Title: 10-7-1225 Malos tiempos, peores noticias
Description: Iluno regresa tras su ausencia
Iluno - July 31, 2005 11:09 PM (GMT)
Los pasos del montañes producian una ligera reververación mientras caminaba por los pasillos de la capilla. Llevaba meses ausente. Un asunto de caracter personal le habia obligado a volver a su tierra para ayudar a sus seres queridos.
De nuevo en la capilla, aspiró su aroma especial y escuchó sus familiares sonidos. Se dirigió a la biblioteca con la esperanza de encontrar a su amiga Isolda Lamartine de la orden de Hermes. Para Iluno era la mejor amiga que nunca habia encontrado fuera de su tradición.
Abrió la puerta de la biblioteca y entró.
Isolda Lamartine - August 2, 2005 06:25 AM (GMT)
La biblioteca común era grande, sin duda alguna, nutrida con todo tipo de textos que todos los que alguna vez habían pisado aquellas tierras mágicas habían donado, ya fuera por volunta propia o por deseo de Isolda, cuyas palabras solían ser extremadamente convincentes, haciendo algo muy parecido a lo que su hermana de Orden, Hypatia, hiciera por el mundo guardando y haciendo que creciera la biblioteca de Alejandría.
Los estantes rebosaban de manuscritos, muchos mundanos y muchos ocultistas, algunos con pieles tratadas, algunos pairos o simples papeles, organizados rigurosamente para una fácil búsqueda. Algunas mesas había entre los estantes, y en el techo, de gran altura, había varios candelabros cuya luz nunca desaparecía. En las mesas, también, había varias velas con fuego inmortal, que a pesar de todo no quemaban nada y no producían calor alguno.
Cuando Islolda no se encontraba en su laboratorio privado realizando alguna prueba alquímica o examinando la propiedad de laguna piedra o sustancia, se encontraba en aquella biblioteca releyendo a los latinos, buscando también respuestas a algunas de sus preguntas. Y era ese justamente el caso.
En una de las últimas mesas, una figura solitaria leía un grueso volumen, de anchas hojas, y a su lado, un can blanco reposaba tirado en el suelo.
En la Capilla Isolda vestía completamente diferente a como lo hacía en el exterior. Su cabello largo y rubio, dorado y lleno de fuerza y de poder, resplandecía allí casi con luz propia, y sus profundos ojos azules llenaban los espacios donde había falta de la luz amarillenta del fuego, con resplandores como de relámpago. Llevaba una túnica azul, plagada de estrellas, mostrando los siete planetas, los signos zodiacales, atado a la cintura con un hilo de plata. Su cabello estaba atado por una tiara de plata también, que llevaba en el centro, tallado, el símbolo de la Sabiduría Divina, del que tomaba nombre su familiar, Chokmah.
En cuando la figura de Iluno atravesó la puerta siempre abierta, la mirada de Isolda se levantó de las letras latinas, y una gran sonrisa iluminó su juvenil rostro. De un ágil salto se puso de pie, y caminando rápidamente llegó a la altura de su amigo.
Muchas veces antaño habían discutido sobre los seres espirituales, siendo este un tema que interesara a los suyos desde el inicio, aunque de un modo completamente diferente a los del Magus, lo que no les impedía llevar a cabo interesantes deducciones, e incluso plantearse pruebas y límites.
Sonreía, jovial, llena de una vitalidad y una alegría inexpresables. Sus labios temblaron varias veces, y sus ojos relampaguearon con la fuerza de su corazón.
-Iluno, amigo, no sabes... extendió los brazos, tomando los de Iluno con fuerza ... Pensé que nunca volvería a verte. Pero ven, siéntate. Y sin esperar réplica alguna lo arrastró hasta su mesa.
Iluno - August 2, 2005 10:48 AM (GMT)
Iluno sonrió al encontrar a su amiga justo donde esperaba encontrarla. Por un instante parecia que el tiempo no habia transcurrido y que ayer mismo habian charlado alegremente a la luz del fuego del hogar. Pero no era así.
Se quedó sin palabras ante el saludo de su amiga y el contacto de sus aparentemente fragiles manos sobre sus fuertes y curtidos brazos le transmitió fuerza a su espiritu y alegria a su corazón.
Yo...e...- balbuceó
Se dejó llevar a la mesa por Isolda y se sentó cerca de ella. Era un hombre fuerte y decidido en todos los significados de la palabra, pero esta vez sus ojos brillaban. Acuosos.
Una vez sentado y con lla bella Isolda sonriendole se sintió mejor y más tranquilo. Sabia que su amiga tendria mil preguntas que hacerle y decidió empezar con algo sencillo.
Isolda, amiga mia, mi corazón se llena de gozo de volver a verte. Han transcurrido meses desde que partí a mi tierra y no habia conocido la felicidad durante todo ese tiempo. Hasta ahora.
Terribles sucesos me llevaron allí. Los problemas han sido solventados. Pero no sin pagar un precio. El mayor precio que podia pagar.
Una única lagrima se deslizó por su mejilla. Una y no más. Sus ojos verdes como el bosque y los ojos azules como el cielo de Isolda se encontraron. Y en ellos encontró...............comprensión
Isolda Lamartine - August 2, 2005 03:17 PM (GMT)
Así era. Ella misma no podía decir qué era lo que había llevado a su amigo lejos de París, que recuerdos malevos del pasado le habían arrancado del lugar donde había decidido empezar a vivir, y menos sabía aún qué clase de sufrimientos había tenido que enfrentar.
Pero ella misma, al regresar a París, se había encontrado con un terrible pasado, un producto de la negra venganza de un ser maldito, corrupto, que se hbía llevado a los suyos por temor a enfentarse a ella, a Isolda.
Sacó un pañuelo de entre su vestido, y con un gentil gesto limpió la lágrima de Iluno, sonriendo con los ojos levemente agachados.
-Amigo mío... dijo mientras retiraba el pañuelo y ponía su pequeña mano en la del fornidísimo hombre... si hablar de tus pesares en algún grado podría llegar a aliviar tu pena, sabes bien que yo seré depositaria de tus secretos y velaré tus sufrimientos..
Iluno - August 2, 2005 03:34 PM (GMT)
No deseo entrar en detalles. Las heridas son recientes y me duelen. Pero te contaré lo sucedido a grandes rasgos.
Iluno no se sentia capaz de revivir la experiencia terrible tratando de explicar los detalles. Sabia que su amiga lo comprenderia.
Volví a mi tierra por petición de mi mentor. Un espiritu habia entrado en posesión de su cuerpo y a duras penas lo podia controlar o dominar. Acudí raudo por los camino espirituales. Juntos tratamos de doblegar al espiritu sin exito durante meses.
La última parte de la historia seria aún más dificil de contar. Iluno tragó saliba y trató de ignorar el nudo que sentia en el estomago.
Dia tras dia el espiritu se hizo fuerte, y una fatidica noche tomó el control de su cuerpo y mató a mi madre. Cuando lo encontré estaba llorando junto a su cadaver y me suplicó que lo matara. No tuve más remedio que hacerlo.
No tuve más remedio que hacerlo......yo.......no....
No pudo hablar más. Lo sucedido lo habia roto por dentro. Tenia ganas de romper a llorar, pero no podia.
Isolda Lamartine - August 2, 2005 03:55 PM (GMT)
¿POr qué tenía que ser siempre tan trágico? Ella lo sabía, Iluno debía también saberlo. No era sencillo ser un Despertado. Alejarse de los Durmientes que antes del Desperar lo habían acompañado sería siempre lo ideal, pero no era siempre posible.
Agachó la cabeza. Comprendía el dolor que sentía. A sus padres y a sus hermanas también las había matado un espíritu, dejándolos sufrir una terrible plaga del infierno. Sin embargo ya no sentía tristeza, y sus lágrimas se habían secado.
Apretó la mano de su amigo, que aún sostenía entre las suyas.
-¿Debemos entender que la muerte es necesaria, un paso que debe darse, que estamos destinados a morir cómo lo hacemos, que son nuestros caminos los únicos posibles? Su voz era delicada, suave y temblorosa, más por el dolor de su amigo que por el suyo propio. -No lo sé. El destino y sus formas escapan a mi comprensión, e incluso a mis intereses....
Su voz se quebró por un momento, y sin soltar a Iluno, le contó su historia con Lor-Ukter.
Iluno - August 3, 2005 02:53 PM (GMT)
Iluno escuchó atentamente la historia de su amiga. Al igual que la suya era terrible, pero aún no se habia acabado. Estrechó sus manos entre las suyas y le habló desde su corazón.
Sabes bien, amiga mia, que los espiritus siempre han sido mi campo de estudio y trabajo. Y aunque no fuera así nuestra amistad me obligaria igualmente a ayudarte.
Iluno se ofreció aun sabiendo el peligro que correrian. No podria ser de otra manera.
Dime que quieres que haga y lo haré por tí y por nuestra amistad.
Sus ojos volvieron a encontrarse, ahora le tocaba a el consolar a su amiga.
Isolda Lamartine - August 3, 2005 03:13 PM (GMT)
Pero Isolda no lloraba. Su rostro estaba conmovido, sí, pero no por sus pesares. No es que lo hubiera superado, sino que ahora veía las cosas de otro modo, y no podía permitirse debilidades si quería evitar que aquel infernal ser tomara otra vida en nombre de su venganza.
Levantó el rostro hacia Iluno. Aquello lo incluía. SAbía bien que era un Magus competente, que su afinidad con los espíritus era increíble, e incluso recordaba ocasiones en las que le decía que podía viajar por la Esfera Lunar a través de los mundos espirituales que recorría. Más allá de la veracidad de estas últimas palabras, sabía bien que su dominio era inigualable en ese campo.
¿Cuál sería el precio? No podía permitirse arriegsar también la vida de Iluno, ya habíando perdido contra la conversación de Trang. ¿Y si ambos salían mal parados, por algo que ella misma tenía que arreglar?
-Iluno, amigo... ese espíritu es muy peligroso. Si lo que he visto... creo que no está sólo... creo que hay Infernalistas de por medio, y no quiero que te pase nada por culpa mía...
Su voz era suplicante, y sus ojos, grandes y levement encharcados, se clavaron en los de Iluno. No quería que se arriesgara... no quería quedarse sola.
Iluno - August 3, 2005 04:22 PM (GMT)
Los humedecidos ojos de Isolda le dolian por dentro. No podia soportar verla así. Era más de lo que podia aguantar despues de la muerte de su madre y de su mentor. Pero debia ser fuerte, ten fuerte como lo era ella, que estaba más que dispuesta a enfrentarse al peligro sola. Decidió ser la voz de la razón. Se lo debia. En alguna ocasión anterior, ella lo habia sido para el.
Los espiritus siempre son peligrosos, amiga mia. Pero no por ello dejo de tratar con ellos. Sabes que mi dios no es el de los cristianos, y su demonio no me da miedo. Y no temais por mi, ya nada me ata a este mundo salvo tú. Eres lo último que me queda y daría la vida por ti gustosamente. No temo a la muerte. Conozco lo que viene despues y lo acepto. Pero no adelantemos acontecimientos, aun no estoy muerto.
Iluno hizo una pausa, le costaba hablarle así a su amiga. Era la persona más poderosa y fuerte que conocía. Pero esta vez, necesitaba su ayuda. Juntos lograrian lo imposible, y con su apoyo su amiga seria de nuevo la más grande entre los grandes. Magister Mundi.
No debeis temer por mi. Eres tú la que corre el verdadero peligro rechazando la ayuda de alguien con más experiencia en los espiritus. Tu miedo a perderme se puede convertir en una debilidad. No nos la podemos permitir. Debemos aceptar el peligro que nuestra empresa conlleva y hacerlo nuestro. Eres la maga más poderosa y de mayor talento que jamás he conocido. El miedo no es para tí. Lo superaremos. Juntos. Como en el pasado.
Iluno desenfundó su falcata. la colocó encima de la mesa para que su amiga pudiera verla.
Esta falcata perteneció a mi mentor. Su magia es antigua y poderosa. Con ella puedo herir y matar incluso a los espiritus. Si llega el momento, no dudaré en utilizarla.
Isolda Lamartine - August 5, 2005 02:05 AM (GMT)
Sucedía de nuevo; de nuevo tenía que vivir aquello, saber que por una decisión suya, por un comentario suyo, por un enemigo que no odiaba más que ella, otro de sus amigos, lo último que le quedaba después de la muerte de los Durmientes que en vida habían sido su familia, se ponía en peligro, en un peligro del que tal vez no saliera.
¿Cómo vivir con aquello? Podría superarlo, sin duda. ¿Pero quería? Oteó los ojos de Iluno, y comprobó luego de un tiempo, sensual por el aviso de la muerte, y triste por las lágrimas que avecinaba, que en aquellos ojos verdes no había ninguna vacilación. Nada a él tampoco le quedaba ya, como a ella, excepto los amigos del pasado. Ella también daría su vida por él, y por Ukter-ar.
Suspiró lentamente, saboreando el dolor de aquella situación al máximo.
-Así es mi amigo. Aún no estás muerto... y no lo estarás, o ambos lo estaremos. Ella tampoco temía a la muerte. Sabía que podía vencer un enfrentamiento de reconocimiento con aquella Decana de Cáncer, pero no podía menos que prometer a su amigo que no permitiría un sacrificio en nombre suyo, anteponiendo su propia vida, a modo de prueba para su criterio.
Reconoció la sabiduría en las palabras de Iluno, y asintió en cuanto este terminó de hablar. -Lo sé. Conoces a estos seres mejor que nadie en esta capilla, amigo mío, y sé que con tu conocimiento, mi poder y la ayuda que he estado buscando entre los Lobos, podremos acabar con aquella amenaza. Su voz cambió de nuevo. Mientras decía esto, se había vuelto decidida, segura. Ahora tornaba de nuevo suplicante. -Pero debes prometerme que no pondrás tu vida en peligro, y que buscarás siempre, a mi lado, la manera más segura de enfrentar a ese ser. Si a tí no te causa terror la muerte, a mí me lo causa la tuya.
Apretó las manos de Iluno con fuerza, sonriendo complacida; un brillo magnífico, indescifrable, cruzó el azul de sus ojos; luego bajaron, tímidos al principio, con verdadera curiosidad después, sobre la falcata de Iluno. Nunca antes había visto un arma como aquella, y lo más parecido que podría recordar eran aquellas extrañas espadas curvas de los musulmanes.
Miró el filo, miró el puño, y realmente impresionada por el arte -ambos- con que había sido realizada, miró a Iluno de nuevo, con una expresión de tranquilidad, tal vez de alegría en el rostro. Ella misma portaba una poderosa espada en su cinto, la Cruz de Hielo, que seguramente Iluno recordaría.
Sus palabras fueron proféticas. -Con la mano de los antiguos, de tus antiguos y la sangre de los tuyos y los míos, sin miedo a la muerte o a las amenazas del Oscuro, amigo mío, venceremos, y mi deuda hacia tí será eterna, y serás recordado por mi aprendiz, y el aprendiz de mi aprendiz, hasta que la Orden de Hermes haya desaparecido de la Tierra.
¿Qué significaban aquellas palabras? ¿En realidad podría un ser causar tal terror en Isolda Lamartine que invocara una promesa que sobrepasara las barreras del tiempo, que se extendiera hasta el infinito? ¿Qué clase de ser podría hacer que un Hermético, sabedor de la eternidad de la Orden, jurase sobre sus bases de hierro?
Suspiró. Ella sabía a qué se enfrentarían.
Iluno - August 5, 2005 10:11 AM (GMT)
El montañes asintió ante la afirmación de Isolda aunque albergaba sus dudas al respecto. Si ella moria, ambos moririan, pero si con su muerte podia salvar la vida de su amiga, lo haria. Ella era más importante que el.
Las siguientes palabras de su amiga sorprendieron ligeramente a Iluno. En efecto, los Lobos eran maestros y grandes conocedores del mundo espiritual. Pero tambien eran peligrosos e impredecibles como el habia podido comprobar en el pasado entre lo montes de su hogar. Pero las situaciones desesperadas a menudo requerian medidas desesperadas, y la ayuda de los Lobos podia ser la clave que les diera la victoria. La admiración por su amiga se expresó en forma de sonrisa. Era una mujer admirable, inteligente y valiente. De eso no habia duda.
- La ayuda de los Lobos será inestimable. Pero prometeme que me llevarás contigo la próxima vez que necesites tratar con ellos. Son unas criaturas desconocidas para nosotros incluso y cualquier precaución será poca.
- Tienes mi promesa de que no pondré mi vida en peligro inutilmente. Aprecio demasiado la tuya como para hacer esa clase de tonterias. Comprendo que te cause miedo mi muerte, como a mi me lo causa la tuya. Tratemos de evitarla.
Aquella pequeña broma tenia intención de quitar un poco de tension contenida y hacer sonreir de nuevo a la magi. Su sonrisa le alegraria el corazón a ella y a el. Pero la broma no ocultaba la gran verdad en sus palabras. No arriesgaria su vida salvo para salvar la de su amiga. Así seria.
Las últimas palabras de Isolda eran en verdad proféticas y significaban un honor para el. Su promesa de mantener su nombre vivo entre los suyos era el mayor de los honores, y de los regalos.
- Los mios tambien recordaran tu nombre, Magister Mundi Isolda Christine Terrein Lamartine, bani Bonisagus, Princesa de la Luna de Fuego, Guardiana del Innombrable, Portadora de la Cruz de Hielo, Jinete de la Tormenta, Ama de Mundos.
-Si hemos de vencer en esta empresa, que así sea.
Isolda Lamartine - August 5, 2005 02:21 PM (GMT)
E Iluno consiguió arrancar la sonrisa en el rostro de Isolda. Ahora no podría decir que se sintiera abandonada en aquella gigantesca construcción, no podía decir que su corazón anduviera errante, buscando cobijo en esquinas cálidas y entre versos amigos y dulces.
Ya no lo necesitaba. La fuerza de su amigo, su volunta y su amor, le daban todo el coraje y todo el calor que necesitaba. Y ahora era momento de estar alegres, pues la tristeza enturbia el alma.
Se sorprendió gratamente de que recitara su nombre completo, algo que sólo los herméticos solían hacer. Eso le arrancó una risita enternecida.
-Iré contigo la próxima vez a hablar con los Lobos, pues yo también he comprobado que su sangre es caliente y sus ánimos peligrosos. Pero hoy no quiero que hablemos más de Sombras, Oscuridad y Muerte. Quiero que hablemos de algo que acaricie nuestras almas abandonadas, que nos arrulle en la tristeza de saber a los que hemos perdido, y nos haga sin embargo sonreír porque estamos juntos, aquí, amigo mío...
Iluno - August 5, 2005 04:06 PM (GMT)
Iluno se quedó con cara de idiota ante la risita de Isolda. Aún no se acostumbraba. Era su amiga pero tambien era una mujer muy guapa y muy dulce cuando queria. Siempre le pasaba lo mismo; ella sonreia y el la miraba embobado.
Trató de recuperar su gesto serio y la contestó:
Se me olvidaba decirte que hace mucho tiempo conocí a cierto garou. Hace mucho que no le veo, y no se nada sobre el. Pero en su momento pude llamarle amigo. Puede que nos resulte de ayuda la proxima vez que acudamos en su busca.
Pero tienes razón. No es momento de pena y tristeza, sino de alegria y regocijo por el reencuentro. Hablemos de los viejos tiempos y creemos los nuevos buenos momentos.
Dicho estó dejó que la mano de Isolda le guiara por donde ella quisiera. La biblioteca no era apropiada para tratar temas alegres.
Isolda Lamartine - August 5, 2005 04:49 PM (GMT)
Isolda se puso de pie de un brinco, llevando de la mano a Iluno. Parecía, en efecto una iña, y su cuerpo delicado y frágil al lado del cuerpo fornido, musculoso y rudo del montañés, hacía que aquella escena se pintara hermosa y surrealista.
-Bueno, pues entonces con él hablaremos, si acaso te recuerda como tú lo haces.
Mientras hablaba se encaminaba hacia afuera de la biblioteca. Si Iluno había estado ausente mucho tiempo, seguramente no conocería el lugar al que lo llevaría.
Cuando la puerta se cerró silenciosamente tras ellos, se giró, mirano al montañés a los ojos, dedicándole una encantadora sonrisa. -¿Estás preparado para ver una sorpresa?
Seguramente el encantaría.
Iluno - August 5, 2005 05:46 PM (GMT)
Iluno asintió. Esperaba como ella que su amigo recordara su nombre. Por otro lado, ¿ q sorpresa le tenia preparada? Aquel brillo travieso en los ojos no le daba buena espina. Y su encantadora sonrisa daba más miedo que la mayor de las tormentas.
Nada me hará más feliz que ver esa sorpresa tuya
Y la siguió por los pasillos de Le Ictus.
Isolda Lamartine - August 5, 2005 06:05 PM (GMT)
Isolda asintió, mientras llevándolo de la mano comenzó a caminar por los laberínticos caminos de los subterráneos de Le Ictus.
Antorchas que nunca dejaban su luz alumbraban las paredes y los entresijos, y un calor sano, benevolente, se desprendía de ellas, pues la magia con la que habían sido hechos impedía que lastimaran o quemaran, guardando así los tesoros que bajo tierra se escondía.
Luego de largos minutos de silencio, en los que isolda, entusiasmada y disfrutando cada paso, se cruzaba por túneles y más túneles, repletos de aquellas antorchas, y en un momento todos comenzaron a ser iguales al anterior.
En verdad aquello era un laberinto, perfecto sin duda, aunque la recompensa que esperaba a quien lo solucionara, era grande. Hacía pocos había sido descubierto aquel santuario, e Isolda pasaba largas horas en su orilla, observando y degustando tanta magia.
Por fin, cuando seguramente Iluno comenzaba a pensar que la misma Isolda se había perdido, la luz de las antorchas, amarillenta y vieja, se confundió con un brillo azulado, semejante al que irradiaban los ojos de Isolda.
Dando vuelta en una esquina la pareja de Despertados pudo ver aquel milagro: frente a sus ojos, a unos diez metros, comenzaba la orilla de un lago subterráneo, que parecía brillar con una luz propia, en destellos regulares que recordaban el pecho de los enamorados al suspirar, al elevarse. Un viento fresco llegó hasta ambos. Sobre la superficie, varios islotes pequeños y rocosos, solitarios, sostenían algunas piedras erigidas hacia el techo, desde el cual colgaban, como lágrimas, otras tantas.
La magia se esparcía allí por doquier, e Isolda aspiró.
Iluno - August 5, 2005 06:53 PM (GMT)
Iluno siguió a Isolda por los interminables pasillos a la luz de las antorchas. Parecia que nunca llegarian a su destino y entonces lo vió.
Era un hermoso lago subterraneo, era un lugar mágico, especial, y su amiga habia querido que lo viera despues de todos estos años. Estaba sin palabras, boquiabierto.
- Isolda.....este lugar....es......
No encontró palabras para expresar sus sensaciones y sentimientos. Miró a Isolda a los ojos y dejó que sus ojos verdes, humedos por las lágrimas hablaran por él.
Isolda Lamartine - August 8, 2005 04:16 PM (GMT)
-... es mágico. Dijo Isolda completando la frase de su amigo, que emocionado habría seguramente intentado encontrar una complicada frase para describir aquel sencillo pero milagroso lugar.
Tenía varias ideas en su cabeza, y le surgían diferentes preguntas que deseaba hacerle a Iluno, pero temía que plantearlas a la ligera produjera en él otro acceso de tristeza, así que decidió guardar silencio, dejando que la Contemplación de aquella hermosa de la naturaleza les invadiera con sus mágicos influjos.
Tomó la mano e Iluno con delicadeza, diciéndole silenciosamente, con un delicado gesto, que no estaba solo, a pesar de que lo sintiera o lo hubiese pensado.
Iluno - August 8, 2005 04:22 PM (GMT)
Isolda habia dicho la palabra que no encontraba. Era la mejor para describir el lugar.
Sintió la mano de Isolda cogiendo la suya y sintió un extremecimiento. Era suave, y le transmitia miles de sensaciones con el más minimo roce.
La miró de nuevo a los ojos. Eran preciosos. En ellos podia uno perderse como en el más vasto de los oceanos. Y él ya estaba perdido. Supo desde el primer momento que la vió que la amaria con todo su corazón, con toda su alma. Pero el miedo al rechazo era muy fuerte. Demasiado.
De nuevo, por segunda vez en aquel dia y desde hacía muchos años, una lagrima descendió por su mejilla.
Isolda Lamartine - August 8, 2005 04:43 PM (GMT)
Isolda estaba sonriendo, pasando su mirada desde la superficie brillante de aquel lugar mágico, a los ojos verdes de su amigo.
De repente sintió cómo cambiaban de color, y vio resbalarse una lágrima por ellos. Sus ojos se abrieron sorprendidos, mientras su mano libre viajaba aquella distancia que separaba a la Consolación de la Tristeza, y arrancaba aquella hermosa lágrima e la mejilla del gigantesco hombre.
La bajó, y estuvo mirándola largos segundos, responsando sobre su blanca mano, para luego levantar de nuevo el rostro hacia su amigo, con gesto preocupado.
-La he visto y le he inquirido, pero no me dice nada. Dime, Iluno, ¿es esta lágrima de tristeza, o acaso es de alegría? ¿He hecho mal al traerte a este lugar, y algún triste episodio de tus recuerdos a aflorado de nuevo a tu corazón?
Iluno - August 8, 2005 04:49 PM (GMT)
No podia confesarle su amor. Aún no. Quizá si salian con vida de el peligro que les aguardaba.
- Es de alegria. Este lugar es precioso y que lo compartieras conmigo me hace el hombre más feliz del mundo.
Puede que lamentara en resto de su vida no aprovechar la magia del momento para decirle sus sentimientos. Lo lamentaría. Siempre.
Se inclinó con suavidad y la besó.
FDI: No es gigantesco, 1´85 cm mas o menos. ;)
Isolda Lamartine - August 8, 2005 05:03 PM (GMT)
Aquello no lo esperaba:
Cuando los ojos verdes de Iluno comenzaron a hacerse más y más grandes, cuando el aliento cálido de su amigo comenzó a sentirse con fuerza en su cara, cuando finalmente no pudo evitar sumergirse en la oscuridad de tener los ojos cerrados, mientras aquellos labios se posaban sobre los suyos, sintió un escalofrío que le recorrió con fuerza desde los pies hasta el último de sus cabellos, pero fue un estremecimiento tal que sin pensarlo siquiera, una corriente de energía surcó su cuerpo, y sus cabellos brillaron con fuerza, mientras ella se apartaba de Iluno varios pasos.
¿Qué había sido eso? Respiraba agitada, mirándolo con sus ojos azules bien abiertos, sorprendidos y asustados. Era poderosa, su Mens había dominado muchas del las ideas originales y abstractas del Intellectus Mundi, y con su poder había logrado dominar el Spiritus Mundi al igual que el Materia Mundi. Los truenos rugían con su voz, y las llamas crepitaban con sus deseos, y el mundo mágico se apartaba, reverente, cuando ella abría los ojos para observarlo.
Pero nada de lo que hubiera podido leer la hubiera preparado para aquello que ese día la había dejado sin argumentos.
Largos minutos permaneció observando a su amigo, reordenando su convulso corazón, y mientras su respiración volvió a ser normal, y su mirada se agachó.
Con pasos tímidos y lentos se acercó a Iluno, y sin levantar el rostro, sin pronunciar palabra alguna, le tomó la mano y recostó su delicado y frágil cuerpo sobre el de él.
FDI: es que Isolda es muy delicada, y no alcanza a medir 1'70. B)
Iluno - August 8, 2005 05:11 PM (GMT)
El instante que duró el beso habia parecido eterno. Habia detenido el tiempo. Por una fracción de segundo solo existieron Isolda e Iluno, sin titulos, sin ordenes, solo dos personas fundidas. Como una sola. Entonces Isolda se apartó. ¿ Porque ?
Como habia podido ser tan bruto. Besarla como si fuera una mujer cualquiera. No lo era. El peso del poder y rango de Isolda cayó sobre él como la más pesada de las losas.
Se miraron a los ojos largo tiempo. Iluno no sabia que era lo que sentia ella por él.Seguramente solo lo apreciaba como amigo. O ni siquiera como tal desde ahora.
Entonces se acercó y se recostó contra su fornido pecho. Iluno se sintió desconcertado. La rodeó con sus brazos. Aspiró el aroma de sus cabellos. Gozó con el momento de estar unidos. Y comprendió. Sus corazones se acompasaron hasta convertirse en un único latir. Se sintió más unido a ella que con el anterior beso.
Isolda Lamartine - August 8, 2005 05:28 PM (GMT)
Sintió cómo los fuertes brazos de Iluno la abrazaban, y por un momento sintió que su corazón se estallaría por gritar con tanta fuerza, pero cerró sus ojos, y pronto sus latidos fueron acompasados, tranquilos, y su mente se sumió en una paz absoluta, dejando que su meditación alcanzara un gran nivel.
Varias veces había logrado alcanzar niveles e concentración impresionantes mediante prácticas no convencionales, como la ingestión de algunas hiberas debidamente preparadas, o el placer producido por las caricias autoproporcionadas en diversas partes de su cuerpo, según el objetivo de su meditación, correspondiendo estas partes a alguno de los 36 decanos.
Ahora, sin embargo, experimentaba algo nuevo, y que adivinaba le daría respuestas sobre sí, que nunca podría haber obtenido de otra manera.
Y sintió la Unidad, predicada tantas veces por los batini y por los mismos herméticos, y reconoció la Unidad del Uno, y sintió de nuevo cómo su cuerpo y el de Iluno, sus ideas y sus almas, se fundían en un sólo Nous, sagrado y grande.
Suspiró con fuerza, y abrió los ojos, observando cuán diferente era ahora el reflejo de la luz que flotaba sobre el lago.
Iluno - August 8, 2005 05:38 PM (GMT)
Iluno apartó con delicadeza el cuerpo de Isolda. Lo suficiente para poder mirar a sus ojos y mantenerla abrazada.
- Yo...e......Lo siento. Siento haberte besado. No debí hacerlo sin preguntarte siquiera. Perdoname por favor.
Esperaba de todo corazón que le perdonara. Ya no le importaba nada más que eso. No podría soportar en modo alguno que ella se enfadara con él por su culpa. Por ser demasiado brusco.
En aquel lugar, la barrera entre el mundo espiritual no existía para él. Podia ver el reflejo espiritual del lago y era aún más precioso. Queria compartir eso con Isolda. Se lo debia. Ya sabia que su mente era capaz de ver el mundo espiritual. Pero queria que pudiera verlo con los ojos.
- ¿ Quieres ver una sorpresa?
Isolda Lamartine - August 8, 2005 08:25 PM (GMT)
Isolda se vio sorprendida en su profunda meditación, cuando Iluno la apartó delicadamente de su cuerpo, y sus palabras le fueron aún más sorpresivas.
¿Cómo podría ella decirle que nada había que perdonar, que aquello había sido tan mágico como su Despertar, que le daría tantas horas desvelada que seguramente podría definir con una palabra el Amor espiritual, el Mental y el Físico? No podría hacerlo, pues su nivel conceptual era muy diferente, muy estricto y muy académico, y había descubierto que aquel sentimiento que había hecho a su corazón acelerarse tanto, debería ser descrito por un reflejo del Spiritus Mundi en la Materia, y no del mundo Intelectual en el Espiritual.
Y así, le dedicó una sonrisa tierna y amorosa.
Ninguna intención tenía de hablar, y cuando Iluno le propuso ver una sorpresa, ella sonrió de nuevo, asintiendo; ¿qué podría esperarle? Estaba ansiosa, y así se lo hizo saber con una profunda mirada.
Iluno - August 8, 2005 08:57 PM (GMT)
La poderosa archimaga parecía de pronto una joven inocente y curiosa a los ojos de Iluno. Nunca la habia visto así. Y esa nueva faceta suya no hizo más que enamorarlo más de lo que ya estaba. Loca y perdidamente enamorado.
Entendió el gesto de Isolda como un sí y se preparó para hacer lo necesario para su sorpresa. La celosia era tan delgada que casi se podia atravesar con un liger soplido. Para Iluno, la celosia ya no existía como tal, pero podia verla para abrir una puerta en ella, una membrana.
No necesitaba de focos, pero siempre ayudaban. Apretó un pequeño hueso de su collar y llamó mentalmente a Hontza. Sintió la fuerza y la sabiduria consigo y el resto fué facil.
La celosia dejó de existir en una pequeña parte entre ellos y el lago, a traves de la cual podía verse el reflejo espiritual del mismo. Que superaba incluso la belleza de su reflejo físico.
Aquel era su regalo. Poder ver el mundo espiritual con sus ojos, y no con su mente. Este lago subterraneo reflejado en el mundo espiritual era un regalo para la vista. Y el alma.
Sonrió a su amada.
Isolda Lamartine - August 9, 2005 02:03 PM (GMT)
Aquello era realmente... "Magia"; sus ojos se abrieron e par en par, y azules cómo era, inconscientemente reflejaron todo cuanto pudieron el efímero mundo que se había abierto más allá de donde sus ojos podían llegar.
Apretó la mano de Iluno con fuerza, mientras estiraba la mano con curiosidad, como una niña cuando le ponen al frente por primera vez a un hermoso halcón. Sin embargo la detuvo, y la retrajo, mirando soriendo a su... a Iluno.
-Gracias... fue lo único que la, ahora silenciosa y contemplativa Isolda Lamartine pudo formularle al gran hombre, delicado y tímido, y sumamente emocionado sonó aquel gracias, antes de que volviera a clavar sus ojos en aquella hermosa visión del Mundo.
Iluno - August 9, 2005 02:24 PM (GMT)
La sonrisa en la cara de Isolda hacía a Iluno feliz hasta lo inimaginable. Ese simple gesto aliviaba el peso sobre su alma. Saber que él era la razón de esa sonrisa no tenía precio. Tenía que decirle con palabras lo que ya le habia dicho con sus acciones.
Te quiero
Isolda Lamartine - August 9, 2005 02:29 PM (GMT)
Aquello provocó un estremecimiento en el cuerpo delicado de Isolda, tal que Iluno pudo sentirlo con gran fuerza; lo controló ràpidamente, y bajó el rostro. Era la primera vez, aparte de su Maestro, aquel noble Anciano que la veía como a su hija, y su muerta familia.
Ahora tomaba una connotación completamente diferente, hermosa y peligrosa, tentadora pero sumamente tierna y sincera.
Se paretó más a Iluno. No quería decir nada. Nada.
Levantó el rostro, aún abrazada a Iluno; su rostro, mirando hacia arriba, suplicaba a Iluno, pero era una súplica ciega, que en realidad no sabe a dónde tiene que dirigirse.
Cerró los ojos, y sus labios buscaron los de... su amor.