View Full Version: 20-7-1.225 La clave de la victoria

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Title: 20-7-1.225 La clave de la victoria
Description: Privado Iluno e Isolda (mañana)


Iluno - August 18, 2005 02:20 PM (GMT)
Habían pasado varios días desde que Iluno pidiera el consejo de una poderosa Incarna y fuera atacado a su regreso a Le Ictus. El ajetreo de esos días junto con su recuperación y el encuentro con los lobos habían mantenido a ambos ocupados hasta ahora. Este sería un momento tan bueno como cualquier otro para tratar sobre su visita a la Incarna y el consejo recibido.

Se dirigió a los jardines de Le Ictus donde previamente había acordado "encontrarse casualmente" con Isolda Lamartine. Se sentó en la hierba y esperó.

Isolda Lamartine - August 18, 2005 02:56 PM (GMT)
Isolda caminaba por el jardín como solía hacer algunas veces, sintiendo el calor el sol en su piel, y sintiendo el frío de la tierra en sus pies desnudos. Había cosas que le encantaban más de lo debido del mundo natural; llevaba colgando en su brazo una cesta de mimbre llena de las más diversas hojas y flores que había encontrado en su camino, y enredado en su cabello viajaba una hermosa flor blanca, aún cerrada y juvenil.

Vestía un traje grisáseo, pero a diferencia de los que usaba fuera, este resplandecía con un extraño brillo místico, y varias sentencias hebreas creían verse moviéndose entre los hilos, acompañando la sonrisa de la Magister Mundi.

Al ver a Iluno, levantó la mano saludándolo, y se dirigió hacia él sonriendo dulcemente.

Al llegar a su altura se sentó a su lado. -Hola Iluno.

Le hubiera gustado decir algunas otras cosas, pero era mejor no intentarlo. Trazó dos grupos de diagramas basados en los sefirots, y cubrió tanto su mente como la de ella, impidiendo que pudieran adivinarse los verdaderos sentimientos que por ellos pasaban en ese instante.


Iluno - August 18, 2005 03:21 PM (GMT)
Iluno esperaba encontrarse con Isolda...... pero no podía esperar lo que sus ojos veían.

Isolda estaba radiante. No como cuando su magia daba brillo a su pelo y poder a sus palabras. Sino "mundanamente" radiante. La luz del sol de la mañana hacía brillar sus cabellos con miriadas de destellos entre los que destacaba la pequeña flor juvenil. Sus ojos tenían un brillo deslumbrante y su rostro era tan perfecto y tan hermoso que casi dolía mirarlo. Su figura se insinuaba por debajo de su bello vestido de una forma sutil mientras su cadera se balanceaba con suavidad con cada uno de sus delicados pasos. Era...... una diosa..

Se sentó a su lado y le saludó sacandole de sus pensamientos que sin duda se veian reflajados en su rostro. Aquella cada vez más habitual.... cara de idiota. Se recompuso lo mejor que pudo y respondió a su saludo.

- Buenos días, Isolda Lamartine.

Ya estaba de nuevo. Como por arte de magia parecía haberse quedado mudo o sin saber que decir. Probablemente lo segundo. Miró a los ojos de Isolda y sonrió.

Isolda Lamartine - August 18, 2005 04:06 PM (GMT)
La Maga tomó una de las flores que había en el cesto, y auqnue tentada a ponerla en el cabello de Iluno, se limitó a ponerla en su mano.

-He venido pues me has llamado, auqneu igual creo que lo hubiera hecho.

Ahora tendrían qué jugar con cuidado. Pronto esperaba poder hacer las cosas sin miedo a que Aloisius las usara en su contra.

-¿Qué es lo que acongoja a tu corazón, Iluno?

Iluno - August 18, 2005 06:43 PM (GMT)
La piel de la mano de Isola rozó la suya al colocarle la flor enviando un escalofrio que recorrió todo su cuerpo. Haciendo un gran esfuerzo para no abrazar a la mujer que tanto quería, se limitó a sonreir y a mirar sus ojos.

- No hemos hablado desde el ataque de Lor-Ukter sobre la razón que me llevo al mundo espiritual. Lo entiendo.. yo mismo estoy tan avergonzado de lo que hice que no me atrevía a contarte el resto de la historia.

Bajó un poco la vista porque en verdad, avergonzado se sentía.

- A pesar de el ataque del maligno espiritu, logré encontrar lo que buscaba. Mi objetivo se ha cumplido aunque la enfermedad y la corrupción me maten....

Isolda Lamartine - August 19, 2005 12:48 AM (GMT)
Ella no había pensado en aquello, y la tomó por sorpresa, pues reconoció que su preocupación por Iluno le había nublado la mente, lo que soponía que tal vez hubiera sucedido ya un par de veces y no lo hubiera notado. Tomó nota mental de aquello, y mientras su cuerpo y mitad de su mente seguía concentrada en Iluno, el resto se ocupaba de desarrollar algunos enlaces conceptuales que le evitaran a ese pedazo de mente embotarse por lo que el resto desarollaba.

-No serás consumido ni por la enfermedad ni por la oscuridad, pues ha pasado ya tiempo, y aunque tal vez no lo hayas notado Le Ictus tiene una energía tranquilizante y recuperadora, y mis propios cuidados continúan aunque no lo sepas., y no cersarán hasta que Lor-Ukter hasya sido dominado./I]

Le dedicó una sonrisa, y así le preguntó sobre lo que él debía contarle.

[I]-Pero dime entonces porqué tus pasos se adentraron en el mundo de los espíritus, Iluno; qué victoria valía tu vida.

Iluno - August 19, 2005 12:31 PM (GMT)
Las palabras de Isolda tuvieron un efecto reparador y tranquilizador en la mente de Iluno. Si ella decía que no iba a morir, así sería.

- Gracias...

La victoria bien valía su vida. Desde el punto de vista del montañes que entendia el sacrificio de una forma un tanto extraña.

- Fuí a pedir el consejo de una Incarna. Y ese consejo es mi victoria. Memoricé sus palabras hasta hacerlas mias, una por una, porque su consejo es en sí un enigma. Así me habló.

-........ Onaren ta Gaizkiaren aurretik ez dago ezer. Gaiztoak badu bere zergatia. Onak ere. Zergatiak jakiten direnean, onak eta txarrak, bat egiten dute. Hala bedi........-

- Puedo traducir sus palabras. Sería esto aproximadamente:..... No hay nada por delante del Bien y el Mal. El malvado tiene su razón de ser. El bueno tambien. Cuando se conocen las razones, bien y mal son uno solo. Que así sea....

- ¿Que opinas?


El propio Iluno ya tenía una teoria o interpretación de las palabras, pero quería que la brillante archimaga pudiera opinar libre de la influencia de la propia opinión del montañés. Así, su opinion sería del todo pura e inalterada y podría compararla con la suya para sacar una conclusión más acertada.

Isolda Lamartine - August 19, 2005 05:20 PM (GMT)
¿Un inkarna? Desconocía el término, pero asociaba fácilmente que se trataba de una de las divinidades espirituales a las que los Portavoces del Espíritu eran tan aficionados. No era un asunto de existencia o inexistencia lo que a Isolda molestaba de esta actitud general de esta Compañía Mística, pues los herméticos mismo abían tenido a lo largo de su historia un gran encuentro con entidades espirituales.

El problema era otro, muy diferente, allí justo en la base de la creencia que movía la magia de uno y otro grupo.

Pero tenía que reconocer el fuerte influjo de los enigmas espirituales que tanto gusto provocaban en los seres etéreos, en la tradicción de Iluno.

Agachó la cabeza, meditando las palabras pronunciadas por aquel Inkarna.

"No hay nada por delante del Bien y el Mal. El malvado tiene su razón de ser. El bueno también. Cuando se conocen las razones, bien y mal son uno solo. Que así sea...."

Podría significar muchas cosas, pues era tan ambiguo el mensaje que podría pensarse escrito por un hermético. Podría ir desde el pensamiento extremo, que podría plantear que sus acciones no serían en realidad malvadas vistas desde el punto de vista propio de los espíritus, y que las consecuencias de sus actos podrían perfectamente traer grandes descubrmientos y grandes victorias sobre barreras diferentes a las que el mismo espíritu podría plantear. Podría entremezclar tanto los motivos y las razones de uno y otros, del ser malvado y sus opositores, hasta que se borrasen los significados de los objetivos, y estos se perdieran en una carrera por llegar antes que el otro. Podría, su primera frase, manifestar, poner en relieve, el criterio poco contruido de los mortales para sus concepciones del bien y del mal, a pesar de que literalmente parecería decir otra cosa.

Y luego de pensarlo, así se lo comunicó a Iluno.

Sólo había una cuestión que ella no se hubiera planteado, y es que el peligro de Lor-Ukter se convirtiera en un asunto metafísico.

Isolda Lamartine - August 25, 2005 02:34 AM (GMT)
FDI: básicamente te he comunicado lo que he pensado; es que me daba cosa copiarlo de nuevo... :unsure:

Iluno - August 25, 2005 10:24 AM (GMT)
FDI: Lo siento, no me había dado cuenta :unsure:

Isolda transmitió su interpretación de las palabras de la Incarna a un atento Iluno. Eran unas ideas muy abstractas para el montañes. Isolda era una maestra en ese campo, pero no siempre los espiritus "hablaban" en conceptos tan abstractos. Su comprensión hasta cierto punto sobre los enigmas de la forma de expresarse de los espiritus le daban una idea más simple y sencilla sobre la interpretación de los mismos. Interpretación sencilla, no queria decir solución sencilla, ni mucho menos.

- Tus ideas son muy interesantes y tienen puntos en común con las mias. Aún así, te diré cual es mi punto de vista para poder contrastar las ideas y dar con la mejor.... hipotesis.

A pesar de su dominio del idioma, en ocasiones le costaba encontrar ciertas palabras del todo inexistentes en el suyo propio.

- Es posible que en la traducción algunas palabras parezcan tener un significado diferente. Por ejemplo, "aurretik" se traduce como "por delante" si hace referencia al espacio, pero se traduce como "antes", si hace referencia al tiempo.

- Por otro lado, entre los mios, la idea del Bien y el Mal, es algo diferente. No existen como tales, o como conceptos abstractos. Sino como algo más simple y cercano. Es malo todo aquello que perjudique al ser humano, y es bueno todo aquello que le favorezca.

- Como el Mal en sí, no existe, se refiere a sus actos más que a su esencia. Lo mismo ha de aplicarse al bien.


Hace una pausa despues de dar las explicaciones necesarias antes de dar salida a su interpretación o teoria.

- Segun interpreto yo sus palabras, es bien sencillo y muy complicado. Lor-Ukter no es un mal abstracto, sino que tiene un efecto malo y posiblemente una motivación mala. Nosotros tampoco somos buenos de un modo abstracto, sino que nuestros actos son buenos y nuestras motivaciones tambien.

- Cuando sepamos cuales son los efectos y motivaciones de cada uno, seremos uno solo. Hasta donde yo sé, un espiritu es muy dificil o imposible de destruir. Creo que más bien se refiere a que debemos encontrar un equilibrio. Puede que no lo podamos destruir, pero quizá podamos cambiar sus actos y motivaciones. Pero no sin antes entender los suyos, y sobre todo los nuestros.


- Porque... ¿acaso sabemos realmente porqué luchamos contra Lor-Ukter o cuales son las consecuencias de nuestros actos?

Dejó su pregunta en el aire. Era más bien una pregunta retórica que no esperaba respuesta. Al menos, no por ahora...

Isolda Lamartine - August 25, 2005 12:58 PM (GMT)
La Magister Mundi escucó atentamente las palabras de Iluno, sopensando todo lo que le decía. En realidad, según su experiencia personal, un ser como un Elemental estaba mucho más allá de las interpretaciones humanas de Bien y Mal, e incluso ellos eran grandes aliados de los garou auqnue los mataran si se sentían irrespetados.

No eran malos, simplemente sus sitema moral estaba muy por encima del humano, al ser sus vidas prácticamente eternas y sus gustos en exceso alienígenas; seguramente sería lo mismo que sucedía con los Cadáveres Caminantes.

Sin embargo parecía una interesante opción, pero por ahora era imposible responder sobre las motivaciones de Lor-Ukter, y habría que esperar...

-¿No lo sabes, Iluno querido?

Le dijo Isolda con una sonrisa, como respuesta a su pregunta retórica; esta tampoco exigía una respuesta.

Iluno - August 25, 2005 04:55 PM (GMT)
A pesar de que no parecía que Isolda esperara una respuesta a su pregunta, Iluno no pudo evitar tratar de responderla en su mente. ¿Porqué luchaba contra Lor-Ukter? ¿Era su lucha por el bien y por ayudar a la gente de Paris? ¿O aquello se volvía secundario ante otro sentimiento? Su amor por Isolda. Ese amor por el que daría hasta el último suspiro de su vida y toda su alma. Puede que a eso se refiriera la Incarna. Cual de los dos sentimientos le hacían luchar....

Una cosa era del todo cierta; cualquiera de los dos motivos era legitimo y sincero. A lo mejor eran los dos...

Inconscientemente se llevó la mano a la cicatriz de su pecho. Aquella cicatriz le traia dos sentimientos totalmente diferentes; el odio irracional y primordial del espiritu, y el amor de Isolda. El amor de Isolda...

- Yo... e....

Lo había vuelto a hacer. Había balbuceado sin saber que decir, y a estas alturas su cara tendría seguramente el gesto de completo idiota cada vez más habitual en él.

- Siento mucho lo que hice...

Aún arrastraba el sentimiento de culpa por su temeraria acción, no sabía si Isolda le había perdonado porque apenas recordaba las horas posteriores al ataque. Lamentó estar en el jardin de Le Ictus, donde tenían que guardar unas maneras a fin de no levantar sospechas. Asi que se aguantó las ganas que tenía de abrazarla con fuerza.

Isolda Lamartine - August 25, 2005 05:16 PM (GMT)
-No deberías acongojarte por lo que ha sucedido, pues es así como sucede cuando en una empresa como esta se embarca. No moriremos si somos cuidadosos, y no has muerto pues lo has sido, y ahora sabes que puedes sobrevivir a los malsanos intentos de Lor-Ukter.

Suspiró el aire de la mañana y cerró los ojos. Ella sí que sabía porqué luchaba.

-Deberías pensar bien tus razones, porque serán tu fuerza. Las mías son claras desde el inicio, como también las consecuencias que esta lucha traerá para nosotros, para mí y para París .

Hablaba como en un susurro. Podría tener razones para todos los que no las tuvieran, y eso la hacía fuerte, invensible, contra lo que se sobreviviniera, pues no tenía miedo alguno en cometer un paso erróneo ahora que conocía las consecuencias de cada paso.

Iluno - August 26, 2005 12:59 PM (GMT)
La duda se había hecho un hueco en la mente del Iluno. Deseaba estar haciendo esto por el bien de la gente y de un modo desinteresado. Pero.... temía que su amor por Isolda, aún siendo puro y sincero, estuviera convirtiendo su lucha en un acto egoista. Aún tenía que disipar esas dudas en su mente. Para un observador externo, estaba bien claro cual era su motivación, pero para el montañés era dificil saberlo.

- Gracias, Isolda. Espero no verme nunca en la situación que te hice pasar a tí...

La dulcura y sinceridad de todas las palabras del portavoz, eran cuanto menos curiosas en un hombre de su corpulencia y aspecto rudo. Muy pocas personas habían conocido esa faceta suya, y ninguna de ellas hasta el punto que la había conocido Isolda.

- Así lo haré. Hasta que sepa cuales son exactamente.... tú serás mi fuerza...

Los ojos del montañés dejaban claro que mientras Isolda fuera su fuerza, sería más fuerte que nunca. Los ojos de la archimaga brillaban con luz propia. Ella tenía mucha más fuerza que él. De eso estaba seguro.

Isolda Lamartine - August 27, 2005 11:47 AM (GMT)
Isolda puso su mano en la de Iluno, pues aquel simple gesto respondía a todas sus preguntas y afirmaciones con un contundente sí. Sería la fuerza de todos aquellos que no la tuvieran y estuvieran dispuestos a luchar, pues sus convicciones alcanzaban grandes cotas, que podrían en determinados casos ponerla como una obsesiva o una psicópata.

Ella sabía que una vez decidía algo, nada sobre el mundo de la Materia podía apartarla de su camino, y ahora que había alcanzado la comprensión del Intellectus Mundi, nada podía hacerla dudar o retroceder. Su fuente de convicción era inagotable, y requería un simple ejercicio de la mente, o del corazón.

Pero ahora había otra cosa que la perturbaba. Los Lobos. No realmente, pues las decisiones ya habían sido tomadas y a Isolda la satisfacían. Pero había algunos detalles, como el Círculo Carmesí. Ella misma había estado tan atareada que no había tenido la oportunidad de preguntarle al montañés su opinión al respecto.

-Iluno, ¿qué piensas de nuestra reunión con los Lobos? ¿Conoces algo sobre el Círculo Carmesí?

Iluno - August 29, 2005 11:15 PM (GMT)
Isolda hacía bien en cambiar de tema antes de que Iluno le diera tantas veces vueltas a las ideas de su cabeza. Pero la sola mención de los Lobos le traía otras preocupaciones a la mente. Aunque en menor grado. Afortunadamente.

- No se absolutamente nada sobre ese Circulo Carmesí. Ni siquiera había oido ese nombre antes. Pero haré cuanto pueda si con eso conseguimos un poco de ayuda de los Lobos.

Los Lobos......

- Es la primera vez que veo más de un Lobo y mi impresión no ha sido muy buena. Parecian un grupo bastante en desacuerdo y de sangre muy caliente. Discutir de esa forma y cuestionar a su lider. No son actitudes que me transmitan confianza. Confio en mi amigo, pero no en los demás. Si se ponen así de intratables con su lider, cuanto más se pondrán con nosotros.

Pero no había vuelta atrás.....

- Pero necesitamos su ayuda, nos guste o no. Mantengamos las distancias y tratemos de llevarnos lo mejor posible con ellos hasta que esto termine. Para bien o para mal. Creo que lo más adecuado es que nunca nos encontremos en solitario con ellos. No quisiera que sucediera algo inesperado y no estar a tu lado.....

Aquello era un poco absurdo. Isolda era perfectamente capaz de defenderse. Seguramente, más que él.

- O que tú no estuvieras a mi lado.

Aquello sonaba raro pero se acercaba más a la realidad. Ciertamente...

Isolda Lamartine - August 30, 2005 03:20 PM (GMT)
Lo sabía desde que los vio por vez primera, en aquel claro. SU actitud orgullosa y resentida hablaba mal de su capacidad de trabajar en compañía, aunque esta compañía viniera de su propia gente.

Los Magi no estaban muy lejos de aquello, si se miraba de cerca, y conocía guardianes de la Vieja Fe que matarían a un miembro de las Voces Mesiánicas con sólo oler su aroma de santidad y claustro. Pero en París las cosas eran un tanto diferentes, y con base en la necesidad de la potente fuente de Quintaesencia que allí mantenìan, los Magi permanecían mínimamente unidos, disfrutando todos de beneficios comunes como la protección de sus vidas, y sacrificando algunas otras cosas a cambio, como inevitablemente verse inmiscudos en juegos de poder.

Pero nunca habría llevado ella como acompañante a alguien que la desautorizara en sus palabras delante de extraños, y la reprimena que le hubiera dado hubiera sido tan fuerte que posiblemente nunca jamás abandonara los muros mágicos de la Capilla.

-Son un pueblo guerrero, adivino por las cicatrices que todos llevan y que parecen lucir como una hermosa gala. Su pensamiento debe estar entonces supeditado a ese modo de vida guerrero, y no sería de extrañar que llegado el momento, vean en nosotros a sus enemigos.

Aquello sí que era preocupante.

-No me gustaría tener que preocuparme tanto por la Oscuridad de LorUkter como por la fuerza de los Lobos, así que debemos preparar algunos rituales defensivos en caso de que sea necesario alejarnos de ambos, pero espero que no sea necesario utilizarlo.

Suspiró. -Y estaremos uno junto al otro, Iluno querido, hasta que Todo termine. Dijo en un susurro, aunque aún sumamente preocupada.

Iluno - August 31, 2005 02:42 PM (GMT)
No había nada que añadir a las últimas palabras de Isolda. Salvo tal vez, una mirada que indicara que así sería. Pasara lo que pasara, estaría junto a ella hasta el final. Los ojos de Iluno se encontraron con los de Isolda transmitiendo aquello que las palabras no podían transmitir.

Se encontraban el los jardines de Le Ictus. Y aquel, no era un lugar privado. Volvió a reprimirse, no sin esfuerzo, pero si con la naturalidad fruto de la práctica.

Levantó la voz y habló:

- Señorita Lamartine, Magister Mundi. Ha sido un placer encontrarme contigo en mi paseo matinal. Espero que todo te vaya bien.

Sus palabras decían una cosa. Su mirada y su pequeño guiño perceptible solo para la propia Isolda, decían otra.

Isolda Lamartine - August 31, 2005 06:54 PM (GMT)
La Magister Mundi asintió, mientras permitía que se canalizara a través de ella la mirada cargada de significados de Iluno. Envió su mano a la canasta donde cargaba las flores y extrajo una, mirándola largo tiempo, mientras en su mente lanzaba una hermosa malla de concexiones simbólicas sobre cada uno de los pétalos.

Los silencios exteriores a la pareja cesaron, y un sordo rumor se emplazó en sus mentes, aunque tal sonido no existía realmente; se sintieron movimientos en la tierra y en el cielo, y en sus corazones, y cuando Isolda volvió a sonreir todo había ya regresado a la normalidad.

Estiró la flor hacia Iluno, y se la puso sobre la mano.

-Será tu ayuda cuando estés en peligro, y evitará que las garras de los Lobos se undan en tu piel.

Era lo menos que podía hacer.

Iluno - September 1, 2005 09:59 AM (GMT)
Los ojos de Iluno dejaron de mirar fijamente los de Isolda cuando esta puso en su mano la hermosa flor. Después de observar el contraste entre la delicada flor y su fuerte mano, sus ojos volvieron a perderse en la inmensidad de la mirada de Isolda.

- Gracias, ojalá pudiera devolverte todo lo que haces por mí. Yo....

De nuevo. Se quedaba sin palabras. Sacó un pequeño saquito de cuero con un largo cordón y metió la flor en su interior. Se colgó del cuello el saquito y se lo introdujo por dentro de sus ropas. Queria que estuviera en contacto con su piel.

- Lo único que puedo ofrecerte como protección, es mi persona.


Siempre podría hechizar un arma o algo similar, pero le parecía un poco fuera de lugar. Ciertamente...

Isolda Lamartine - September 1, 2005 12:40 PM (GMT)
-No debes dejar que tu corazón se acongoje cuando emprendamos esta batalla, porque bien sabes que el Oscuro aprovecha las tristezas y las dudas para hacerse fuerte. Tu me protegerás con tu consejo y tu cariño.

No le importaba si había alguien escuchándolos o no. Aquello era cierto, pues de aquel abstracto lugar sacaba Isolda sus fuerzas excedentes; las necesarias del control sobre su mente y de su inquebrantable decisión.

Puso su tersa mano sobre la del montañés, y por largos minutos estuvo así, sin decir nada, mirándole de vez en vez con una sonrisa, y pensando. Cuando dedujo que era suficiente, sentenció y luego preguntó.

-Debemos comenzar a buscarle, a investigar sus pasos y a descubrir sus razones. ¿Tienes alguna idea, Iluno?

Iluno - September 3, 2005 04:45 PM (GMT)
Iluno sabía apreciar los largos silencios. Sobre todo si Isolda lo acompañaba. Cada vez que esta le miraba y le sonreía, él le devolvía la mirada y la sonrisa. Cuando ella rompió el silencio, no tardó en responder. Para él, todo estaba muy claro.

- Si que tengo una idea. Pero no se si te va a gustar. Hace tiempo que me conoces. Sabes que aunque nuestras maneras de ver las cosas sea muy diferente, ambos nos respetamos mutuamente. Jamás trataría de cambiarte ni de cambiar tu manera de ver las cosas. Te amo tal y como eres, diferencias incluidas.

Estaba dando vueltas para no decir que lo uqe pensaba hacer. O más bien, para retrasar el momento de decirlo. Pero Isolda era muy lista. Ya sabría a donde queria llegar Iluno.

- Sabes que segun mi manera de ver las cosas, solo hay algo que yo pueda hacer. Adentrarme en el mundo espiritual en busca de respuestas a nuestras preguntas. Se que es arriesgado, pero esta vez estaré preparado. No volverá a cojerme por sorpresa. Y si lo hace, tienes mi palabra de que escaparé lo más rápido que pueda sin perder el tiempo en absurdas heroicidades.

Se sentía un poco mal por tener que hacer pasar a Isolda por la incertidumbre de si volvería con vida. Agachó un poco la cabeza tratando de que ella no viera ese pensamiento en sus ojos.

- Desde el momento en el que me pediste ayuda, sabías que esta era la ayuda que yo te podia prestar. Ahora que las cosas entre nosotros han cambiado, te pido que lo que quieres de mi en esta empresa no cambie.

Se sintió raro al hablar de las "cosas" entre ellos. Una sonrisa acudió a su rostro cuando lo dijo. Claro que habían cambiado, pero para mejor. Desde luego. Se sentía el hombre más afortunado del mundo y eso no lo cambiaría ningn espiritu por malvado y poderoso que fuera.

Isolda Lamartine - September 4, 2005 02:30 PM (GMT)
Lo sabía. Aquello para Isolda era una gran evidencia, pero ya había comprobado que LorÚkter no había perdido su poder en el mundo espiritual, y era ella consciente de que no era él el único peligro.

¿Cómo decirle que no lo hiciera? No podría, pues sus razones eran ya grandes, pero no iría solo.

-Iré contigo.

Declaró, con un tono de voz firme e inamovible. Aquello podría sonar a sinvergüenzada en oidos de cualquier hermético, pero Isolda había alcanzao tal comprensión de la realidad que comprendía la existencia del Mundo Espiritual, e incluso había adelantado importantes pasos en el desarollo de una nueva Forma para la orden: Spirituus.

No tenía miedo, y no era para ella un mundo desconocido.

Iluno - September 6, 2005 03:10 PM (GMT)
Iluno se alegró y entristeció con las palabras de Isolda. No queria que ella tambien corriera peligro.... pero...... juntos podrían protegerse mejor del maligno espiritu. Además, sería una total falta de respeto tratarla como a una indefensa muchachita. Cosa que desde luego, no era.

- De acuerdo. Elige tú el momento. recomiendo la noche, pero no me importa hacerlo a plena luz si es necesario.

Isolda era todo una rareza en su orden. No solo respetaba sus creencias, sino que además trataba de comprenderlas. No se le ocurría nadie mejor para acompañarle. No tendría miedo. Ya sabía a que se enfrentaba....

Isolda Lamartine - September 6, 2005 03:38 PM (GMT)
La Magister Mundi asintió. Hubiera suspirado, pero ambos sabían que era lo mejor que podrían hacer. Muchas cosas invisibles desde este mundo, que se ocultaban a muchos magos de la Orden, tenían forma y voz propia en los Mundos espirituales, y allí podrían encontrar respuestas y peligros que de otro modo pasarían de largo, dejándolos con la misma incetidumbre que ahora tenían.

-Tomo tu consejo entonces como ley, pues convives con estos umbrales mundos desde tu Despertar.

Agachó la cabeza. Aún no podían partir.

-Partiremos después del Concilio, si te parece bien.

Iluno - September 6, 2005 03:56 PM (GMT)
- Me parece perfecto. Esperemos a ver que depara el concilio antes de actuar por nuestra cuenta. Aún así, lo haremos igualemente.

Se habían vuelto a poner muy serios. Era curioso ver como pasaban de la seriedad a la ternura y viceversa. Ninguno de los dos permitía que ambas se entremezclaran. Así había de ser. Pero Iluno quería dejar de nuevo la seriedad de lado. Al menos durante unos momentos.

- Creo que desde mi regreso no me has hablado de nada más de lo ocurrido en mi ausencia que Lor-Ukter. Algo más habrá ocurrido en todo ese tiempo. ¿Verdad?

Iluno lucía de nuevo una sonrisa en el rostro. Quería saberlo todo sobre Isolda. Su curiosidad no tenía limites. Cuanto mejor la conociera, más la amaría. Si aquello era posible para el locamente enamorado monañés....

Isolda Lamartine - September 7, 2005 01:37 AM (GMT)
Asintió a lo primero, y sonrió pícaramente a lo segundo que su amado dijo. Podrían quedarse allí por horas, hablando y hablando sobre sus viajes, y tal vez eso era lo que mejor les caería.

-No te equivocas, querido, pues tantas cosas han pasado que podría quedar muchas vidas contándote los detalles y los pormenores de mis grandes y pequeñas aventuras, interiores y exteriores.

Le tomó la mano y miró hacia el frente, aunque sin dejar desaparecer la sonrisa de su rostro.

-¿Y tú me lo dices como un reclamo cuando sólo episodios tristes, como el mío, me has contado? Le miró con la misma expresión juguetona, y permaneció en silencio.

Iluno - September 7, 2005 08:27 PM (GMT)
La expresión del montañés se tornó triste. Las heridas aún eran demasiado recientes como para poder recordarlas sin sentir un punzante dolor en el pecho. De no ser por Isolda, ese dolor habría acabado con él poco despues de su regreso.

- No era un reclamo. Solo quería hablar de temas un poco más agradables.... Yo....e....

Hizo acopio de fuerzas antes de continuar.

- Solo te relaté sucesos tristes, porque solo sucesos tristes tenía para contar. Desde mi regreso a mi tierra hasta mi vuelta a Le Ictus, toda mi vida y mi tiempo los dediqué a ello. A tratar de salvar a mi maisu. No lo logré. No salve la vida de mi maisu, y mi incompetencia solo arrastró a mi madre a la muerte..... No tengo nada menos triste que contarte, porque triste ha sido mi vida en esos meses...

Las fuerzas le flaquearon y no pudo continuar. Pero trataba de ser fuerte, y salvo un brillo en sus ojos, nada dejaba traslucir sus sentimientos. Ya nada le quedaba. Solo ella.

Isolda Lamartine - September 8, 2005 01:06 PM (GMT)
La gran complejidad de los sentimientos que discurrían por los corazones humanos, eran sin duda alguna una rama de la Mente que hacía que Isolda se apacionara, y dado que en ocasiones eran inveitbles había aprendido a sacar el mayor provecho de su estado de ánimo, produciendo magia hermosa, peligrosa, traslúcida o musical.

No podría decirle aquello a Iluno, pues él había visto sus lágrimas por la muerte de su familia, mucho más reciente que la muerte de los seres queridos del montañés, y seguramente no compartiría su punto de vista, o lo tomaría como una frivolidad. Después, cuando el dolor no saliera a la superficie al recordar aquellos echos, conversaría con su amado al respecto.

Por ahora se limitó a tomar su mano, trasnmitiendo un reconfortante sentimiento, que a pesar de no desalojar ni a la tristeza ni a la autoconmiseración del corazón del mago, le hacían mucho más llevaderas ambas particulares estancias del espíritu.

-Entonces creo que yo te contaré las mías, si lo que quieres es escuchar mis travesías y aventuras...


FDI: postea o no, pero no puedo seguir porque se me ha acabado el tiempo...- :)

Iluno - September 9, 2005 01:29 PM (GMT)
FDI: te dejo terminar cariño :P

Isolda Lamartine - September 11, 2005 08:10 PM (GMT)
Isolda se sonrió cuando afloraron escenas, rostros y risas desde sus baúles de recuerdos, y rememoró con una gran satisfacción todas las cosas por las que había pasado, los bosques que había conocido y las grutas donde Morfeo había arrojado sobre ella el manto de los Sueños.

Tomó la mano de Iluno, y calvando sus profundos iris azules en los verdes del montañés, dio rienda suelta a su mágica palabra, que acompañada de órficos cantos entonados desde lo más profundo del entendimiento de la magia y de la felicidad que da la iluminación, relató paisajes, personas, sabores, olores, sentimientos, cada piedra de cada camino que había aportado algo en el crecimiento de la niña, hasta que llgó a ser una mujer.

Se pasó largas horas, contra el corpulento hombre, describiéndole las barbas augustas y la sonrisa fácil que tenía su benévolo maestro, le relató las noches ante la llamada de una vela, pasando su atención desde las palabras en viejos libros hasta los pequeños espíritus ígneos que le daban la bienvenida desde la cima del pequeño cilindro.

Le hizo sentir frío, calor o desespero, que provenía desde los escaprados montes de la lejana europa oriental y desde los áridos desiertos árabes, y cuando menos se dieron cuenta ambos, la luz del día había ya desaparecido hacía rato detrás de las montañas.

Isolda miró a su amado, y el débil brillo de algunas pocas estrellas se reflejó en los ojos de la Maga, que por un instante se tornaron blancos y translúcidos, y suspiró de alegría. Hacía mucho tiempo nadie escuchaba la felicidad vívida de la maga, y no se cansaba con sus interminables monólogos descriptivos y poéticos, sin entrar jamás ambos tipos de narración en contradicción o pugna.

-Iluno, querido, la noche ahora se lanza sobre el mundo, y lo devora con voraz pasión. ¿A dónde me llevarás cuando ya ni las estrellas nos vean, y los vientos no sean capaces e seguir nuestro raudo paso?

Iluno - October 13, 2005 09:05 PM (GMT)
Largos minutos pasaron mientras Iluno trataba de buscar las palabras que decirle a Isolda. Trató de pensar como un poeta o un trovador, pero no estaba hecho para ello. Trató de pensar como un filósofo o un pensador, pero no era realmente él. Cuando ya parecía, que su respuesta nunca iba a llegar, abrió los labios y dejó que las palabras fluyeran libremente....

- La noche se lanza sobre el mundo, pero la noche no es más que un intervalo entre un atardecer y un amanecer. Cuando el sol salga entre las montañas y las estrellas no puedan vernos, seremos capaces de dejar todo atrás. Iremos más raudos que el viento, pero igual de libres. Las estrellas nos verán, cuando nosotros queramos que nos vean. Surcaremos los cielos como si de mares se trataran. Contemplaremos el mundo desde la cima de los montes y nos sentiremos grandes y pequeños. Entonces, cuando ya creamos haberlo visto todo, nos miraremos a los ojos y así será ...

Isolda Lamartine - October 13, 2005 11:43 PM (GMT)
Isolda sintió cómo su cuerpo se estremecía mientras Iluno hablaba. Su mente viajaba, su corazón palpitaba con fuerza ante la insinuación de la libertad y el Mundo, abierto a sus ojos de muchos modos.

Se aferró a su amado, mientras él decía las últimas palabras. ¿Qué sucedería con ellos? Ella conocía su destino. No podía permitirse algunas cosas y otras las haría a pesar de quien fuera. Pero conocer los hilos el futuro, las propias situaciones, dolores y muertes -mútliples, sí- que aún no han llegado, amargaba algunas veces su existencia.

Sin embargo Iluno había desenterrado y tapado, construido y destruido en tan poco tiempo, que la mente de Isolda aprisionaba a las peligrosas premoniciones en el cuarto del "tal vez" y del "no importa".

Giró el rostro, encharcados los ojos de la emoción, hacia su amado Iluno, y recostó su rostro contra su pecho, de nuevo, apretándose fuerte contra él.




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