Title: Informando (4-8-1225)
Geoffrey - August 7, 2005 04:28 PM (GMT)
Montalbán entró en la Concergerie con expresión sombría. Finalmente habían hallado la sala que Trang Oul les envió a buscar,y lo que habían encontrado no había sido agradable. Si hubiera estado vivo, habría vomitado.
Había mandado llamar a Trang Oul al anochecer, cuando tuvo noticias, antes de descender a aquel... antro. Así que sabía que tanto él como el Principe, quien obviamente estaba informado también, estarían ansiosos por recibir la siguiente información. Y, sin embargo, por primera vez en siglos de servicio, se tuvo que sentar antes de entrar a informar.
Montalbán no era un hombre débil. Sus años como caballero mortal lo habían endurecido, y los siglos de servicio como Cainita le habían forzado a ver cosas terribles. Y, sin embargo, había algo malsano en lo que había visto. Tuvo que obligar a sus propios hombres a acompañarlo a la Concergerie y esperar en una sala con comida y demás, hasta que Geoffrey pudiese acudir a obligar a sus mentes a que olvidasen esos recuerdos. Pero ese era un lujo que Montalbán no se podía permitir.
Tomó aire una y dos veces. Casi le costaba, rascaba al descender por la garganta, que ya no estaba habituada a ese esfuerzo. Pero nunca le había costado tanto como ahora. Se puso en pie y se cuadró, y aprovechó el recuperar su viejo aire marcial como una manera de exorcizar los fantasmas y recuperar la serenidad. Solo entonces abrió la puerta de la sala donde tanto el Principe como su Consejero más próximo le esperaban impacientes. Y ambos en seguida notaron cómo lo visto había afectado a Montalbán, profundamente.
Geoffrey - September 20, 2005 04:19 PM (GMT)
Geoffrey miró alarmado a quien había sido su maestro en las artes de la espada y la guerra. Conocía a aquel Cainita desde su propio Abrazo,y nunca había visto esa mirada extraviada y dañada que mostraban sus ojos, ni ese respirar dificultoso que se forzaba a mantener. Si bien era cierto que el aire marcial permanecía en el guerrero, se lo notaba afectado por lo ocurrido.
Con rapidez, el Principe indicó a uno de los sirvientes que fuese a por sangre, pues esperaba que el precioso liquido pusiera un poco más a tono al caballero. Lo hizo sentarse en una butaca y, con cuidado y tranquilidad, se puso a su lado, dejando pasar unos segundos. Se notaba que el Montalbán marcial se imponía sobre su cuerpo lentamente, logrando procesar lo ocurrido a grandes y dificultosos tragos, pero la mirada de sus ojos no presagiaba nada bueno.
Cuando los criados entraron con la sangre, Montalbán miró las copas puestas ante él con repulsión y asco, casi como si las rechazase. Sin embargo, la Bestia se impuso ante esa repulsión mental, y finalmente alargó la mano y bebió ambas copas con ansia. La naturaleza Cainita permanecía pese a lo que había visto, y eso aliviaba la carga con lo terrible que podía ser.
Terminó de beber y se limpió la boca con la manga de la camisa, dejando en ella un rastro rojo oscuro. Se lo notaba algo más fuerte y más enérgico ahora que se encontraba saciado, y la Bestia lo recompensaba con su fuerza por haberla alimentado. Lentamente al pricipio, pero luego con mayor fuerza, Montalbán fue ordenando sus ideas y recuperando su antiguo ser.
Trang Oul - September 20, 2005 05:44 PM (GMT)
La noche se presentaba prometedora para esclarecer algunos de los flecos sueltos que todavia colgaban en el tapiz de la noche parisina. A primera hora despues de la puesta de sol, un jinete con el emblema de su Señor Geoffrey llego a puertas de su dominio. En seguida dio las ordenes precisas a sus vasallos y se pierdio entre la bruma de verano a lomos de un corcel.
Ya en palacio fue informado con detalle de lo que esa noche se esperaba por su Señor y Principe Geoffrey, y juntos compartienron los momentos anteriores a la llegada de Montalban rompiendo el hielo con asuntos triviales que por supuesto escapaban a los odios de cualquiera de los presentes. Mas en cuanto se oyo chirriar una puerta de la anterior estancia, ambos cuerpos se tensaron y se hizo el silencio propio de las situaciones solemnes de corte.
Las grandes y trabajadas puertas del salon dejaron ver la figura de un hombre corpulento con una mirada perdida que le sonaba familiar. Fue la suya propia hace unos dias cuando en compañia de Geoffrey y de su vasallo, el propio Montalban, inspecciono a la difunta mujer y al feto en los calabozos. La mirada de quien ha visto la cara atroz y corrupta de la muerte.
Aguardo unos instantes esperando a que el brujah volviese en si, y procedio:
- Decidnos, amigo mio, aunque vuestra mirada hable por si sola lo que alli habeis encontrado....
Geoffrey - September 20, 2005 06:48 PM (GMT)
Montalbán se forzó a mostrar entereza tras beber la sangre. Por suerte, la naturaleza animal e inmodificable de la Bestia le ayudó para ello, y volver a sentirla próxima a la superficie le dio una oscura satisfacción y tranquilidad. Su voz, que empezó un poco tremula, fue ganando algo de intensidad a medida que hablaba.
-Verá, mi señor, seguimos las instrucciones de vuestro Consejero durante muchas noches y días, recorriendo las orillas del río con guardias en busqueda de la entrada a la cámara que el Primogenito había divisado en sus terribles visiones. Fue encontrado de día, de manera que los hombres montaron una guardia intranquila a la espera de que me reuniera con ellos para examinar la cámara por la noche, pensando que os estaba asesorando acerca de los campos de batalla del sur. No sospecharon nada.-
Hace una brve pausa, tomando aire profundamente mientras su voz comienza a debilitarse de nuevo. La parte sencilla de la historia había sido contada, pero la dura aun iba a costarle. Muchos, con menos entereza y disciplina, habrían sucumbido acaso al desanimo y la locura.
-Entré en la cámara, que estaba oculta a nivel del río. Ya desde el exterior se notaba [i]algo[/i]. No sabría definirlo, pero definitivamente era maléfico. Abri la portezuela con cuidado, que rechinó como si fueran las cadenas de mil fantasmas. La sala que encontré del otro lado no era en exceso sorprendente, he de admitirlo. Circular, de piedra, humeda, y oscura. Había varios hacheros* en las paredes, pero estaban vacíos en este momento, suerte que nosotros portabamos iluminación propia.-
Paró de nuevo, a tomar aire, y se reajustó toda la armadura como si, por una vez, pesase sobre su musculoso cuerpo.
-Sin embargo, el centro de la sala era... diferente. Aunque el suelo era de piedra, su consistencia era pegajosa y su color era de un rojo oscuro profundo. En numerosos puntos había símbolos mágicos de alguna extraña clase, y en el centro había un altar basto y burdo, cubierto de la misma sustancia. Hubiera dicho que era sangre, si no fuera porque mi propia Bestia se sentía asqueada por ella.-
En respuesta a sus propias palabras, algo parecó moverse tras sus ojos, rojo oscuro y sangriento, como si tuviese que resituarse tras un escalofrío o algo por el estilo.
-No había mucho más, ciertamente, pero en el aire parecía sentirse la muerte. No se qué clase de actos blasfemos se llevaron a cabo en esa sala, pero no pude más que abandonarla y quemarla entera. Espero que las llamas del fuego purificador hayan limpiado todo el mal que allí había.-
Sus puños se cierran con fuerza mientras hace sus últimas afirmaciones, con furia y odio.
*Un hachero es el soporte de metal donde se situa una antorcha. ;-)
Trang Oul - September 20, 2005 07:40 PM (GMT)
El primogenito capadocio desgloso la informacion que el brujah le habia dado y la analizo con detenimiento. No habia mucho que interpretar... Contuvo el aliento como lo haria en los tiempos que todavia necesitaba hacerlo, bajo su mirada al suelo y cerro los ojos con lentitud y pesadamente, dejandolos en ese estado durante algunos segundos. Recuperto la consciencia y volvio su cuello lentamente hacia su alteza:
- Resulta claro, ¿no es cierto, mi Señor? - dijo haciendo un ademan con la mano - Estamos ante un infernalista....
Aqui el capadocio establece una pausa significativa para que todo el peso de sus palabras caiga sobre sus contertulios, mas su exposicion no acababa ahi, por desgracia...
- Caballeros. Llamenlo experiencia propia, aptitudes de oficio o intuicion; pero me temo que nuestros problemas no acaban ahi... Podria deciros que se trata casi con seguridad de uno de esos indeseables... de un baali.
El silencio se podia cortar con una daga en aquel momento en la concergierie, porque todos sabian que habia algo, o mucho, de cierto en las palabras del capadocio, harto versado en tales temas...
- Si. Es el momento de extremar precauciones y vigilancia, y proteger todo aquello que les pueda ser de utilidad. - en ese momento penso en el ejemplar tan valioso del necronomicon que se encontraba en sus dominios - Conviene hacer guardias en lugares especialmente propicios para sus actos. Iglesias abandonadas, camposantos... He visto su llegada... Mucho me temo que nuestro hombre, no consta de un poder despreciable, ni mucho menos...
Geoffrey - September 20, 2005 07:53 PM (GMT)
El silencio, en efecto, se volvió espeso como si un sudario hubiese caido sobre todos ellos, un presagio de un funesto destino no para ellos, sino para todo París. Un Baali. ¿Realmente existían? ¿Eran más que las leyendas que un Sire contaba a su Chiquillo para asustarlo y mantenerlo controlado? ¿O sería un infernalista Salubri, como clamaban los Tremere? ¿O acaso, algún otro, miembro de Clanes más prestigioso, se había vuelto a los Infiernos como fuente de poder? Todas las opciones eran terribles en sus naturalezas, y oscuras en sus futuros posibles.
Sin embargo, cuando el Principe habló, su voz mostraba todo el aplomo que correspondía a quien se hacía cargo de la situación y preparaba las medidas necesarias. Si Alexander lo viese ahora, acaso se sintiese orgulloso... no, eso era imposible, no valía la pena perder el tiempo con pensmiento como ese, mucho trabajo restaba por hacer.
-Decís que habéis visto su llegada, mi buen amigo. Contadnos.-
Trang Oul - September 20, 2005 08:38 PM (GMT)
El capadocio asintio, con gran seriedad y solemnidad:
- En efecto, alteza. He visto al que viene del averno en mis sueños y visiones. He sentido su gelido tacto en mis investigaciones en estos asesinatos. He notado como una entidad mucho mas poderosa y mas antigua que este mundo me ocultaba los datos que la sangre de cain me hacia digno de conocer. He notado como algo turbio y oscuro crea una barrera frente a mis ojos para que no pueda llegar mas alla...
- Algo me dice que es un Baali, Señor mio. No casi duda en mi corazon. Puesto que en mi vida he conocido a numerosos infernalistas y se su forma de proceder, incluso yo mismo poseo algunos de sus conocimientos, que guardo celosamente para que ningun insensato desate jamas esos poderes sobre la tierra...
EL capadocio medita sus palabras y las lanza con fuerza y decision sobre sus oyentes:
- Vereis... hasta ahora... cada vez que investigaba a un infernalista... nada me impedia gracias a los dones de la sangre, obtener informacion de su proceder. Esta llegaba a mi en forma de torrente de conocimiento, y acababa delatando a su fuente. Mas esto es solo posible porque el que rige el averno no tiene en estima alguna a ese pobre [I]diablo[/I], son sirvientes menores prescindibles, que amenudo pierden su alma al rato de invocarlo; sean cainitas o no... No se puede jugar con una familia tan siniestra y esperar salir airoso en alguna manera...
- En cambio... los baali... Vereis mi Señor. Esos demonios son harto inteligentes y habiles. Maestros del camuflaje y la distraccion, del camelo... de la trampa el engaño... y la destruccion. Son harto fuertes para colmo, puesto que estos si parecen ser heraldos del mismo Satan en este mundo, sus emisarios y guias que preparan su llegada mientras este espera paciente...
- Estos malditos, segun dicen, son capaces de ocultarse como el mas diestro hijo de haquim, son mas retorcidos que los demonios voivoda, mas fanaticos que los descendientes de set... Son un rival tan digno y temible, como infame y despreciable. El autentico enemigo de toda nuestra estirpe, y de este mundo...
El palermo cobro fuerza en sus palabras con un tono que no por ser confidente dejaba de ser duro y directo, y decidio ver como habia calado su saber ocultista en los corazones de sus contertulios...
Geoffrey - September 20, 2005 09:23 PM (GMT)
Geoffrey bajó la mirada, curiosamente cruzándosela con su propio pomo de espada mientras escuchaba el comienzo de las esplicaciones del Capadoccio. Realmente, su punto de vista estaba claro y bien argumentado. Por eso lo tenía en ese puesto y en tan alta estima, un buen gobernante necesitaba una buena base de conocimientos como él, además de una firme espada como Alvaro, y su propia cabeza.
Con un breve gesto, mandó llamar a Erik, que descendió con gesto grave de las habitaciones donde había estado discutiendo con Icaro acerca del manejo del palacio. Sabía que algo malo pasaba si se lo llamaba así. Geoffrey lo tuvo de pie, esperando. Realmente no sabía por qué lo había llamado aún, pero estaría bien que se enterase de lo que ocurría, porque necesitaría luego implementar bastantes nuevas órdenes, cuyo trasfondo le vendría bien conocer.
-Bien, las nuevas que expones son terribles. Si las fuerzas del Infierno se han desatado en París, precisaremos de todo nuestro poder para contrarrestarlas. Y hemos de actuar con celeridad, pues asemeja que nos llevan bastante ventaja. Erik- dice, mirando directamente a su vasallo - redacta una carta para La Rosa solicitándole que acuda aquí mañana por la noche. Si alguien conoce el proceder del infierno, ese es él sin lugar a dudas. Si el Infierno tiene tanto interés en su agente, habremos de hacerle salir del hueco donde se halla escondido. Sabe probablemente que vamos tras él, pero no sabe cómo de cerca nos hallamos.-
Breve pausa, mientras las ideas bullen por su cabeza a toda velocidad.
-Parece que se aleja del centro de la ciudad lentamente, primero atacó el río, luego La Vilé, y luego el Montparnasse. Si sigue ese patrón, los bosques deberían ser su próximo lugar de ataque. Ayudémosle a ello, y que se las vea con los Hombres-Lobo, que a buen seguro no estarán precisamente encantados de ver a un Cainita, ¡cuanto menos a uno infernalista! Sin embargo, si se oculta en el exterior de la ciudad, estaremos preparados para cuando dé marcha atrás y vuelva al interior. Algo asi debe dejar algún tipo de rastro que podamos discernir, o que al menos vos- dijo, mirando al Capadoccio- , los más perceptivos, seáis capaces de situar.-
Paró de nuevo, mientras Erik abandonaba la sala para ir a recoger papel, pluma y tinta y traerlos para que el Principe le redactase la carta. Geoffrey sólo miró a sus acompañantes, esperando comentarios a sus ideas, aunque sabía que sólo Trang estaba en condiciones de pensar algo nuevo ahora mismo.
Trang Oul - September 20, 2005 09:36 PM (GMT)
El capadocio asintio a cada palabra del alto Principe de Paris, comulgando con cada idea que este exponia. Verdaderamente, nadie como el buen Don Miguel para ocuparse de un caso como este. Mas habia una cosa de la que no estaba seguro: de los supuestos movimientos del demonio, y asi lo hizo saber.
- Alteza, la razon ha hablado por vuestra boca, sin embargo, me gustaria contrastar dos aspectos con la venia. El primero: Imaginaos pues que sois un lobo hambriento que ha conseguido una piel de cordero para pasar inadvertido en el rebaño, y os encontrais dentro del corral. ¿como cazariais? Podeis armaros de rabia y atacar a varias docenas de ovejas que os pueden servir de alimento durante meses... ¿y despues que? ¿que ocurria cuando tras ese episodio, tan solo queden cadaveres a vuestro lado? ¿ no seria mas factible engatusarlas una por una y paulatinamente,y llevarlas a lugares apartados para que nadie oiga sus lamentos, ni os delateis a vos y vuestra naturaleza ? Por esto ultimo me remito a dos puntos que deberian estar bajo vigilancia y sospecha: los ilustres y tan peculiares miembros de la via Pecatti, y aquellas zonas de la ciudad donde nadie echaria de menos a alguien que despareciese en una noche de bruma en el bosque.
- Mi informadora Maria me puede informar de las tabernas y otros antros de perdicion que frecuenten los miebros del camino del pecado y sus movimientos... mas... con respecto a las zonas pobres... es un terreno tan grande que no podemos mas que echar mano de la discrecion y saber hacer de los nosferatu, me parece a mi. Que se concentren debajo de esas zonas, si podemos, seria ideal para detectar movimientos sospechosos...
- ¿que opinais? -concluyo el capadocio.
Geoffrey - September 20, 2005 11:15 PM (GMT)
Geoffrey escuchó con atención las palabras de su consejero, sabias como siempre.
-Precisamente por el vinculo con el Camino del Pecado es que llamo a La Rosa, nadie conoce mejor a esos pervertidos que el adalid de la pureza en la ciudad. En cierta medida, es la luz que ilumina la sombra, y ello puede resultarnos de vital importancia. Sin embargo, el curso de acción que planteáis es ciertamente el más sensato, más nos continúa poniendo tras su pista. Lo que necesitaríamos es atajar las acciones del asesino antes de que se asiente el polvo de la Gran Corte. Bastantes cosas han ocurrido anoche, y poder mostrar resultados efectivos en tan corto plazo acallará muchas de las voces más... disidentes...-
El tiempo, como siempre. Ironico en una raza de seres inmortales. Pero en la noche anterior habían ocurrido muchas cosas, podía comprender que los hechos de esta misma noche hubieran afectado en tanta medida a Montalbán. A él mismo le estaban afectando, pero tenía que mantener la mente centrada, no podía dejarse llevar por lo terrible de los descubrimientos.
La Rosa - November 9, 2005 05:11 PM (GMT)
La Rosa había rechazado ir en carroza hoy a su cita con Geoffrey du Temple; había decidido dar un paseo por las calles de la ciudad antes de encontrarse con el Príncipe. Había mucho que meditar antes, sobre la corte del día anterior, sobre las palabras de Joseph el Egipcio, sobre los problemas de la ciudad, y sobre las relacciones con su Majestad. De hecho La Rosa había estado esperando este momento con paciencia, y llegó antes de lo que pensaba.Había demostrado pues que el Príncipe lo necesitaba, y puede que ahora estubiese comenzando a darse cuenta de ello, tras el evento de la Misa Tridentina, claramente provocador, y tras sus conflictos anteriores, Geoffrey lo reclamaba. Él siempre lo apollaría, si es que necesitaba ayuda Y la Rosa sonrió durante el trayecto, pero sólo un instante, porque comprndió que no debía caer en el absurdo de la parte más vanal del asunto. Algo serio debía de estar sucediento para que el Príncipe lo reclamase con tal urgencia, quizás se tratase los mismos asuntos que enturbiaban su alma, y esto lo entristeció, Pensó entonces que si se tratase de ello, en verdad debía arrimar el codo con Geoffrey, pues este se estaba implicando, y lo enorgullecía.Toda alluda sería poca.
Cuando el Obispo logró salir de sus pensamientos y ensoñaciones ya se encontraba de bruces frente a la Concergerie, y tras llamar y dejer correr el protocolo inicial de los sirvientes, hoy quizás más pesado que otras veces, fue llamado a las instancias de Geofrey.
Geoffrey - November 9, 2005 06:22 PM (GMT)
Sin embargo, Icaro ya estaba informado de la llegada del Toreador, y lo condujo al interior con su eficiencia habitual, pero en silencio. Solo tras introducirlo en la sala fue que Icaro hablo.
-La Rosa, del Clan Toreador, maximo Sacerdote Ceniciento de la Via Caeli.-
La imagen del interior era mas oscura de lo que La Rosa se esperaba. La oscuridad se cernia en el interior de las almas de los caballeros reunidos, una oscuridad terrible, fruto de terribles conocimientos. El mas afectado era, obviamente, Montalban, quien habia perdido mucha de su fuerza de presencia habitual y permanecia sentado y medio ido, y probablemente el menos afectado fuese el Consejero del Principe, mas habituado a tratar con temas semejantes.
-Buenas noches, La Rosa- saludo el Principe, con una voz profunda- , lamento haberos convocado con tanta premura, pero los eventos de esta noche requieren una pronta reaccion. Por favor, Trang, explicadle lo que hemos descubierto.-
Trang Oul - November 12, 2005 10:21 AM (GMT)
El capadocio asintio y se dirigio hacia el Obispo de la Via Caelis:
- Buena noche, Domine Larosa. Me temo que las nuevas que os traigo no lo son tanto. Algo oscuro se cierne sobre nuestra ciudad. Una serie de crimenes con rituales macabros esta teniendo lugar en Paris. La naturaleza de los mismos y las pistas que tenemos son tan sombrias que no me hace suponer otra cosa que la existencia de un miembros de los Baali entre nosotros...
El capadocio espero a escuchar la replica del Toreador.
La Rosa - November 14, 2005 04:26 PM (GMT)
El Toreador se sorprendió al inmiscuirse en la sala, pues esta estaba más tenebrosa que de costumbre, y los gestos de los allí presentes no daban lugar a dudas. Se trataba de aque llo que tanto temía. Lentamente se postró a una distáncia cortés de los allí presentes y los deleitó con una reverencia, especialmente generosa hacia Monsieur Montalbán que parecía descompuesto. Luego escuchó atentamente las palabras de Trang Oul.
- ¿Eso es todo?. No son noticias muy recientes, desdeluego. Mi Rey ( y miró fijamente al Príncipe); En efecto. por lo que yo se, algo extraño ocurre en París. Diría que se trata de antojos del Usurpador, experimentos de los magos, rituales de las bestias o incluso hechicería de Corruptores; lo diría claro.............. si no lo hubiese visto ántes. Le aseguro Geoffrey que el problema ronda mi mente desde hace ya tiempo, pues soy especialmente sensible en estos asuntos. En París hay demonios, me consta, y hasta cierto punto no me preocupa, bueno, no me preocupan todos, salvo uno, el embaucador que pudre nuestra ciudad. Es una desgracia. En un principio el hermano Baali que esté detrás de ellos no es el problema, en cuanto tenga la información necesaria si mi Alteza así lo dispone y Don Álvaro de Castellar no se incomoda al respecto yo mismo le intentaré daré caza. Ya lo he hecho ántes, en otras tierras y hace ya tiempo; pues prefiero que ningún otro cainita se enfrente a ellos, es horripilante, pero creo en mis posibilidades. Lo verdaderamente preocupante es el poder que haya podido despertar con sus actividades. El tiempo corre en nuestra contra, lo presiento mi Señor. Yo puedo ayudarle, si me lo permite o lo considera oportuno; pero en tal caso debería de poder disponer de la información más detallada al respecto. No le pido nada a cambio, los motivos que me mueven carecen de ningun interés terrenal. Esto es todo: hasta donde mi vista alcanza le confirmo las sospechas de las que hablaba nuestro amigo Capadocio, y le ofrezco mi completa colaboración y dedicación al asunto.
La Rosa agacha la cabeza de nuevo esperando las respuestas. No cabían aquí especulaciones ni desencuentros políticos para el Obispo: el pueblo y el Rey lo necesitaban, y él estaba dispuesto a ayudar.
Geoffrey - November 14, 2005 06:12 PM (GMT)
Geoffrey se sorprendio. No imaginaba ese tipo de acusaciones tan severas vertidas sobre Goratrix. Ciertamente, era probable que las mereciera, pero no habia pensado en el con la informacion que tenia.
-La Rosa, las acusaciones que habeis proferido sobre la Voz del Clan Tremere son muy severas. Necesitare que las fundamenteis sobre hechos solidos antes de que os pueda permitir inmiscuiros en las actividades de Goratrix, con el peligro que ello conlleva para todos nosotros, sino incluso para toda la ciudad. Entendedme, no estoy dudando de lo que afirmais, pero necesito algo mas que una vaga sensacion para poder enfrentar a Goratrix contra el poder de la ciudad...-
La Rosa - November 14, 2005 08:36 PM (GMT)
La Rosa sonrió, pues le pareció que Geoffrey du temple lo quería meter en un aprieto.
- Perdonadme mi Señor, pues temo no haberme expresado con claridad.Se de buena tinta que el Usurpador no es tán estúpido como para que sus asuntos se le escapen de las manos, y se también que jamás llamaría tanto la atención abiertamente con sus actividades. No estoy vertiendo acusaciones sobre él ni sobre los lobos ni sobre los magos ni sobre los Setitas. Más bien estoy tratando de disculparlos a todos, aunque algunos no se lo merezcan. Creo firmemente que se trata de nuestros hermanos los Baali. Yo los he visto, en ocasiones mi Magestad; no los conozco en profundidad, y creo que merecerian un ámplio estudio, pero si que puedo intuir su mano tras estos hechos. No es una argumentación vaga, creame, en alguna época de mi vida, yo mismo los he cazado. Temo que esto se nos escape a todos de las manos, por eso, mientras no sepamos nada más del asunto estaré intranquilo. Yo puedo ayudarle a encontrar a la sabandija mi Señor, y a cazarla. Pero para ello debaría mos de colaborar. Y si acepta un buen consejo, creo que sería interesante que citase en auditoría a Sacerdote del Pecado Monsieur Heinz. No es que lo considere cómplice o culpable Geoffrey, y se bien que él más que nadie tiene mucho que ocultar, sino porque hace tiempo llegó a mis oidos que incluso los Pecadores e infieles o alguna de sus facciones daban caza ellos mismos a los vástagos Infernalistas por considerarlos impuros y desviados de su eregía. así que él también puede serle de ayuda. Como verá mi majestad, no soy un iniciado en estos menesteres, y si por mi fuera estaría encantado de poder colaborar con el principado, por el bien de la ciudad.
Geoffrey - November 15, 2005 06:08 PM (GMT)
Geoffrey asintio a las palabras del Toreador.
-Ciertamente hablais con sabiduria, aunque me intrigan vuestros anteriores comentarios. Sin embargo, habremos de dejarlos para un momento mas distendido, pues me temo que el tiempo corre en nuestra contra. Y prefiero conversar primero con vos antes de llamar a Heinz... los de su Camino, por muy Ventrue que sean, no son dignos de confianza, como minimo por sus tendencias libertarias y libertinas.-
Geoffrey entonces expuso al Toreador los hechos recien narrados por Montalban, y las diferentes hipotesis que habia estado debatiendo brevemente con Trang a lo largo de la noche, y que habian llevado a su pronta llamada.
Nota: esto significa que te cuenta todo el post.
La Rosa - November 15, 2005 06:35 PM (GMT)
La Rosa escuchó atentamente y poco a poco fue mostrando un gesto de reflexión.
- Excelente mi Señor, en verdad estais aventajados en el tema. Es un gran avance el que me comunica, pues tal vez en esa sala yo pueda encontrar todo lo que necesitamos para desenmascarar al pelele infernal. Necesito visitar el refufio del infiel. Puede que haya más, una red. Ahora debe de estar desconcertado tras desenmascarar una de sus capillas. Este ha sido un movimiento ofensivo importante, pero no podemos perderle ahora el rastro, debemos de seguir sus pasos. Trabajamos a contrareloj, no hay tiempo que perder: solicito su permiso para acudir al lugar mentado y realizar los menesteres oportunos. Espero que Montalbán no tenga ningún reparo en dirigirme y acompañarme.
Trang Oul - November 15, 2005 07:34 PM (GMT)
- Con la venia, Majestad, me gustaria acompañar a Domine Larosa en su mision, y ayudar en lo posible. Algunos halladgos podrian ser relevantes para los de mi familia.
Geoffrey - November 16, 2005 05:47 PM (GMT)
Desde su sillon, las palabras de Montalban apenas resultaron audibles.
-Enviare a uno de mis hombres a que os guie hasta alli si es lo que deseais, pero yo no bajaria de nuevo al Infierno ni por todo el oro del mundo... habia algo maligno en aquel lugar.-
Geoffrey asintio.
-Adelante, pues, el hombre de Montalban os llevara hasta ese lugar maldito. Retornad antes del amanecer para contarme lo que habeis descubierto, ese hueco me tiene intranquilo...-