Title: 12-7-1.225 Reencuentro con viejos conocido
Description: Para charlar con cualquier mago
Iluno - August 4, 2005 11:11 PM (GMT)
Iluno aún no habia visto a ninguno de sus camaradas desde su regreso a Le Ictus. Tenia más amigos entre los demás magi aunque ninguno tan apreciado como Isolda. Isolda era especial. Pero tenia una buena relación con la gran mayoria de sus congeneres.
Se dirigió a la biblioteca común con la esperanza de encontrarse allí con alguno de ellos como hiciera hace dos dias con la archimaga. Abrió la puerta de la biblioteca y sonrió satisfecho al ver que no andaba desencaminado.
Gerard Delacroix - August 4, 2005 11:37 PM (GMT)
Como tantas veces en los últimos años, Gerard se encontraba en La biblioteca de "Le Ictus". Alli habia experimentado la fuerza del conocimiento como en ningún otro lugar y siempre habia gozado de la compañia de otros hombres y mujeres como él.
Estaba muy concentrado en la lectura de un tomo sobre el arte de los metales, por lo que apenas se percató de la entrada de Iluno, aun asi, la enorme presencia del montañes enseguida se hizo patente y alzando apenas una ceja lo vio acercarse. Como siempre pudo sentir algo de su esencia, de esa fuerza enraizada en la tierra que recorria su aura.
- Saludos Iluno! hace unos meses que no tengo el gusto de verte, que nuevas traes de las afueras?
Gerard se alzó de su asiento, dejando la marca en el tomo, y buscó el saludo de su compañero.
Iluno - August 5, 2005 09:40 AM (GMT)
Sonrió al ver a su amigo Gerard Delacroix sumergido en la lectura como tantas otras veces. Iluno tambien disfrutaba de un buen libro, pero para el, las mejores enseñanzas no estaban entre la páginas de los libros. Estaban entre los arboles y las montañas.
- Terribles sucesos me obligaron a partir hacia mi lugar de origen en las tierras pirenaicas, pero ya he solventado esos problemas y regreso a Le Ictus a reencontrarme con mi gente.
Le dolia no poder contarle lo sucedido Gerard. Pero el dolor era aún demasiado reciente y no podia contarselo a todos sus amigos. Aún no.
Estrechó con fuerza la mano del hermético, y este hizo lo propio con la suya. Ambos eran jovenes y fuertes y disfrutaban con esos pequeños juegos.
- Veo que has perdido fuerza en la mano, amigo mio. ¿ Acaso has dejado ya de trabajar en la forja para siempre?
Aquella broma era una buena forma de empezar una conversación agradable entre los dos amigos. Además, su amigo era un maestro trabajando los metales, y realmente se sentia interesado por su trabajo.
Ivor Hersir - August 5, 2005 11:33 AM (GMT)
Grises y tempestuosos ojos recorrieron el pasillo, deteniendose en la puerta que daba con la Biblioteca, sus pasos, repiquetearon contra el empedrado, a cada paso, pesados y tranquilos, su abrigo, largo y ajado se elevaba a cada paso del mago, alcanzandole siempre en el siguiente, cualquiera diría, que en ese día, estaba acelerado, "Perth" había intuido la llegada del viajero, mas no lo esperaba tan pronto...eso sería seguro una bendición de los dioses, que, venían a liberarle de esa prisión de Herméticos orgullosos y creidos, y quizás, a dar algo de entretenimiento en esa ciudad, de la que hacía mas de un lustro, no se movía...
Ajetreado entre todos éstos pensamientos, el Valdaermen abrió la puerta, probablemente, sin pensar que era una biblioteca, y que, quizás suscitase mas interes, -o insultos- de los que desearía, con un sonoro chasquido, chirriar, y para finalizar, un mediano portazo, que podría haber puesto en aviso a quienquiera que no le hubiera visto, mas, ahora, no eran momentos de sigilo y subterfugio, sino de celebración:
-¡Dichosos los ojos que os ven, amigo ¡...
El hombre, fuerte y robusto se acercó a él, secuestrandolo de las palabras del hermético con un abrazo, abrazo del oso:
-Cuentanos ahora, ¿Qué hicistes en tus viajes?...hace tiempo que no escucho a un Skald...-
Hace una leve inclinación de cabeza al Hermético, que también deberia ser disculpa por su irrupción.
Iluno - August 5, 2005 11:48 AM (GMT)
La puerta de la biblioteca se abrió con un fuerte chasquido. Miró hacia atrás y no pudo evitar dejar su conversación con su amigo hermetico durante unos momentos. Miró a los ojos a Gerard, y esté asintió en respuesta. Se dirigió hacia su amigo. Entre tanto hermetico era agradable encontrarse con alguien tan parecido a el, y tan diferente.
- Ivor, amigo mio, me alegro de verte....- dijo mientras abrazaba con fuerza al nórdico. La versión del apretón de manos con su amigo hermetico se transformaba en una verdadera demostración de fuerza, los dos amigos se abrazaban y trataban de levantarse el uno al otro. Riendo con sonoras carcajadas.
.Pues lo de siempre amigo mio, luchar con peligrosos espiritus, conquistar el corazón de bellas muchachas...
Este no era momento para relatar tristes sucesos. Era de momento de alegria y regocijo, los dos hombres que podian ser considerados barbaros por los otros debian compartir historias y cerveza......en abundancia
Gerard Delacroix - August 5, 2005 12:38 PM (GMT)
La escena evocó a Gerard su juventud en Langue d'oc , la fragua, los juegos con sus fornidos primos y las pruebas de fuerza con su tio Marcel. Por un momento el muchacho que fue quiso unirse a esos alegres y bulliciosos hombres en su celebración, pero reprimió su impulso de durmiente y disfruto de la esencia del acto: " la alegria del reencuentro entre iguales", y esbozando una clara y franca sonrisa se acerco a los dos hombres y con fuerza y calidez dio un espaldarazo a Ivor.
-Bienvenido seas, Ivor!, aunque hagas parecer este lugar de reposo un ajetrado dia de celebración.. Lo dijo con tono agradable de autentico regocijo, pues aunque la senda de estos despertados era muy distinta a la suya, su esencia no lo era tanto.
Ivor Hersir - August 5, 2005 12:59 PM (GMT)
-¡La sangre hierve y los cuernos retumban en los reencuentros, chispeamos como metal contra martillo, Gerard, dejad los libros a los ratones y salgamos afuera, a disfrutar de éste tiempo, y éstos jardines!-Espetó el animado nórdico, que estaba deseando que el recién llegado compartiese sus historias de cortejos con él, que, durante tanto tiempo, había estado quieto en esa ciudad, y necesitaba animación.
-¿Y bien?-
Sonrió ampliamente, a ambos hombres antes de apretujar con su mano el hombro de Iluno
Iluno - August 5, 2005 01:25 PM (GMT)
La proposición de Ivor sonó como música celestial en los oidos de Iluno. Unos cuantos tragos entre amigos le harian olvidar las penas y le recordarian las cosas buenas de la vida.
- Acepto tu invitación con la condición de que saques un poco de met (hidromiel) de tu reserva personal. Hace tiempo que no bebo nada que me emborrache como es debido. Lo que aquí llaman vino es apenas un agua con sabor a uva.
En efecto, los vinos franceses tenian buen sabor, pero les faltaba fuerza. Esperó que su broma deshinibiera un poco al hermetico y se uniera a ellos en la celebración de su regreso.
Gerard Delacroix - August 5, 2005 01:35 PM (GMT)
-¡ea, pues! amigos, id y disfrutad de vuestro encuentro que yo vuelvo a mis estudios-
Gerard se retiró a su mesa para reencontrarse con el tomo que hacía bien poco estaba leyendo. Era consciente que en el humor de Ivor e Iluno se estaba encendiendo el fuego de la taberna y que en sus oidos resonaba más el dulce ritmo del escanciado de la hidromiel en la copa que ninguna otra cosa, por lo que apenas le importó si le hacian mucho o poco caso. Era parte de la esencia de ambos.
Ivor Hersir - August 5, 2005 02:44 PM (GMT)
Pensó en cuanto odiaba que un hombre prefiriese las ajadas paginas de un libro, a ver el cielo al aire libre,o a descubrir en que interesantes viajes había estado un ausente, lecciones, que quizás en un futuro fueran útiles...y todo ésto se manifesto en un refunfuño, apretó mas el hombro de Iluno y dijo, regulando su voz:
-Amigo mío, iré a por esa jarra...aunque después daré cuenta del que haya revelado ese secreto, Grrr-
Sonriente, abandonó la sala rumbo a su celda, lugar de descanso y meditación, dejandoles solos de nuevo, y esta vez, cerrando la puerta con suavidad
Iluno - August 5, 2005 07:12 PM (GMT)
- Fuistes tú amigo mio. Estarias tan borracho que no lo recuerdas. dijo a su amigo que ya salia decidido de la biblioteca
Se dirigió a la mesa donde se encontraba Gerard y le pidió disculpas.
- Siento que no podamos terminar ahora nuestra conversación, pero es dificil negarse a una invitación para beber de Ivor. En cuanto pueda y se me pase la borrachera te buscaré para que podamos charlar.
A diferencia de su nórdico amigo, Iluno juzgaba a las personas una por una, sin dejarse llevar por las rivalidades creadas por otros. En fin, eran tan parecidos, y tan diferentes.
Gerard Delacroix - August 5, 2005 10:29 PM (GMT)
Ve en paz! Iluno disfruta de la compañia de Ivor y, te ruego le hagas comprender que no pretendia importunarlo al rechazar su invitación. Te prometo que una parte de mi ser desearia salir y cerrar las tabernas de Paris con vosotros, pero mi deber se impone y mi camino es distinto. Tal vez un dia, me arrepienta!
Gerard se sentia apesadumbrado y la siempre agradable carga del descubrimiento personal, se le hacia muy pesada. de pronto algo se rebeló en su interior:"Desde que se fue tu Maestro no te has permitido un dia de asueto, ni una sola juerga, acaso no estas rechazando tu propia esencia?#
-Espera Iluno-dijo , cerrando el tomo sin poner marcador- Aun queda algo aqui de aquel herrero de aldea que aprendio entre barriles de cerveza. Me voy con vosotros,¡ aunque solo sea una ronda!-
Iluno - August 5, 2005 10:41 PM (GMT)
Iluno ya se marchaba cuando oyó la llamada del practicus. Una sonrisa iluminó su rostro antes de darse la vuelta para mirar a su amigo.
Bien por tí amigo mio. Te prometo que te traere de vuelta antes de que te emborraches demasiado.- dijo en tono de chanza
En un instante su rostro cambió por uno de la más absoluta seriedad.
Y no te preocupes por Ivor. Es un poco hosco y brusco, pero es una gran persona, y estoy seguro de que cuando te conozca se olvidará de las absurdas rivalidades entre tradiciones. Confia en mi.
Si no es así yo mismo la daré una patada en su blanco trasero de norteño
Tan pronto como se habia puesto serio volvió a sonreir con aquella broma. Seria verdaderamente dificil darle una patada en el trasero a su amigo sin que este le diera otra a él. Y seguramente otras dos más de propina, pensó alegremente el montañes.