View Full Version: 14-7-1225 El regreso

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Title: 14-7-1225 El regreso
Description: Un consejo y un ataque (privado)


Iluno - August 11, 2005 11:12 AM (GMT)
Iluno apareció de nuevo atravesando la misma pared por la que habia desaparecido. Esta vez, se tambaleaba y llevaba una mano apretada contra el pecho. La sangre brotaba entre sus dedos y manchaba sus ropas. Abrió la puerta de sus aposentos y se dirigió a paso lento y pesado hacia los aposentos de la archimaga Isolda. Un último esfuerzo para golpear la puerta con sus puños y se derrumbó al suelo. Sus manos en los costados no ocultaban ya la herida que cruzaba su pecho. Seguia con vida, pero la herida era grave.

-I....I....Isolda-

Apenas pudo decir su nombre, y mucho menos levantar la voz lo suficiente como para que fuera más que un susurro.

Isolda Lamartine - August 11, 2005 02:36 PM (GMT)
La Magister Mundi lo sintió. Meidtaba sobre un hermoso tapete árabe, con intrincados diseños geométricos y un gran arte en el telar, imaginaba el paso por cada uno de los sefirot, creando y recreando en la medida de los nombres sagrados de Dios.

Uno de ellos se giró bruscamente, e Isolda abrió los ojos. Dirigió un rápido vistazo hacia el interior de sus aposentos, e inmediatamente los pesados pasos del gólem se sintieron en su laboratorio, y movimientos de frascos y aguas.

Isolda rápida como un rayo, sintiendo cómo la vida escapaba al aire y flotaba en él, lastimera y desgraciada, abrió la puerta y sin esperar a decirle nada ni a que le dijera, pronunció aire en su mente, y el cuerpo de Iluno, delicada pero rápidamente, entró en los aposentos de la archimaga, y sobrevolando la zona "pública" se introdujo por una de las dos puertas traseras.

Allí aterrizó sobre una mesa de madera preparada para aquello, y un ser con larguísimcas manos y una gran agilidad, puso junto a Isolda una taza llena de un agua azulosa, un par de piedras y algunas hierbas, y trepando con sus manos quedó a varios metros de altura, esperando una nueva orden de su ama.

Isolda con rapidez la camisa e Iluno y observó la herida, al tiempo que lavaba sus manos en el agua, y la criatura ponía otra limpia. Tomó un pequeño crisol, y vertió en él las hojas, polvo de las piedras y un poco del agua donde se había lavado las manos.

Tendió el menujurje a la criatura, y ella, con delicadeza, comenzó a limpiar la herida que tenía su amado, mirándole con los ojos encharcados y grandes.

-¿Qué es lo que te ha pasado, Iluno mío?

Iluno - August 11, 2005 02:50 PM (GMT)
El montañés no fué consciente de que estaba siendo llevado por los aires. Tampoco fué consciente de donde había sido colocado. Pero las primeras palabras de Isolda le trajeron de nuevo a la realidad. La miró a los ojos. Parecía estar a punto de llorar. Quería decirle que estaba bien. Que no se preocupara. Que él era fuerte y sobreviviría a esa herida como lo había hecho con tantas otras. Pero no pudo. Su cuerpo no tenía fuerzas para más. Solo pudo susurrar una palabra.

-.... Lor.....Ukter

Inmediatamente despues su mente vagó de nuevo en ese estado entre la conciencia y la incosciencia.

Isolda Lamartine - August 11, 2005 03:03 PM (GMT)
Ahogó un grito de terror cuando escuchó aquel nombre.

Miró la herida, preocupada. Una vez había visto ya aquello, y sabía que los Magi podían permanecer mucho más tiempo con vida que los Durmientes, pero no sabía cúanto podría resistir Iluno. Aquella herida no le mataría; pero si había sido provocada por aquel maligno ser, entonces...

Cerró los ojos, y en pocos segundos estaba completamente serena.

Puso su mano sobre la frente de Iluno, y con voz dulce le susurró : -Duerme ...

Suspiró. Esperaba que su poder fuera suficiente para hacer que no le invadieran pesadillas durante sus sueños.

Limpió con rapidez la herida, y cuando pudo ver de qué se trataba, tomó el crisol pequeño de las manos de la criatura, y ella misma siguió macerándolo y recitando en voz alta palabras hebreas, complicadas asociaciones de palabras y simbolismos tardíos y poderosos.

Sus ojos comenzaron a brillar con un fragr azuloso, y su voz llenó la estancia, cada rincón, cada pedazo, mientras sus manos seguían triturando y triturando, potenciando de ese modo su magia, que de otro modo no sabría si sería suficientemente fuerte para luchar contra Lor-Ukter.

Isolda Lamartine - August 11, 2005 10:14 PM (GMT)
Aquello estaba mal.

Veía en el cuerpo de Iluno cómo cada uno de sus puntos componentes estaba siendo afectado, y veía cómo una negra enfermedad se extendía con rapidez por su mente y por su alma; las defensas que le había impuesto resistirían poco en verdad.

Dejó estas ideas, y continuó haciendo hilazones conceptuales mientras despoitaba sobre la herida las mezclas que había hecho.

Si el ataque de Lor-Ukter era en todos los frentes, su defensa también lo era, pues podía descontaminar su cuerpo, limpiar su mente, y anular el malefactor hechizo que imprimía Ukter sobre la esencia mágica de Iluno.

Por largas horas se extendieron sus palabras, y cada vez se hacía más enmarañadas e irreconocibles, uniendo aquí y allá Palabras Sagradas y Conceptos Universales, atrayendo sobre Iluno el influjo de menores Daemons y extrayendo con sus mezclas la enfermedad del cuerpo de su amado.

No supo cuánto tiempo había pasado, pues en medio de su extática meditación y de su poderosa defensa, el tiempo había dejado de ser reconocible o importante para ella, pero estaba exahusta, cansada, y tuvo que detenerse para retomar sus fuerzas.


La habitación, al término de todas aquells horas, había cambiado.

Ideas poderosas flotaban por allí, tomano ocasionales formas dentro de los Crisoles o sobre los libros; pequeñas formas de vida negruscas unas, blancas otras, aparecían y desaparecían, poseidas por los menores espiritus elementales que solían rondar a Isolda en su Sanctum.

Hermosos Conceptos angelicales de inigualable belleza, armoniosas melodías celestiales, infernales calores y azufrosos olores, todo pasaba dentro de aquella habitación mientras La Magister Mundi conjuraba todo su poder para doblegar al de Ukter.


Cuando abrió los ojos, Iluno abía abierto ya los suyos. No podría precisar si habían pasado días u horas, pero aún quedaban rezagos del poderoso esfuerzo que había hecho. Sonrió con amoroso gesto, y acaricio con una ternura inocente el rostro de su amor; temía haberlo perdido, y seguramente habría caido en una espiral de locura si aquello hubiera pasado.

Ahora entendía el peligro que entrañaba haberse enamorado...

Iluno - August 11, 2005 10:35 PM (GMT)
Iluno abrió los ojos. Allí estaba ella mirandole. Su rostro expresaba cansancio y alivio. Sus ojos amor.

- Isolda...yo...lo siento. Debí haberte avisado de lo que iba a hacer. Ha sido una gran imprudencia por mi parte. Pero yo.....yo no queria que te preocuparas por mí.


Se sentía muy mal. Y no por sus heridas, de las que ya se encontraba mucho mejor y casi milagrosamente curado gracias a las dotes de la Magister Mundi. Sino mal consigo mismo. El mismo habia actuado como habia predicho que harian los jovenes con ganas de hacerse los heroes. No tenia excusa.

- Lo siento.

Isolda Lamartine - August 12, 2005 10:06 PM (GMT)
Isolda puso sus labios en los de Iluno con una gran delicadeza, y una mayor timidez, cuando él comenzó a hablar. No quería escucharle decir nada, y el sólo hecho de que estuviera allí la salvaba a ella de una vida que tal vez no soportaría; con fortuna no había imaginado un final diferente, pues su mente era poderosa y grande su concentración; si algo así hubiera sucedido, no sabría qué había hecho. ¿Acaso leer aquel texto profano que tanto temor le causaba, y vender su alma por la vida de su amado?

No quería escuchar nada. Ni pensar en nada, ni decir nada. Retiró sus labios de los de Iluno, y luego de mirarle a los ojos con una alegría infinita, le abrazó, cuidando no lastimarle de nuevo la herida.




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