Title: Visita en la noche.
Description: 22 de Julio del A.D. 1225
Elois D'Umbrelle - August 1, 2005 11:28 PM (GMT)
La noche trascendía con normalidad en el Chateaux D'Umbrelle, Elois yacía plácidamente en su despacho, en los subsuelos del propio castillo ultimando sus asuntos y archivando otros tantos. Los planes una vez trazados años atrás tomaban forma tras sus últimos pasos, todo el periodo de asilamiento parisino había quedado atrás y mientras tanto la ventrue había fomentado alianzas externas para lograr sus fines.
Aún redactaba varios documentos cuando un sonido seco golpeó su puerta en dos ocsiones.
¡Knock, Knock!
- Adelante.- Inquirió con voz tajante la ventrue.
La puerta se abrió apareciendo tras ella su leal D'Artois, en raras ocasiones descendía a su despacho para interrumpirla por lo que intuía que algo de interés reclamaba su atención.
- Mi señora, con el debido permiso, un mensajero reclama veros en persona.- Expuso tímidamente.
- Que espere, dentro de tres días será recibido, no antes.- Respuesta seca de Elois que no tenía concertada entrevista alguna para esa noche.
- Mi señora dice que es urgente. - Volvió a responder su ghoul.
- ¿Viene de parte de Geoffrey?- preguntó extrañada Elois, con ello pretendía averiguar de quien se trataba, mas no le daba importancia.
- No mi señora, procede del norte, pero no ha querido desvelar nada más.-
- Muy bien, en ese caso esperará tres horas para ser recibido, hazle pasar al salón principal y sirvele algo de comer.- La curiosidad empezó a circular por su mente, con tantos asuntos entre manos, podría ser importante al fin y al cabo, mas no esperaba a nadie y por consiguiente haría lo propio al emisario, podía recibirlo de inmediato pero las corrección en las formas era prioritaria, no por ello cesaría en su empeño de excelente anfitriona ofreciéndole cobijo y comida al cansado emisario.
Elois D'Umbrelle - August 9, 2005 09:42 AM (GMT)
Tres horas más tarde la duquesa acompañada de su séquito de doncellas irrumpió en el salón principal donde estaban D'Artois y el mensajero del norte, charlando sobre temas triviales como el tiempo y la caza, simplemente para hacer tiempo ante la inminente llegada de la señora del lugar.
Cuando aquel mortal vio a la duquesa las órbitas de sus ojos parecieron desbordar las cuencas de los mismos, un sudore frío le recorrió la frente y su rostro se tornó pálido. Dejó con la palabra en boca del cruzado apresurándose dirección a la duquesa, clavando sus rodillas ante esta y tomando su mano para besarla.
Pasado el mal trago, Elois, sorprendida contrajo su brazo y permitió al siervo ponerse en pie, éste cabizbajo no era capáz de mirar a los ojos de la imponente dama que tenía ante sí, no la miraba a la cara directamente síntoma de estar bien amaestrado por su señor.
- Decidnos que os trae a nuestra presencia.
Replicó una duquesa extrañada por tal visita.
- Mi señora, nuevas del norte para vos.
- Recibiremos esas nuevas, contadnos pues.
- Sólo pueden ser escuchadas por mi señora, son nuevas confidenciales para mi señora duquesa, disculpad tal deferencia pero son las órdenes de mi señor.
Elois D'Umbrelle - September 11, 2005 10:43 PM (GMT)
Extrañada y suspicaz, Elois dió una palmada para que rápidamente fueran cumplidos sus deseos. Aquella habitación se quedó completamente a solas, salvo el bueno de D'Artois que quedose alejado de la escena, custodiando la puerta.
La anfiriona enarcó una ceja, denotando impaciencia.
- ¿Y bien....?
Preguntó con cierto retintín, la hacían esperar, un plebeyo, humano... no le gustaba.
- Disculpad por la farsa, madame D'Umbrelle, no deseaba faltar al respeto, pues mucho os proceso, pero la discrección era necesaria.
Elois no salía de su asombro, de quien podría tratarse.
- ¿Farsa?, ¿quien sois?, mostraos ante mi.
Concluyó ordenando desagradada con una situación que escapaba a sus manos.
- Chauvelín para servios mi señora.
La duquesa cada vez más intrigada por el caballero, decidió caminar en torno a este, contemplando los distintos angulos de visión sobre la figura de aquel extraño que decía servirla.
- ¿Servirme?, ¿en que?, apenas os conozco monsieur.
Replicó reacia, mientras sus pasos circulares la iban alejando de aquel individuo discretamente.
- Vereis madame. Necesitais aliados para vuestras campañas en el sur y yo preciso aliados en las altas esferas parisinas, así como alguien que me de protección, ambos podemos ayudarnos mutuamente.
Media sonrisa en el rostro de una ventrue un poco más lejos en cada paso que giraba sobre el enigmático Chauvelín.
- Suena interesante la propuesta, pero debeis saber que no ofrezco ayuda ni sello pactos a la ligera, monsieur Chauvelín.
Chauvelín se sonrió, un atisbo de picardía esgrimía aquella sonrisa, para nada del gusto de la duquesa, idénticamente al rostro o persona que tenía ante sí, la desconfianza era predominante bajo aquel ambiente tenso que había suscitado aquel extraño en la noche.
- Lo sé madame, es por ello que traje referencias conmigo.
Y diciendo eso sacó agilmente una carta lacrada que extendió a la señora del lugar.
Cada gesto de aquel caballero la sorprendía más si cabe, Elois era algo reacia a tomarla, más aún a acercarse, sin embargo tendió la mano y cogió el sobre cuando en una de sus muchas miradas reconoció un emblema lacrado en este. No decía mucho a favor de éste, pero lo suficiente para darle el beneficio de la duda.
Elois D'Umbrelle - September 22, 2005 11:24 PM (GMT)
Jugueteó unos instantes con la carta sobre sus manos, repasando el lacre con la llema de su dedo. No sabía a que se debía aquella carta, pero el blasón del clan ventrue era la puerta del conocimiento.
Por fin rompió el sello y leyó la carta con detenimiento.
A la atención de Madame D'Umbrelle, chiquilla de Gilles de Boillon.
Estimada Elois D'Umbrelle, sus andanzas en Aquitania y tierras conlindanes motivan esta misiva. Tenemos intereses en común, al igual que los enemigos, es por ello que considero oportuno estrechemos vínculos. Os invito a que acudais a mi Chateaux de Normandía para la noche del treinta y uno de octubre en una gran fiesta que tengo preparada.
Atte, Philiphs D'Anglard, chiquillo de Harald de Reims.
La misiva era escueta, pero lo decía todo. Sus maniobras habían dado frutos, tal vez localizase a Sclaramonde en breve, quizás en la fiesta... pero también podría ser una trampa.
No dijo nada, yacía impasible en pie, ni tan siquiera cuando el tal D'Anglard era progenie de su viejo amigo Harald.
Alzó la vista, sus ojos sonderaon a Chauvelín, éste no sabía como actuar, pues la dama no mostraba emoción, ninguna, ni esperada ni deseada, simplemente indiferencia.
- Podeis decir a vuestro señor que es posible que acuda, enviaré mi confirmación con tiempo suficiente, como comprendereis no puedo tomar decisiones a la ligera, además debo consultar mi agenda.
- Desde luego Madame, pasaré unos días en la ciudad esperando respuesta, nos veremos en breve. ¿Da su permiso?
Elois estaba sorprendida por el desparpajo del cainita, ni tan siquiera sabía su clan, pero no se preocuparía ahora por ello, sólo debía indagar por la situación en Normandía y ver de que bando andaba D'Anglard.
Elois asintió con la cabeza, un leve gesto con su mano y habló.
- Podeis partir.
Aquel sujeto debía ser de los bajos clanes o no actuaría así, tal vez un nosferatu...
Elois se quedó pensativa. Con Sclaramonde fuera de combate, nada le impedía tomar el dominio de Toulouse, pero la venganza la serviría fría y con bandeja de plata, minando las relaciones de la toreador con los lasombra hispanos... incluso estaba ganándose el apoyo de éstos de cara al futuro. Muchas molestias se había tomado para ayudar en la Reconquista tiempo atrás y empezaba a cosechar frutos.
Sólo la pérdida de Carlos de Girona era una espina clavada, culpa de Geoffrey, pero no era lo suficiente fuerte como para minar sus esfuerzos.
Aún le quedaban aliados por reclutar, D'Anglard se unía a una escasa lista, debían ser más y Toulouse sería suyo...