Title: Peleas en la Le Taverne du Forgeron
Description: 29-7-1225, noche
Evento - August 30, 2005 02:22 PM (GMT)
Desde hace unos días los ánimos han estado calientes en la Taberna, auqnue no por algo específico. Se pelean, se golpean o se inslutan por cualquier pequeño motivo que encuentren.
Esta noche no es la excepción, aunque la discusión y el calor de los ánimos parece tan elevado que nadie sabe donde pueda terminar.
Geraud Gallois - September 8, 2005 10:01 AM (GMT)
Hugh Cranchave, llegó ligeramente tambaleante hasta la taberna du Forgeron, durante unos intantes al entrar dudó de si se había equivocado de lugar y se había metido por equivocación en una herrería, pero el aroma a alcohol le sacó pronto de su error.
Se acercó al tabernero decidido firmemente a cumplir la misión que le había encomendado su señor y con la excusa de pedir un poco de vino, inició una conversación en la que se interesó por el local y su ambiente.
Elois D'Umbrelle - September 8, 2005 10:29 AM (GMT)
Montparnasse, la zona poblada más próxima a los dominios de la duquesa no pasaba desapercibida, a menudo trataba de mantener la paz en aquel lugar, aunque sin minar al autoridad de otros cainitas, sabía de sobra que el primogénito Lasombra también tenía cerca su morada, algunos rumores había escuchado sobre una hija de Set en aquella zona, concretamente gozaba de asiduidad en la taverna, es por ello, que cuando los rumores de peleas repentinas en allí se hicieron eco tras los muros del castillo, Elois quiso tomar cartas, pero de forma discreta, para no ser considerada una amenaza, a fin de cuentas mantenía más que buenas sus relaciones con el Egipcio.
Varios caballos se detuvieron en la posada, viajeros cansados entraron allí, peor para sorpresa de todos, se trataba de no menos de una docena de los caballeros de San Juan. Ante el asombro suscitado, el líder se aproximó a la barra y solicitó algo de comida, alegando que sus hombres debían reponer fuerzas...
De todos era conocido que la duquesa había concedido un refugio para la encomienda hospitalaria en su propio castillo a escasas leguas de allí. Por tanto el asociar a la todo poderosa duquesa de Orleans y la orden hospitalaria era cuanto menos síntoma de respeto, pero pronto todos volvieron a la normalidad, no sin dejar de mirar de reojo, de cuando en cuando, a los fornidos y bondadosos cruzados.
Aquel que iba a la cabeza se dirigió con los suyos tras haber depositado algunas monedas al psoadero con tal de obtener comida.
Los caballeros, atentos y vigilantes estaban sentados, hablando entre ellos, pero sin perder nada de vista, no tenían órden expresa de actuar, sólo de hacerse ver y de momento habían llamado la atención, tal vez así, calmando un poco el ambiente...
Geraud Gallois - September 8, 2005 11:39 AM (GMT)
Cranchauve se sorprendió como el resto de la concurrencia ante la llegada de los cruzados, aunque no demasiado, puesto que con la cruzada Albigense era habitual ver tropas de camino.
El soldado había servido en el pasado a la orden Hospitalaria, el uniforme que en ese momento vestía era muy similar al de los caballeros que acababan de llegar, algunos de sus mejores amigos eran caballeros de San Juan. Por todo ello decidió acercarse a saludar al cabecilla del grupo cuando este se acercó a pedir la comida.
- Saludos cruzado, ¿tendrías la bondad de compartir un poco de tu alimento con un veterano que tuvo el honor de combatir junto a los caballeros de San Juan?
Elois D'Umbrelle - September 8, 2005 12:02 PM (GMT)
Sorprendido por el caballero, tanto como por la petición, el rostro sobresaltado se tornó jocoso de inmediato, nada era suficiente con tal de aliviar al tensión.
- La Biblia así lo dispone y así será mi buen caballero.
La sonrisa en la faz del afable caballero fue seguida por un gesto de su mano invitándole a compartir mesa.
Al poco lo tomó con completa confianza por el hombro guiándolo el mismo hacia su mesa, como si fueran viejos conocidos, la hospitalidad era algo en lo que había sido instruido fervientemente.
- Decidme, cual es vuestro nombre monsieur y cuando fue la última vez que estuvísteis en Ultramar.
El resto de hospitalarios le hicieron sitio en la mesa, cediéndole un asiento al lado del lider, ya fuera sargento o capitán, pero no cabía duda que el resto lo respetaba y apreciaba. Para ninguno de los caballeros había pasada desapercibida la indumentaria del caballero, por ello fue acogido de buen grado.
Geraud Gallois - September 8, 2005 03:00 PM (GMT)
- Mi nombre es Cranchauve, monsieur D'Artois, y hace tanto tiempo que me fui de aquellos lugares del oriente que ya mi mente no recuerda con exactitud en qué momento se produjo mi viaje de regreso.
La voz del soldado era ocasionalmente balbuceante, lo que hacía probable que el alcohol hubiese contribuido a su desmemoria al menos tanto como el paso del tiempo.
Saludó al resto de los comensales uno por uno.
- Aunque en tan agradable como inesperada compañía, casi noto como vuelven a mi memoria aquellos tiempos. Ha estado bien encontrar este lugar en las afueras. Decidme ¿venis habitualmente a cenar o acaso estais de paso?
Elois D'Umbrelle - September 8, 2005 06:21 PM (GMT)
La mente de D'Artois recordó con nostalgia las tierras de Ultramar cuando el veterano hizo la mención, su mirada se perdió en la inmensidad de la posada, pero el posadero interrumpió su deleite depositando algo de pan y agua, pues de sobra sabía que los hombres de D'Artois no tomaban el jugo de la uva, al menos no fuera de misa, o no lo hacían en su negocio.
- ¡Muchas Gracias!
Exclamó el hospitalario antes de volver en si. Luego se giró a Cranchauve con cara alegre.
- Pronto volveré a Ultramar, cada vez está más cerca...
Y D'Artois se permitió soñar despierto por momentos, saboreando el anhelado sueño que pronto sería una realidad. Por fin sus cabeza tornó a la tierra, quedando solapada a su cuello, física y mentalmente para tomar algo de pan e integrar en la tertulia al caballero que había invitado a su mesa.
- Decidme, Cranchauve que haceis en estos lares, que os trae a esta posada... cual es la dicha que nos ha reunido esta noche...
Geraud Gallois - September 8, 2005 10:29 PM (GMT)
Cranchauve respondió a la pregunta que él mismo había formulado previamente sin haber recibido respuesta. No parecía molesto, sino alegre y despreocupado.
- Vereis, he recibido el encargo de recorrer las tabernas de París, catar sus especialidades, hablar con sus gentes, conocer mujeres si las hubiera y hacerme una idea en general del ambiente. Yo no se qué harán con la información que yo recoja, puede que un libro para viajeros, pero podeis creerme que pongo esmero en mi oficio. - diciendo eso alzó su vaso y dió un pequeño sorbo a su bebida, despues de forma relajada repreguntó - ¿y qué hace vuestro amplio grupo en este lugar?
Elois D'Umbrelle - September 10, 2005 03:05 PM (GMT)
El resto de hombres también bebía, agua como no, todos salvo D'Artois, que seguía absorto en sus pensamientos o eso parecía. En general el ambiente reinante era bastante bueno.
El hospitalario pareció volver en si y retomó así la tertulia con aquel veterano cruzado.
- A decir verdad, volvemos de París, nos diriginos a la encomienda situada en el Castillo de la duquesa de Orleans, pero viendo las horas que eran, algunos teníamos guza e hicimos una parada.
Esa desde luego, era la versión oficial, en verdad estaban por deseo expreso de la madame D'Umbrelle, pero no hacía falta dar esos detalles, ni tan siquiera a sus hombres...
D'Artois cogió un poco de pan, le asestó un mordisco y tras masticarlo prosiguió.
- Extraño trabajo el vuestro, a la vez que reconfortante, aunque dudo que sea bien remunerado, pues pocos serán las nobles que gusten de leer el manuscrito, de todas formas si lo haceis es porque así es la voluntad de Nuestro Señor.
El maestre sonrió desairado mientras ofrecía algo de pan a Cranchauve.
Boadicea do Teixido - September 10, 2005 04:31 PM (GMT)
Cruzados en le Teberne du Forgeron? Gaël se habia quedado estupefacto... En este tugurio de mal agüero donde sólo se dan cita aquellos pobres que no tienen cabida para la vergüenza del regocijo vicioso y algun renegado de sus instintos ligeramente disfrazado.
Venian a buscar la bazofia que alimentaba a la plebe de Montparnasse? Claro estaba que no, y Gaël fue a dar aviso a su amada señora, el sabia las reservas que Boadicea tenia hacia este tipo de organizaciones militares.
Unas bellas damas salieron de la reformada bodega con unas bandejas repletas de frutos y unas jarras de buen vino fresco...Mientras, las miradas de los demás clientes brillaban como las de los chacales hambrientos en busca de presa.
- La señora de la casa se siente honrada con vuestra visita y os invita a pasar la noche. Si necesitan de su presencia no tienen mas que dirigirse a mi. ( Dijo la mas bella de ellas mientras las demas recogian los platos y depositaban en la mesa sus bandejas)
Boadicea le dió orden a Gaël de vigilar los movimientos de la encendida plebe que estes días estaba tan revolucionada.
Elois D'Umbrelle - September 10, 2005 07:39 PM (GMT)
D'Artois se vio sorprendido, tanto como agasajado con la oferta. Era de esperar una reacción por parte de la dueña, sin embargo no que fuera tan hospitalaria, entonces se puso en pie y agradeciendo los manjares primero, rehusó el vino para él y los suyos, alegando que sólo lo tomaban en misa. Después, tomó a la doncella por el brazo y la habló en voz baja, susurrándole al oído.
- Madame, estaría encantado de que vuestra señora me recibiese cuando creyese oportuno, sed discreta os lo agradecería...
Todo lo hizó sutil, repentino, tornando a su asiento con una manzana entre sus manos como si nada hubiese ocurrido.
Geraud Gallois - September 10, 2005 08:21 PM (GMT)
Cranchauve comió del pan que le había ofrecido D’Artois mientras conversaba con una de las damas que habían aparecido en la sala.
Si los cruzados no visitaban la taberna frecuentemente poco podrían contarle sobre ella, y al mismo tiempo, la presencia numerosa de hombres armados intimidaba al resto de la concurrencia haciendo difícil averiguar si el ánimo del personal de esa taberna estaba igual de exasperado que en el resto.
El soldado pensaba que había escogido un mal momento para presentarse allí hasta que vio aparecer a las mujeres... "mujeres", pensó, eso formaba parte de su encargo.
- Disculpadme ¿habéis dicho la señora? Al llegar aquí di por hecho que el poco comunicativo hombre de la barra era el propietario del local. ¿Hay una dueña? – preguntó con inocencia y extrañeaza.
Evento - September 11, 2005 03:30 AM (GMT)
Al parecer los únicos en toda la taberna que conversaban felizmente eran los cruzados, las mujeres que los atendían y Cranchauve. Los otros comensales, más o menos distinguidos, comían silenciosamente mirando con recelo el nutrido grupo el vasallo de Elois.
Murmuraban en voz baja, y un par de ellos salieron inmediatamente de la taberna, al ver las insignias y las armas de los cruzados, maldiciendo en voz baja.
Elois D'Umbrelle - September 11, 2005 10:57 AM (GMT)
D'Artois, no perdía ojo de lo que pasaba en la posada, podía notar la reticencia en el ambiente, tan sólo las vestimentas cruzadas secundadas por los filos que portaban contenían el ambiente.
Varios hombres se marcharaon mascullando maldiciones habidas y por haber, entonces un simple geso de cabeza del maestre a uno de los suyos y este, sin mediar palabra, salieó del antro despreocupado y tranquilo, como si hubiera olvidado algo en su monta.
Afuera, aguardaban casi media docena de caballeros, que hacían las veces de refuerzo si se hubiera producido un altercado. El hospitalario hizo una seña con la mirada a los suyos, marcando uno de esos despojos humanos que presuroso había dejado el local. Luego el caballero volvió alegre a su asiento, como si nada hubiera trascendido en su efímera partida.
Entre tanto, fuera y alejado del local, dos caballeros de San Juan prendian aquel hombre marcado por los suyos, con ayuda de algo de violencia, lo redujeron y una vez preso, uno de ellos partio con él a lomos de su corcel, como si de un fardo se tratase, rumbo a las mazmorras del castillo D'Umbrelle.
Dentro D'Artois, narraba una de sus batallas en San Juan de Acre, en la cual los cristianos con muchos apuros vencieron a los sarracenos, la batalla se ponía emocionante, los hospitalarios la conocían de cabo a rabo, pero a todos gustaba oírla por el énfasis que en ella ponía el maestre que cada vez la hacía diferente y realmente llos hacía partícipes de la historia, tanto incluso que alguno de los presentes, se vería envuelto en la narración prestando atención por encima de sus prejuicios contra los cruzados.
El maestre hacía tiempo hasta poder entrevistarse con la señora de aquel antro, no tenía el placer, tampoco su señora, pues era reciente en la ciudad, tan sólo la conocían de oídas, pero por suerte las buenas relaciones con el Egipcio sentaban un precedente para que todo prosperara por buen camino.
Boadicea do Teixido - September 11, 2005 09:16 PM (GMT)
La señoritas que atendieron la mesa respondieron sutilmente las dudas de aquellos caballeros mostraban. Otra dama acercó una jarra de té al rechazar el vino e invitó a las mesas de al lado al vino de sobra. Así intentaría calmar las calenturas de algún incauto plebeyo, pues Boadicea no queria destrozos en su taberna y menos ante la patrulla que habia entrado.
- Si mi señor (respondió la dama al toreador) Su nombre es Boadicea do Teixido y es la dueña del local. Aunque ahora se encuentra ocupada tal vez os pueda recibir en los dias próximos, si deseais algo de ella yo misma se lo notificaré.
- Una acogedora habitación del piso de arriba satisfará sus necesidades... (Le dijo la bella señorita que se habia dirigido al jefe de "patrulla") Cuando su hambre y sed se vean saciadas yo misma le llevaré.
Elois D'Umbrelle - September 11, 2005 09:51 PM (GMT)
D'Artois asintió levemente con la cabeza, dando su consentimiento a la respuesta encontrada en aquella doncella, después se integró en el grupo como si nada hubiera ocurrido.
Más tarde, cuando considerase que la cosa estaba bajo control subiría a entrevistarse con la señora del lugar.
Geraud Gallois - September 11, 2005 11:01 PM (GMT)
La cicatriz en el rostro de Cranchauve se arrugó y sus ojos se entrecerraron mientras el soldado hacía un esfuerzo por memorizar el nombre de la dueña. Tambien estaba muy interesado en las damas que había en la habitación, observó detenidamente a cada una de ellas, fijándose especialente en aquellas que pareciesen provenir de algun lugar lejano.
Aceptó el ofrecimiento que la dama le había dirigido:
- Si, vendré en otra ocasión. Puede que ella me pueda ayudar en una tarea que tengo que realizar, es una cuestión que a ella tambien podría beneficiarle, pero podemos hablarlo dentro de unas noches.
Y cuando el caballero D'Artois termino de narrar su batalla en Acre, elogió su oratoria.
- Monieur D'Artois, tal como lo habeis contado me ha parecido vivirlo, como si yo hubiese estado allí.
Elois D'Umbrelle - September 11, 2005 11:07 PM (GMT)
- A fe mía que de seguro estuvísteis buen Cranchauve
Replicó con voz sonora antes de lanzarse a carcajadas, el buen humor predominaba entre los hospitalarios para contraste en la posada.
Una lástima, D'Artois se lamentaba del climax, no siendo el propio para un lugar de citadas características.
Una palmada en la espalda de aquel veterano y D'Artois promovió la tertulia entre los presentes a la mesa.
- Decidme, no teneis ninguna gloriosa hazaña que contar, seguro que sí monsieur... vamos, contadla....
Instó así a integrarse a aquel invitado a su mesa, la hospitalidad no tenía precio para el ghoul de Elois, un pequeño detalle que tenía bien aprendido y animoso esperaba oír las historias que aquel cruzado podría narrar, recordándole las añoradas tierras de Ultramar.
Geraud Gallois - September 12, 2005 03:16 PM (GMT)
Cranchauve, hombre de pocas palabras y limitada oratoria no se sentía capacitado para contar una historia que continuase al mismo nivel que la de D'Artois.
- Señor, yo soy un simple soldado, en la guerra me concentro en seguir las órdenes lo mejor que se. Carezco de la amplia visión con la que un caballero es capaz de comprender una batalla, y del arte necesario para contarla después... sin embargo - el veterano no quería ofender a quienes le habían invitado - si es vuestra intención regresar pronto a tierra santa, puede que os pueda ofrecer algo de ayuda para vuestro viaje.
El soldado rebuscó en un saco que pendía de su cinto y extrajo una bola que colocó sobre un lugar despejado de la mesa en la que estaban comiendo. Se trataba de un nudo hecho con una cuerda gruesa y resistente, del tamaño de un puño, tan enrevesado que no se veían sus extremos y tan apretado que resultaba imposible tirar una de sus hebras para deshacerlo.
- Se trata de un acertijo. Se lo compré en Chipre a un vendedor que hacía mucho negocio con los inocentes cruzados que nos dirigíamos a ultramar. Al parecer existe una tradición entre los griegos que dice que si alguien quiere conquistar el oriente tiene primero que deshacer un nudo como este.
Elois D'Umbrelle - September 13, 2005 09:33 PM (GMT)
D'artois lo tomó con cuidado con sus manos, timidamente lo observó, girándolo y mirándolo de todos los puntos de vista posibles, mas en su rostro no desaparecía la extrañeza.
- Disculapd buen Cranchauve, ¿podeis volver a explicármelo?.
Y el cruzado esbozó media sonrisa ante su impotencia aparente.
Geraud Gallois - September 13, 2005 10:10 PM (GMT)
Cranchauve sonrió y extendió su explicación.
- Se trata de un "nudo gordiano", segun me explicó el vendedor, en la antigua grecia tenían un nudo como este, que por azar se había ido doblando sobre sí mismo hasta que resultó imposible desatarlo. Un oraculo de esos que tenían los antiguos griegos presagió "quien consiga desahacer el nudo gordiano conquistará el oriente" y yo le dije al vendedor "eso de los oráculos son supercherías de paganos", sin embargo, la curiosidad me pudo y traté de desatar el nudo, era imposible, y así se lo dije al vendedor, "sin embargo", me dijo, "un joven se presentó ante aquel nudo gordiano de la antigua grecia y lo deshizo, resovió el acertijo, puede que reconozcais el nombre de aquel joven, se llamaba Alejandro Magno". Yo no conseguí deshacer el nudo, ni conquistar Jerusalen, ahora me sirve como recordatorio de una tarea pendiente, pero si teneis intención de ir hacia oriente os lo ofrezco a vos.
Elois D'Umbrelle - September 13, 2005 10:25 PM (GMT)
Aún sosteniéndolo entre sus manos, aquello, por raro que parezca, era un regalo ni más ni menos.
Sus ojos brillaron, el rostro del cruzado era todo agradecimiento.
- Buen señor, no sé como agradecer este presente. Me... Me.... Me siento abrumado.
Y una sonrisa como la de un niño apareció entre los maduros rasgos de aquel fornido guerrero
D'Artois garraspeó.
- Vereis, ahora no estoy en posesión de nada pues ando de servicio aunque no lo parezca, además hice voto de pobreza y nada mío tengo salvo mi alma, tan sólo mi gratitud y amistad si os vale buen Cranchauve.
Esbozó apenado un suspiro, pues en realidad no tenía posesiones y no podía corresponder el detalle, esperaba que bastase con lo expuesto para aquel veterano.
Geraud Gallois - September 13, 2005 10:35 PM (GMT)
- En realidad, espero que acepteis este obsequio para corresponder a vuestra gratitud, habeis compartido vuestra mesa, vuestro pan y vuestra compañía. Nada más pedía.
Cranchauve se inclinó ante el caballero.
Elois D'Umbrelle - September 13, 2005 11:59 PM (GMT)
D'Artois recibió de buen grado la respuesta, sonriente al caballero le devolvió también el gesto de cortesía.
- Permitidme pues, invitaos cuando lo considereis a la encomienda Hospitalaria en el Chateaux D'Umbrelle. Acudid y preguntad por el Maestre D'Artois pues allí tendreis vuestra casa Cranchauve.
Luego se sentó y dio unos bocados más. Bebió algo de agua y se despidió.
- Si me disculpais, el deber me llama.
Diciendo eso se levantó y dirigió a la bailarina para que lo llevase ante la señora del lugar, era el momento de hablar con ella...
Geraud Gallois - September 14, 2005 10:20 AM (GMT)
Cranchauve no sólo aceptó gustoso la invitación del caballero, sino que se permitió hacerle una solicitud antes de despidirse de él para que atendiese otras obligaciones.
- A buen seguro que haré uso de vuestra invitación y pasaré a visitaros... si lo hago, es muy probable que mi señor Geraud Gallois quiera acompañarme para saludar a la duquesa ¿creeis que eso pueda ser posible? Por lo que yo se, mi señor respeta el retiro de la dama y no quisiera importunarla con una visita si ella no se encuentra con ánimo de recibirle.
Boadicea do Teixido - September 14, 2005 03:50 PM (GMT)
La doncella asintió con la cabeza y comenzó a andar hasta el fondo de la taberna para subir a las habitaciones del piso superior. D'Artois la seguia y contemplaba el sinuoso tambaleo de aquellas bellas caderas. Arriba, un dulce sonido recorria el pasillo, Boadicea tocaba su flauta travesera sin compañía alguna... La doncella entró en la última habitación del pasillo para presentar a la visita cortando la melodía mientras el cruzado esperaba fuera unos breves instantes.
- Boadicea os espera en la habitación, mi señor. Podeis entrar cuando gusteis y por favor, no dudeis en pedirme algun refrigerio mas. Mi señora gusta de tener bien acomodadas a sus visitas... ( dijo la dama al salir de la habitación e indicándole el paso con su adornada mano)
Luego D'Artois entró en la habitación, no era muy ostentosa pero estaba mejor cuidada y acondicionada que las demás estancias del piso superior. Boadicea se encontraba sentada sobre unos cojines de estética árabe que se repartían por toda la habitación y enfrente de una pequeña mesa de escasa altura. En el resto de la habitación dispersaban pequeñas lámparas de aceite de escasa luminosidad y alguna cachimba humeante.
- Es un honor atenderle, monsieur D'Artois. Sientese a mi lado, por favor. Espero que lo hayan tratado como se merece en mi humilde taberna.
Aquel perfume, aquella voz hipnótica y esos ojos sacados del abismo terrenal paralizaron durante un instante el movimiento y pensar del cruzado hasta que recobró la consciencia de su menester en aquella taberna.
Mientras abajo dos doncellas se acercaban al toreador que se habia quedado sin compañía...Tambien vós marchais señor?.... Volverá a agradarnos con su visita?...El tiempo aqui corre despacio, querido caballero...
Elois D'Umbrelle - September 14, 2005 06:59 PM (GMT)
Antes de partir Cranchauve le interrumpió con unz extraña petición, el cruzado se quedó dubitativo un instante, mas ya había dado su palabra por lo que no podía negar semejante petición.
- Monsieur Cranchauve, desde hace poco mi señora ha abandonado el citado retiro que mencionais, para mi sería un placer que acudiesen ambos, mas un pesar me acompaña, pues mi señora pese a ser hospitalaria posee una agenda muy apretada.
Tras pensarseló concluyó una sonrisa.
- Aunque seguro logra haceos un hueco...
Después, Cranchauve despedido y el vicio complacido le quedaba el oficio. Callado y sereno anduvo tras aquella provocativa doncella, tal vez se tratase de una meretriz viendo la morada donde se hospedaba, pero él había hecho voto de castidad conteniendo así sus impulsos más humanos. La via Regalis sería una excelente escapatoria a aquellos impulsos si en algún momento su señora lo consideraba oportuno de semejante presente.
Cuando als indicaciones terminaron y le dieron paso en aquella habitación, sus ojos, sus oídos, su olfato se recrearon en las añoradas tierras de oriente, deseaba volver a ultramar y aquella estancia le remontaba a tiempos de su juventud, para él la nostalgia reinaba en el ambiente cuando tomó asiento con desparpajo sobre los anómalos acomodos arábigos, estaba acostumbrado mas sus huesos algo oxidados se resintieron un poco, pensando pues que muy rápido se aventuró a tomar asiento, los impulsos debían contenerse de cara al futuro...
La sierpe habló y el ghoul escuchó, luego llegó su turno de palabra.
- Desde luego madame Do Teixido, no esperaba menos de vuestra gracia, vuestra hospitalidad os honra, digna de mi propia señora...
Su rostro sonrisa en boca entre mueca y mueca por el dolor en las rodillas se tomó un respiro para resoplar un poco antes de proseguir.
- Madame Do Teixido aprovecho también para transmitirle saludos cordiales de mi señora Madame D'Umbrelle. Deseandoos la mejor ventura en estas angostas noches parisinas.
-Del mismo modo madame espera que la presencia de cruzados en su posada no os importune lo más minimo pues para nada son esas sus intenciones, todo lo contrario, esperando que lo considereis un presente. Estas noches andan revueltas en las posadas de la ciudad y con nuestra presencia, madame desea propiciaros algo de seguridad añadida, no por ello menospreciando vuestras virtudes y buen saber hacer.
El ghoul sonrió, su oratoria era de la misma escuela que la ventrue, no en vano era su siervo más aventajado.
- Así madame, os transmite su preocupación por el hecho, insólito en si, esperando ser de ayuda al tiempo que esperaría que vos pudiéseis arrojar algo de luz a estos incidentes, pues como sabe su gracia, mi señora está muy concienciada con la prosperidad y tranquilidad de la ciudad.
D'Artois había terminado su explicación del porqué estaban allí en sus dominios, respetando su palabra pese a que ningún seguidor de Set tenía concedido ningún dominio como suyo propio, aquel ghoul hablaba y se comportaba como así fuese.
Geraud Gallois - September 14, 2005 07:51 PM (GMT)
En el piso inferior, Cranchauve, el gohul soldado de un caballero toreador se marchaba de la posada cuando se le acercaron dos doncellas.
- Señoritas, hoy me tengo que ir porque es tarde y mi señor controla mis horarios. Pero creo que podré convencerle para que me deje regresar pronto con la excusa de tratar cuestiones comerciales con la propietaria de este local. Si me pueden indicar qué día es más probable que encuentre a la dueña desocupada, ese día volveré feliz con la ilusion de volver a encontrarme con ustedes.
El soldado sonrío, pero cualquier intento de galanteo resultaba ridículo en aquel hombre marcado con una tremenda cicatriz en el rostro.
Elois D'Umbrelle - September 14, 2005 08:24 PM (GMT)
Cranchauve encontró fuera más caballeros de San Juan, estaban atentos y vigilantes, mas no le dijeron nada, sin emabrgo su presencia podría indicar que no estaban allí por una casualidad como D'Artois indicó, sino por algún otro motivo que éste le encubrió, tal vez una labor de su señora, Elois D'Umbrelle....
Boadicea do Teixido - September 16, 2005 03:33 PM (GMT)
- Agradezco vuestra preocupación, vuestra presencia y los respetos que vos y vuestra señora mostrais.
Boadicea observó a D'Artois, y quedó pensativa ante las que seguramente fueran unas premeditadas palabras... La actual crispación y revueltas que por las tabernas de la ciudad reinaba era algo molesto, que los cruzados quisieran practicar la ley marcial por unos simples altercados era sospechoso...
- Siento no poder serle de mucha ayuda para aclarar el motivo de esta ira social, pero como tema que me afecta en primer lugar intentaré investigarlo... Los taberneros de la ciudad nos llevamos bien, quizas juntos encontremos el motivo de su irrascibilidad. Pero contazme, habeis encontrado mucho revuelo en mi humilde taberna? He estado absorta en esta pequeñá habitación con mi música y mis pesares... Tal vez seria conveniente que vós y vuestra cuadrilla tomaseis posada esta noche en mi morada...
Elois D'Umbrelle - September 17, 2005 10:18 AM (GMT)
Gentiles gestos, como gentil era su proceder en aquel cruzado.
- Hasta nuestra llegada el clima era incierto, pero debo deciros que aquellos alboratadores se crisparon al vernos irrumpir madame, si eso responde a vuestra pregunta.
D'Artois calló unos momentos antes de proseguir, iba a cambiar de tema...
- Sobre los incidentes en las tabernas, es un tema que mucho preocupa a mi señora la duquesa. Madame D'Umbrelle está muy concienciada con ello y es por eso que os brinda ayuda en todo lo que esté a su alcance, por supuesto si gustais a ella.
El rostro del maduro hospialario titubeó, muestra de no saber como abordar exactamente a la setita, finalmente se lanzó a ello.
- Es por ello... también por otros... asuntos... que madame... estaría...
Dudas y más dudas en su proceder, aún le quedaba mucho para estar al nivel de su señora ventrue, aunque estar a su nivel era muy complicado siendo ésta uno de los más fieros depredadores sociales de París, buena cuenta de llo pudo dar Boadicea en las Cortes del Amor, mas Elois fue suave en su trato. En cualquier caso el ghoul era educado y competente, algo que sí era más propio de la dama D'Umbrelle.
-... Vereis, Madame... estaría encantada de mantener una conversación con vos...
Parecía que al final se había lanzado encadenando más de tres palabras seguidas, pero aquello sólo fue un espejismo en el desierto de dudas que asolaban al ghoul que no sabía como abordar a una cainita que le era desconocida, mucho menos tratándose del complejo encargo de concertar una entrevista, siendo Boadicea mal vista en la corte.
- Por supuesto madame gustaría de algo íntimo.
Incógnito era la palabra que necesitaba el ghoul pero no encontraba, a esas alturas ya estaba claro que quería concertar una entrevista secreta entre ambas damas.
Boadicea do Teixido - September 19, 2005 04:00 PM (GMT)
Boadicea permanecia inmóvil con sus manos metidas en las mangas de su túnica de algodón e índigo. Escuchaba las vacilantes palabras de aquel cruzado y la sumergia en un mar de dudas... Las punzantes palabras que habia escuchado de su ama se tornaban ahora en una "cordial" invitación... Todo menos indiferencia pasaba por el pensamiento de la setita. Quizas fuese una artimaña de una despiadada ventrue pero aun así no rehusaría la invitación y tomaría medidas preventivas, no para ocultarse de nadie sino de la misma ventrue.
- Estaré gustosa de escuchar de nuevo las palabras de vuestra señora... Tan solo teneis que decirme el lugar y la noche... Alli estaré...
- A vos doy gracias por vuestros servicios no lucrativos, y espero que no rechaceis mi invitación, pues no veo otra forma de pagar vuestra buena obra... Mis doncellas os preparán un cálido baño mientras vuestros compañeros mantienen la paz en mi taberna esta noche, a cuenta pagada por supuesto. Es lo mínimo que puedo ofreceros, vuestro caminar ha recorrido lejanas tierras y bien mereceis un pequeño descanso.
Unos pequeños golpes sonaron en la puerta. Era la anterior doncella que habia acompañado a D'Artois, venia con un cuenco de vitae que acababa de sangrar para Boadicea y una pequeña jarra de té por si queria el cruzado. Cuando se acercó Boadicea le susurró una palabras, era la orden de hacer preparativos para un baño. Luego salió de la habitación de nuevo.
- Tranquilo monsieur D'Artois, ellas no harán nada que no sea de vuestro agrado. (Boadicea conocía la costumbre de la castidad en estas órdenes, aunque no la entendía, tambien sabia que muchos de ellos no la cumplian)
- Ahora contazme, como quereis que sea el encuentro? No temais en por la forma de vuestra oratoria, esto no se asemeja en nada a la corte...
Elois D'Umbrelle - September 19, 2005 09:24 PM (GMT)
- Por favor madame.
D'Artois se ruborizó, pese a ser el siervo de un cainita, aún era un hombre religioso y seguía el modelo de conducta de la orden, su corazón era puro en ese sentido, algo denotable por la sinceridad de sus ojos, y por tanto un hombre casto.
- Me halagais en exceso, pero jamás podría aceptar tal presente.
El rostro se tornó serio ante lo que consideraba una injusticia.
- Vereis mi señora, pese a ser maestre de estos cruzados, soy un hermano más, todos gozamos de igualdad, es por ello que debo rechazar el baño, por mucho placer que proporcione, además la castidad es una regla prima que debo cumplir a rajatabla. Mas dudo de mi voluntad con semejantes mozas. Por favor, no lo tomeis a mal o como desprecio, simplemente ruego entendais mi postura, me debo a Dios nuestro señor y a mi señora la duquesa.
La dignidad del caballero salió a relucir en ese instante, había estado en las tierras de Ultramar en su juventud, aprendido y respetado las costumbres de Oriente y pese a todo seguía fiel a su Fe.
El tema le incomodaba y raudo lo cambió.
- Sobre la invitación, os la agradezco, vuestra casa rebosa hospitalidad y de seguro encontrareis el mismo trato en mi señora. La comida nos ha reconfortado, pero más confor existe para el alma el poder ayudar a un prógimo.
Antes de desvariarse en temas teológicos y por ende una descortesía para su anfitriona, retomó el tema principal.
- Vereis, madame D'Umbrelle desea un lugar neutral, lejos de miradas indeseadas, está abierta a vuestras sugerencias, mas tiene reparo tanto en esta taberna como en sus dominios.
Después de eso, tomó la tetera con cuidado y se sirvió una taza caliente, inhalando el aroma de la infusión, deleitándose en el mismo y dejando ver ese agrado en el mismo. D'Artois parecía respetar y apreciar bastante bien las costumbres de oriente.
Boadicea do Teixido - September 29, 2005 09:09 AM (GMT)
Boadicea se habia disgustado bastante ante la evasiva del cruzado, no por castidad debia rechazar la amable invitación de la dama, pues no esta en contraposión de sus ilógicas promesas de la orden que capitaneaba. Si quisiera Boadicea hubiera hecho que el cruzado se tragara sus palabras y que la ventana hacia sus instintos, que forzosamente intentaba cerrar, se hubiera abierto bruscamente como causa de una tormenta... Más Boadicea no queria que Elois se sintiera deshonrada por los que seguramente se convirtieran en lloriqueos de un cruzado reprimido que acababa de desahogarse por una noche...
- Pese al mucho tiempo habeis pasado en oriente, no parece haber calado en vos las costumbres de los que alli habitan... Rechazar una invitación de buena fé podría levatar la ira de más de un anfitrión... Que intenteis ganaros la esencia de vuestra señora debia haber abierto vuestros ojos, y gozar de los placeres terrenales antes de que perdais el interés por ellos. Mas vuestra elección ha sido... (Dijo Boadicea con un tono mucho mas serio, pero no amenazanrte)
Boadicea bebió de su vitae para relajarse un poco y contestó al tema que habia venido a zanjar el cruzado.
- Dado que hay muchos temas a los que prestar atención estas noches, seria mejor aplazar nuestro futuro encuentro un par de noches despues de celebrar la Gran Corte. Vuestra señora seguro que tendrá que atender muchos de los preparativos para esa noche y creo que agradecerá un leve alplazamiento, si a vos os parece bien. Yo suelo dar refrescantes paseos bajo la Luna por los tranquilos bosques o las orillas de este gran río del que se alimenta esta ciudad... Cualquier de estes dos sitios seria un buen lugar de encuentro, mas me decantaria por el segundo... es vuestra elección también.
Elois D'Umbrelle - October 7, 2005 08:07 AM (GMT)
D'Artois se sonrojó, las palabras de Boadicea parecían expresar cierto descontento. Trató de excusarse.
- Madame, no es mi intención menospreciar tan generosa hospitalidad, es algo que jamás me perdonaría.
Hizo una pausa.
- Conozco las costumbres de oriente y las respeto, pero también conozco las costumbres de mi orden y del mismo modo las respeto, mi señora entiende y respeta esa decisión que por el momento deseo que así sea...- añadió a su alegato una excusa más-...los cambios bruscos nunca son buenos madame.
Finalmente se puso en pie, esperaba haber difuminado algo de la discordia de la setita. Con voz firme pues le correspondía representar ya a su señora habló.
- Madame, la media noche del seis de agosto a orillas del Sena sería excelente.
Frunció el ceño, esperando confirmación, esperaba que Boadicea no siguiese disgustada.
Boadicea do Teixido - October 11, 2005 04:20 PM (GMT)
Boadicea asintió para confirmarle su disposición para el encuentro.
-Que así sea... Ahora podeis marchar a vuestra morada. Os vuelvo a agradecer vuestra visita una vez mas, aunque ya no creo que sea precisa esta noche la presencia de vuestros hombres aqui. Decidle a vuestra bella señora que estoy ansiosa de volver a encontrarnos...
Boadicea llamó a su dama para que acompañase al cruzado.
Tras D'Artois marcharon los cruzados y dejaron Le Teverne du Forgeron con una cierta irrascibilidad en el ambiente por su intromisión. Boadicea se preocupó por los altercados que habian atraido a estes soldados y decidió bajar a la taberna para llevar a cabo sus propias pesquisas. Cuál era el motivo de este fervor tan agresivo?... Boadicea ordenó a una de sus damas de confianza que la acompañara con una bandeja repleta de bebida. Boadicea no se dejaba ver mucho por el ajetreado piso de la taberna,y aunque los habituales se habian deleitado con su belleza en contadas ocasiones, siempre tenian la esperanza de volverla ver aunque solo fuera en sus sueños.
Boadicea bajó y contempló el ambiente de la taberna, algunas mesas estaban bastante relajadas, tal vez el cansancio de la plebe o tal vez estubieran sedados por la bebida. De otra mesa del fondo se esuchaban discursiones cada vez mas sonoras, golpes en la mesas, movimientos amenazantes... pero se hizo un silencio cuando el embriagador perfume de la setita hizo a los mortales conscientes de la presencia de Boadicea en la posada. (Presencia 1)
-Disculpen caballeros... Espero que no les haya infortunado la presencia de estes soldados esta noche. La casa les invita a un dulce vino fresco...y a una grata compañía.
Dijo ante las estupefactas caras de los mortales que se encontraban alrededor de la mesa. Pronto le hicieron un sitio y Boadicea rellenó sus cuencos. Pequeños comentarios y bromas bastante evocadoras por parte de la setita hacian caer a estes hombres en un juego del que solo Boadica era consciente. Todos intentaban complacer los oidos de la bella dama y la envidia les corroía cuando cualquier otro hablaba hacia ella. Sutiles preguntas intentaban esbozar el motivo de esta ira que llenaba los locales de Paris... tenia algun motivo natural?... todos parecian estar tocados por esta ira?... la raíz de estes viles enfrentamientos que forma tenia? envidia? miedo? o simplemente odio? Boadicea intentaba sacar a relucir lo que avivaba la llama que les hacia levantarse y golpear.
[URL=http://krisinchico.brinkster.net/searchroll.asp?username=Boadicea do Teixido#161862]Tirada[/URL]
Boadicea tira Manip+Empatía dif 6 10/11/2005 12:17:09 PM
Resultados: 5,6,7,8,10,8,9,7
Evento - October 12, 2005 03:11 AM (GMT)
Uno de los hombres, fornido labrador, hablaba en voz alta intentando ganar los favores de la irresistible diosa que se había sentado a su lado, el de un simple mortal.
Hablaba fuerte y bebía a tragos gigantescos el vino que habían traido, mientras respondía las sutiles prguntas de Boaicea de la mejor manera que su reducida inteligencia se lo permitía.
Mientras, un joven aprediz de herrero, observaba la escena desde su asiento con cara de pocos amigos. Fue un gesto rápido.
El labrador prmulgó un nombre, alguien a quien algún día había golpeado, y sin pensarlo, el joven, saltando sobre la mesa, se le abalanzó, olvidando la presencia de aquella divina mujer.
FDI: Descubres que la pelea empezó por algo similar a lo que empezó esta que cabo de empezar a relatar: un hombre dijo que un caballo era mejor que otro, y el criador del otro caballo entró a defender su trabajo. Comenzaron a discutir, y al poco ya se daban trompadas. En esta ocasión, por lo que entendiste de lo que dijo antes el labrador, a quien golpeó fue al Maestro herrero del joven.
Boadicea do Teixido - October 13, 2005 10:22 AM (GMT)
Boadicea quedó impactada... tanta brutalidad gratuita por simple competencia y rivalidad de poca relevancia. Los ecos de sus mentes cegaban sus consciencias, y parecian sentirse amenazados por cualquier cosa y siempre respondian con violencia. No era un comportamiento normal aun alentado con mucha bebida, aunque no le molestó demasiado este incidente de desahogo instintivo si que le interesó el límite de este comportamiento. No era normal que los instintos de los mortales estubieran tan poco reprimidos... Boadicea decidió saber hasta donde llegaban los comportaminetos de estas envenenadas mentes por meros roces.
El joven herrero y el hombre fueron temporalmente separados por sus compañeros justo cuando llegaba Gaël, los ojos del joven estaban llenos de ira mientras se clavaban incesantemente en el hombre que se reincorporaba y se limpiaba el labio con el puño. Gaël se puso al lado de Boadicea y ella le respondió con una mirada, debia esperar y observar. Boadicea dió un paso hacia ellos y miró al pequeño herrero aun obcecado con desprenderse de manos ajenas y volver a embestir.
-A donde quiere llegar vuestro deseo? Pequeña fiera...
Boadicea tira Percep + Empatia 7 dados Permanencia de Set 3
4,10,2,7,10,7,8
[URL=http://krisinchico.brinkster.net/searchroll.asp?username=Boadicea do Teixido#161896]Tirada[/URL]
Fdi: Por aclarar si fuese necesario....La disciplina me permite enviar un mensaje críptico (bueno yo no, el inframundo o set, vamos moderacion, algo asi, pero yo tb conozco el sentido del mensaje) que habla directamente a los deseos mas oscuros de personajillo en cuestion, y lo comprenderá como una confirmación de sus ambiciones, y actuará sin tener en cuenta riesgos o desventajas...ah.. y que es impredecible.
Fdi2: Es gracioso que se encienda un aprendiz de herrero en La Taberna del Herrero.... A ver que hace el avinagrado del aprendiz...espero que no vuelen yunques ni martillazos... :D
Evento - October 16, 2005 05:58 PM (GMT)
El joven herrero se liberó de un abrazo que le efectuaba el gran hombre que tanto hablaba, sin pensar en las consecuencias, y con gran habilidad extrajo de su estuvhe un pequeño martillo.
POr un segundo todos permanecieron en silencio en la taberna, mientras la cabeza de pesado metal recorría una circunsferencia en dirección a la cara de aquel gran hombre.
Luego, un silencio más grane se ciñó en el salón cuano grandes cantidades de sangre rebotaron en todas direcciones, y el gtan hombre emitía el último sonido en vida: un grito de terrible dolor.
Lo que siguió fue sumamente rápido, y los sirvientes e Boadicea se preocuparon. Varios ombres de otras mesas, conocidos del hombre que acababa de morir, se pusieron de pie con determinación, y con velocidad se abalanzaron hacia el joven herrero, que no sólo, recibió el apoyo del resto de comensales que compartían la mesa.
Si aquello no se detenía, seguramente la taberna de la setita terminaría destruida.
Boadicea do Teixido - October 19, 2005 04:31 PM (GMT)
Boadicea ya habia visto mas que suficiente... Nada importaba en las retorcidas mentes de los mortales. No valia ni la vida, ni la ley y las penas. Simplemente ellos mismos y la capacidad de defenderse, aunque los motivos de las peleas fueran leves roces. Como setita, era algo que llegaba a comprender en cierto modo si no fuera por la distorsionada base en que se fundaban, la mera discordia. Pero qué era lo que envenenaba las mentes de la plebe? Las calles de Paris se estaban llenando de sucesos nada normales... asesinatos macabros, peleas y desapariciones.
Boadicea decidió poner un momento de calma en la agresiva taberna con la ayuda de Gaël.
- Maltidos salvajes! Fuera de estas paredes si no quereis jugar con vuestras vidas.
Mirada Aterradora. Presencia 3, 4 dados
Mientras un grupo atendía al herido en un primer momento, Gaël empezó a empujar con sus fuertes brazos a los miembros de la otra mesa para que salieran. Luego les llegó el turno a los otros, esperados por Gaël con una mano alzada indicando la puerta y una mirada llena de ira, le iva a tocar recojer...y comprar un par de nuevas mesas.