View Full Version: Volviendo del "paseo" con Pierre y Tod

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Title: Volviendo del "paseo" con Pierre y Tod
Description: 19/6/1225 -casi al amanecer- PRIVADO


Isolda Lamartine - August 11, 2005 09:29 PM (GMT)
Cuando ya estaba a punto de comenzar a clarear, las orillas tristes del Sena que habían presenciado el atrzo crimen cometido, o al menos su resultado salvaje, vieron cómo los pasos de la Archimaga se dirigían allí de nuevo.

Cubierta con una capucha de viajera y cn los brazos sobre el pecho, apretados para protegerse del frío matinal, la Magister Mundi caminaba cabizabaja, pensativa y melancólica, recorriendo los hechos que hasta ese momento había podido ver.

Múltiples dudas atacaban su cabeza, y no sin temores, imaginaba el rostro, a veces frío y calculador, a veces inhumano por su monstruosa fealdad o belleza, e imaginaba el dolor y el sufrimiento de la futura madre que nunca habría ya de lograr ver a su hijo pisar el mundo.

Y lloraba.

No de tristeza. No, su llanto era un llanto abstracto, un silencioso adiós, de alguna manera optimista, a la cría y a su progenitora; y no se equivocaba al pensar de este modo, pues de entre las cosas que había aprendido, estaba aquella que diferenciaba la inexistencia de la posibilidad de la existencia, y sabía que en algún lugar, alguna idea aún rondaba, triste y esperando ser vengada o llorada.

Y era esta su intención.

Aprendería a la Idea de la madre o del niño, para consolarla tal vez, tal vez para prometerle venganza.

Isolda Lamartine - August 11, 2005 09:34 PM (GMT)
Se sentó en la piedra donde Jean Pierre la viera por primera vez, y cruzó sus piernas sobre esta, observando por largo tiempo la superficie negra, que aún tenía algunos brillos procedentes tal vez de las lágrimas de los anínomos.

Cerró los ojos.

Un gran silencio se apoderó de su entorno, y sola con el mundo, penetró en este como sólo los herméticos podían hacerlo.

Su cuerpo, estático en aquella posición meditativa y su mente, ágil y alerta, buscando en todos lados y en todos los mundos a cualquiera que pudiera verla hacer aquello.

Cuando el primer resplandor amenazó con el comienzo del destierro de la noche, Isolda ya llevaba en su mente una intrincada maraña de conexiones imbólicas hebreas, y varios símbolos arcanos y protectores habían ya sido hechados sobre su mente, que dejaría su cuerpo, y sobre su cuerpo, que quedaría en aquel mundo hostil pues así se abía presentado.

Pronunció la última palabra, y su mente salió de su cuerpo, y este permaneció rígido, como dormido, sobre la piedra. [Corona 4]

Isolda Lamartine - August 11, 2005 09:39 PM (GMT)
El mundo Ideal era muy diferente al Espiritual, y mucho más al físico. Allí se movían todas las ideas alguna vez pensadas por la humanidad, y era una fuente de conocimientos tan vasta como la más grande de las bibliotecas herméticas.

Era, empero, un lugar peligroso, pues conceptos agresivos allí se encontraban arraigados, en lugares como cantinas o cuarteles, o campos de batalla; en aquel lugar Isolda esperaba encontras las mentes, aún sin resignarse, del niño que no era o de la madre, o incluso algún reflejo poderoso y brutal del asesino.

Era un lugar completamente diferente al mundo físico; sin ninguna conexión, y no estaba no el río, ni la piedra, y sólo un cordón plateado podía verse "atado" a la Mens de Isolda.

Una llanura amarillenta se extendía hasta perderse de vista.

La Magister Mundi oteó en los alrededores; esperaba que no fuera muy tarde.


(evento... :rolleyes: )

Evento - August 13, 2005 11:28 PM (GMT)
Los conceptos rodean el muelle. Conceptos de madera, de suave oleaje, del crujir de las maderas; conceptos de trabajo duro, de descarga, de aire en velas; conceptos de sudor, de reencuentro, de despedida.

Y, sin embargo, la Archimaga busca y encuentra los otros conceptos presentes. Son conceptos débiles debido a que no fue aquí donde se cometió el crimen, sino en otra parte, y aún así, la naturaleza del mismo ha hecho que este lugar quede impregnado también en menor medida. Conceptos de dolor, de brutalidad, de esperanzas, de sueños rotos, de planes de futuro; conceptos de dedo, de rodilla, de calor, de latido... Y, aunque los conceptos derivados se encuentran presentes, los dos conceptos principales no están en el muelle. Ninguno de los dos llegó aquí, y eso es extremadamente raro... incluso, casi imposible. Deberían haber llegado, pues no había discurrido demasiado tiempo...

A menos que alguien hubiese interferido deliberadamente. A menos que alguien los hubiese arrancado de la Umbra Astral antes de que llegasen al muelle e impregnasen la zona con la brutalidad de los hechos.

Isolda Lamartine - August 14, 2005 05:37 AM (GMT)
Aquella era la razón por la que la mayoría de Herméticos eran fríos, porque sabían perfectamente que cada cosa que pensaran tenía un lugar en el Intellectus Mundi, que cada cosa que pensaran regresaría a ese maravilloso lugar de donde habían salido.

Pero, a pesar de lo hermoso que era aquel lugar, Isolda estaba segura de poder encontrar lo que estaba buscando.

Puso su mano dereca sobre su rostro, y cerró los ojos.

¿Quién, qué ser, podría haber hecho aquello? Conocía las capacidades psíquicas de los Massasa, pero no sabía qué tan poderosos podrían ser como para manipular aquel mundo sin dejar huella. ¿Un Magus? Tal vez.

Sólo había una cosa que podría hacer. Si había sido un mago podría reconocer su rastro vagando allí, e incluso podría intenarlo si hubiera sido un vampiro, pues ahora reconocía lo que los caracterizaba, lo que caracterizaba su Nous.

Abrió los ojos, y comenzó a recitar unas líneas herméticas destinadas a revelar la presencia de quintaesencia en los alrededores; la quintaesencia en aquel mundo tomaba formas muy exóticas, pero confiaba en poder reconocerla y estudiarla con tranquilidad en su Sanctum.

( :unsure: )

Evento - August 15, 2005 01:29 AM (GMT)
No encuentras rastros de Quintaesencia en el muelle.

Isolda Lamartine - August 15, 2005 03:17 AM (GMT)
Imposible.

Aquello era simplemente imposible. Al menos tendría que haber encontrado los rastros dejados por Engel y Jean Pierre.

Observó de nuevo, cada vez más apremiada. La lista comenzaba a reducirse considerablemente: un ser que fuese capaz de poner un "vórtice" de quintaesencia en ese lugar tendría necesariamente que ser un Maestro en Primus, y eso era imposible, pues en aquella ciudad, nadie excepto ella tenía la Maestria en aquel pilar.

¿Algún mago que no hubiera sentido?

Se concentró, y regresó a su cuerpo.

Se tomó la cabeza con ambas manos, intentando organizar los datos que había obtenido.

La próxima vez no se llevarían los cuerpos antes de que ella llegara. Suspiró. Era una lástima que tuviera que haber otra víctima para ella poder encontrar la pista.

Y en ese momento sólo le quedaba una posibilidad, y no sabía que tan costoso fuese el riesgo. Jamás había intentado entablar una conversación con un elemental tan poderoso como el que habitara en el Sena, y problablemente sería realmente complicado.

Cerró de nuevo los ojos y se recostó sobre la piedra, oculta bajo las hirbas, como si durmiera, y cómenzó todo aquel proceso de nuevo, sólo que esta vez interactuaría con aquel místico mundo del Elemento Agua.

Evento - August 16, 2005 12:04 AM (GMT)
Nota previa: los vampiros no dejan rastros de Quintaesencia, la Quintaesencia sólo es manejada por los magos, y las demás razas buscan fuentes alternativas de poder. Ni la Rabia, ni la Fé ni la Bestia son muestras de Quintaesencia alguna, al menos hasta donde yo se.

El agua pareció perder lentamente su tranquilidad y, poco a poco, ante el poder de dominio de la mente de la Archimaga, en el centro del río se formó un remolino. De él se alzó una figura hecha de agua, poderosa pero con aspecto lento y tranquilo. Como el Sena a su paso por París, en este momento el Elemental no se hallaba con fuerza ni con especial energía. Su forma cambiante miró a la Archimaga desde ojos profundos que hablaban de tiempos antiguos, mucho antes de que ella caminara esta tierra, y esta ciudad se alzase en las orillas. Simplemente, con su tranquilidad y lentitud, miró a la Archimaga que completaba el poderoso conjuro de su invocación.

Ella era consciente de que un Elemental de tal poder se escapaba ligeramente del control incluso de una maga tan poderosa como ella. Era un ser tan basto e ilimitado como el río al que daba sentido y naturaleza, y sus poderes y conocimientos eran los que fertilizaban los campos, y los que anegaban ciudades. Conseguir su colaboración sería más una labor de diplomacia que de poder mágico.

Isolda Lamartine - August 16, 2005 02:26 AM (GMT)
FDI: Sí, es simplemente la manera de hablar que tengo a través de Isolda. Sí que tienen quintaesencia, pues la sangre vampírica es quintaesencia, en forma de sangre, e igual sucede con la rabia de los garous, auqnue en este caso es como la de los magos, más abstracta. Empero TODO tiene quintaesencia pues esto es lo que compone el mundo, las ideas, los elementos, los objetos, todo.


Isolda se puso de pie, observando aquel imponente ser que se levantaba sobre ella. Nunca había visto a un elemental de tales proporciones, y seguramente tal poder, pero seguramente, y aquella sería su ventaja, algún Magi se hubiera comunicado con Él y Él conocería ya, después de impensable tiempo, a alguien como ella. Sino, tendría que comenzar prácticamente desde cero.

Hizo una reverencia augusta, bajando levemente el rostro auque sin retirar su mirada azulada del cuerpo acuoso, y se presentó, hablando en la lengua de Enoch, que conocía perfectamente.

-Os ruego disculpeis a Isolda Christine Terrein Lamartine, bani Bonisagus, Princesa de la Luna de Fuego, Guardiana del Innombrable, Portadora de la Cruz de Hielo, Jinete de la Tormenta, Ama de Mundos, Maga de la Orden de Hermes, por haberos llamado en auxilio, Hijo de Anfitrite.

Conocía de sobra el gusto que los poderosos elementales sacaban a aquellas presentaciones, y que más de uno se quedaba a hablar con los Herméticos por el estricto formalismo y respeto de sus palabras.

Calló cortos segundos, y luego se enderezó, observando al elemental directamente, auqnue con respeto y cortesía.

-Os he llamado porque sólo Vos, Dios del Río, habéis visto quién arrojó en estas aguas el cuerpo sin vida de una mujer y de su hijo no nacido. ¿Podeis decirme quién ha sido, acaso? dijo, mientras ofrecía al elemental lo que había estado realizando hasta su llegada: un complejo enjambre de significaciones conceptuales basados básciamente en tres elementos: cinco piedras bañadas en luna; un cristal azulado colocado en el centro del pentágono contruido con diferentes materias primas aliadas a la simbología hermética del agua en su crisol alquímico; y un pequeño frasco verde esmeralda, cubriendo "concptualmente" todo el conjunto, con tres lágrimas de Isolda, una de amor, una de alegría y una de tristeza.


Paso dos completo. El paso tres, según su experiencia con los pequeños elementales de viento y fuego con los que había tratado, sería comenzar a regatear el precio de la información. Esperaba que el costo valiese la pena. De todos modos este no era un pequeño elemental, y temía no estar preparada para una reacción violenta, y dudaba que su dominio sobre los elementos la auxiliara en caso de violencia.


Evento - August 16, 2005 10:04 PM (GMT)
El elemental la miró desde ojos inescrutables, profundos como abismos en el tiempo.

-Tus titulos nada significan para mi, mortal. Como las aguas, son cosas que llevan las olas, breves lapsos de ser en una marea incontrolable e imparable. Vienes como lo que eres, no como lo que te llamas, y como tal te presentas ante mi. Sólo tus símbolos- dice en referencia a las lágrimas y demás elementos mágicos- me hablan de quien eres.-

Hace una breve pausa, como si intentase concentrarse en su ser y en ti, en la relación que los une, en la que los separa.

-Del ser sobre el que me preguntas poco se. Vino y se fue, como un pequeño guijarro sobre el río.-

Ciertamente, un elemental de este poder no debería ser dado a olvidar, precisamente...

Isolda Lamartine - August 17, 2005 03:57 AM (GMT)
Isolda hizo una inclinación de cabeza asintiendo a las "palabras" del elemental, pero su rostro permanecía inmutable, dotado de un extraño aire que olía a eternidad; no una eternidad como la del elemental, producto vivo de la Mens Divina y portavoz del Spiritus Mundi en el de la Materia, sino como una laberíntica canción, perdida para siempre en los corredores del tiempo y de las ideas, y así contestó.

-Mi nombre y mis títulos soy yo, pues nadie puede tomar la decisión de definirme ni a mis actos, y por eso he pasado largos años encontrando los nombres que me definen, y sus sonidos y significados son conmigo lo que mis lágrimas, mi carne y mi mente, pues es de La Casa del insigne Bonisagus de donde provengo, y son sus enseñanzas las que me han forjado, y es mi Orden la de Hermes Tres Veces Grande, pues sabias y proféticas fueron sus visiones y entendió el mundo como yo intento entenderlo, y es mi alma y mi sonrisa Isolda, y mi furia y mi venganza Lamartine, y mi carne, mi nacimiento y mi muerte son Christine y Terrein.

Agachó por un momento la mirada, en señal de respeto pero de convencimiento total, y volvió a levantarla.

-Y soy Emeth, y Emeth son mis actos, y te he dado dos presentes: uno que ve, y uno que ha escuchado, pues son mis palabras lo que yo soy.

Esperó varios segundos, consciente de que para un ser eterno aquel ínfimo lapso de tiempo era una burla; sabía que no olvidaba, y menos lo que podría haber sido una ofensa: enturbiar sus aguas con la muerte y la amenaza de su fin antes de su comienzo -sería diferente de haber sido la amenaza de la no-vida-, pero sabía que aquello era obvio.

Decidió no preguntar de nuevo. A lo mejor el Elemental entendía que aquello era verdaderamente una prueba de confianza y un regalo.

Evento - August 17, 2005 10:08 PM (GMT)
El elemental la miró un largo segundo, pero su mirada resultaba imposible de descifrar.

-Las palabras se las lleva el viento, Señora. Las lágrimas no. Las lágrimas se unen a los cauces de los ríos, nutren la tierra, y dan vida. Son madres, son hijas. Son la misma verdad del mundo. Todo lo demás es banal. Pero esta conversación me aburre. No pretendo enseñarte nada, soy demasiado viejo para molestarme en dar enseñanzas a quienes no son más que un breve parpadeo a mis ojos.-

Por alguna razón, quizás su mayor poder lo alejaba de la esfera de lo humano, el elemental no parecía regirse por las leyes de la lógica y la retórica de los demás moradores de este lado del Manto. Su lógica y forma de pensar eran alienígenas, extrañas, como una tormenta sobre un desierto.

Isolda Lamartine - August 18, 2005 02:01 AM (GMT)
La Magister Mundi agachó la cabeza, reconociendo la autoridad del Elemental en temas con tal abstracción. Sabía que estaba tocando un peligroso tema, pues discutir con un ser con una eternidad a sus espaldas y otra al frente de su camino, era realmente imposible. A ella misma era difícil hacerla cambiar de opinión sobre ciertas cosas, pero el tratamiendo que tenía sobre los conceptos y sus continuas visitas al Mundo Mental, le impedían aceptar aquello que él decía como verdadero.

De todos modos debería tomarse la molestia en pasar algunas horas pensando en el por qué un ser eterno era aún más vital que ella, por sus opiniones sobre la permanencia.a

Empero no lo hablaría más.

El ser del que os he hablado, Hijo de Anfitrite, debe ser encontrado antes de que sea aún más tarde. La sangre de las muertes que acometió no fue vertida en vuestro cause, pero sobre él llovieron misteriosas intenciones, y el eco de sus cuerpos fue llorado en otra parte.

Levantó el rostro.

Os ofrendo entonces una parte mía, Dios del Río, que será como yo pues es mi esencia también. Y lo hago así, pues vuestro favor me es imprescindible y algo más caro para mi no tengo que ofreceros, y es mi ofrenda sincera.

Bajó el rostro. Con la mano derecha extrajo un peque;o frasquito de un cristal verde esmeralda, y con ritualizados movimientos, sabiendo la importancia que aquello tenía, lo ubicó en un lugar del diagrama que había generado con los otros objetos, de modo que su significado se uniera a los que generaban los otros, y el resultado general incrementaba su significado y su poder.

Con la mano izquierda desenvainó una daga ritual con incrustaciones hebreas en la hoja, y se hizo una precisa insición en la mu;eca, superficial, y con también un ritualizado movimiento, dejó que en el frasco cayeran tres gotas del precioso líquido.

Cuando el frasco se cerró, brilló con una luz rojiza y profunda, apasionada, en cotnraposición con la luz azulada que salía de aquel que llevaba las lágrimas.

Se enderezó, auqnue no levantó la mirada.

Evento - August 22, 2005 12:31 AM (GMT)
El elemental examina brevemente los dos frascos, mientras se descompone en el río. Desaparece.

No vuelve aparecer durante segundos, y cuando reaparece lo hace en el borde de la orilla, alzándose bien por encima de la propia hechicera, empequeñeciéndola a su lado. Isolda casi puede ver la otra orilla a través de las aguas de él, que se mueven de un lado a otro en corrientes incomprensibles e insondables.

-Has hecho un sacrificio de agua, y el agua es el origen de toda vida en la naturaleza. Y has hecho un sacrificio de sangre, que no es más que el agua que te da vida a ti, de modo que a ti misma te ofreces a mi. Sabes que ese vinculo permanecerá por siempre.-

Hace una pausa, y sus palabras, con esa voz profunda de sima abisal, suenan amenazadoras, casi como el retumbar de lejanas profecías en el tiempo.

-Ahora puedes formular las preguntas concretas que deseas que responda, pero habrás de saber una cosa. Otros se han marchado tanto o más ignorantes que cuando llegaron.-

Isolda Lamartine - August 25, 2005 01:31 PM (GMT)
Cuando el Elemental apareció frente a ella, se limitó a levantar el rostro. No recordaba cuántas veces había estado así, diminuta frente al ser gigantesco, conversando de los temas más variados.

Sin embargo era la primera vez que le sucedía con un elemental, y era la primera -y tal vez la última- que le sucedía con uno tan poderoso como este.

-Os ofrezco a tí como tú lo has hecho conmigo, y no será el viento que borre este encuentro, ni el tiempo los futuros.

Hizo una reverencia agradeciendo al elemental, y volvió a levantar el rostro con un movimiento solemne.

-¿Quién lanzó los cuerpos de la madre y su criatura nonata a vuestro cause, Hijo de Anfitrite?

La pregunta ¿Quién? para un ser espiritual era diferente a como podía entenderse para un humano, o incluso un mago. Con su imagen "espiritual", o su aura, podría hacer más incluso que con su rostro.

Evento - September 6, 2005 03:04 AM (GMT)
El elemental responde desde las profundidades abisales.

-Aquel que está vivo pero encarna a la muerte. El que perdió lo que no ganará. El que renuncia a lo que fue por lo que nunca será.-

Y se calla, sin más explicaciones, mirando a la maga a los ojos.

Isolda Lamartine - September 6, 2005 03:31 PM (GMT)
Isolda escúchó de la misma manera que el Hijo de Anfitrite hablaba; sí, puede sonar extraño, o incluso incoherente, pero no eran tales calificativos los realmente válidos.

Aquello era ya más de lo que esperaba, y con esa baza en la mano podría comenzar a trabajar. Podría intentar preguntarle algo más al elemental, pero prefería alguna vez poder sentarse a disertar simplemente, sin que ninguno de ambos esperara nada más del otro.

Agradeció con un gesto. En realidad sí era más de lo que esperaba.

-Os lo agradezco Hijo de Anfitrite, pues con vuestras palabras honráis el lazo que ahora nos une. Nada más quiero que me digáis al respecto, pero espero que en nombre del mismo lazo alguna vez dentro de vuestras eternas eras, podáis regalarme un poco para disertar, sin intenciones ni motivos.

Levantó el rostro, observando la masa impresionante de agua con tez neutra.

Evento - September 6, 2005 11:42 PM (GMT)
El elemental se enroscó sobre si mismo y se inclinó sobre su base acuosa hasta que su cara quedó como a dos metros de la maga pero a la misma altura que ella.

-Que así sea. Mientras fluyas como un arroyo de montaña, seas calmada como un río tranquilo a su paso por un campo de trigo, y aprendas como un río navegable, yo permaneceré dispuesto a enlentecerme y estancarme como un ser de carne y hueso. Así, tu en mi, yo en ti, hasta que los ríos no fluyan, y tu carne sea cenizas sobre la tierra.-

Isolda Lamartine - September 7, 2005 01:27 AM (GMT)
La Magister Mundi hizo por fin una reverencia. Aquella charla había sido tan gratificante como peligrosa, aunuqe aún no entendía muchas de las cosas sucedidas. Y no hablaba únicamente de las pañabras pronunciadas por el poderoso elemental, sino de cosas más sutiles pero igual de dicientes.

Eran obvias ahora muchas cosas, pero no tanto si se fijaba uno en los pequeños detalles que no son repetibles y que celosos, se esconden de las vistas y de las mentes. Así entonces aquella conversación le había devuelto al cause de su río, en el que las pequeñas cosas hacen grandes, pero en que la visión general jamás se abandona por la particular. Era más exigente, pero ambos modos eran irremediablemente complementarios.

-Serán mis días como un suspiro, y se esparcirán mis cenizas rápidamente antes de que vos, Hijo de Anfitrite, podáis notarlo. Pero mis cortos días no serán en vano, si compartir puedo con vos conversaciones como vuestras aguas: diáfanas e inmortales.

Hizo una última reverencia.


El tránsito de regreso nunca era sencillo. Pronunció algunas palabras, ordenó algunas pequeñas cosas que a su regreso no se asemejarían a la "realidad", y luego comenzó a desandar el camino, dejando en cada paso una nada hermosa y voluptuosa, solamente perceptbile por los seres efimeros que habitaban su mente poblada de estructuras y organizaciones.

El susurro del río, su poder en su rostro, el reflejo azul de una Luna con una luz extrañamente alienígena, comenzaron a difuminarse.

Cuando Isolda abrió los ojos, al frente suyo corrían las aguas del Sena. Aún escuchaba el murmullos, y cerrando los ojos podía incluso escuchar perdidas conversaciones entre pequeños seres acuáticos. Ya no sentía el poder del Elemental, pero sabía que por su sangre roja ahora fluía la suya eterna.

Largos minutos permaneció sin moverse, meditando. Lo siguiente sería poner en aviso a Trang sobre lo que ahora sabía.


(cerrado. B) )




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