View Full Version: 12-7-1.225 Como se combate el mal

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Title: 12-7-1.225 Como se combate el mal
Description: Isolda e Iluno hablan


Iluno - August 10, 2005 08:13 PM (GMT)
Iluno estaba a punto de llegar a los aposentos privados de Isolda. Aún le daba un profundo reparo acercarse tanto a ellos. Al fin y al cabo, ella era una archimaga. Llamó con suavidad a la puerta y esperó pacienteme a que la abriera.


Isolda Lamartine - August 10, 2005 08:24 PM (GMT)
Desde adentro no salía ni un sólo sonido; algo más allá de lo habitual, parecía de hecho un silencio mortuorio, y ni siquiera el sonido del golpe de Iluno pareció penetrar las gruesas alas de la puerta de madera de la habitación de Isolda, adornada en la entrada con un entramado diseño conteniendo innumerables signos, imágenes y símbolos, destinados seguramente a atraer influjos beneficiosos y a defenderle de los malignos.

Repentinamente sonó un brutal sonido en el interior, y la puerta se abrió de improviso.

Isolda, toda bañada en sudor, salía llevando en ambas manos un pequeño frasco de cristal con entramados en oro, y en su interior una pequeña cosa rojiza se movía de un lado a otro, golpeando con violencia las paredes del frasco.

La Magus sonreía, satisfecha.

-Iluno... dijo sorprendida al verle allí parada. Aún no se acostumbraba, y muchas habían sido ya las noches meditándolo ( 2, de hecho ). -Entra, entra- Dijo calmadamente, y abriendo la puerta de par en par le invitó a entrar el primero.

Con paso estudiado depositó el frasco en un estante, lleno de otros similares auqnue con entramados diferentes.

Ese era su sala de "descanso", por decirlo de alguna manera, y aún podían verse otras dos puertas cerradas en el fondo. Allí mismo, en un gran sillón de rey, y dragón pequeño, con escamas azuladas y brillantes, exhalaba humo mientras producía sonidos que no podrían ser más que ronquidos.

Isolda invitó a Iluno a sentarse en un amplio diván, junto a ella, después de haberle ofrecido un trago de cualquier cosa que desease beber.

Le dio un trago a su bebida, y la depositó en una pequeña mesita, que acudió presurosa cuando la Magus hizo insinuasión de dejar el vaso.

Iluno - August 10, 2005 08:45 PM (GMT)
Iluno no respondió a las palabras de Isolda. No por falta de educación, sino porque la situación le resultaba tan extraña como debia resultarsela a ella. No obstante, obedeció todo cuanto le decía y se sentó junto a ella. La ansiedad contenida de el momento le hizo beber de un trago el contenido del vaso que le ofrecía Isolda. Ni siquiera supo que habia bebido.

- Isolda, yo.....e...... esto. Yo he venido a hablar contigo sobre la situación de la capilla. Creo que ya sabes de lo que te hablo.

Como no iba a saberlo. Sería estúpido. Llevaba los dos últimos días que no se reconocía de lo torpe y nervioso que se habia vuelto. Y allí estaba ella, sentada con toda naturalidad en el sofá. Sabiendo manejar sus sentimientos y reacciones como el no podía. La admiró más por ello.


Isolda Lamartine - August 11, 2005 05:07 AM (GMT)
Isolda desvió el rostro hacia Chockmah, cuyo humo comenzaba a inundar toda la sala y a hacerla prácticamente invivible, y este dejó de roncar.

Miró de nuevo a Iluno y sin pensarlo, sin dudarlo, auqnue tímida, le tomó la mano con ternura.

Aquel contacto era caluroso y amable. ¿Acaso él ahora cambiaría su actitud hacia ella? Si ese sería el resultado de aquello... entonces... Pero ahora no era momento de pensar en ello pues si Iluno había llegado a hablarle de otra cosa, seguramente más importante, entonces de esa otra cosa hablarían. Ya tendrían tiempo para estar solos y tranquilos, y vivir de nuevo momentos como aquel, dejano que la magia hablase en vez de sus labios.

Dejó pasar largos minutos así, tomándole la mano, para que calmase cualquier miedo o apagase cualquier duda, y luego, con temor de romper con brusquedad la calma, le preguntó.

-¿De la situación de la capilla es de lo que deseas hablarme? ¿De la llegada del señor Aloisius, acaso? Isolda miraba con una sonrisa tímida a... a Iluno. -Si a él es a lo que te refieres, entonces hablaremos largo rato.

Su comentario, esperaba, le quitaría peso a cualquier cosa que Iluno le dijera, porque desde luego, ella no parecía preocupada, auqnue le hubiese sido imposible ocultar un leve altibajo rabioso en su hermosa voz cuando mencionó su nombre.

Iluno - August 11, 2005 10:06 AM (GMT)
La mano de Isolda le transmitió tranquilidad. Siempre habia sido así. Pero esta vez habia algo más, transmitia una sensación que iba más allá del simple afecto. Se dió cuenta de que estaba tan tenso que podría usarse su espalda como un yunque. Relajó los músculos, y sonrió a Isolda. Sus preciosos ojos azules, estaban clavados en los suyos, podía verse reflejado en ellos. ¿De verdad tenía esa cara de idiota? Parecía un estupido adolescente enamorado. ¿Acaso no era así?

Pasaron varios minutos con sus manos unidas y sus ojos pendientes de la mirada de el otro. Ya se sentía mucho mejor. Las dudas habían desaparecido casi por completo. Supo que lo de el otro día no habia sido un sueño. Habia sido real. Era muy bonito amar. ¿Pero podía compararse con ser amado? Los ojos de Isolda tenían la respuesta, no. Una sonrisa en absoluto forzada iluminó su rostro.

Las palabras de Isolda lo devolvieron a la realidad como un barreño de fria agua de manatial. Pero comprendió que a eso habia venido. No podía reprocharselo en modo alguno. Nada podría reprocharle a su amada. Nunca.

- Si. La paz de la que gozamos entre estos muros puede verse alterada con su llegada. La capilla no necesita dos lideres con ideas opuestas. Necesita un lider fuerte en sus convicciones que una a las distintas Compañias Místicas bajo una misma bandera. La capilla te necesita a tí.

- Creo poder afirmar, que en estos momentos tu gozas del aprecio y el apoyo de una gran mayoría. Esperemos que siga así. El fanatismo y la mente cerrada de Montenegro son su mayor defecto. Esperemos que eso tambien siga así.

-Sabes que no me importa quien sea ese hombre o las cualidades que pudiera o no tener. Mi apoyo te lo ofrezco siempre incondicionalmente. Isolda.


Saboreó cada letra se su nombre al pronunciarlo.

Isolda Lamartine - August 11, 2005 02:23 PM (GMT)
Isolda suspiró, y se puso de pie cuando Iluno terminó de hablar. Caminaba sin dirección fija, con la vista clavada al suelo y susurrando para sí, como si recordara algún encantamiento.

Había pensado mucho en aquello, y en la enorme responsabilidad que pesaba sobre sus hombros. La Orden necesitaba aquella fuente de quintaesencia, pero allí antes había ya habido otras Tradiciones Mïsticas, que ahora, empero, trabajaban en paz en Le Ictus.

Hasta el momento Aloisius no había intentando hacerse con el poder total en Le Ictus, ni había intentado usar la fuerza para extraer la quintaesencia que se producía a borbotones en el Nodo. Pero era algo que tarde o temprano sucedería. Todos allí eran sumamente diferentes en sus creencias, pero para las Voces Mesiánicas era mucho más difícil intentar cualquier aproximación a las otras creencias, o encontrar puntos en común que les permitieran trabajar en paz.

¿Acaso no había sido aquella la razón por la que había asesinado a su condiscípulo? Sin embargo le costaba que podría conversar largas horas sobre temas "paganos" sin molestarse, e incluso escuchar de ella -como lo había hecho-, que los Herméticos no se arrodillan a pedirle a Dios o a sus Ángeles, sino que se sientan a la misma mesa y hablan como iguales, sólo apenas mostrano con un signo su molestia.

Pero Iluno le proponía algo diferente, complicado. Implicaría una unión entre los Despertados, a uno y otro bando, y sin duda alguna del enfrentamiento de dos Archimagos nada bueno saldría.

Ella no no consideraba a la Capilla como un ente abstracto, sino como uno vivo y mutable, que muta a la vez que salen y entran a él nuevos Despertados. Sentía en ese edificio la fuerza de una gran magia y personalidad propias, y desde que Aloisius regresara había tomado una decisión, temporal al menos. Y así se lo hizo saber a... su amado.

-Iluno, querido, te agradezco el apoyo que me brindas con toda mi alma; pero debes saber que nunca ha habido un líder en esta Capilla. Hay una figura, símbolo de poder y entendimiento, y una, símbolo de paz, paciencia y virtudes cristianas. Ambas han estado aquí tiempo ya, y auqnue no es secreto que la presencia de Aloisius perturba mi ánimo, mucho más que mi ánimo sería perturbado si pretendiera "tomarme" Le Ictus.

Meneó la cabeza. Aquello le costaría mucho en el futuro, y lo sabía, pues si ya una vez había asesinado a un condiscípulo suyo por diferencias ideológicas, entonces volvería a hacerlo, y ahora era sumamente poderoso. Pero así tenía que ser.

-Si me atrevo a decir que soy la "líder", entonces abré dado un paso atrás en lo que en estos años he logrado, en la ausencia de Aloisius, que es mostrar que en realidad puedo trabajar y convivir con quien sea sin lanzar jucios y sin tener prejuicios. Aquí siempre he estado, trabajando en lo que a mí me interesa, y cuando alguien, sea quien sea, venga a buscar mi consejo, en su via o con su magia, yo le escucharé y le aconsejaré como mejor pueda.


Suspiró de nuevo, y tomó asiento al lado de Iluno, tomándole de nuevo la mano. -Si me atrevo a decir que soy la líder, las Voces Mesiánicas enviarán más Magi, y esto será una gran guerra en la que nadie saldrá ileso, ni la capilla misma. Esperaré mejor, y si Aloisius, irresponsablemente, desea hacer algo que afecte a la capilla, entonces sabrá lo que es la Ira de una Magister Mundi de la Orden de Hermes.



Iluno - August 11, 2005 02:42 PM (GMT)
Iluno se sintió un poco mal al oir las palabras de Isolda. Como siempre, ella iba varios pasos por delante suyo. Agachó un poco la cabeza como lo haría un aprendiz que está siendo reprendido.

El nunca se había considerado habil con las palabras, al menos no tan habil como ella. Así que decidió hablar poco y bien.

- Entiendo tu postura y la respeto. Mi apoyo sigue siendo incondicional. Haz lo que consideres mejor para la capilla y yo te seguiré sin dudarlo.

Isolda se sentó a su lado y le tomó la mano. El levantó su mirada hasta que sus ojos volvieron a encontrarse.

- Pero por favor, haz tambien lo que consideres mejor para tí.



Isolda Lamartine - August 11, 2005 02:57 PM (GMT)
La Magus asintió con un gesto de la cabeza, sonriéndole con pesar a Iluno.

De repente su tono cambió, volviéndose jocoso, y sus ojos brillaron con alegría.

-Haré lo mejor para todo el mundo, pues es esta una ciudad grande, y estamos siempre en el ojo del huracán, tanto de los Lobos como de los Cadáveres. Y sí, para estar bien lo único que necesito es no verle esa calvita tan respetable a Aloisius.

Achinó la mirada, estirando su sonrisa todo cuanto podía.

Consideró que Iluno nada más tendría que decir sobre aquello, así que decidió cambiar de tema.

-¿Recuerdas cuando me ofreciste tu compañía para hablar con los Lobos?

Iluno - August 11, 2005 03:05 PM (GMT)
Una sonrisa se dibujó en el rostro de Iluno al oir el jocoso comentario de Isolda. Tenía razon. Como siempre. tenian problemas que requerian su inmediata atención.

- Si lo recuerdo perfectamente. Espero que aún sigas considerando apropiado que te acompañe.

Iluno esperó a oir lo que Isolda tendría que decirle al respecto.


Isolda Lamartine - August 11, 2005 04:10 PM (GMT)
Asintió, sonriendo.

-Pues hace unos días hablé con ellos, y al parecer cometí el error de acercarme mucho a su territorio, pues tantos eran que pensé que había más que árboles.

Sonrió, recordando el poderoso influjo quintaesencial que despedía tanto el lugar como los seres.

-Hablé con uno, que parecía ser el líder, o al menos el Segundo según sus palabras, llamado Mano de Helios; su desconfianza era grande y su voz altanera, pues se sentía respaldado por quién sabe cuántos de los suyos, e ignoró deliberadamente mis advertencias y mis cautas palabras, cuando le advertí sobre la presencia de Lor-Ukter.

-En parte me lo explico, pues me enteré de que los Magi, hace un tiempo, saquearon uno de sus Nodos con grandes pérdidas para ambos bandos y una cruenta guerra que dejó tristezas y dudo que ganancias; de igual manera logré que me "concediera" una cita con su líder, en un claro mágico que conozco, donde ninguno de los dos podrá abusar ni mentir. Me ha dicho que no lleve a nadie, excepto a una prueba, así que tú serás mi hombre-prueba, pues bien sabes que mi conocimiento sobre el mundo espiritual es muy limitado, y ustedes tal vez puedan entenderse mejor en esa materia.


Sin duda la situación a Isolda le parecía divertida por el tono que usaba, y a pesar del grave peligro que entrañaba la sola existencia de aquel Sombrío ser, la conversación con los Lobos, por extraño que pareciera, le había devuelto algo del humor que parecía haber perdido.

Iluno - August 11, 2005 04:27 PM (GMT)
Iluno atendió atentamente al relato de los hechos de la archimaga. Parecía alegre al recordarlos y eso le preocupaba un poco. Aún así, se sintió orgulloso de como había sabido llevar la situación. Nunca dejaba de sorprenderle.

- Seré tu hombre-prueba con mucho gusto. Será un placer serlo- dijo con una sonrisa

- Por mi parte, intentaré contactar con mi viejo amigo para pedirle ayuda y consejo. Hay cierto lugar en el bosque que solo él y yo conocemos. Es n lugar tranquilo donde relajarse y olvidarse de todo. Con un poco de suerte, quizá nos encontremos.

Esperaba que así fuera. Además de sus preocupaciones, tambien estaba deseando ver a su viejo amigo.

- Una cosa más. ¿Creeis que será necesario o tan siquiera recomendable dar a conocer la existencia de Lor-Ukter al resto de Magi de la capilla? No hacerlo podría ser peligroso, pero hacerlo podría serlo aún más. Lo último que necesitamos es un monton de jovenes Magi tratando de hacerse los heroes.

-Mi opinión es que solo deberiamos hacerselo saber a aquellos capaces de ayudarnos y de no meterse en lios.



Isolda Lamartine - August 11, 2005 09:54 PM (GMT)
La Magus sopesó las palabras de su compañero; ciertamente le sorprendía saber que Iluno tenía amistades entre los Lobos, o Garous, como había dicho aquel Aguanegra, y le sorprendía a pesar de, como ella misma había mencionado, tener una empatía lógica.

Sin embargo dejó esto para mirarlo después, y se centró en los dos temas que planteaba Iluno.

Luego de unos pocos segundos respondió a ambos comentarios, con voz tranquila.

-Creo que si tienes un amigo entre ellos, estamos mucho más cerca de conseguir la ayuda que necesitábamos de lo que pude pensar en un principio. Pero sinceramente creo que debeis ser cuidadoso con esta amistad, pues Mano de Helios no se veía muy feliz de tenerme allí, y tal vez tu amigo se vea afectado si esta relación se sabe.

Luego le miró, seria. También ella había pensado en ello. No todos en la capilla estaban preparados para tener un enfrentamiento con un ser espiritual, y menos con uno como aquel que cazarían -o del que escaparían-, pero había aprendido bien las ventajas de la unión; era obvio que no arriesgaría la vida de ninguno de los jóvenes, pero era necesario que estuvieran enterados se cuidaran muy bien de salir de la capilla mientras el Monstruo seguía libre.

Si cobardemente había terminado con la existencia de su familia Durmiente en venganza, no había razón alguna para dudar de que haría cuanto fuera posible por atacar a los Magi de Le Ictus, y más si ya sabía dónde estaba ubicada.

-Lo he pensado mucho, querido, y es necesario que todos en la Capilla sepan los peligros que corren si salen de ella sin preparaciones o defensas. Pero no llevaré a ninguno a esta cacería, excepto a Aloisius si lo desea, pues dudo de la fuerza de ellos para resistir el poderoso influjo de ese Maligno Ser.

Agachó la mirada. Ahora no podía dar su brazo a torcer, pues ya lo había hecho dos veces, y su mejor amigo y su amor ahora estaban en peligro.

-Lor-Ukter, por otro lado, conoce la situación de la Capilla, y debemos mejorar las defensas que ya tiene, y en eso todos tenemos que trabajar juntos.

Iluno - August 11, 2005 10:57 PM (GMT)
Ya ni sabia para que se molestaba en hablar. La proxima vez llamaria a su puerta se sentaría y escucharia todo cuanto Isolda tuviera que decirle. Realmente siempre sabia que tenia que hacer y lo que era mejor en cada caso. Se sentía profundamente orgulloso de ella.

- Tranquila, solo tú conoces mi relación con el. Y solo despues de muchos años te he hecho participe de ello. Confio en que mi amigo habrá sabido hacer lo mismo.

Realmente esperaba que fuera así.

- Tienes todo mi apoyo para reforzar las defensas de la capilla. No todos lo espiritus son como Lor-Ukter. Estoy seguro de que alguno podrá ayudarnos.

Entre todos podrían convertir la capilla en la más inespugnable de las fortalezas. De eso estaba seguro.

- Será un placer invitar a la caceria al monseñor Montenegro. Y usarlo como carnaza....

Sonrió ante su propia broma. No todo tenia porqué ser seriedad.


Isolda Lamartine - August 12, 2005 09:57 PM (GMT)
La Magus no resistió sonreírse ante la imagen: Aloisius, con su respetable aura corriendo detrás de una sombra con una antorcha, gritando consignas para que Gabriel le concediera la Espada vengadora.

Meneó la cabeza, intentando volver a la realidad, aunque en el resto de la conversación su sonrisa no desapareció.

-Entonces el día 16 de este mismo mes solar, iremos a nuestra reunión con los Lobos, y a día siguiente reuniré a los Magi de Le Ictus.

Exhaló y cerró los ojos; por fin habían terminado con aquellos molestos temas.




Iluno - August 12, 2005 11:22 PM (GMT)
Bien. Se haria tal y como decía Isolda. No tendría sentido discutir su decisión cuando sabía que tenía razón. A no ser que lo hiciera para que se enfadara un poquito. Arrugaba la nariz de un modo hermoso para él. Claro está. Eso solo si se enfadaba un poco, esperaba no ser nunca el motivo de un enfado mayor....

- Así lo dice la Magister Mundi. Así será.

Sonrió a Isolda y le dedicó una mirada de complicidad que indicaba que la solemnidad de sus palabras era en parte una pequeña broma. Pero la simple mención de un concilio le hizo volver a poner los pies en la tierra. La realidad no era siempre como uno esperaba. Tendrían que mantener su amor en el más estricto de los secretos.

¿Su amor? ¿De que estaba hablando? Él la amaba desde lo más profundo de su corazón. Pero no sabía aún si era correspondido en un mismo nivel. Tal vez solo había sido un dibertimento para ella. Un pasatiempo. Una maga de su poder y su belleza debía tener todos los hombres que quisiera a sus pies.

No era la desconfianza en Isolda la que le hacia pensar de esa manera. Era la desconfianza en sí mismo. Porque, ¿como podría la más hermosa de las mujeres y más bella de las personas amar a un hombre como el? Dudaba tener tanta suerte. Su modestia se habia convertido en una baja autoestima en cuanto a sus propias virtudes como hombre se refería.

Como siempre, olvidaba su valentía. Dejada atrás despues de tantos años guardando sus sentimientos para si mismo por miedo. Por un profundo miedo. Pero era valiente a pesar de no querer reconocerlo, y reunió ese valor para hablar a su amada.

- Isolda..... Lo de el otro día.... esto.....e.....¿Significó algo para tí?


Casi pero no. No había logrado hablar sin titubeos.

Isolda Lamartine - August 13, 2005 12:48 PM (GMT)
La pregunta la tomó completamente por sorpresa; su mente vagaba en otros rumbos, disfrutando aquel momento con Iluno. ¿Para qué le prguntaba si hbía significado algo? ¿Acaso no había sentido su magia viajando a través de su cuerpo a la velocidad del pensamiento, y su corazón nerviosos pujando por salir del cuerpo?

Le miró con gesto extrañado y se incorporó, sentándose más recta y mirándole con seriedad, tal vez más de la necesaria.

¿Y ahora qué? ¿Deseaba que le dijera que sí?

Ella lo había pensado mucho, y como conocía su cuerpo y conocía su mente, también conocía sus sentimientos, Ideales existentes en planos más elevados que las meras Ideas corrientes, al ser más abstractas y de difícil obtención.

Sabía, o creía saber, lo que aquello significaba para ella, y sus dudas y quebraderos de cabeza giraban alrededor de las consecuencias y en ningún momento del acto mismo de amar; y a pesar de los poderosos enemigos que ahora se planteaban a aquella relación, viajando como fantasmas sobre ellos -la muerte, el hubris, Aloisius- había decidido tomarla y así lo había hecho.

Le gustaría no tener que responder aquella molesta pregunta, y se sintió molesta con el Magus, por primera vez desde aquella noche mágica a orillas del lago, pero decidió responderle, si era lo que quería.

-Iluno, te quiero...

Iluno - August 13, 2005 03:07 PM (GMT)
El corazón de Iluno dió un vuelco. Habia dicho que si. No podía creerselo. Siempre la había visto como algo imposible. Inalcanzable. Se dió cuenta de que había estado aguantando la respiración mientras esperaba la respuesta de Isolda. Exaló el aire de sus pulmones. Y con ese aire salieron tambien todas sus dudas.

Se acercó timidamente a Isolda. Su pregunta parecía haberla enfadado.

-Isolda. Siento habertelo preguntado. Perdoname. No alcanzaba a comprender que podrías ver en mi. Y mis dudas se han exteriorizado de esa forma tan poco adecuada. Lo siento.

Acercó su mano al cabello de Isolda con timidez y sin llegar a tocarlo.


Isolda Lamartine - August 14, 2005 05:44 AM (GMT)
La Magister Mundi suspiró, bajando el rostro, y así le habló a Iluno.

-No te disculpes, amor mío... Le miró desde abajo; a pesar de que sus palabras eran sinceras en sus ojos aún se guardaba el malestar que aquella pregunta le produjera.

Ella, que como hermética estaba obligada a una profunda visión dentro del significado de los conceptos, podía darle muchos a aquella pregunta, y ahora Iluno mismo les daba forma de palabras. Había sido educada para no dudar, aunque debía entender las razones de Iluno....pero aún no entiendo las razones de tus dudas, pues confiaba en que mis miradas y caricias habían sido suficiente prueba de lo que siento.

Iluno - August 14, 2005 09:22 AM (GMT)
La pregunta de Isolda era delicada. Como explicarle que nunca habia dudado de ella, sino de si mismo. Como hacerselo entender sin volver a meter la pata. Siempre había sido un hombre directo y sincero, y ahora una de esas dos cualidades parecía estar de más. No lo comprendía, ella debería estar acostumbrada a su "falta de tacto". Claro que, hasta ahora no había tanto de por medio. Entonces comprendió.

- Claro que eran una prueba, y esa prueba habría sido suficiente de no ser por mi inseguridad. Creeme, ni en el más maravilloso de mis sueños habría soñado con tenerte entre mis brazos.

- Para mi, eres Isolda Lamartine, la mujer que amo. Pero durante mucho tiempo has sido la Magister Mundi. Hermosa e inalcanzable. No era que yo no sintiera la sinceridad de tus miradas y caricias, sino que aún no me podía creer ser yo la persona que las estaba recibiendo.

- Noté que dudabas. Esas dudas me tuvieron en vela las siguientes horas y aún seguiría sin dormir de no ser porque esas dudas desaparecían con el solo recuerdo de tus ojos....de tus labios...

- No me perdones si no quieres, pero por favor, trata de entenderme...

- Yo.....


No pudo seguir hablando, algo en su interior le decía que ya había hablado lo suficiente. Quizá demasiado. Si Isolda se enfadaba, se merecería todo cuento pudiera decirle. Como podía ser tan bocazas. Una vez más, su gesto era el de un completo idiota.


Isolda Lamartine - August 14, 2005 03:26 PM (GMT)
Escuchaba atentamente cuando Iluno decía, con las manos temblorosas. La novedad de aquella experiencia la hizo sentirse un tanto incómoda, aunque venció la incomodidad inmediatamente.

Aquello era más complicado de lo que podría parecer a simple vista, y sentía que el Amor comenzaba a enviar hermosos y dolorosos tentáculos a más de un lugar, a más lugares de los que habría pensado y donde en un principio se suponía que no debería haber llegado.

Agachó la cabeza. Sabía que ser lo que era, haber alcanzado el entenimiento que había alcanzado, tan sólo le había dado entre los Magi de otras Tradiciones Místicas respetuosos silencios cuando entraba a una sala, o cuchilleos cuando la dejaba. Primera vez que lo veía claramente; la había visto como una Magister Mundi. ¿Cómo más podría haberlo hecho verla?

Pero más importante. ¿Dónde se dio el cambio?¿Acaso aprendió cosas en otras tierras, o fue la hermosa visita al lago? Aquella respuesta le permitiría entender la psiquis de su amado, pero luego pensaría en eso.

Decidió darle un giro inesperado a la conversación.

Sonrió y tomó la mano de Iluno.

-Te perdono. Yo a tí te veía como el amigo rudo y fuerte que sólo esperaba una oportunidad para enviarme colina abajo montada en una cabra o para darme unas palmadas por ser tan mala.

Sonrió de nuevo. Cuando ellos se habían conocido, Isolda no era más que una niña que a duras pensa cumplía los 17, y las figuras de los ombres grandes y rudos siempre la habían intimidado, pues estaba acostumbrada a las barbas largas y blancas de su maestro, y a las miradas penetrantes del resto de Bonisagi.

Iluno - August 15, 2005 09:37 AM (GMT)
Iluno devolvió la sornrisa a Isolda. Tenía buenas razones pera ello, le había perdonado.... y ¿habia hecho una broma?.... Habituado a la seriedad de la archimaga el comentario jocoso le habia sorprendido casi tanto como le habia agradado. Otra razón más para amarla. Despues de estos años, parecía que la estaba conociendo más en dos días. Su sonrisa se ensanchó.

-¿Y que te hace pensar que no sigo esperando esa oportunidad?

Realmente había cambiado la magus, había pasado de ser una tímida jovencilla a una radiante mujer. El tambien lo había hecho. A pesar de su rudo aspecto, él tambien era un muy joven cuando la conoció.

-Gracias.- añadió en un susurro

Isolda Lamartine - August 15, 2005 02:21 PM (GMT)
Isolda se sonrojó por las palabras de Iluno.

Estaba mucho más tranquila, y feliz de poder escuchar a su amado bromeando con ella. Esperaba poder solucionar los asuntos que todo conllevaba de manera rápida, pero por ahora disfrutaría de todos los atropeyos que se hicieran sobre aquella imposible relación.

Sin contar el tiempo, pasaron ambos allí contanto historias de sus viajes y de su pasado, pero historias felices y amenas, disfrutando este momento de paz que ahora tenían.




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