aparecer entre las sombras. Siempre le abía inquietado su persona, su ambiente y sus gustos intelectuales, pero eso lo hacía ser una compañía muy interesante.

Estiró la mano y tomó entre ella la rosa que le ofrecía Ukter-ar, mirándola largo rato, absorta en su belleza, en la vida que nuevamente se le abía regalado por unos minutos, por unos días, únicamente para que cumpliera su loable papel de ser hermosa.

Miró a Ukter-ar, y haciendo un esfuerzo grande, se contuvo para evitar darle un abrazo. Debía guardar las formas, pues nunca podía adivinar si alguien se atrevía a espiarlos. Luego, algún día, o tal vez incluso ese mismo, podría darle el abrazo que tanto necesitaba.

-Mis días y mis noches han sido benévolos, amigo mìo, y me han ofrendado no pocas emociones y laberinticos problemas con qué entretenerme. Mucho he pensado ya sobre muchas cosas, y son el gusto de verte y uno de estos asuntos en que he pensado, lo que me ha regalado la posibilidad de venir hasta tu refugio.

Su tono era jocoso, aunque susurros y no palabras era lo que salía de su boca, y su mirada, indiscreta, delataba su felicidad interior brillando con una interior luz azul hermosa y juvenil.

Trang Oul - September 18, 2005 11:05 AM (GMT)

El capadocio sonrio complacido ante las palabras de la maga, y con un leve gesto la invito a perderse en el cementerio de Sans Genevieve, que sin duda era el mejor lugar para hablar de algunos asuntos antes de abordar las trivialidades:

- Me alegra saber que vuestros dias han sido cuanto menos llevaderos, señora mia.

En ese momento un ligero chisporroteo salto de unas gotas de rocio a otras en algun lugar cercano del camposanto, originando una bella y siniestramente acorde con el lugar melodia.

Tras esta breve interrupcion, el primogenito del clan de la muerte se dirigio a su amiga con una sonrisa diciendo:

- Vaya, me parece que nuestro amigo se alegra de veros por aqui. He de deciros que a pesar de su naturaleza feroz parece encontrarse muy a gusto en este lugar. Debe encontrar infinidad de cosas con las que entretenerse por aqui. - dicho esto sonrio levemente y dirigio su mirada hacia un lugar al azar de su dominio - aunque he de confesar que su gusto por asustar a los transeuntes es cuando menos, peculiar... - rio -.

- Muchas gracias por vuestra ayuda, amiga mia. - dijo ya mirando a la maga a los ojos con gran sinceridad -.

- Lo que me recuerda que el venido de las sombras parece haberse paseado por mis dominios algun que otro dia recientemente. Mas con todos sus años y sabiduria deberia saber algunas cosas acerca de mi persona: la primera que no se puede asustar con la muerte a alguien de mi familia, y menos merodeando por mis dominios cual perro enrabietado. Y la segunda, que se ha de pedir permiso para entrar en mi dominio cuando no se es bienvenido. - al capadocio le parecio este tono jocoso la mejor manera de informar de lo sucedido a su amiga. Sabia lo mucho que le preocupaba la presencia de ese poderoso ser; incluso a el mismo. Mas creyo que sacarle hierro en clave de humor seria la mejor opcion para enfrentarse a el con la mente fria - .

Isolda Lamartine - September 18, 2005 12:27 PM (GMT)
La maga sonrió, pues era sumamente sabia la manera jocosa de enfrentarse a aquel ser que ya había empezado a hacer de las suyas en los ánimos de Isolda. No podía perder la sonrisa fácil, pues era este un preciado don que los herméticos sabían apreciar en todas sus dimensiones.

Y a pesar de estar consciente de que debía hacer esto se preocupó. Y se preocupó porque aquel espíritu no necesitaba invitaciones, era violento, y podía ser incluso mortal si estaba inspirado. ¿Lo estaría sobreestimando?

Apartó esas ideas y observó un punto diferente a Trang, aún dentro del cementerio pero oscuro, invisible. -Espero, por el bien de todos, que no decida quedarse cuando termine sus servicios, amigo mío. Sonrió llena de jococidad. No se imaginaba aquel cementerio atormentado para siempre con la presencia de Sturm. -Pero si mientras tanto cumple bien con su labor, entonces sus vicios deberán ser perdonados.

Suspiró, observando preocupada a su amigo.

-Pero hoy no quiero mencionar a ese oscuro ser que tanto me aqueja. No. Quiero... hablarte de otra cosa, algo que me ha tenido preocupada desde que lo supe. ¿Recordáis los dos asesinatos, la madre y su nonato en el Sena, y el niño después? Pues... quien arrojó los cuerpos inertes de la madre y su hijo fue un vampiro.

Miró seriamente a su amigo. Se lo decía a él, porque era el único vampiro que conocía. Y porque si él no se ocupaba, tendría que ocuparse ella, y seguramente no le gustaría que lo hiciera.

Trang Oul - September 18, 2005 12:57 PM (GMT)

Trang Oul se paro en seco ante las palabras de la maga, portadoras sin duda de una revelacion que traeria larga cola en la corte. Si en verdad, y lo le cabia la menor duda de ello si era Isolda quien lo decia, era un cainita el responsable de esos actos imprudentes, demoniacos y estupidos; entonces tendria que dar buena cuenta de tales fechorias ante el y su señor Geoffrey. Por un momento paso por su mente la felicidad que sentiria la espada de Paris de ejercitarse de nuevo y sonrio, pues don Alvaro como buen brujah era un hombre de accion y necesitaba mantenerse en forma de vez en cuando.

Lo importante era pues saber de quien se trataba, y como era que la archimaga habia llegado a obtener tal informacion; pues en sus propias rondas con su amigo y vasallo Aaron, no habia dado mas que palos de ciego. Incluso la informacion obtenida en el propio cuerpo de la difunta y del feto era bastante vaga e imprecisa.

- Es increible la cantidad de frentes abiertos y de informacion que podeis barajar al mismo tiempo, madame. Cada noche me dejais mas maravillado de vuestras capacidades. - Dijo el palermo gratamente impresionado de nuevo -.

- En efecto, recuerdo esas atrocidades y yo mismo las he investigado sin demasiado exito. Decidme pues, si gustais, el culpable de tal culpa y cuanta informacion de el poseais, ya que es mi deber velar por el buen funcionamiento de esta ciudad, maxime si se trata de un hijo de Cain.

Isolda Lamartine - September 18, 2005 04:14 PM (GMT)
Asintió a todo lo que iba diciendo su amigo. De todos modos se encontraba ante una imposibilidad lingüística. Contarle, relatarle a su amigo "conversaciones" en las que había intervenido el más elevado lenguaje, el lenguaje espiritual que no usaba sonidos sino sentidos, era imposible. Y más relatarle que en el Sena no era la corriente simplemente lo que habitaba, sino seres de infinita vida, de eterno devenir, poderosos y bizarros, era una nueva imposibilidad.

No porque no confiara. Sino porque no importaba.

-No sé quién es, pues no dudes querido Ukter-ar de que yo misma le hubiera concedido el castigo que merece. No, no sé quién es, pero sé que es de los tuyos. No conozco ni sus intenciones ni sus motivaciones, no sé si son propias o ajenas, si es sirviente, si es artífice y creador. No sé, pues nada útil, excepto lo que ya te he dicho.

Miró hacia abajo un momento, intentando recordar un rumor nuevo. -Pero no son sólo esos dos episodios, pues ya ha sucedido un tercero. Se trataba, según escuché, de un refugiado, y su cuerpo estaba aún en peores condiciones que la de los anteriores.

Miró hacia el cielo, nublado avisando tormenta, y cerró los ojos. Esa pregunta rondaba desde hacía unos días su mente. Una de tantas.

Su tono se volvió suplicante, y sus ojos, abiertos de nuevo, se fijaron en los del Palermo. -Dime, amigo mío... ¿es el tiempo, es la eternidad, lo hace a algunos de vosotros cometer atrocidades inhumanas e impensables? Podía sonar duro... pero si Isolda había pensado en la eternidad, lo que más temerosa la tenía era la locura y la depravación que tanto había ya visto en los seres de la noche.

Trang Oul - September 18, 2005 04:48 PM (GMT)

El capadocio escucho con atencion y detenimiento todo cuanto su amiga le conto, y tras sus ultimas palabras resurgio en el la eterna duda de su raza. Intento responderla con total honestidad, hasta el punto que su experiencia "vital" le habia llevado.

- Mi querida amiga. Es esa una pregunta connatural a nuestra existencia, no os incomodeis por ella - dijo al ver a la maga compungida tras su duda - Os respondere con toda la certeza que conozco y poseo, que no es otra que la mia propia, y quizas, la aprendida y vista en algunos amigos y conocidos.

Ukter-ar dio unos cuantos pasos acompañado por la magus, y prosiguio su exposicion:

- Muchos nos llaman muertos, o no-muertos mas la nuestra es, en realidad, una verdad mucho mas atroz. El capricho mas macabro que el mismo Dios segun unos o el Destino segun otros, ha querido crear. No estamos muertos, pues por lo menos de ese modo hubiesemos alcanzado la paz en algun momento en la eternidad. Morimos cada dia, en medio de las mas duras condiciones, morimos por un hambre sobrenatural y maldita que tenemos que controlar a cada instante de nuestra existencia. Morimos de tristeza al ver como todo cuanto nos es querido muere a nuestro alrededor.

- Ante esta situacion, algunos se lanzan a algunas convicciones mas o menos eticas segun los casos. A mi ver no soy mas que una nueva especie de la naturaleza, no soy mas que otra pieza en este mundo. Mi condicion y mi maldicion me obliga a cazar para sobrevivir, mas siempre juego con las reglas de esta tierra. Solo cazo aquello que necesito para vivir, no por divertimento o fanatismo.

- He de deciros, que incluso entre nosotros, odiamos y perseguimos a aquellos desalmados con macabros codigos de conducta, o aquellos que pactan con el mismo Satan. Solo son suposiciones, mas todo apunta que estas atrocidades son obra de los proscritos Baali, esos hijos de Satan que corropen y destruyen todo cuanto les rodea, y a los que estamos en el derecho y deber de dar caza en todo momento. Solo una mente tan malvada y corrupta seria capaz de tales actos por divertimento...

El capadocio interrumpio aqui su exposicion, esperando de corazon que la maga entendiese de alguna forma todo lo que su naturaleza les condicionaba a hacer, y todo lo que tenian que luchar para hacerle frente...

Isolda Lamartine - September 18, 2005 05:05 PM (GMT)
Isolda lanzó un largo suspiro. Aquella cuestión no estaba cerca de tenerla tranquila, porque era evidente que los vampiros no tenían la moralidad para juzgar qué era bueno y qué era malo, pues si su vida transcurría robando la de otros, adorar a Satán o no hacerlo era realmente secundario.

Bueno. Tal vez fuera esa una línea de pensmiento en exceso estricta, pero había que ser justos con los juicios, e Isolda no podría serlo pues los vampiros eran su pesadilla y la de todos los herméticos.

-Comprendo. He pensado en la eternidad como una cadena y como una oportunidad. No tiene sentido que te explique los porqués, pues son obvios, mi querido amigo. Pero sí salen de allí serios problemas, aferrados a pequeñas cosas que se me hacen difíciles de concebir.

-Vuestra vida de maldición y tortura continua es dura y terrible, pero aún así continúan existiendo, y algunos incluso lo disfrutan.


Miró a los ojos de su amigo, y en ellos se veía la tristeza. Ahora era ella la que dudaba, la que necesitaba que su amigo la salvara de aquella tentación. -Si el Infernalismo calma y da sosiego a tu alma exausta por el tiempo y por las miserias, dime amigo, mío ¿porqué lo juzgan como malo? Si es esto malo pues sus almas han sido ya vendidas a oscuros señores y sus actos son terribles, ¿porqué no cazan a los Malditos Tremere, que tantas o más cosas terribles han hecho?

Le hubiera gustado preguntar... ¿Ven ustedes alguna diferencia entre los conceptos de bien y mal? Sin embargo agachó la cabeza y siguió caminando.

Trang Oul - September 18, 2005 06:09 PM (GMT)

Trang Oul comprobo lo dificil que era para alguien ajeno a su naturaleza entender cuan profundo era su dolor, incluso para alguien con la portentosa capacidad de una archimaga; asi que intento explicarse con mayor claridad:

- Querida mia. Si bien cuando morimos perdemos toda nuestra humanidad, pues es la misma vida lo que la concede, tan solo nos queda nuestro honor y nuestra alma. Puesto que todo lo que en vida habiamos querido se nos es negado, nuestro codigo, mas o menos afortunado segun los casos, es todo lo que tenemos. El infernalismo no da sosiego al alma, sino que la destruye y la vende al averno, al servicio de aquel que solo obra el mal puro, sin mas objetivo que el mal, el dolor y el sufrimiento.

Aqui el palermo hace una pausa y tras meditar enuncia:

- Decidme, mi buena Isolda: ¿que es menos humano, el crimen o el castigo? No hay respuesta facil ni inmediata a tal dilema. Puesto que abstrayendonos de la magnitud del crimen, el castigo o ajusticiamiento no es sino rencor, venganza y represalia.

- Me atreveria incluso a decir que hasta contamos con hombres "santos" en nuestra raza, como el ferviente seguidor de dios y amigo mio Miguel de la Rosa. Los mas de nosotros no somos asesinos, no matamos para vivir. No tenemos por costumbre matar a la persona o animal del que nos alimentamos, este sigue viviendo y sin recuerdo de lo que le ha ocurrido, incluso el momento es placentero para ellos, al contrario que para nosotros. Podemos tener amigos entre los mortales, si combatimos el orgullo del que se sabe inmortal, y amigos entre magus, como tu y yo o incluso me atreveria decir que entre los lupinos. Todo esta en la persona, no en el conjunto.

- En cuanto a los tremere.. En verdad su historia es siniestra y digna de estar siempre en guardia, mas no sirven al mal puro. Al supremo hacedor del dolor y la destruccion. ¿poder? ¿venganza? ¿quien sabe lo que esta familia busca? mas no es mi deber ajusticiar ni juzgarlos. Todo en este mundo acaba equilibrandose de una forma mas o menos inevitable...

Isolda Lamartine - September 19, 2005 09:58 AM (GMT)
Isolda estuvo callada por largos minutos. Pensaba y se entristecía. Aquel destino era verdaderamente funesto, pero comprendía algunas cosas y otras había decidido posponerlas un poco, pues seguramente necesitaría una experiencia más cercana con la eternidad para poder siquiera vislumbrarlas.

De todos modos se requería una gran profundidad y un gran valor aceptar el reto de atravesar los siglos sobre el mismo bote, sin una sola diferencia en su vida más sí en su espíritu.

Su amigo había usado varias veces el término Códigos Morales, pero era apenas explicable un uso alterno que les proveyera de fuentes más vivas y más puras de anclajes al mundo; tal vez incluso no fueran anclajes al mundo, sino a otros tipos más abstractos de realidad o de fascinación por las cosas, un nivel diferente de concepción del bien y del mal. Al menos eso sí era evidente, pues no eran estos coceptos comunes entre los muertos, según veía, y con seguridad cambiaban según cada Código, o incluso con cada individuo.

En ese punto, sólo en ese punto, eran esas criaturas dignas de ser respetadas por su valentía y conmiseradas por sus pretenciones.

Suspiró.

-¿Eres feliz, amigo mío, con tu existencia eterna, o simplemente navegas por ella esperando la oportunidad de poder serlo?

Era obvio que el término felicidad, aquí usado casi a la ligera, era mucho más que lo que entre los mortales podría ser entendido, tomando recursos de todo cuanto Ukter-ar le había contado y de lo que ella misma había vivido.

Trang Oul - September 19, 2005 11:13 AM (GMT)

De nuevo se hizo el silencio mientras el cainita meditaba las palabras de la magus:

- ¿Felicidad? ¿no es acaso su busqueda constante una quimera que nos ayuda a seguir adelante? Es el camino hacia ella con gente como vos lo que me hace feliz, querida mia, no la felicidad en si misma puesto que dudo tal cosa exista. En cuanto a la eternidad, me temo que no duda mas en estos tiempos que un simple vida, puesto que un buen acero pone fin a ambas del mismo modo.

El capadocio se quedo de nuevo mirando a Isolda y meditando sus propias palabras.

Isolda Lamartine - September 19, 2005 02:05 PM (GMT)
Aquello ya lo había escuchado, muchas veces, y muchas veces había obtenido la misma respuesta al hacer la pregunta que pensó podría devolver. De hecho no lo hizo, pues no quería escuchar aquellas palabras de nuevo. Sin embargo había allí algunos problemas que podrían parecer superficiales a aquellos que no están acostumbrados a las Palabras.

-Tanto la Felicidad como la Eternidad, querido amigo, encierran grandes problemas conceptuales. No son sólo un par de palabras, pues tienen graves hijos desperdigados por el mundo de los Conceptos. Ser Feliz es tener la Felicidad a tu lado. Si te hace Feliz caminar y compartir conmigo, entonces querido amigo, debo decirte que la quimera que tal vez no exista, existe en tí y en mí.

Sonrió. Podría parecer un juego de palabras, pero nada estaba más alejado de la verdad.

-Y la Eternidad... -Isolda suspiró mirando hacia el cielo-... cuando eres eterno no importa si mueres mañana o ahora mismo, porque seguirás siendo eterno a pesar de todo. Se detuvo y observó a su amigo, sonriendo con felicidad.

Trang Oul - September 20, 2005 05:55 PM (GMT)

Trang Oul escucho de nuevo las palabras de su amiga Isolda, y cuando esta finalizo su replica y sonrio, el capadocio volvio en si saliendo del profundo ensimismamiento y pesar al que aquella conversacion lo habia conducio y recordo, riendose hacia ella:

- Ay, querida mia... ¿Sabeis? A veces pienso que siendo capaces de vivir eternamente y conocer cada uno de los pequeños engranajes de los que se compone este nuestro mundo, y ser capaz de ordenarlos y discutir acerca de sus origenes y porques..., sere capaz de enfrentarme a la naturaleza de vuestra sonrisa. Quizas... nos complicamos demasiado nuestra existencia con cosas que no pertenecen a nuestra naturaleza... ¿quien sabe...? Al fin y al cabo, lo unico importante es seguir disfrutando de las sonrisas que deseamos ver y oir. - finalizo el palermo -.

Una vez mas tomo a la magus de la mano y la invito a abandonar el camposanto y pasear por Paris, en formas que resultasen desconocidas a miradas indiscretas. (ofuscacion 3)

Isolda Lamartine - September 22, 2005 12:05 PM (GMT)
La Magister Mundi nada más dijo. Podrían quedarse hablando y discutiendo asuntos tan problemáticos e hipnotizantes como la Eternidad, la Felicidad o la simple Existencia, tomando un poco de Posibilidad y un largo continuo de ideas. Sin embargo con Ukter-ar necesitaba de cosas que sus compañeros herméticos no podían ofrecerle, así que dejaría esas difíciles discusiones y se dedicaría a simplemente... Estar... con su querido amigo.

Caminando con el Palermo, la Magister Mundi abandonó aquel lugar, refugio de su amigo y de su familia muerta, dirigiéndose hacia las calles de París.


FDI: ¿Desearías continuar en algún lado, amiguito, o lo dejamos ahí?




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