Una terrible ventisca azotó esa noche el cementerio; las buenas gentes se ocultaron de su poder, y rezando a Dios Todopoderoso pidieron que aquel devastador poder que traia consigo el olor del mismo mal, se alejara de ellos y de sus seres queridos que descansaban en paz en el santo sepulcro.
No se cree que haya muertos, auqnue algunos inmuebles aledaños resultaron seriamente afectados, y varios árboles se encontraron caidos.