Title: Un Árabe y una Francesa
Description: 12/7/1225 - Reviviendo el pasado -día-
Isolda Lamartine - August 5, 2005 04:58 AM (GMT)
Aquel era el día. Sí, sin duda. Cerró los ojos y revisó en su mente la disposición de los astros la noche anterior, intentando corroborar la información que tenía.
Luego los abrió de nuevo. Estaba completamente convencida. Aquel era el día.
A pesar de que su memoria había arrojado al olvido varios detalles de aquella despedida, en que había partido a tierras lejanas, no había olvidado el tiempo en que le había dicho que regresaría y el lugar donde había ella prometido esperarlo.
El porqué estaba allí, en medio de una callejuela alejada, esperando a aquel que hacía tanto tiempo le había dicho que regresaría, podía explicarse de manera sencilla, vista aquella relación a través de los ojos de una deuda con su Mentor, y con el batini, Ibrahim, su mentor, que tantas veces le había ayudado en las tierras musulmanas.
Sabía de sobra que el pueblo musulmán había sufrido grandes pérdidas, que la humanidad había sufrido granes pérdidas con la destrucción de los monumentos y la muerte de los sabios, que adelantados por mucho a los occidentales, habían creado una civilización rica en magias, ocultismo y moral; muy diferente a la cristiana, pero muy superior a ella, y sabía que probablemente aquel a quien esperaba no la vería nunca como ella a él.
Se encogió de hombros.
Isolda, vestida con una humilde túnica gris, cubiertos los cabellos dorados por la capucha del mismo color, se sentó en una piedra, y comenzó a acariciar tiernamente a Chokmah. A lo mejor había muerto y nunca regresaría.
Kurush_Ishraqi - August 5, 2005 05:52 AM (GMT)
Los dias, las semanas y los años pasaban rápidamente, los estudios en las diferentes áreas del conocimieto que Kurush se habia propuesto desarrollar se veían cada vez más y más retrasados por la guerra. Muchos de los khilwat de la querida Bagdad habian perdido sus vidas y otros tan solo abandonaban el desarrollo formal en los Khanaqas para unirse a un zawiya y de esa manera poder sobrevivir.
En la mañana de aquel dia la ciudad estaba tranquila, varios murshidos aparte de Kurush se encontraban arreglando asuntos de seguridad y es que varios de ellos tal vez guiados por la unidad habian planeado viajar de regreso a casa, luego del extenuante viaje, unos por poco, otros por mucho, pero al fin y al cabo todos el mismo dia. Llevaban ya poco mas de 5 años viajando juntos y tendrian que separarse, aparte, el recorrido terminaria en aquella cita.
Un melodioso graznido le recordo que estaba retrasado, tomó uno de sus cuadernos y lo observo por ultima vez antes de continuar, tenia aun un par de operaciones sin terminar y el espacio se le terminaba, pero no era momento de pensar en ello.
Cada vez estaba un poco mas retrasado, pero ya estaba cerca. Se preparo, tomo un par de cosas y las metio en una pequeña bolsa, espejos, un par de hiervas, y cosas de este estilo la llenaron y se dispuso a caminar.
Tal vez un par de horas pasaron y en aquella callejuela se escucharon varios pasos algo fuertes.
Kurush era un hombre de aspecto remarcado, sus facciones grandes y los rasgos en la cara y el cuerpo muy pronunciados. Vestia una tunica entre blanca y gris. Observo el Halcón y sin pensarlo sobrevolo de arriba abajo la calle, seguramente estaria allí.
Isolda Lamartine - August 5, 2005 06:03 AM (GMT)
Isolda comenzaba a pensar que definitivamente no vendría. Tal vez aquello tuviera sus beneficios: en primer lugar, un musulmán en tierras parisinas seguramente no lo pasaría muy bien; a lo mejor traería consigo bastantes enemigos cruzados, y el sólo color de su piel despertaría en los "nobles" hombres de estas tierras, rabias u odios tan impersonales como el dios al que alababan; pero de todos modos las ventajas, el gusto de que regresara era grande.
Nadie más en Le Ictus conocía tan a la perfección la geometría del mundo, y gracias a la alta cuna de las ciencias abstractas, las ciencias de los números y de la perfección en oriente, Kurush se había ganado su respeto. Por otro lado, aunque estaba familiarizada con sus teorías del Uno, había varios elementos vacíos que le disgustaban en diferente medida, pero podría trabajar en ello: al fin y al cabo los herméticos también buscaban un Todo, un Uno, una Unidad del Uno.
En ese momento escuchó un graznido. Miró al cielo, instintivamente, y observó el plumaje de aquel halcón. Casi al instante lo reconoció. Se puso de pie, observando a ambos lados de la callejuela en la que estaba.
Chokmah, siguiendo la reacción de su ama, paró las orejas.
Kurush_Ishraqi - August 5, 2005 06:17 AM (GMT)
Con fuertes pasos recorrio la callejuela, el graznido de Binah le habia dicho por fin donde se encontraba y desde lejos una gran presencia se sentia. No recordaba muy bien la descripcion de aquella a quien habia conocido en compañia del mentor Ibrahim, no mas una vuelta a la esquina y un resplandor se añadio al paisaje, una capucha de color dorado no ocultaba demasiado aquel rostro y por fin se acerco.
No sabia que decir, llego hasta un metro exacto, ni mas ni menos, y espero. ¿Que podria decir?, Hacia ya tanto tiempo que cualquiera diria: ven sentemonos a charlar, pero no fue asi, el sutil solo espero.
Binah cayo del cielo y se posó en el hombro de Kurush, y espero al mismo tiempo.
Isolda Lamartine - August 5, 2005 03:43 PM (GMT)
Y los avisos del ave se convirtieron en pasos, claros y definidos, premonitorios a la vez que agradables y hermosos, acompasados y matemáticamente perfectos. Recordó de nuevo aquellos desiertos valles, la fuerza de las tormentas del desierto, la valentía de los árabes y su amor por su tierra, por su polvo y por su arena. Recordó los paseos llenos de pájaros y a las hermosas concubinas de sus gobernantes, ataviadas con mágicas palabras y sinuosos y divinos bailes, y sus textos sagrados leídos con pasión y con hermosura, y se apareció ante sus ojos el rostro de Kurush antes aún de que su silueta se recortara contra el paisaje.
Y por fin apareció.
Isolda estaba ya de pie, con el rostro protegido del sol por la capucha gris, y Chockmah, parado a su lado, observando a la figura recién llegada.
Isolda sonrió. Afortunadamente había llegado, y al parecer a salvo.
-Nos separaron largos caminos en el tiempo, cubiertos de arbustos y emboscadas, ocultando a mi mente el olor a su tierra, y largas millas de los lugares que ha recorrido, impidiendo que mi vista se posara en la suya. Sea bienvenido, Kurush Ishraqi, de nuevo a París.
Kurush_Ishraqi - August 6, 2005 03:22 AM (GMT)
-Aun cuando los obstáculos han sido muchos, siempre hemos estado juntos, no sólo aquí, sino en todas partes, de la Unidad proviene todo. Pero estoy tranquilo de haber regresado.
EL sútil se veía bastante calmado, eso siempre lo habia caracterízado y la presencia de la dama lo transportaba tiempo atras mientras recordaba los tiempos en los que se habian conocido, el maestro Ibrahim les habian enseñado un par de cosas juntos y de haber seguido, seguro, grandes cosas se habrían presentado pero muchos son los caminos a la Unidad y más allá de lo que se pueda decir, todos son sólo un reflejo de la Unidad de Dios.
-Agradesco tu bienvenida Isolda Lamartine, espero no haya sido demasiado perjuicio el retraso.
EL sútil parecia muy callado, más de lo que tal vez Isolda recordaba, en aquellos tiempos en los que estuvieron juntos Kurush parecia un poco mas abierto, quien sabe, tal vez tantas guerras, tantas cosas, incluso la magia tendria algo que ver...
Isolda Lamartine - August 8, 2005 04:21 PM (GMT)
La Unidad. Como lo pensaba, las ideas de los batini guiaban sus vidas, impregnando cada una de las cosas que hacían, sus ideas, sus viajes, sus sentimientos, sus pasos. Parecía que todos hubieran elegido esa Palabra, Unidad, tal y como la suya era Emeth, que representaba lo mismo que lo que los batini pensaban: Emeth, verdad, con la primera letra siendo Aleph, y la última Tawn, el orgien y el final, todo en uno.
Sonrió al batini, que parecía haber perdido al alegría que antes le caracterizara. Era obvio el porqué de su cambio.
-De ningún modo trae perjuicio el que ayas regresado, pues al contrario, en París necesitamos que alguien nos recuerde de dónde viene el verdadero origen del conocimiento.
Sonrió de nuevo, observando al rededor. -Su habitación sigue en su lugar, y si lo desea puedo guiarlo a ella de nuevo, y en el camino pueda tal vez contarme sobre su tierra y nuestro común Maestro.
Kurush_Ishraqi - August 8, 2005 05:54 PM (GMT)
Kurush observo a Isolda por cortos segundos y luego a la pequeña bestia peluda que la acompañaba, luego, asintio brevemente con la cabeza a las palabras que de la boca de Isolda salian y luego prosiguio:
-Estaria bien, cuánto tiempo ha pasado ya?, cuánto ha cambiado en Paris desde que empece mi viaje?, tal vez tu podrias ponerme al tanto igualmente en el camino.
Luego dio un paso atrás con gran agilidad y delicadeza, su cabeza se movio un tanto, lo suficiente matematicamente predicho para compensar el movimiento del cuerpo y asi poder observar en deredor con facilidad y tranquilidad, sabia que muchas cosas debian haber cambiado y que no todos lo esperarian con los brazos abiertos, en una ecuacion siempre estan presentes las variables, solo habia que resolverlas.
Acto seguido volveria la mirada a Isolda mientras Binah emprenderia el vuelo nuevamente.
Isolda Lamartine - August 8, 2005 08:15 PM (GMT)
Isolda comenzó a caminar junto al batini, pensando. En realidad aquella pregunta era complicada, pues ella misma poco había salido de Le Ictus desde que regresara, y su tiempo en la ciudad no era tan amplio como podría parecer.
Sin embargo podría ocuparse de relatarle los acontecimientos de la capilla, y luego, tal vez, podrían juntos enterarse de los acontecimientos de los Durmientes, que ella misma desconocía. Pensó en comentarle lo que sucedía con Lor-Ukter, pero sería mejor actuar precavidamente y esperar un poco antes de hacerlo.
No pudo evitar notar, por un momento, una extraña perfección en los pasos del batini; aquella sería sin duda una relación que daría buenos frutos.
-No podría relatarle todo lo que ha sucedido en esta tierra, pues poco después de que usted partiera yo hice lo propio, aunque mi ausencia no fue tan prolongada, y espero que ni tan sentida como la vuestra. Empero puedo deciros que han llegado, junto a usted, varios otros Magi que tal vez reconozca: Iluno, Portavoz de los espíritus y gran amigo mío; Ivor Hersir; el Prácticus Gerard Delacroix, bani Veriditus de la Orden de Hermes y gran Maestro Orfebre, y el gran Magus, el Señor Aloisius Montenegro.
Su tono, al final, sufrió un ligerísimo cambio, pero nada notable para oídos sin entrenamiento.
-¿Cómo han estado sus días en otras tierras, Kurush? ¿Qué podéis decirme del Maestro Ibrahim?- Inquirió luego de unos segundos de silencio.
Kurush_Ishraqi - August 9, 2005 01:11 AM (GMT)
EL sutil escuchaba cada palabra que Isolda decia y casi lo iba imaginando al mismo tiempo, la lista de magi que habia en la ciudad parecia ir en aumento y no recordaba la última vez en la que habia estado en una misma ciudad con tantos magi de las distintas hermandades. Al final intento recordar u acomodar los rostro a los nombres que Isolda mencionaba...
Luego se fijo en las instalaciones del pueblo casi con periodos de tiempo pre-establecidos, el clima estaba templado el dia de hoy (espero) y en el ambiente podia sentirse un aire de incertidumbre, de angustia. El batini no pudo evitar notarlo y casi sin pensarlo "descubrio" el pequeño ademan de su acompañante.
-El maestro Ibrahim esta bastante bien, suyo es el deber de proteger la ciudad de Bagdad y cuidar su Unidad es la prioridad, sé que esta desarrollando unas cuantos ideas suyas sobre las ciencias, incluso, yo esuve en un poco de eso.
El batini paró de repente pero no fue un movimiento estridente sino mas bien suave, las túnicas del sutil se abrieron unos pocos segundos y de ellas un pequeño cuadernillo con una pluma en él sobresalía, bastante bien organizado, con números y operaciones por todo lado era un mar de conocimiento. Luego, lo mostro a la dama un tanto desconfiado al principio y luego tal vez con un poco de impasiencia...
-Mire, tal vez recuerde algo de esto de los dias en los que estuvimos con el maestro.
el sutil no esperaba que ella entendiera algo de lo que allí estaba escrito, solo espero a que la dama lo observara y que con suerte recordara que asi fue como se habian conocido...
Isolda Lamartine - August 9, 2005 01:31 PM (GMT)
Escuchaba impasible lo que decía aquel hombre. Al parecer el viento del desierto había hecho que su humor desapareciera completamente, y en su lugar sólo quedara... tal vez resentimiento, tal vez aburrimiento, pero definitivamente algo de egolatría.
Isolda, sin embargo, seguía sonriendo.
Al ver lo que el musulmán le mostraba sonrió, contenta. Por supuesto que lo reconocía, y no sólo eso.
-Así es, lo recuerdo. Dijo con tranquilidad. Desde mi regreso a estas tierras me he hecho, con mucha dificultad, a obras de su misma procedencia, y he avanzado como he podido en mis estudios. Aquellos días sin duda fueron maravillosos. Sin embargo estaba olvidando que ese genio era genio griego inicialmente, auqnue no importaba, el avance que habían hecho era digno de reconocimiento.
Se quedó callada varios minutos. Los pasos de ambos resonaban débilmente en las callejuelas de París, a medida que pasaban y pasaban casas, y comenaban a despertarse las mentes Durmientes de sus letárgicos sueños.
-Tal vez podamos trabajar juntos, señor Ishraqi.
Kurush_Ishraqi - August 9, 2005 07:49 PM (GMT)
Kurush se sentia bien de que la reaccion de Isolda hubiera sido esa, aunque algo raro porque él no acostumbraba trabajar acompañado, ni siquiera le gustaba, intento disimularlo pero no se vio del todo asi, incluso sin él quererlo se mostraba algo solitario, apartado si se quiere y respondió:
-Claro, será todo un gusto, en cualquier momento.
Luego recogió el cuadernillo y lo puso de nuevo en su lugar, tal vez por prudencia o por compañerismo aceptó al fin, aunque claro esta, no se puede desechar la posibilidad de nuevas perspectivas como cuando estudió con el maestro Ibrahim aprendiendo que es posible ver el mundo de varias formas distintas y todas al final guiadas por la unidad.
-Pero bueno, algo has tenido que hacer en todo este tiempo Isolda, cuentame como va eso de tus estudios?
La voz del sutil era algo inexplicable, algo impredecible tal vez porque desde que vio a Isolda se sentia intimidado o porque desde el fondo alguna timidez le impedia acostumbrarse completamente a su compañia o por el contrario el saber que estaba rodeado de personas que seguramente lo despreciarian -o ya lo hacian- no lo hacia sentir muy agusto pero de una u otra forma estaba haciendo un gran esfuerzo para que la dama no estuviera incomoda y asi pudieran recordar viejos tiempos...
Isolda Lamartine - August 9, 2005 11:33 PM (GMT)
Poco a poco las casillas arrinconadas y sucias comenzaban a quedar atrás, y casillas con más espacios, alguna incluso con un pequeño jardín frontal comenzaban a dejarse ver; Chokma, libre por fin de la "ciudad", como el llamaba cualquier espacio donde al menos cada metro hubiera un pedazo verde, comenzó a corretear por allí intentando alcanzar mariposas con la mirada.
Isolda lo miraba distraida, mientras su mente pensaba, recordaba. Aquella pregunta que le había lanzado el batini era realmente grande y abarcaba prácticamente todos sus días desde que habían dejado de verse; no creía que pudiera terminar de contarle las interminables noches frente a textos antiguos y mohosos, con tanta sabiduría como muchos hombres.
Suspiró.
-Señor Ishraqi, me ha puesto usted una verdadera prueba, y a usted mismo intenta seguramente probarse su paciencia.
Sonrió, conciliadora. -Bien sabe que mis días y mis noches las paso estudiando, meditando y penetrando la realidad, el Universo, la Unidad del Uno, el Tathata, y largas horas han transcurrido leyeno textos antiguos y recordando inscripciones del aire, del fuego o de la tierra.
Sonrió de nuevo. -Empero puedo mostrarle lo ambiciosa que soy, si le digo mi empresa final. Lo dijo medio en broma medio en serio, auqnue no era secreto el objetivo de los herméticos. No se lo diría todo, sin embargo. -Volverme Imagen del Intellectus Mundi en esta tierra donde vienen el spiritus a llenar la Materia.
Kurush_Ishraqi - August 11, 2005 06:02 PM (GMT)
EL batini arqueó una de sus cejas -claro que no se notó debajo de tanta ropa- cuando la hermética dijo tan solo las primeras palabras, el intellectus mundi, no habia escuchado esa expresión en largo tiempo -y la verdad no había preguntado mucho al respecto- que utilizaban para definir una de las formas de ver el mundo, la conciencia divina... ciertamente eran grandes planes.
-Creame señora Lamartine que no es para mi nada desagradable escucharla, y por el contrario si es muy interesante saber algo mas sobre ud, es más, si me permite decirlo yo también me veo inclinado hacia la conciencia divina...
El sútil descanso por varios segundos antes de continuar hablando, era como si pensara mientras observaba a Binah sobrevolarlos, de una u otra forma ella (Binah) le habia enseñado mucho... luego continuo:
-Yo tambien he pasado largas horas leyendo a los elementos, las plantas, e incluso muchas de sus mezclas... seguramente sabe de que estoy hablando.
EL batini ciertamente compartía mucho con la dama a su lado, pero a diferencia suya no lo manifestaba comunmente, sus palabras eran torpes y su comunicación bastante tímida... rústica si se llega al caso...
Isolda Lamartine - August 11, 2005 10:08 PM (GMT)
Isolda se detuvo, sonriendo. ¿Qué clase de penetración estaría haciendo el batini? Ella conocía algo de su teoría mágica, su principal rasgo sobre la Unidad del mundo, y esto podía ser entendido de muchas maneras diferentes, como también lo hacían los herméticos, que a pesar de usar métodos diferentes entendían que todo hace parte del Uno.
Asintió ante el segundo comenzario del árabe, y reanudó su camino. Vaya. Este hombre era de lo más interesante; a lo mejor pudieran emprender búsquedas alquímicas juntos, pues estaba segura de las grandes diferencias que encontraría entre las prácticas y las teorías de ambos al respecto.
Sin embargo era el primer punto el que seguía interesándole.
-Dígame, ¿se ve también inclinado hacia la Consciencia Divina? ¿Podría decirme cómo la busca?
Kurush_Ishraqi - August 16, 2005 07:05 PM (GMT)
El árabe no supo que contestar por varios instantes, la pregunta era demasiado grande y sería de días discutir sobre el tema, además, seguramente que la señorita Isolda no le interesaría escuchar un sermón entero sobre la religión... así que Kurush lo resumió en unas breves palabras:
-Ciertamente en la Unidad, claro, es algo mas complejo -siempre era más complejo- pero podría decirlo de esa manera.
La simpleza del batini era casi sempiterna, pareciera que con los años se le hubiera convertido en un hábito o tan solo era apariencia... pero algo si se podía vislumbrar, era alguien muy dedicado.
Luego continúo:
-Pero dígame, por qué tanto interés, no es que me moleste claro esta pero no es para nada común que se discutan este tipo de conversaciones así de la nada, acaso, tiene ud algo en mente?
Y así, espero el sutil las palabras de su acompañante…
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Que pena la demora...
Isolda Lamartine - August 17, 2005 04:03 AM (GMT)
-Varias cosas Maese Ishraqi pasan por mi cabeza, y muchas de ellas nos llevarían largos años de estudio a los que estoy dispuesta a enfrentarme con su conocimiento y ayuda en el conocimiento que predican.
Guardó silencio mientras seguían caminando. A lo lejos, en medio de un montóncito de pequeñas casas campesinas podían verse los altos de Le Ictus, nada imponente, y de hecho daba la sensación de ser ínfimo y más pequeño de lo normal.
-Pero me gustaría saber sus ideas sobre la cuestión que acaba de plantear. ¿Cree usted que ha de ser la Unidad Compleja, como dice, o simple y sencilla? Se detuvo y le miró, interesada por la respuesta que pudiera darle.
Kurush_Ishraqi - August 20, 2005 06:12 AM (GMT)
El árabe detallo a la francesa por varios segundos, la curiosidad de la dama le intrigaba aun más a él mismo, era ella una no mas de esas de las que veian la inexpresiva facción del batini cual serpiente y no mas con la sutileza de la marmota lo capoteaba sin temor...
-Ciertamente es la unidad, todo aquello de donde provenimos, y todo aquello a lo que deberiamos perseguir.
El batini empezaba a poner tono de profeta...
-Y es de Él de donde todo germina.
Camino por unos momentos un poco mas despacio como quien le pone mas ahínco a las palabras...
-Pero complejo es el camino que nos ha de llevar a ese destino, e infinitos por igual son todos ellos los caminos... aunque al final sean todos un pálido reflejo de la unidad que del único Dios hay...
Bein lo había conseguido y el inexpresivo rostro de Kurush lo demostraba... cuántos problemas no se habría podido evitar si tan sólo contuviera la boca cerrada... ya antes podia contar de las mismas historias... pero no, tenía que hablar y tenía que enseñar....
Isolda Lamartine - August 20, 2005 06:20 PM (GMT)
Meditó las palabras del batini. No podría ella preever que en pocos días conversaría la misma cuestión con un Aprendiz de su Orden, pero en un terreno muy diferente, pues este no tenía la preparación que el batini en aquellas cuestiones.
Hizo caso omiso a la reticencia, y continuó.
-Entonces dice que los caminos para alcanzar la Unidad son Infinitos. Es contradictorio, ¿se da cuenta de eso?
No podía evitarlo; era un ser curiosos, sumamente inteligente, y cuyo entendimiento de la realidad había llegado tan lejos, que aquellas cuestiones se le aparecían sin respuesta precisa, pero siempre claras y útiles. A diferencia del batini, que parecía medir sus pasos y sus palabras, en Isolda cada cosa era regulada con un orden perfecto, cada palabra, cada idea, cada movimiento, el tono de su voz; no era ella, era TODA ella, su magia y su cuerpo eran uno, y sus preguntas iban siempre encaminadas a enseñar más no a urgar.
Kurush_Ishraqi - August 21, 2005 04:48 AM (GMT)
El batini escucho atentamente, sus palabras eran tan claras como cualquier ley o postulado que ya hubiera estudiado... y continuó:
-Tengo para explicarte este simple y sencillo ejemplo señora Isolda, somos nosotros uno solo en mente, cuerpo y magia pero es otro el camino que tu has elegido para formarte y seguramente es distinto al mio o incluso, contrario... es asi de simple, o así de complejo.
La charla se tornaba cada vez más y más interesante, el batini no charlaba de esa manera muy amenudo y con gran dificultad le seguía el paso a la hermética... y con cada nueva silaba iba aprendiendo un poco más... no sólo de ella, sino de él.
Isolda Lamartine - August 21, 2005 07:05 PM (GMT)
Isolda sonrió. Había algo que no terminaba de entender, pues solía ser extremista, y el estudio de la geometría y de las teorías cabalísticas y herméticas le había dejado grandes progresos, que no podría haber alcanzado de no ser...
-Sin embargo le planteo yo a usted un contraejemplo. La teoría de la Unidad es absoluta, y no se reduce sólo al Espacio, sino también al origen; es Unidad porque viene todo de la misma fuente; y todo debe ser entendido en su total significado: TODO.
Guardó silencio, mientras dejaba que sus palabras fluyeran en el aire, y las nuevas se forjaran en su mente.
-Si hay varios caminos, y todos llegan al mismo fin, a la Unidad y su comprensión, entonces son análogos, y mediante sutiles cambios podrían hacerse iguales. ¿No lo cree?
Kurush_Ishraqi - August 22, 2005 04:41 AM (GMT)
-Si evidemtemente, pero entiendase que mi referido es que, complejos son los caminos que cada uno de los magos debe recorrer y no la Unidad, la unidad es simple es su sola evidencia, en su totalidad.
Kurush pareció terjiversar las palabras, la charla con la dama le mosraba nuevos resultados a cada silaba y solo el largo horizonte que le mostraba Binah mientras volaba parecía distraerlo envuelto en esa capa de números.
En ningun momento Kurush cambió el tono de su voz, las palabras fluían como mediciones y solo la inoportuna tímidez lo aplastaba ante la curiosa dama.
Isolda Lamartine - August 23, 2005 02:55 PM (GMT)
Sonrió, contenta por la compresión de las palabras del batini, que a pesar de ser cortas eran precisas y dejaban en evidencia su estilo de aprendizaje/enseñanza, o incluso su naturalez si se era un poco más pretencioso, pero estaba haciendo peligrosos pasos en un terreno traicionaero, aunque Isolda esperaba que lo supiera.
-¿Dice entonces que los caminos para alcanzarla son complejos auqnue sean todos el mismo, y que la Unidad final alcanzada, es sencilla y simple? Sinceramente me ha intrigado con sus palabras, pues tiendo a pensar que ya la comprende usted y que no sólo la persigue, pues han sonado sus afirmaciones convincentes. Dígame Maese Ishraqi, ¿conoce la Unidad?
Le miró a los ojos, deteniéndose para escucar su respuesta. Sin duda era una pregunta comprometedora, incluso podía sonar algo ofensiva, pero habría que hacerla de todos modos.
Kurush_Ishraqi - August 28, 2005 11:07 PM (GMT)
Kurush se sorprendio por la pregunta de la dama Lamartine, ya había pasado por algo así y es que a veces no sabía controlar sus palabras... con su tono de voz ciertamente apenado...
-Ohh no no, la busqueda se me muestra esquiva y sólo con este viaje he podido adelantar un poco en eso.. los problemas de Le Ictus ciertamente no me dejaban hace algun tiempo.. ud me entenderá.
El Arabe de vez en vez parecia confundir las palabras, su acento cambiaba y sus expresiones divagaban con una cierta perfeccción. Pero aún así lo que más le llamaba la atención, era la libertad con la que le comentaba cierto tipo de cosas que no muy comunmente departia.
Isolda Lamartine - August 30, 2005 03:11 PM (GMT)
La Magister Mundi asintió. Lo comprendía muy bien, pues ella misma había dejado la capilla largos años, buscando sus respuestas en lugares que desde París alcanzar sería más difícil. Sin embargo adivinaba en aquella respuesta una no tan hàbil manera de dejar el tema.
Comprendía que era pesado, de todos modos, y que acababa de llegar.
Continuó en silencio, observando de vez en vez al halcón del batini, hasta que por fin Le Ictus se mostró en todo su esplendor justo frente a ellos. Isolda se detuvo observando la Capilla que tan importante sería de ahora en adeltante para las agrupaciones de magos que vagaban por el mundo.
-Estoy segura de que La recuerda. Pues sigue sieno hermosa y problemática. ¿Desea entrar ahora mismo?
Kurush_Ishraqi - October 9, 2005 05:46 PM (GMT)
El batini levanto la mirada y descubrió un poco su rostro para observar en su esplendor Le ictus, intentaba recordar como era antes de irse y si algo había cambiado en ella... tenía un extraño habito, desentrañar el paso de la perfección por cada cosa y es que sus ojos, sus manos, todo en él incluso sus vestiduras parecían moverse para sentir su rededor. Cada puerta, cada ventanal, incluso cada esquina sinuosa tenía su delicadeza, su finura.
-Claro, pero dígame señora Lamartine… después de tanto tiempo, sólo Le ictus es lo que me espera.
El batini ciertamente volvía a Paris para reencontrarse con la Capilla y con lo demás que aquella conllevaba, tenía un par de cosas en mente y no quería esperar mucho pero quien mejor que la magíster mundi para darle una manita…
Nota:
:D
Isolda Lamartine - October 9, 2005 07:03 PM (GMT)
Isolda se detuvo, sonriendo. Aquella manera de expresarse era rara, seguramente un resultao inequívoco de los años que había pasado lejos de las tierras francas. Sin embargo, luego de pensar unos momentos, logró encontrar un sentido a las palabras del árabe.
Sonrió amable para él, y observó los altos muros de la Capilla.
-Tal vez no sea sólo Le Ictus quien os espera, Monsieur. Sin embargo, ¿no considera digno de ella que transite un poco por sus pasillos antes de ayudarle a buscar, afuera, lo que además de los muros le aguardaban en la ciudad?
Kurush_Ishraqi - October 9, 2005 07:16 PM (GMT)
Muy a diferencia suya, la archimaga tenía una perfecta cohesion y coherencia en sus palabras, cada una seguida perfectamente por la otra dejaba ver su inigual persona.
-Esta bien, siendo tan insistente en ello "Madame" Lamartine tendré el placer de continuar con su compañia?
Vaya, el Arabe ciertamente divagaba, un segundo era completamente reservado y al segundo siguiente pareciera darse en bandeja... claro, era todo eso un inutil acto de amabilidad? o por el contrario la hermética lo vería con cierto grado burlon...
Isolda Lamartine - October 9, 2005 07:22 PM (GMT)
Isolda asintió.
A pesar de lo que pudiera estar pensado el batini, La Magister Mundi no estaba pensando en nada en absoluto. Aquello era un gran logro y un gran ahorro, pues bajo las profundas capas de su complicada mente adormilaba, corría sin descanso el pensamiento de algo mucho más complicado que absorbía gran parte de su capacidad de paranoia o charla. Se trataba del Tiempo.
Eso, sin embargo, sería otro tema que algún día, tal vez, podría comentar en voz alta. Tal vez pronto, con la llegada inesperada de su Fantasma del Pasado.
Caminó hasta una puerta laterla, y empujándola delicadamente se abrió de par en par. Isolda hizo al batini una invitación con la mano, mientras le dedicaba una sonrisa cómplice.
Para ella el reentrar en aquel mágico lugar había sido inolvidable. ¿Lo sería para todos?
Kurush_Ishraqi - October 10, 2005 02:42 AM (GMT)
El sútil entró en la Capilla con cierto reparo, su cabeza se movió hacía todas las paredes revoloteado tras las luces. Segundos luego una pequeña corriente le distrajo llevando su mirada hasta Binah mientras aterrizaba en el mismo lugar que antes, parecía que ella también se sentía en casa...
-Parece que nada ha cambiado...-
Luego de recorrer unos metros dentro de Le Ictus giró su cabeza buscando a la archimaga.
-¿Quienes son los magi que habitan los aposentos de Le ictus ahora?
Isolda Lamartine - October 10, 2005 03:48 AM (GMT)
Tal vez la idea de la perpetuidad de los batini fuera en exceso peligrosa, pues podrían darse a creer que las cosas no cambiaban. Elegir los límites en los que el cambio está permitido es fundamental cuando lo que se trabaja es la Unidad, pues creer que la inmutabilidad del mundo es rasgo de su Unidad es un error.
Al menos ese era el punto de vista de la hermética, que sin desconocer la gran potencia de la idea de los árabes, tomaba otro marco para hacer apropiación de ella. Seguramente Ishraqi lo habría dicho en coherencia a sus creencias, o a lo mejor no fuera tan cuidadoso como los herméticos con las Palabras que pronunciaban.
No conocía a la tradición árabe lo suficiente como para avanzar esta hipótesis. De todos modos dejaría las discusiones de ese tipo para otro momento, pues por lo visto su antiguo compañero pensaba en otras cosas. Seguramente se encontraba cansado.
Luego de curzar la puerta un amplio jardín les recibía. Un camino llevaba desde la uerta principal hasta las puertas de la Capilla, y un sauce llorón, único gran árbol en el jardín, se recostaba sobre el camino, acariciando con sus largas hojas a los paseantes.*
Ishraqi siempre había sido el más solitario.
-Seguramente les conocerá a todos, pero no tengo inconveniente en recordarle sus nombres y las tradiciones que representan. Es pobre explicación sobre una persona, lo sé, pero confío en crearle suficiente curiosidad como para que se aventure a charlas con ellos, tal vez hasta conocerlos.
Hizo una pausa mientras entraba al camino principal y se dirigía, lentamente, hacia las grandes puertas.
-Conocerá a Ivor Hersir, que es miembro de los Valdaermen. A Gerard Delacroix
bani Verditius, Adeptus de la Orden de Hermes, a Aloisius Montenegro, poderoso Exacra de las Voces Mesiánicas; a Iluno, Portavoz de los Espíritus y aEddard Danzasombría, miembro de la Vieja Fe.
-No es suficiente, lo sé, pero espero sepa no recriminármelo.
Sonrió de nuevo de manera juguetona, y se detuvo justo frente al gigantesco portón que portegía los ambientes interiores de la capilla.
FDI:* Acá mismo, en un post cerrado, al inicio, podrás leer la descripción.
Kurush_Ishraqi - October 10, 2005 06:50 PM (GMT)
El sarraceno intentó recordar esos nombres y con ellos las imágenes y expresiones de sus rostros, siempre había sido el más distante ciertamente y tal vez llegado al límite pero no intentaría justificarlo, tal vez ni era cierto y sólo era apariencia.
Luego se giro en dirección al Oriente, dió unos cuantos pasos y realizó varios ademanes mientras proclamaba:
-"la ilah illa Allah wa Muhammad rasul Allah"
Volvió con la hermética acoplandose a su paso nuevamente, se movía sólo por momentos su cabeza para detenerse en los detalles que su rededor le proveían y continuar diciendo:
-Si, algo he de recordar y no tiene de que preocuparse por ello ya tendré el tiempo para devolver a mi esos nombres.
Luego quedo en silencio mientras recorrian un poco más la capilla hasta que dijo un tanto inquieto o tal vez confundido.
-Es inconmensurable lo que se siente estar de vuelta en Le ictus, sus paredes, su poder -si me permite decirlo- emanado por cada presencia y esencia seguramente de los magi... que la habitan y protegen -En las palabras siguiente se le veía duditativo-, pero llega desde algun lugar algo que me trae fríos recuerdos, de las tierras de mi maestro...
Y no dijo nada más, sólo lanzó las palabras al viento de forma reflexiva tal vez en un tono no previsto mientras recordaba los murshid (y murid) que le fueron grandes tutores.
Isolda Lamartine - October 12, 2005 02:45 AM (GMT)
Isolda compartía las sensaciones del batini. Siempre eran las mismas, auqnue dado que ella había habitado aquellos orgullosos muros mucho más tiempo que el árabe, así su cuerpo ausente se encontrara, podría saber su origen y entender las destilaciones que hacían. No por completo, por supuesto, pues no era misterio para ninguno de los Magi que abajo, cuando las antorchas que iluminaban los profundos pasadizos, se agotaban, ningún Magi, actual habitante de la capilla, había descendido.
El sigueinte tema que tocó no dejó de sorprenderle.
-Maese Ishraqi; dos son los asuntos que a tocado, y desafortunadamente no se encuentran separados; son, de hecho, pocos los puntos en que ambos no se encuentran. Claro que habría que saber mirarlos, y si me permite, yo le hablaré de ambas sensaciones que ha usted compartido, pues creo saber su origen.
Dentro de los muros se sentía tranquila. Y aquel tema allí no era tan desconsolador. Sin embargo, debería dejar sólo un poco ese día. El resto pronto se esclarecería.
-Esta Capilla está viva. Sonrió. A muchos herméticos aquella afirmación les abría provocado un ataque de risa. Puede usted darle el sentido que desee a mis palabras, y tal vez la mayoría de ellos sean correctos. Dado entonces el carácter vital de los muros, el poder que los magos destila alimenta a nuestra querida anfitriona. Alguna vez debería usted quedarse en el jardín por interminables horas, acompañado o solo, y vería las maravillas que se sucederán ante sus ojos.
Guardó silencio. -El otro asunto que ha tocado, como ya le he dicho, está relacionado con estos muros de muchas maneras. Sin embargo no es hoy el día de tratarlo, y pronto convocaré a un Concilio para que todos los habitantes de Le Ictus conozcan el origen de esa sensación que usted a sentido.
Hizo una inclinación ladeada de la cabeza y sonrió gentil.
Kurush_Ishraqi - October 13, 2005 06:04 AM (GMT)
Las palabras de la hermética guardaban mucho más de lo que esperaba, ella tal vez había experimentado la misma sensación en las tierras lejanas y seguramente su cuerpo no dejaría de extremeserse... por los recuerdos de muerte y desolación.
El rostro del batini no dejó de revelar preocupación.
-¿recuerda ud a sus maestros madame Isolda?
La mirada del Sútil cubrió totalmente a la archimga, esos ojos que no dejaban nada al vuelo ni mucho menos al azar parecían investigar las reacciones que tendría la pregunta en el semblante de Isolda, habían sido compañeros por largo tiempo y el maestro batini les había compartido mucho, en aquel entonces Isolda ya era princesa y Kurush... el mendigo*.
-¿Podría ud traer esos recuerdos a su memoria?, siempre me ha gustado volver en los pasos... no es mi intención -claro esta- incomodarla.
Nota:
*Analogia con el conocido cuento que para este caso no tendría nada que ver con la distinción social ni mucho menos con lo que conlleva, mas bien, es una exaltación del "Sa" que la hermética ya manejaba para cuando el batini apenas era un murid...
Isolda Lamartine - October 13, 2005 03:16 PM (GMT)
El rostro de Isolda no cambió, pues aquella misma sonrisa se mantenía en ellos. Difícil era sin duda que una idea ya muy elaborada en su mente le conmoviera los ánimos, auqnue tal vez fuera aquello una fachada. Sin embargo sabía Kurush que ella era de lágrimas fáciles, tan fáciles como sus sonrisas, y que podría fácilmente ponerse muy mal por ver a un pequeño llorando.
Tal vez ninguna idea mala viese ella en recordar a quien tan amablemente la abía enseñado.
-¿Cómo no recordarlo, Señor Ishraqi, si fue bajo su tutela que descubrí la magnificencia de la geometría que vosotros háis adelantado? Cada una de sus palabras, cada una de sus intenciones, cada movimiento de su mano y de su mente, los tengo tan presentes como si en este mismo momento se sucedieran frente a mis ojos.
¿Cómo estaría? La última vez que le vio, grane y rebosante de energía, mucho tiempo después de haber salvado la muerte gracias a las atenciones del Maestro Sandro, se despedía con una inclinación de la cabeza de la pareja de herméticos.
-¿Qué podéis decirme del Maestro Ibrahim -al -Sakar?
Kurush_Ishraqi - October 19, 2005 05:15 PM (GMT)
Kurush volvió en si unos cuantos recuerdos, el Maestro Ibrahim, le había enseñado bien. Su expresión se vio amable en el momento de revivir los momentos de estudio en su mente, pero duro hasta que empezó a relatar.
-Los problemas para el maestro no terminaron luego de que ud señora Isolda y el maestro Sandro -dudo por unos instantes en llamarle así, pero él tambien había sido amable con Kurush al enseñarle... en instantes se preguntaba por qué lo había hecho, tal vez, ambos maestros se habían puesto deacuerdo- partieron de nuestras tierras (claro que ellos no eran los responsables de tales problemas), junto al maestro Ibrahim unos murshidos se vieron inmiscuidos en confrontaciones con sanguijuelas y varios cayeron en sus dientes...una gran perdida, al final todos los magi de la hermandad se reunieron en el Desierto Árabigo en el cartel para reforzar las defensas...
Paro, la historia había empezado así de pronto y estaba completamente seguro de que la hermética no le comprendía completamente, el problema no había sido de proporciones extremas y el ataque se había controlado, sin embargo, los cainitas se había llevado con ellos varios murid convirtiendolos a sus filas... esa había sido la perdida y el sufrimiento del maestro.
-El mestro Ibrahim sufrio varios golpes en aquella contienda, nada fisico claro pero varios murid desaparecieron y eran grandes amigos suyos...
Isolda Lamartine - October 19, 2005 06:49 PM (GMT)
Isolda se detuvo y su rostro se transformó. Esos cadáveres eran sin duda una plaga insostenible para la humanidad, que nada le aportaban, que nunca se dedicaban a su avance o desarrolo sino a sus propios y egoistas fines, que nunca le aportarían a los seres humanos, a la raza humana, la grandeza que milenios ha tenía.
Afortunadamente al maestro Ibrahim nada le había sucedido. El resto no le importó. Ella había sufrido grandes pérdidas en la Guerra Massasa, donde Maestros, amigos, condiscípulos habían sido exterminados por la ambición de los cadáveres. Sabía, por tanto, que el Maestro Ibrahim, sabio, había sabido conducir esos pensamientos, sentimientos borroscosos, de modos sumamente útiles y hermosos, poderosos en últimas, tal y como ella lo había hecho.
-Muchos entre la Orden hemos sufrido similares pérdidas por esos cadáveres, Maese; en eso vosotros y la Orden también entonces congeniamos. Pero decidme, ¿qué objetivo último buscaban los atacantes? ¿Acaso sabían de vosotros antes del ataque?
Estaba realmente interesada. ¿Cambiarían las motivaciones de una región a otra? Tal vez la pregunta de Isolda sonaba frívola; lo sería, sin duda, si de un mortal se tratase.
Kurush_Ishraqi - October 21, 2005 05:25 AM (GMT)
El árabe negó con un breve movimiento de la cabeza, ni Dios quiera -pensó-, La batalla había tenido encuentro en Sohâg, un pueblo en la cuenca del Nilo... el que nada en importancia representaba así que algo en especial buscaban o tal vez a alguien.
Era obvio que lo desconocía.
-No atacaban precisamente a la hermandad o alguno de sus miembros, supuse que los intereses eran los terrenos -en el rostro del árabe se podía leer la duda, tal vez algo él escondía o ni siquiera él mismo lo sabía pero estaba seguro de que algo andaba mal y lo demostraba sin querer-, tierra fértil y abundante al lado del Nilo...
Las últimas palabras del batini quedaron sonando por más tiempo de lo natural, forzadas, violadas a la verdad.
Luego continuó callado por unos segundos aún pensando, las inquietudes le daban punzones en la piel... aquella noche se llevo a cabo una reunión entre los gobernantes de Egipto, el pueblo ensimismado en la muerte aún reciente de muchos de sus habitantes acosaba en silencio por ayuda, uno tras otro enviaban lamentos llenos de dolor y pena a los oídos del viento. El problema parecía incluir a la ciudad entera, un etéreo mal ya conocido antes por el esmurshido -al -Sakar plagaba los campos destruyendo las cosechas y sembrando nuevas enfermedades pero nadie se daba cuenta de ello, "la cosecha fue mala" decían por doquier... uno de lo gobernantes de la ciudad aconsejado por el maestro Ibrahim, hizo el llamado a sus semejantes, mientras que fue el propio maestro quien arreglo la llegada de algunos batini a la ciudad...
-Fue una noche extraña madame Isolda, el maestro nos había citado para llevar a cabo unas investigaciones en las plantaciones y campos de la ciudad, mi persona junto a varios murhidos más las visitamos en las mañanas, tardes y noches por semanas enteras antes de aquel día y nada parecía estar mal... perdidas normales, animales y demás.
Tal vez el árabe había dejado pasar detalles, se había confiado y olvidado seguramente de los años en las plantaciones cuando niño, el olor, la textura... pero de ahí a no sentir los maleficos e infernales patrones, imposible.
La mirada se desvió, Binah revoloteaba por entre las copas de aquel árbol y el encanto de aquella imagen desvaneció por unos ínfimos instantes las preguntas del negro.
Isolda Lamartine - October 22, 2005 05:52 AM (GMT)
Los conocía. Al menos conocía a muchos de ellos. ¿Hasta qué punto podría sostener sus extrañas, amorfas, antinaturales personalidades, si sólo se paseaban en topológicos espacios?
Era ese justo. El momento. De trepar a la cima, para aquellos que tanto lo deseaban. Las tierras siempre verdes, o grises.
Isolda se recostó contra un árbol, contra Él árbol, un Sauce Llorón, hermosa criatura, inteligente y sagaz, sin duda. Cerró los ojos.
A lo mejor, cuando despertara, se diera cuenta de que todo había sido un sueño.
Kurush_Ishraqi - November 6, 2005 10:01 PM (GMT)
Sin saber se estaba acercando al lugar de los hechos, su mente volaba mientras cada una de las imágenes de aquel día volvían a su cabeza. La noche llegó como siempre y todos los batini estabamos en el salón principal, sólo a unos pasos de dónde se llevaba a cabo la reunión.
Una imágen devolvió al sútil a la realidad, un estallido... rayos de luz se colaban por entre las cortinas e inmediatamente salimos. Un par de casas estabas en llamas y la gente corria; pero no era una guerra, era un ataque aleatorio para desviar la atención del verdadero objetivo.
-Hubo un ataque esa noche, un incendio... nada díficil de controlar. Los soldados de la ciudad encontraron a los culpables pero extrañamente todos tenían la lengua cortada. Ese fué apenas fue el principio.
Suspiró brevemente, lo siguiente que recordaba era al mastro -al -Sakar combatiendo con un par de esos muertos... un desempeño de poder y magestuosidad, todo en uno... una sola esencia.
-Luego el maestro contuvo otro ataque que tenía como objetivo los gobernantes pero al igual que los primeros, tenían la lengua cortada... y el último ataque -al menos eso creía- fue perpetrado por uno de esos cadaveres. Uno de los magos de la hermandad lo estaba siguiendo pero lo descubrieron y para cuando pudimos llegar hasta donde él estaba, ya era muy tarde. Se lo habían llevado. No pudimos contactarlo ni encontrar algun rastro.
Ese fue un duro golpe para el maestro -al -Sakar, el murshido que habían perdido era más que su amigo...
-Para cuando todo acabó, algunas casas se habían quemado y un unos cuantos soldados estaban heridos. Pero lo más extraño, toda la cosecha se había perdido...
Resultando en una total pérdida... pero quién o cómo?, esa es la pregunta.