View Full Version: ¿Otro asesinato? Investigando

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Title: ¿Otro asesinato? Investigando
Description: ¿Será Lor-Ukter? Día 31/7/1225


Isolda Lamartine - August 9, 2005 02:22 PM (GMT)
Aquello a Isolda no le gustaba. Los rumores corrían ahora más silenciosos, pero llegaban a sus oidos de todos modos, tergiversados y con proporciones impresionantes, con detalles puestos por los píos cristianos que resultaban morbosos y casi demoníacos, y acompañados de amenazas o de juramentos que a Isolda le hicieron helar la piel.

Estaba caminano por aquellas calles, tranquila y oculta de las miradas humanas, usando las sombras producidas por los aleros de las pequeñas casas, o eligiendo los lugares más estratégicos, más abandonados para dar sus pasos.

Y se sentía nerviosa. Si Lor-Ukter había realizado también aquello, si él estaba involucrado, entonces toda la ciudad estaba en peligro, y él no se estaba tomando molestia alguna por ocultar su presencia.

Caminando por las callejuelas, fue observando, y buscando las sensasiones apropiadas; repetía la palabra en su mente, haciendo que se revelaran las volutas de humo de la rabia, el odio, el dolor, la violencia.

Algo así seguramente habría dejado una fuerte marca emocional, y su símbolo, organizado y poderoso, seguramente se levantaría sobre ese lugar durante mucho tiempo.

(espero a evento. Básciamente lo que busca es el lugar donde murió el cachorrito...)

Boadicea do Teixido - August 9, 2005 04:39 PM (GMT)
ok... ya te envio un mensaje

Isolda Lamartine - August 9, 2005 05:10 PM (GMT)
FDI: debemos esperar. Porque Isolda ha salido de día. Espera cuadramos algo, y seguimos adelante... te parece? :rolleyes:

Evento - August 10, 2005 12:12 AM (GMT)
El cadaver ya ha sido levantado, aunque aún hay algunos curiosos a esas horas de la tarde. El sol golpea de lado, bañando la escena de un dorado rojizo muy apropiado. Dolor y sorpresa vuelan en el aire, casi palpables para la maga. En el aire del lugar del crimen aparecen claramente volando entre las volutas el olor de huesos triturados, aunque demasiado suave como para que nadie no Despertado lo note.

Isolda Lamartine - August 10, 2005 07:27 PM (GMT)
Isolda cerró los ojos cuando sintió aquella bocanada de sensaciones. ¿Quién sería el asesino? ¿Buscaría algo, atraer a alguien, o simplemente deseaba satisfacer sus mosntruosos gustos?

Los abrió de nuevo, observando con la tristeza en sus ojos a los curiosos que aún quedaban por la calle.

Observó poco, pues allí, entre ellos, observó el objetivo que deseaba. Una anciana mujer que caminaba lentamente con la cabeza agachada, y sobre la que flotaba una inmensa aura de pesar y de temor.

Lentamente se encaminó hacia ella, mientras formulaba en su mente unas cuantas palabras hebreas que le permitirían ser, si cabe, más agradable a la tristeza de la mujer.

A pocos pasos de ella, suficientemente lejos para que no se sintiera presionada, se detuvo, agachándose en muestra de respeto por su mayor edad y seguramente mayor sabiduría en las cosas de la vida.

-Buenas tardes buena mujer. -dijo con dulce voz, realmente triste. -¿Desea usted que guíe sus pasos hacia su hogar, en este día funesto y pesado?



Isolda Lamartine - August 11, 2005 04:53 AM (GMT)
La anciana levantó su ajado rostro hacia la joven que tan amablemente ofrecía su compañía, y su ayuda, y le dedicó una amrga sonrisa. A pesar de que los días habían sido funestos en aquellos parajes, seguía orando a Dios noche tras noce, día tras día, sacando al portón bolsitas tejidas con telas rojas llenas de sal para alejar al Demonio de la casa, y cargando siempre consigo varias varitas de sésamo remojadas en agua bendita, que le regalaba a todos los que conocía, para evitarles el dolor que ella ahora tenía.

-Sí, mi niña; el día es duro, y es muy pesado y triste, y yo me alegro de que haya todavía gentes buenas.

Isolda sonrió, y estirándo la mano con premura le recibió una canasta llena de panes y matitas aromáticas y medicinales, y ofreciéndole el otro brazo comenzó a caminar muy lentamente, al paso de la anciana, hacia donde ella la guiara.

-Las hay buena mujer, las hay, dijo Isolda como le habría hablado una hija a su anciana madre, con reverencia y ternura.

Caminaron largo rato -aunque el hogar de la mujer, llamada Sussene Regrut, no quedaba en realidad lejos-, conversando sobre las maldades de la humanidad, sobre el incidente anterior cerca al río, que tanto había sonado y atemorizado a los pueblerinos, y cuando comenzaron a tocar el tema del niño, llegaban ya al portal de la casa.

-Buena mujer, ¿acaso usted conocía al niño, o acaso a su familia? Dijo verdadermente preocupada.

Evento - August 13, 2005 11:16 PM (GMT)
Sussett la miró escandalizada. ¡Ella no era de esas que se iban informando de las vidas de los demás, ni espiando en sus quehaceres! Y, sin embargo, había oído que el niño era del sur, del barrio de los tejedores de hilo, en el norte del Barrio Latino. No sabe qué fue lo que le pasó, pero una amiga le dijo que su vecina había oído que el niño había sido asesinado de manera brutal, y que ya olía incluso cuando lo encontraron.

-Malas cosas- dice, mientras se presigna y acaricia sus males contra el mal ojo y los malos augurios.

Isolda Lamartine - August 14, 2005 05:08 AM (GMT)
Isolda hizo lo propio. Al parecer sí que habían corrido rumores, y terribles, auqnue el que el niño no viviera en aquellos lugares la izo preocuparse. ´¿Porqué traerlo hasta allí si de todos modos sabrían dónde vivía?

¿Acaso para mostrar que podía moverse impunemente en la ciudad, como le diese la gana, y nadie podría detenerlo? Con los cucilleos de las gentes del pueblo, seguramente ya le abrían descubierto, o alguien le hubiera visto, y el que no fuese de esa manera daba pocas pero atemorizantes posibilidades.

¿Tendría alguna relación con la mujer encontrada en el Sena? Pues si ella tenía su hogar allí, y su cuerpo había ido a parar al sur, seguramente algo más quería decir el asesino.

Miró a la anciana por un segundo, pero temió pecar de indiscreta, y decidió no forzarla.

-Tenga usted muy buenas noches buena mujer, que ahora está en la tranquilidad de su hogar.

Se inclinó respetuosamente, y por un segundo su vista se clavó en la de ella. Difuminó los recuerdos más relevantes que de ella tenía la anciana, pues bien sabía que los Massasa tenían también importantes habilidades psíquicas, y no le gustaría ser descubierta.

Y luego, simplemente, desapareció por las callejuelas, buscando escapar de aquel terrible lugar.

Su mirada en el suelo repetía las razones que podrían llevar a cometer esos asesinatos, y cada vez menos respuestas acudían a su llamado. Un estremecimiento recorrió su cuerpo, y se giró para observar el largo corredor que había ya caminado, bordeado por casas.

Aguzó sus oidos, y su visión intentó percatarse de lo que no podría normalmente ser visto, pero sin resultado. Tendría que andarse con cuidado.

Siguió caminando, en dirección a su hogar; si tenía suerte tal vez pudiera conocer la casa del barrio de los tejedores donde vivía el niño.




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