View Full Version: Trabajando en la Trampa.

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Title: Trabajando en la Trampa.
Description: 16 en la noche-17el día-18 mañana/7/1225


Isolda Lamartine - September 1, 2005 12:55 PM (GMT)
La realización de aquel Talismán podría serle sumamente larga e intrincada, pero su dominio total sobre el Ars Primus le confería una gran ventaja, puesto que podría dominar a la magia en sí misma para la correcta realización de la obra.

Había pensado en muchas cosas ya, pero aun era consciente del gran poder de la magia simpática entre los corazones y la mentes de los pueblerinos. Conocía un par de viejos mitos y un par de metales malditos en aquellas tierras, y a su vez conocía unos cuantos objetos naturales con ciertas formas que protegían a los hombres de las influencias malignas.

Ese era su objetivo. Poco importaba en aquel momento la forma final de la cárcel, de la celda, pues si cumplía con su misión todos estarían lo tranquilos que podían estar.

Así pues puso sobre la mesa tres metales: oro, plata y cobre, los tres correspondientes a Sol, Venus, Júpiter, los tres más benignos entre los astros, y unos cuantos objetos más que a aquel pueblo le traían buena fortuna.

El trabajo duro comenzaba a partir de ese momento, y no podía cometer errores si quería que fuera suficientemente bueno y rápido para la fecha en que se reuniría con los Lobos.

Isolda Lamartine - September 1, 2005 01:04 PM (GMT)
Sus manos delicadas no estaban preparadas para el rumor de la fragua, y no tenía fuerza suficiente para levantar una maza y golpear un indefenso metal, pero no estaba sola.

Un golem gigantesco golpeaba de manera sistemática unos metales retoridos que había sobre el yunque, mientras Isolda meditaba sentada en el extremo opuesto de la habitación.

Si quería que aquella trampa fuera duradera, fuera para siempre, entonces necesitaba arrojar sobre ella una red tan confusa y poderosa, que auqnue descifrase con los siglos las respuestas, no pudiera su poder superar el de la espada; necesitaba también que ni ante amenazas externas pudiera ella ceder, y sólo quien conociera su magia podría entender su actuar.

Y así toda la noche estuvo lanzzando una re sobre otra, un Laberinto sobre otro, haciendo relaciones indisolubles entre los conceptos, y haciendo un uso bien medido de Infinito y de Silencio, que juntos podrían causar verdaderi terror. Así también usó la palabra que la definía, y con juicioso ejercicio no olvidó ni los metales no los objetos, que el golem, intruido por Chokmah, iba poniendo en la obra que realizaba.

Isolda Lamartine - September 4, 2005 02:46 PM (GMT)
El término del primer día se acercaba, y la obra, en ebullición mágica y poética, comenzaba a llenar el laboratorio de Resonancias poderosas, mientras Isolda extraeía la quintaesencia del aire, de sus reservas y de diversas criaturas mágicas que permanecían allí en frascos o en el aire, auqnue sin arriesgarlas en exceso.

Por fin llegó el momento de detenerse y darle al caudal reunido y al metal un descanso, mágico pues no de otra índole, mientras Isolda se reunía en la Sala del Concilio con los Magi de Le Ictus.

Se separó, exhausta, del crisol, y se dirigió hacia su habitación, de la cual saldría una hora después completamente repuesta, y vestida de blanco se dirigió al Salón Sagrado.

Isolda Lamartine - September 7, 2005 01:30 AM (GMT)
Largas horas después Isolda regresó del Concilio.

Pasó por su laboratorio y le dio un vistazo al progreso del trabajo, donde el golem golpeaba de manera tosca un metal según las indicaciones de Chokmah, que comenzaba a desesperarse al no poder hacer que el estúpido ser hiciera su trabajo con delicadeza.

Isolda sonrió. Pobre Chokmah. Pronto debería darle un trabajo que él considerara digno, o tendría serios problemas lidiando con su malgenio. Lo saludó cariñosamente, y fue a cambiarse de ropajes.

Pocos minutos después estaba sentada en el mismo lugar, y comenzaba de nuevo con las letanías dirigidas hacia el objeto, que lentamente, y a pesar de todo, comenzaba a tomar una forma definida.

Isolda Lamartine - September 17, 2005 08:47 PM (GMT)
Un golpe tras otro. Resonaba pesadamente la fuerza del ser de piedra sobre el precioso metal. Vientos y dfelicadas brisas llevaban los cabellos dorados de uno a otro lado, mientras la magia circulaba por aquella habitación, que por momentos parecía suspendida en el tiempo, y sordos y lejanos eran los golpes del martillo, y fríos los calores supuestos de la fragua, y a jazmín olían los vapores de los maderos quemados.

Y el brillo del objeto en el crisol, y el brillo de los cabellos de Isolda, el destello de sus ojos al abrirlos, la puntada final de la primera parte de aquella trampa mágica, estaba por fin terminada.

La maga sonrió, y sus cabellos, el viento y los olores y calores, cambiaron en virtud al cese de la maga, y sin más preámbulos y sin despedidas trágicas, aparecieron en sus lugares lo que se suponía de ellos.

Desfallecida por el esfuerzo y el cansancio, su cuerpo se resbaló hacia un lado, siento atrapado en el aire por un dragón azulado, con escamas brillantes y mirada profunda y sabia. El dragóncito suspiró, mientras se movía hacia la habitación de Isolda, murmurando para sus adentros preocupadas maldiciones.


(cerrado...)




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